{"id":187846,"date":"2020-04-05T13:09:34","date_gmt":"2020-04-05T17:09:34","guid":{"rendered":"https:\/\/www2.episcopalchurch.org\/?post_type=sermon&#038;p=187846"},"modified":"2023-11-25T21:53:06","modified_gmt":"2023-11-26T02:53:06","slug":"domingo-de-ramos-a-5-de-abril-de-2020","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/domingo-de-ramos-a-5-de-abril-de-2020\/","title":{"rendered":"Domingo de Ramos (A) &#8211; 2020"},"content":{"rendered":"<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignright size-large is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Domingo-de-Ramos-A-2020-1024x536.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-189902\" style=\"width:666px\" width=\"666\" srcset=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Domingo-de-Ramos-A-2020-1024x536.png 1024w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Domingo-de-Ramos-A-2020-300x157.png 300w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Domingo-de-Ramos-A-2020-768x402.png 768w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Domingo-de-Ramos-A-2020-480x251.png 480w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Domingo-de-Ramos-A-2020.png 1200w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n<p>Hoy aclamamos a Jes\u00fas, quien fue recibido como Mes\u00edas, como el Ungido de Dios, por una multitud en Jerusal\u00e9n que coreaba: \u201c\u00a1Hosana al Hijo del rey David! \u00a1Bendito el que viene en el nombre del Se\u00f1or! \u00a1Hosana en las alturas!\u201d. Lo alegre, triunfal y glorioso de este acontecimiento del Domingo de Palmas fue trastocado r\u00e1pida y violentamente por el dolor e injusticia de la condena, pasi\u00f3n y muerte de Jes\u00fas en la cruz, cuya memoria y contemplaci\u00f3n recordamos durante la Semana Santa que hoy iniciamos.<\/p>\n\n\n\n<p>Las lecturas del libro del profeta Isa\u00edas y del Salterio nos recuerdan tambi\u00e9n el dolor, las injurias y fatigas que rodearon la vida del profeta y del salmista. Asimismo, la carta del Ap\u00f3stol Pablo invita a los disc\u00edpulos y disc\u00edpulas de Filipo, a vivir y sobrellevar las injusticias y tribulaciones a la manera de Cristo, quien fue rebajado y humillado hasta la muerte en la cruz, tal como nos lo muestra el Evangelio de Mateo. De manera que, para seguir a Cristo, a\u00fan en las tribulaciones de nuestras vidas, necesitamos comprender el significado de su muerte en la cruz.<\/p>\n\n\n\n<p>En la tradici\u00f3n cristiana la cruz expresa una paradoja, algo contradictorio e il\u00f3gico: a la vez que dolor, maldici\u00f3n y muerte, ella simboliza esperanza, salvaci\u00f3n y vida. La cruz pas\u00f3 de ser un despiadado instrumento de muerte \u2013como la guillotina, la silla el\u00e9ctrica o la horca para los condenados como criminales, malditos de Dios y blasfemos-, a ser considerada un signo de la victoria de Cristo sobre el pecado y la muerte, lo que fue definido por el Ap\u00f3stol Pablo como la \u201clocura de la cruz\u201d. Posteriormente, cuando el cristianismo se convirti\u00f3 en una religi\u00f3n de poder, la cruz pas\u00f3 a adornar tronos e imperios, lleg\u00f3 a simbolizar el sacrificio de otras culturas y creencias, y gener\u00f3 al interior del cristianismo una tradici\u00f3n de \u201cdolorismo\u201d y flagelaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Dada la fuerza de esa tradici\u00f3n sacrificial, cuando hoy nos preguntamos de qu\u00e9 forma nos ha salvado Cristo, la respuesta m\u00e1s frecuente es: \u201cA trav\u00e9s de su sufrimiento y su bendita muerte en la santa cruz\u201d. Y si bien la pasi\u00f3n de Cristo es el momento culminante de su vida, debemos comprenderla en el conjunto de toda su existencia, desde su encarnaci\u00f3n, sus signos y palabras, su mensaje, su encuentro y opci\u00f3n por los m\u00e1s peque\u00f1itos del Reino, hasta su muerte y resurrecci\u00f3n. En este sentido nuestra salvaci\u00f3n y vida eterna nos es dada m\u00e1s por su amor que por su sufrimiento. En otras palabras, su sufrimiento es reflejo de su infinito amor.<\/p>\n\n\n\n<p>El evangelista Mateo nos dice que Jes\u00fas fue condenado a morir en la cruz por consider\u00e1rsele tanto un falso profeta, un blasfemo a los ojos del Sanedr\u00edn, como un rebelde pol\u00edtico para las autoridades del Imperio. En efecto, los actos y el mensaje de Jes\u00fas constitu\u00edan una amenaza para el legalismo del Sanedr\u00edn y para el poder romano. Esto significa que la causa real de su persecuci\u00f3n y condena fue su mensaje de amor, justicia y misericordia del Padre; mensajes coherentes con el de un Reino que contrastaba con el implantado por las autoridades jud\u00edas y romanas. La muerte cruenta, lenta y dolorosa era aplicada casi exclusivamente a esclavos y rebeldes, y se consideraba una pena cruel y despreciable que ten\u00eda como objeto no solo el sufrimiento de la v\u00edctima, sino el escarmiento de sus seguidores y espectadores.<\/p>\n\n\n\n<p>Al dolor f\u00edsico se a\u00f1ade, en el caso de Jes\u00fas, la sensaci\u00f3n profunda del abandono del Padre, que encuentra su expresi\u00f3n m\u00e1s elocuente en el grito: \u201cDios m\u00edo, Dios m\u00edo, \u00bfpor qu\u00e9 me has abandonado?\u201d. Este grito es el que imprime su sello a todo el relato de la Pasi\u00f3n de Jes\u00fas, del mismo modo que nos contin\u00faa interpelando hoy como creyentes. \u00bfC\u00f3mo entender y mantener la fe en el Dios revelado en Jesucristo cuando experimentamos un sufrimiento cada vez mayor, que se manifiesta en pandemias, cat\u00e1strofes, injusticia social, maldad? \u00bfC\u00f3mo recuperar hoy el sentido de la pasi\u00f3n en la cruz de nuestro Se\u00f1or como s\u00edmbolo de esperanza? \u00bfC\u00f3mo ser configurados hoy a su perspectiva de la cruz?<\/p>\n\n\n\n<p>El salmista, quien tambi\u00e9n vive en angustia y cuya vida se va gastando de dolor, nos permite interpretar el sentido del grito del crucificado. Se trata de una s\u00faplica, un lamento y una expresi\u00f3n de dolor que, sin embargo, culmina en una oraci\u00f3n de esperanza en Dios: \u201cPero yo, Se\u00f1or, conf\u00edo en ti; yo he dicho: \u00ab\u00a1T\u00fa eres mi Dios!\u00bb Mi vida est\u00e1 en tus manos; \u00a1l\u00edbrame de mis enemigos, que me persiguen! Mira con bondad a este siervo tuyo, y s\u00e1lvame, por tu amor.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>En medio del dolor y la tribulaci\u00f3n, Jes\u00fas no manifiesta frustraci\u00f3n ni desesperanza pues conf\u00eda en su Padre. Lo que \u00e9l pide no es la compasi\u00f3n de Dios por su persona sino la manifestaci\u00f3n de la justicia Divina. El Dios Padre de Jes\u00fas es aquel que lejos de esconder su rostro, revela su justicia, se solidariza y sufre con el sufriente. En medio del dolor y la angustia ante su inminente muerte, Jes\u00fas siente que Dios es el Se\u00f1or de la historia que le dar\u00e1 la victoria por la resurrecci\u00f3n a una nueva vida. \u00c9ste es el mismo Padre que participa del sufrimiento de sus hijos por la encarnaci\u00f3n y humanizaci\u00f3n plenas; el Dios cuya justicia ser\u00e1 finalmente revelada.<\/p>\n\n\n\n<p>No se trata pues, de un grito de desesperaci\u00f3n sino de una oraci\u00f3n de intercesi\u00f3n que, segura de ser escuchada, espera la manifestaci\u00f3n de la justicia del Reino. La cruz hoy, para los pueblos y naciones que sufren enfermedades, desplazamiento, injusticias y pobreza, contin\u00faa evocando en nosotros locura, paradoja, provocaci\u00f3n, dolor, memoria de crucificados; pero igualmente, la cruz del Siervo doliente desemboca en un fuerte clamor de esperanza en la respuesta solidaria y amorosa de Dios a la condici\u00f3n humana.<\/p>\n\n\n\n<p>Renovemos, en esta Semana Mayor, la memoria y el sentido suscitados por la cruz, que se explicitan en la fe y el culto de las comunidades cristianas, en la mirada y actitud orantes, en la piedad y la esperanza de salvaci\u00f3n m\u00e1s all\u00e1 del dolor y la finitud humana. Oremos con el pastor y m\u00e1rtir Dietrich Bonhoeffer, crucificado como Jes\u00fas en los campos de concentraci\u00f3n nazi: \u201cOh Dios, ay\u00fadame a orar y a concentrar mis pensamientos en ti; no lo puedo a solas. Reina en m\u00ed la oscuridad, pero en ti est\u00e1 la luz: estoy solo, pero t\u00fa no me abandonas; estoy desalentado, pero en ti est\u00e1 la ayuda: estoy intranquilo, pero en ti est\u00e1 la paz; la amargura me domina, pero en ti est\u00e1 la paciencia; no comprendo tus caminos, pero t\u00fa sabes el camino para m\u00ed. Am\u00e9n.\u201d<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-3f785b63-7021-45df-89b7-c60acf974957\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Sermon-Spanish-Domingo-de-Ramos-2020.docx\">Sermon-Spanish-Domingo-de-Ramos-2020<\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Sermon-Spanish-Domingo-de-Ramos-2020.docx\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-3f785b63-7021-45df-89b7-c60acf974957\">Download<\/a><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-36170273-ebd1-4914-a81d-0ca257899073\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Sermon-Spanish-Domingo-de-Ramos-2020.pdf\">Sermon-Spanish-Domingo-de-Ramos-2020<\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Sermon-Spanish-Domingo-de-Ramos-2020.pdf\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-36170273-ebd1-4914-a81d-0ca257899073\">Download<\/a><\/div>\n","protected":false},"featured_media":201217,"template":"","meta":{"_acf_changed":false,"_uag_custom_page_level_css":"","_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[960],"class_list":["post-187846","sermon","type-sermon","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category-domingo-de-ramos-a"],"acf":{"author_id":169079,"drupal_id":"","lectionary_id":false,"sermon_date":"2020-04-05","sermon_other_translation":false,"sermon_language":""},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.6 (Yoast SEO v26.3) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Domingo de Ramos (A) - 2020 &#8211; The Episcopal Church<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/domingo-de-ramos-a-5-de-abril-de-2020\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Domingo de Ramos (A) - 2020\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Hoy aclamamos a Jes\u00fas, quien fue recibido como Mes\u00edas, como el Ungido de Dios, por una multitud en Jerusal\u00e9n que coreaba: \u201c\u00a1Hosana al Hijo del rey David! \u00a1Bendito el que viene en el nombre del Se\u00f1or! \u00a1Hosana en las alturas!\u201d. Lo alegre, triunfal y glorioso de este acontecimiento del Domingo de Palmas fue trastocado r\u00e1pida [&hellip;]\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/domingo-de-ramos-a-5-de-abril-de-2020\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"The Episcopal Church\" \/>\n<meta property=\"article:publisher\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/episcopalian\" \/>\n<meta property=\"article:modified_time\" content=\"2023-11-26T02:53:06+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"928\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"927\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:type\" content=\"image\/png\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:site\" content=\"@iamepiscopalian\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Est. reading time\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"6 minutes\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\/\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/domingo-de-ramos-a-5-de-abril-de-2020\/\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/domingo-de-ramos-a-5-de-abril-de-2020\/\",\"name\":\"Domingo de Ramos (A) - 2020 &#8211; The Episcopal Church\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/domingo-de-ramos-a-5-de-abril-de-2020\/#primaryimage\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/domingo-de-ramos-a-5-de-abril-de-2020\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png\",\"datePublished\":\"2020-04-05T17:09:34+00:00\",\"dateModified\":\"2023-11-26T02:53:06+00:00\",\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/domingo-de-ramos-a-5-de-abril-de-2020\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es-ES\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/domingo-de-ramos-a-5-de-abril-de-2020\/\"]}]},{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es-ES\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/domingo-de-ramos-a-5-de-abril-de-2020\/#primaryimage\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png\",\"contentUrl\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png\",\"width\":928,\"height\":927,\"caption\":\"Sermones Que Iluminan\"},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/domingo-de-ramos-a-5-de-abril-de-2020\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Home\",\"item\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"Domingo de Ramos (A) &#8211; 2020\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#website\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/\",\"name\":\"The Episcopal Church\",\"description\":\"Welcomes You\",\"publisher\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#organization\"},\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es-ES\"},{\"@type\":\"Organization\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#organization\",\"name\":\"The Episcopal Church\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/\",\"logo\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es-ES\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#\/schema\/logo\/image\/\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/vertical_episcopal_logo.jpg\",\"contentUrl\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/vertical_episcopal_logo.jpg\",\"width\":770,\"height\":662,\"caption\":\"The Episcopal Church\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#\/schema\/logo\/image\/\"},\"sameAs\":[\"https:\/\/www.facebook.com\/episcopalian\",\"https:\/\/x.com\/iamepiscopalian\",\"https:\/\/www.youtube.com\/channel\/UCdVJpxCtK41c_-p6EaE4_2A\"]}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO Premium plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"Domingo de Ramos (A) - 2020 &#8211; The Episcopal Church","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/domingo-de-ramos-a-5-de-abril-de-2020\/","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"Domingo de Ramos (A) - 2020","og_description":"Hoy aclamamos a Jes\u00fas, quien fue recibido como Mes\u00edas, como el Ungido de Dios, por una multitud en Jerusal\u00e9n que coreaba: \u201c\u00a1Hosana al Hijo del rey David! \u00a1Bendito el que viene en el nombre del Se\u00f1or! \u00a1Hosana en las alturas!\u201d. Lo alegre, triunfal y glorioso de este acontecimiento del Domingo de Palmas fue trastocado r\u00e1pida [&hellip;]","og_url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/domingo-de-ramos-a-5-de-abril-de-2020\/","og_site_name":"The Episcopal Church","article_publisher":"https:\/\/www.facebook.com\/episcopalian","article_modified_time":"2023-11-26T02:53:06+00:00","og_image":[{"width":928,"height":927,"url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png","type":"image\/png"}],"twitter_card":"summary_large_image","twitter_site":"@iamepiscopalian","twitter_misc":{"Est. reading time":"6 minutes"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/domingo-de-ramos-a-5-de-abril-de-2020\/","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/domingo-de-ramos-a-5-de-abril-de-2020\/","name":"Domingo de Ramos (A) - 2020 &#8211; The Episcopal Church","isPartOf":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/domingo-de-ramos-a-5-de-abril-de-2020\/#primaryimage"},"image":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/domingo-de-ramos-a-5-de-abril-de-2020\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png","datePublished":"2020-04-05T17:09:34+00:00","dateModified":"2023-11-26T02:53:06+00:00","breadcrumb":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/domingo-de-ramos-a-5-de-abril-de-2020\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es-ES","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/domingo-de-ramos-a-5-de-abril-de-2020\/"]}]},{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es-ES","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/domingo-de-ramos-a-5-de-abril-de-2020\/#primaryimage","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png","contentUrl":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png","width":928,"height":927,"caption":"Sermones Que Iluminan"},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/domingo-de-ramos-a-5-de-abril-de-2020\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Home","item":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"Domingo de Ramos (A) &#8211; 2020"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#website","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/","name":"The Episcopal Church","description":"Welcomes You","publisher":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#organization"},"potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es-ES"},{"@type":"Organization","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#organization","name":"The Episcopal Church","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/","logo":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es-ES","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#\/schema\/logo\/image\/","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/vertical_episcopal_logo.jpg","contentUrl":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/vertical_episcopal_logo.jpg","width":770,"height":662,"caption":"The Episcopal Church"},"image":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#\/schema\/logo\/image\/"},"sameAs":["https:\/\/www.facebook.com\/episcopalian","https:\/\/x.com\/iamepiscopalian","https:\/\/www.youtube.com\/channel\/UCdVJpxCtK41c_-p6EaE4_2A"]}]}},"taxonomy_info":{"category":[{"value":960,"label":"Domingo de Ramos A"}]},"featured_image_src_large":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png",928,927,false],"author_info":[],"comment_info":"","uagb_featured_image_src":{"full":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png",928,927,false],"thumbnail":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-150x150.png",150,150,true],"medium":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-300x300.png",300,300,true],"medium_large":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-768x767.png",768,767,true],"large":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png",928,927,false],"1536x1536":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png",928,927,false],"2048x2048":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png",928,927,false],"menu":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-330x200.png",330,200,true],"hero":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-928x550.png",928,550,true],"callout-image":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-480x479.png",480,479,true]},"uagb_author_info":{"display_name":"Christopher Sikkema","author_link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/author\/"},"uagb_comment_info":0,"uagb_excerpt":"Hoy aclamamos a Jes\u00fas, quien fue recibido como Mes\u00edas, como el Ungido de Dios, por una multitud en Jerusal\u00e9n que coreaba: \u201c\u00a1Hosana al Hijo del rey David! \u00a1Bendito el que viene en el nombre del Se\u00f1or! \u00a1Hosana en las alturas!\u201d. Lo alegre, triunfal y glorioso de este acontecimiento del Domingo de Palmas fue trastocado r\u00e1pida&hellip;","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/sermon\/187846","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/sermon"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/sermon"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/201217"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=187846"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=187846"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}