{"id":187854,"date":"2010-08-29T14:28:57","date_gmt":"2010-08-29T18:28:57","guid":{"rendered":"https:\/\/www2.episcopalchurch.org\/?post_type=sermon&#038;p=187854"},"modified":"2020-12-03T10:48:04","modified_gmt":"2020-12-03T15:48:04","slug":"propio-17-c-2010","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-17-c-2010\/","title":{"rendered":"Propio 17 (C) &#8211; 2010"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Leccionario Dominical, A\u00f1o C<\/strong><br>Preparado por el Rvdo. Gary Cox&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Jerem\u00edas 2:4-13 y Salmo 81:1, 10-16 (o Proverbios 25:6-7 y Salmo 112); Hebreos 13:1-8, 15-16; Lucas 14:1, 7-14<\/p>\n\n\n\n<p>Por estas fechas, muchos ni\u00f1os y j\u00f3venes regresan a clases. Muchas escuelas, especialmente las de secundaria, ya han comenzado las pr\u00e1cticas para los deportes de oto\u00f1o, los ensayos para bandas y otros grupos musicales, y las sesiones para maestros acerca de c\u00f3mo fomentar que los alumnos alcancen mayor rendimiento en los ex\u00e1menes estatales. Los deportes, la m\u00fasica, y los ex\u00e1menes acad\u00e9micos son cosas sanas para la juventud. Sin embargo, muchos cuestionan lo competitivo que parece gran parte del sistema escolar en Estados Unidos. En algunas escuelas hay mucho \u00e9nfasis en ganar el campeonato, llegar a primer atril en la orquesta, sacar el mejor puntaje en el ex\u00e1men o sacar mejores calificaciones que los compa\u00f1eros de clase. Aunque la competencia excesiva puede causar conducta deshonesta, envidia, y discordia, el mensaje que a veces llega a los j\u00f3venes es \u201clo m\u00e1s importante es ser primero\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>En el Evangelio de hoy, Jesucristo cuestiona esa idea. \u00c9l ampl\u00eda una idea de la literatura jud\u00eda sobre la sabidur\u00eda, espec\u00edficamente en Proverbios, cap\u00edtulo veinticinco, vers\u00edculos seis al siete (Proverbios 25:6-7).<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>\u201cNo te hagas el importante delante del rey, ni te ubiques en medio de los grandes; m\u00e1s vale que te digan: -\u00a1Sube para ac\u00e1!- que verte rebajando en presencia del pr\u00edncipe\u201d.<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Al ver que muchos buscaban los asientos de honor en el banquete, Jes\u00fas les advirti\u00f3 que tuvieran la humildad de sentarse en los lugares de posici\u00f3n m\u00e1s baja, de las cuales podr\u00edan subir si fueran invitados a hacerlo.<\/p>\n\n\n\n<p>La humildad, y su opuesto, el orgullo, se entienden de diferentes maneras. El orgullo o la soberbia consisten en ponerse por encima de los otros seres humanos y en lugar de Dios. Pero, estar orgulloso de los hijos, de la patria, o de la cultura de uno, no es pecado, siempre y cuando, uno no los vea con una superioridad absoluta, ni desprecie a los hijos, los pa\u00edses, o las culturas de los dem\u00e1s. Debemos recordar una de las promesas de nuestro pacto bautismal, la de respetar la dignidad de todo ser humano.<\/p>\n\n\n\n<p>Incluso hay el otro extremo de la falsa humildad. Algunos te\u00f3logos latinos han observado que entre personas de origen o clase social m\u00e1s humilde, una tentaci\u00f3n m\u00e1s que el orgullo es la falsa humildad: creer que uno no es nadie, ni sabe nada, ni tiene nada. Dios ha creado a todo ser humano en su imagen, y les ha dado dones a todos.&nbsp;<em>Todos<\/em>&nbsp;somos alguien en los ojos de Dios, sin importar nuestra condici\u00f3n social, nivel de estudios, raza, idioma, o estado migratorio. Dios nos cre\u00f3, y Cristo di\u00f3 su sangre por todo ser humano.<\/p>\n\n\n\n<p>En Estados Unidos, de ma\u00f1ana en ocho d\u00edas, se celebra el D\u00eda del Trabajo,&nbsp;<em>Labor Day<\/em>&nbsp;(lo que en muchos pa\u00edses se celebra el primero de mayo). Luchar por la igualdad y la justicia en los sueldos y condiciones de trabajo no es equivalente al orgullo ni es otro pecado. A la vez, los cristianos que buscamos la justicia social debemos recordar que los patrones, los due\u00f1os, y los que tienen diferente perspectiva pol\u00edtica tambi\u00e9n son seres humanos a quienes debemos tratar con dignidad, porque hemos sido creados por el mismo Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>La humildad a que nos invita Jesucristo es b\u00e1sicamente la honestidad: reconocer que solamente Dios es soberano, y no considerarnos ni superior ni inferior a nuestros pr\u00f3ximos. Ning\u00fan equipo deportivo, grupo musical, estudiante, dirigente, o pa\u00eds se queda en primer lugar para siempre. El tiempo comprueba las palabras de Jes\u00fas: \u201cel que a s\u00ed mismo se engrandece, ser\u00e1 humillado\u201d. Y Jes\u00fas promete que el tiempo a largo plazo o hasta eterno comprobar\u00e1 que \u201cel que se humilla, ser\u00e1 engrandecido\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>En la segunda mitad del Evangelio, Jes\u00fas le dijo al anfitri\u00f3n de la fiesta que invitara a los que no pudieran devolver el favor, a los que no tuvieran posici\u00f3n de importancia en el mundo. En el mundo, muchos tratan de ganar el favor de las personas que les pueden ayudar\u2014los que est\u00e1n en una posici\u00f3n igual o m\u00e1s alta que ellos mismos. Tal vez quisieran subir a un nivel m\u00e1s alto, y para eso es \u00fatil conocer a personas de posici\u00f3n superior. Los que est\u00e1n en un nivel social m\u00e1s bajo no tienen tanta posibilidad de ayudar ni de tener intereses comunes. Pero, los pobres, los necesitados, y los inv\u00e1lidos son precisamente los que Jes\u00fas recomienda invitar. Ellos tambi\u00e9n son seres humanos que merecen dignidad como hijos de Dios. Concuerda con las instrucciones del pasaje de Hebreos de hoy, demostrar hospitalidad a los visitantes y a los extranjeros y compasi\u00f3n a los presos y a los que sufren. Al demostrar su inter\u00e9s especial por las personas m\u00e1s rechazadas y necesitadas, Jes\u00fas comprueba que no hay absolutamente nadie fuera del alcance del amor de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>Los cristianos tenemos un modelo de las relaciones sociales que Jesucristo expresa hoy en el Evangelio. El modelo es la Eucarist\u00eda. En la Santa Eucarist\u00eda, Jesucristo mismo es quien nos invita. Si ya nos hemos hecho parte de su Cuerpo mediante el Bautismo, recibimos el Cuerpo y la Sangre de Cristo en la comuni\u00f3n. Cuando comulgamos, todos estamos al mismo nivel. No importa nuestra posici\u00f3n social, salario, trabajo, grupo \u00e9tnico, orientaci\u00f3n sexual, edad, o pa\u00eds de origen. Comemos del mismo pan y tomamos del mismo c\u00e1liz.<\/p>\n\n\n\n<p>Hace varios meses, un ni\u00f1o chiquito en una congregaci\u00f3n le ense\u00f1\u00f3 esto de nuevo al sacerdote. Antes el sacerdote sol\u00eda dar a los ni\u00f1os bautizados peque\u00f1os una media hostia o un pedazo peque\u00f1o de la hostia del sacerdote. Pensaba que era apropiado dar la comuni\u00f3n en un tama\u00f1o especial para las manos y bocas peque\u00f1as de los ni\u00f1os. Pero un d\u00eda un ni\u00f1o reclam\u00f3. Mir\u00f3 el pan m\u00e1s grande en las manos de sus padres, y les pregunt\u00f3 por qu\u00e9 \u00e9l recibi\u00f3 un pedazo tan chiquito. \u00c9l quer\u00eda un pan igual al pan de los adultos. Es como si dijera: -Padre, yo soy tan miembro del Cuerpo de Cristo como ustedes, y merezco recibir la misma comuni\u00f3n que todos.<\/p>\n\n\n\n<p>En el gran banquete de Jesucristo, quien es el anfitri\u00f3n y el alimento a la vez, todos estamos en el mismo nivel. En la vida tambi\u00e9n, recordemos que todos hemos sido creados en la imagen de Dios. Todos somos redimidos por Jesucristo, quien di\u00f3 su vida por nosotros. Todos somos invitados a seguir su ejemplo, dejando las competencias y cruzando las divisiones de las jerarqu\u00edas humanas, hasta que se establezcan el amor, la justicia, y la paz del reino de Dios para todos y para toda la eternidad.<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014&nbsp;El Rvdo. Gary Cox es el Vicario de la Iglesia Episcopal Santa Teresa de \u00c1vila en Chicago.<\/em><\/p>\n","protected":false},"featured_media":201217,"template":"","meta":{"_acf_changed":false,"_uag_custom_page_level_css":"","_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[1029,1048],"class_list":["post-187854","sermon","type-sermon","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category-pentecostes-c","category-propio-17c"],"acf":{"author_id":187774,"drupal_id":"","lectionary_id":false,"sermon_date":"2010-08-29","sermon_other_translation":false,"sermon_language":""},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.6 (Yoast SEO v26.3) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Propio 17 (C) - 2010 &#8211; The Episcopal Church<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-17-c-2010\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Propio 17 (C) - 2010\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Leccionario Dominical, A\u00f1o CPreparado por el Rvdo. 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