{"id":187856,"date":"2010-09-05T14:38:00","date_gmt":"2010-09-05T18:38:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www2.episcopalchurch.org\/?post_type=sermon&#038;p=187856"},"modified":"2020-12-03T10:48:05","modified_gmt":"2020-12-03T15:48:05","slug":"propio-18-c-2010","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-18-c-2010\/","title":{"rendered":"Propio 18 (C) &#8211; 2010"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Leccionario Dominical, A\u00f1o C<\/strong><br>Preparado por el Rvdo. Vincent Schwahn<\/p>\n\n\n\n<p>Jerem\u00edas 18:1-11 y Salmo 139:1-5, 13-17 (o Deuteronomio 30:15-20 y Salmo 1); Filem\u00f3n 1-20; Lucas 14:25-33<\/p>\n\n\n\n<p>Las cruces vienen en muchas y variadas formas, y muchas veces nos llegan cuando menos lo esperamos, sea una llamada por tel\u00e9fono, un accidente, una noticia inesperada, as\u00ed nos enteramos de muchas cosas, una enfermedad, la p\u00e9rdida de un trabajo, la muerte de un ser querido, el divorcio o separaci\u00f3n de una pareja, una deuda que se nos presenta&#8230; miles de cruces grandes y chicas que se nos cruzan en el camino&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>La vida en s\u00ed&#8230; lleva siempre muchas sorpresas y momentos inesperados de una cruz que vamos a tener que cargar.&nbsp; A veces es por un tiempo corto, pero otras veces es algo que nos va a llevar mucho tiempo y mucha energ\u00eda&#8230; y nos preguntamos&#8230; \u00bfpodr\u00e9 aguantar el peso o no?<\/p>\n\n\n\n<p>Cargando nuestras cruces para seguir a Jes\u00fas significa m\u00e1s que nada&#8230; que la cruz que cargamos es algo que no cargamos solos&#8230; sino que el que carga la Gran Cruz del Mundo&#8230; es Jes\u00fas&#8230; en otras palabras&#8230; en Jes\u00fas vemos al que ha cargado el peso de la humanidad, el sufrimiento del inocente, el dolor que lleva el siervo humilde en s\u00ed mismo para la salvaci\u00f3n de otros.&nbsp; La Cruz&#8230; fue cargada por Jes\u00fas en su pasi\u00f3n y muerte&#8230; y nosotros compartimos con \u00e9l la misma carga.&nbsp; Por eso Jes\u00fas le dice a sus disc\u00edpulos&#8230;\u201cMi yugo es f\u00e1cil, mi carga ligera&#8221;&#8230;. \u00bfPor qu\u00e9 f\u00e1cil?&nbsp; \u00bfPor qu\u00e9 ligera?&nbsp; Porque nuestras cruces nunca se cargan solas sin el apoyo de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 debemos hacer cuando nos llega una cruz en el camino?<\/p>\n\n\n\n<p>1. Encomendarnos a Dios.<br>Hay que confiar que Dios sabe bien la carga de nuestras cruces.&nbsp; \u00c9l entiende cu\u00e1nto nos pesa y que dif\u00edcil es la carga.&nbsp; Dios nos dar\u00e1 la fuerza y la sabidur\u00eda para cargar nuestra cruz por el tiempo que sea necesario.&nbsp; As\u00ed es que cuando nos enfrentamos a una situaci\u00f3n dif\u00edcil&#8230; cuando tenemos una cruz que cargar, nuestro primer asunto es buscar la ayuda de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>2. Buscar el apoyo moral de otros.<br>Cuando tenemos que cargar una cruz, tenemos que buscar el apoyo moral de un amigo, de un familiar, o de una persona de confianza (un doctor, un sacerdote, un sic\u00f3logo o un consejero).&nbsp; No tenemos por qu\u00e9 cargar nuestras cruces solos; el hacerlo solos, muchas veces es lo que nos lleva a la depresi\u00f3n y a la desesperaci\u00f3n.&nbsp; Una persona de confianza o un amigo o un familiar de confianza nos ayudan a sacar los sentimientos que tenemos adentro y se nos hace m\u00e1s manejable la cruz que estamos cargando.<\/p>\n\n\n\n<p>3. Buscar apoyo espiritual.<br>Muchas veces cargamos nuestras cruces en secreto y no queremos compartirlo con nadie, cuando en realidad si tuvi\u00e9ramos una comunidad espiritual, una iglesia, los mismos miembros de la iglesia estar\u00edan ah\u00ed para ayudarnos a sentir que no estamos solos.&nbsp; Cuando se comparte una cruz con otros&#8230; es una cruz que pesa mucho menos que la cruz de los dem\u00e1s.&nbsp; Muchas personas se alejan de los dem\u00e1s y hasta de la iglesia cuando pasan por una prueba personal o una crisis pensando que es mejor mantenerlo en secreto.&nbsp; Pero esto no es una soluci\u00f3n buena, sino nos puede llevar a que pese a\u00fan m\u00e1s nuestra carga.&nbsp; Siempre cuando hay una comunidad que reza con nosotros, cuando hay alguien de la comunidad que sabe de nuestra realidad, se va haciendo m\u00e1s y m\u00e1s ligera la carga de nuestras cruces.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQui\u00e9n sabe m\u00e1s de las cruces de la vida que Jes\u00fas?&nbsp; \u00c9l, quien sufri\u00f3 el oprobio y el desprecio de muchos.&nbsp; El, quien tom\u00f3 el dolor del mundo en su propio cuerpo.&nbsp; Nuestras cruces parecen a veces imposibles de cargar&#8230; pero, gracias a que hay alguien quien nos puede entender&#8230; se puede cortar el peso de nuestras cruces a la mitad.&nbsp; Tenemos a Dios, quien camina con nosotros en nuestro dolor.&nbsp; Tenemos a compa\u00f1eros y profesionales quienes nos pueden dar consejo y ayuda.&nbsp; Tenemos a nuestras comunidades y familias espirituales que son nuestras iglesias y parroquias, que est\u00e1n ah\u00ed para caminar con nosotros en nuestro dolor y pesar.<\/p>\n\n\n\n<p>Como en la imagen de la primera lectura de Jerem\u00edas&#8230; la del Alfarero&#8230; nosotros somos el barro&#8230; estamos en las manos de Dios, para ser moldeados, formados, corregidos, donde Dios crea vidas nuevas y mejores en nosotros.&nbsp; Dios nos moldea a trav\u00e9s de los a\u00f1os de nuestras vidas y nos transforma poco a poco en su imagen, en su belleza, en su propia pieza de arte&#8230; la cruz es parte de este proceso de ser moldeado y creado por Dios&#8230; creando una dependencia en su amor y en su soporte espiritual.&nbsp; No estamos solos&#8230; s\u00f3lo tenemos que tomar nuestra cruz y seguirle a \u00c9l.<\/p>\n\n\n\n<p>Oremos<br>Dios, desde nuestro Bautismo, recibimos la se\u00f1al de la cruz en nuestras frentes como la se\u00f1al de seguirte a ti, cargando nuestra cruz a lo largo de nuestras vidas.&nbsp; Ay\u00fadanos a encontrar la forma de llevar las cruces que nos llegan en la vida, a cargarlas, pero de la misma forma que t\u00fa llevaste tu propia cruz&#8230; con amor, con fe y con confianza.&nbsp; Haz que nuestras cargas sean siempre ligeras y ay\u00fadanos a buscar siempre el apoyo que nos ofreces, por Nuestro Se\u00f1or Jesucristo&#8230; en quien todas nuestras cruces son llevadas.<\/p>\n\n\n\n<p><br><em>\u2014&nbsp;El Revdo. Vincent C. Schwahn es rector interino de St. Clement\u2019s by-the-Sea Episcopal Church, Southern California, Iglesia Episcopal San Clemente junto-al-Mar, en California del Sur. Fue decano del Seminario San Andr\u00e9s en Ciudad de M\u00e9xico por ocho a\u00f1os y fue rector de la Iglesia de Cristo, en Ciudad de M\u00e9xico. Cre\u00f3 tres ministerios hispanos en Minnesota y uno en Ciudad de M\u00e9xico.<\/em><\/p>\n","protected":false},"featured_media":201217,"template":"","meta":{"_acf_changed":false,"_uag_custom_page_level_css":"","_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[1029,1049],"class_list":["post-187856","sermon","type-sermon","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category-pentecostes-c","category-propio-18c"],"acf":{"author_id":187855,"drupal_id":"","lectionary_id":false,"sermon_date":"2010-09-05","sermon_other_translation":false,"sermon_language":""},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.6 (Yoast SEO v26.3) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Propio 18 (C) - 2010 &#8211; The Episcopal Church<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-18-c-2010\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Propio 18 (C) - 2010\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Leccionario Dominical, A\u00f1o CPreparado por el Rvdo. Vincent Schwahn Jerem\u00edas 18:1-11 y Salmo 139:1-5, 13-17 (o Deuteronomio 30:15-20 y Salmo 1); Filem\u00f3n 1-20; Lucas 14:25-33 Las cruces vienen en muchas y variadas formas, y muchas veces nos llegan cuando menos lo esperamos, sea una llamada por tel\u00e9fono, un accidente, una noticia inesperada, as\u00ed nos enteramos [&hellip;]\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-18-c-2010\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"The Episcopal Church\" \/>\n<meta property=\"article:publisher\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/episcopalian\" \/>\n<meta property=\"article:modified_time\" content=\"2020-12-03T15:48:05+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"928\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"927\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:type\" content=\"image\/png\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:site\" content=\"@iamepiscopalian\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Est. reading time\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"5 minutes\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\/\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-18-c-2010\/\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-18-c-2010\/\",\"name\":\"Propio 18 (C) - 2010 &#8211; The Episcopal Church\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-18-c-2010\/#primaryimage\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-18-c-2010\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png\",\"datePublished\":\"2010-09-05T18:38:00+00:00\",\"dateModified\":\"2020-12-03T15:48:05+00:00\",\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-18-c-2010\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es-ES\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-18-c-2010\/\"]}]},{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es-ES\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-18-c-2010\/#primaryimage\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png\",\"contentUrl\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png\",\"width\":928,\"height\":927,\"caption\":\"Sermones Que Iluminan\"},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-18-c-2010\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Home\",\"item\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"Propio 18 (C) &#8211; 2010\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#website\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/\",\"name\":\"The Episcopal Church\",\"description\":\"Welcomes You\",\"publisher\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#organization\"},\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es-ES\"},{\"@type\":\"Organization\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#organization\",\"name\":\"The Episcopal Church\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/\",\"logo\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es-ES\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#\/schema\/logo\/image\/\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/vertical_episcopal_logo.jpg\",\"contentUrl\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/vertical_episcopal_logo.jpg\",\"width\":770,\"height\":662,\"caption\":\"The Episcopal Church\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#\/schema\/logo\/image\/\"},\"sameAs\":[\"https:\/\/www.facebook.com\/episcopalian\",\"https:\/\/x.com\/iamepiscopalian\",\"https:\/\/www.youtube.com\/channel\/UCdVJpxCtK41c_-p6EaE4_2A\"]}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO Premium plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"Propio 18 (C) - 2010 &#8211; The Episcopal Church","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-18-c-2010\/","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"Propio 18 (C) - 2010","og_description":"Leccionario Dominical, A\u00f1o CPreparado por el Rvdo. Vincent Schwahn Jerem\u00edas 18:1-11 y Salmo 139:1-5, 13-17 (o Deuteronomio 30:15-20 y Salmo 1); Filem\u00f3n 1-20; Lucas 14:25-33 Las cruces vienen en muchas y variadas formas, y muchas veces nos llegan cuando menos lo esperamos, sea una llamada por tel\u00e9fono, un accidente, una noticia inesperada, as\u00ed nos enteramos [&hellip;]","og_url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-18-c-2010\/","og_site_name":"The Episcopal Church","article_publisher":"https:\/\/www.facebook.com\/episcopalian","article_modified_time":"2020-12-03T15:48:05+00:00","og_image":[{"width":928,"height":927,"url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png","type":"image\/png"}],"twitter_card":"summary_large_image","twitter_site":"@iamepiscopalian","twitter_misc":{"Est. reading time":"5 minutes"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-18-c-2010\/","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-18-c-2010\/","name":"Propio 18 (C) - 2010 &#8211; The Episcopal Church","isPartOf":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-18-c-2010\/#primaryimage"},"image":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-18-c-2010\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png","datePublished":"2010-09-05T18:38:00+00:00","dateModified":"2020-12-03T15:48:05+00:00","breadcrumb":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-18-c-2010\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es-ES","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-18-c-2010\/"]}]},{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es-ES","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-18-c-2010\/#primaryimage","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png","contentUrl":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png","width":928,"height":927,"caption":"Sermones Que Iluminan"},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-18-c-2010\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Home","item":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"Propio 18 (C) &#8211; 2010"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#website","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/","name":"The Episcopal Church","description":"Welcomes You","publisher":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#organization"},"potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es-ES"},{"@type":"Organization","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#organization","name":"The Episcopal Church","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/","logo":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es-ES","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#\/schema\/logo\/image\/","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/vertical_episcopal_logo.jpg","contentUrl":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/vertical_episcopal_logo.jpg","width":770,"height":662,"caption":"The Episcopal Church"},"image":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#\/schema\/logo\/image\/"},"sameAs":["https:\/\/www.facebook.com\/episcopalian","https:\/\/x.com\/iamepiscopalian","https:\/\/www.youtube.com\/channel\/UCdVJpxCtK41c_-p6EaE4_2A"]}]}},"taxonomy_info":{"category":[{"value":1029,"label":"Pentecost\u00e9s C"},{"value":1049,"label":"Propio 18c"}]},"featured_image_src_large":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png",928,927,false],"author_info":[],"comment_info":"","uagb_featured_image_src":{"full":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png",928,927,false],"thumbnail":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-150x150.png",150,150,true],"medium":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-300x300.png",300,300,true],"medium_large":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-768x767.png",768,767,true],"large":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png",928,927,false],"1536x1536":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png",928,927,false],"2048x2048":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png",928,927,false],"menu":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-330x200.png",330,200,true],"hero":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-928x550.png",928,550,true],"callout-image":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-480x479.png",480,479,true]},"uagb_author_info":{"display_name":"wwedderburn","author_link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/author\/"},"uagb_comment_info":0,"uagb_excerpt":"Leccionario Dominical, A\u00f1o CPreparado por el Rvdo. Vincent Schwahn Jerem\u00edas 18:1-11 y Salmo 139:1-5, 13-17 (o Deuteronomio 30:15-20 y Salmo 1); Filem\u00f3n 1-20; Lucas 14:25-33 Las cruces vienen en muchas y variadas formas, y muchas veces nos llegan cuando menos lo esperamos, sea una llamada por tel\u00e9fono, un accidente, una noticia inesperada, as\u00ed nos enteramos&hellip;","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/sermon\/187856","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/sermon"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/sermon"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/201217"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=187856"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=187856"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}