{"id":187860,"date":"2010-10-03T15:39:32","date_gmt":"2010-10-03T19:39:32","guid":{"rendered":"https:\/\/www2.episcopalchurch.org\/?post_type=sermon&#038;p=187860"},"modified":"2020-12-03T10:48:08","modified_gmt":"2020-12-03T15:48:08","slug":"propio-22-c-2010","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-22-c-2010\/","title":{"rendered":"Propio 22 (C) &#8211; 2010"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Leccionario Dominical, A\u00f1o C<\/strong><br>Preparado por Eddie L\u00f3pez, Jr.<\/p>\n\n\n\n<p>Lamentaciones 1:1-6 \u00f3 Habacuc; Salmo 137 \u00f3 37:1-10, 2 Timoteo 1:1-114; Lucas 17:5-10<\/p>\n\n\n\n<p>Vamos a centrar nuestra reflexi\u00f3n en la carta de san Pablo y en el evangelio. La lectura de la segunda carta a Timoteo nos habla de un tesoro que Dios desea que guardemos (2 Timoteo 1:14). El ap\u00f3stol Pablo nos dice que este tesoro es el evangelio. Pero aunque esto parezca f\u00e1cil no lo es porque se han dado muchas interpretaciones del evangelio. Tenemos que preguntarnos, \u00bfcu\u00e1l es la expresi\u00f3n aut\u00e9ntica del evangelio para nosotros como episcopales? Tambi\u00e9n habla san Pablo de un llamado a ser santos; Dios \u201cnos salv\u00f3 y llam\u00f3 destin\u00e1ndonos a ser santos\u201d (2 Timoteo 1: 9). Finalmente, Pablo afirma que ha recibido el encargo de difundir la Buena Noticia como predicador, ap\u00f3stol y maestro. Veamos, pues, c\u00f3mo podemos llevar el menaje de estas lecturas a nuestras vidas.<\/p>\n\n\n\n<p>Hablemos primero del evangelio que Dios nos ha dejado para que lo guardemos. En un libro de Louis Weil, hay un cap\u00edtulo titulado El Evangelio en Anglicanismo, donde explica c\u00f3mo es entendido y vivido el evangelio en el Anglicanismo. Dice que implica: 1) el episcopado hist\u00f3rico, 2) el don eucar\u00edstico 3) la espiritualidad o la expresi\u00f3n del pueblo de fe en su encuentro con Dios. Esta expresi\u00f3n tiene otras muchas manifestaciones en nuestra rica historia y en nuestra diversidad. Pues la expresi\u00f3n del evangelio en el anglicanismo no procura definir definitivamente en detalle todo lo que se puede decir o experimentar. 4) como \u00faltimo punto afirma, en ese cap\u00edtulo, que el evangelio se encuentra en este mensaje central: \u201cDios estaba en Cristo, reconciliando al mundo a s\u00ed mismo\u201d. Este es el mensaje del misterio pascual, proclamado en la tradici\u00f3n de la liturgia anglicana tal como se encuentra en el libro de Oraci\u00f3n Com\u00fan desde el arzobispo Thomas Cranmer (1552).<\/p>\n\n\n\n<p>Lo atractivo del entendimiento del evangelio en la Iglesia Episcopal para nuestra comunidad hispana\/latina es: 1) la expresi\u00f3n apost\u00f3lica que encontramos tanto en nuestra historia como en nuestro episcopado; 2) la expresi\u00f3n lit\u00fargica eucar\u00edstica que se realiza en nuestra adoraci\u00f3n; 3) la expresi\u00f3n de una espiritualidad que es centralizada en las Escrituras y es, a la misma vez, abierta y variada; y finalmente, 4) la expresi\u00f3n de justicia social que defiende a los m\u00e1s pobres, necesitados y aislados en nuestro mundo y en nuestras comunidades.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La lectura de Pablo se nos exhorta a guardar \u201cel precioso dep\u00f3sito de las ense\u00f1anzas\u201d (2 Timoteo 1:13-14). Y esto de guardar, \u00bfqu\u00e9 quiere decir? Esto me recuerda la par\u00e1bola de Jes\u00fas sobre los talentos y el siervo que guard\u00f3 el talento en la tierra porque su amo era muy duro. Si recuerdan, Jes\u00fas recompens\u00f3 a los que multiplicaron sus talentos. Esa es la intenci\u00f3n del tesoro del evangelio que Dios nos ha dejado. No lo ha hecho para que nosotros lo escondamos \u00fanicamente para nosotros, sino que Dios desea que lo compartamos con los dem\u00e1s y lo multipliquemos. As\u00ed pues, la idea de san Pablo de que \u201cguardemos el precioso dep\u00f3sito\u201d no implica que lo escondamos, sino todo lo contrario, que lo divulguemos, pero sin adulterarlo. Que difundamos las mismas ense\u00f1anzas que partieron de Jesucristo, nuestro salvador.<\/p>\n\n\n\n<p>Veamos ahora la idea de Pablo donde nos pide que seamos santos. Los latinos son una minor\u00eda en la membres\u00eda de la Iglesia Episcopal. Por ende, un objetivo de nuestro llamado es hacer crecer nuestra iglesia. Pero, no es un crecer por crecer. Es que deseamos compartir con otros esa bella expresi\u00f3n anglicana del evangelio que hemos recibido y que creemos que otros andan buscando y no han encontrado. Y, otros, al vivir nuestro entendimiento del evangelio lograr\u00e1n ser santos.<\/p>\n\n\n\n<p>La lectura de san Pablo nos exhorta a reavivar ese llamado a ser santos. Esta palabra \u2018reavivar\u2019 implica un fog\u00f3n que se prende y nunca se apaga. Y este fog\u00f3n encendido motiva el don que Dios nos ha dado. Primero debemos preguntarnos \u00bfcu\u00e1l es el don que Dios nos ha dado a cada uno en particular? Podemos observar algunos dones en las comunidades de fe. El don de hablar con familiares y amistades invit\u00e1ndoles a que vengan a experimentar nuestra comunidad de fe. El don de crear hospitalidad para las personas que llegan por vez primera a la comunidad de fe. El don de apoyar la misi\u00f3n ense\u00f1ando, cantando, tocando instrumentos de m\u00fasica, participando en comit\u00e9s, apoyando en las finanzas o en el altar. Existen muchos otros dones. Esta lista no es exhaustiva. La pregunta verdaderamente ser\u00eda \u00bfc\u00f3mo es usted llamado a promover el evangelio? La llamada es diferente para cada uno de nosotros, pero todos somos necesarios en esta gran tarea de difundir el reino de Dios y lograr que todos seamos santos. Es muy importante lo que nos exhorta la lectura a hacer: a no dormirnos con este don sino a mantenernos animados, avivados, trabajando para el bien del evangelio (2 Timoteo 1:6).<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n dice Pablo que Dios no nos ha dado un esp\u00edritu de cobard\u00eda sino \u201cde poder, amor y templanza\u201d, para promover el evangelio. La p\u00e1gina electr\u00f3nica del Oficio Diario de la Misi\u00f3n St. Claire, usa la confesi\u00f3n del Mi\u00e9rcoles de Ceniza todos los viernes, en la que se incluyen estas palabras: \u201cConfesamos nuestra falta de no compartir la fe que est\u00e1 en nosotros\u201d. No lo hacemos a veces porque tenemos verg\u00fcenza de lo que otros puedan pensar de nosotros. Otras, no lo hacemos porque creemos que otros van a malinterpretarnos. No la compartimos porque luego tendremos que vivir lo que compartimos. No la compartimos tal vez porque creemos que no sea tan importante o relevante para la vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Y no nos damos cuenta de que a nuestro lado puede encontrarse alguien muy necesitado, en conflicto con su matrimonio o con sus amistades. Puede estar buscando una nueva comunidad de fe donde pueda encontrar el evangelio que previamente describimos como nuestra expresi\u00f3n episcopal. Puede encontrarse alguien que no quiera tantas reglas sino una fe donde pueda explorar por s\u00ed mismo c\u00f3mo vivir una fe dirigida por las escrituras y en una rica espiritualidad. Y usted no le ofrece la oportunidad de encontrar lo que esa persona necesita; no se lo ofrece por cobard\u00eda. Tome el valor que Dios nos da mediante su esp\u00edritu y, con gozo, celebre compartiendo el evangelio que Dios le ha entregado.<\/p>\n\n\n\n<p>Las escrituras requieren otras dos propiedades sobre el llamado. Somos llamados a compartirlo con un esp\u00edritu de amor y autodisciplina. Estas dos palabras son muy importantes. Dios nos llama a compartir el evangelio viviendo una vida que demuestre amor y autodisciplina. \u00bfC\u00f3mo podemos compartir el evangelio?, preguntan algunos. Primordialmente, demostrando un amor sincero hacia el pr\u00f3jimo. Dondequiera que miremos en las escrituras, el evangelio nos presenta un mensaje de amor y es mejor expresado por nosotros cuando lo vivimos. Para poder vivir esa vida de amor necesitamos una vida de autodisciplina. En la tradici\u00f3n anglicana esto se realiza, por ejemplo, por medio de los oficios diarios en el Libro de Oraci\u00f3n Com\u00fan. Es una devoci\u00f3n muy apropiada. Es necesario mantener una vida de oraci\u00f3n y comuni\u00f3n con Dios y con el pr\u00f3jimo. De esta manera compartimos el evangelio.<\/p>\n\n\n\n<p>Por \u00faltimo, el ap\u00f3stol nos recuerda que para ser fiel a nuestro llamado dependemos de Dios. Nos recuerda que nada de lo que nosotros hagamos es para ganarnos la salvaci\u00f3n o para gloriarnos. Y el evangelio afirma que: \u201cNosotros somos siervos in\u00fatiles de Dios\u201d (Lucas 17: 10). Y lo que hacemos es simplemente lo que ten\u00edamos que hacer. Nuestra salvaci\u00f3n no se gana sino que se recibe gratuitamente por la gracia Dios. Entonces lo que hacemos debe estar \u00fanicamente motivado por ese amor que Dios a hecho nacer en nosotros por su gracia. Lo que hacemos es compartir con los dem\u00e1s lo que hemos recibido de Dios, porque el amor de Dios nos transforma de un coraz\u00f3n ego\u00edsta, que busca s\u00f3lo lo suyo, en un coraz\u00f3n generoso, que desea que todos lleguen a recibir la bendici\u00f3n previamente obtenida.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Que Dios nos ayude a lograr esto en nuestras vidas y comunidades!<\/p>\n\n\n\n<p><br><em>\u2014&nbsp;Eddie L\u00f3pez, Jr., es Director de Cuidado Pastoral en el Greenwich Hospital de Connecticut. Fue pastor Metodista por 20 a\u00f1os y ahora procura ser sacerdote en la Di\u00f3cesis de Bethlehem en Pennsylvania adonde es miembro de la Iglesia de San Esteban.<\/em><\/p>\n","protected":false},"featured_media":201217,"template":"","meta":{"_acf_changed":false,"_uag_custom_page_level_css":"","_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[1029,1053],"class_list":["post-187860","sermon","type-sermon","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category-pentecostes-c","category-propio-22c"],"acf":{"author_id":187779,"drupal_id":"","lectionary_id":false,"sermon_date":"2010-10-03","sermon_other_translation":false,"sermon_language":""},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.6 (Yoast SEO v26.3) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Propio 22 (C) - 2010 &#8211; The Episcopal Church<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-22-c-2010\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Propio 22 (C) - 2010\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Leccionario Dominical, A\u00f1o CPreparado por Eddie L\u00f3pez, Jr. Lamentaciones 1:1-6 \u00f3 Habacuc; Salmo 137 \u00f3 37:1-10, 2 Timoteo 1:1-114; Lucas 17:5-10 Vamos a centrar nuestra reflexi\u00f3n en la carta de san Pablo y en el evangelio. 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