{"id":187864,"date":"2010-10-31T15:50:05","date_gmt":"2010-10-31T19:50:05","guid":{"rendered":"https:\/\/www2.episcopalchurch.org\/?post_type=sermon&#038;p=187864"},"modified":"2020-12-03T10:48:37","modified_gmt":"2020-12-03T15:48:37","slug":"propio-26-c-2010","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-26-c-2010\/","title":{"rendered":"Propio 26 (C) &#8211; 2010"},"content":{"rendered":"\n<p>Preparado por el Rvdo. Gonzalo Rend\u00f3n<\/p>\n\n\n\n<p>Isa\u00edas 1:10-18; Salmo: 32:1-7; 2 Tesalonicenses 1:1-4, 11-12; Lucas 19:1-10<\/p>\n\n\n\n<p>La liturgia de este domingo nos trae como tema de reflexi\u00f3n la autenticidad de vida. Decimos que algo es aut\u00e9ntico cuando es genuino, sin tachones ni enmendaduras; y decimos que alguien es aut\u00e9ntico cuando su estilo de vida, su comportamiento, actitudes y manera de ser, es transparente, sus acciones y sus palabras son coherentes, no hay ambig\u00fcedades; o sea que, tanto lo que dice como lo que hace se compaginan armoniosamente.<\/p>\n\n\n\n<p>De acuerdo con esto, ya podemos ver el significado de las palabras que escuchamos en la primera lectura. Dios, hablando por boca del profeta, se dirige a Israel, a sus dirigentes pol\u00edticos y religiosos para recriminar su comportamiento, su inautenticidad de vida. Empieza por llamarlos \u201cpr\u00edncipes de Sodoma y Gomorra\u201d. Ya sabemos que desde muy antiguo, se hab\u00eda formado una leyenda en Israel sobre el castigo que sobrevino a aquellas dos ciudades por sus muchos pecados. Si el profeta llama pr\u00edncipes de Sodoma y Gomorra a los dirigentes de Israel, les est\u00e1 diciendo que su comportamiento es tan malo que se puede comparar con el de los habitantes de aquellas dos ciudades; hasta podr\u00edan ser sus padres \u201cejemplares\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora bien, la denuncia del profeta no se queda ah\u00ed; continuando adelante con la lectura descubrimos que se trata de aquellos israelitas, practicantes religiosos, que cargados de faltas contra la justicia, con las manos untadas de sangre a causa de sus maldades, se aparec\u00edan al templo a ofrecer sacrificios y, supuestamente a alabar a Dios, ni siquiera a expiar sus muchas faltas, sino simplemente a cumplir con un calendario lit\u00fargico, con sus ritos y normas cultuales.<\/p>\n\n\n\n<p>Eso precisamente es lo que Dios, por medio del profeta, recrimina: si no hay autenticidad de vida, si no hay al menos la intenci\u00f3n de cambiar de actitudes, es tiempo perdido pretender agradar a Dios con cualquier forma de pr\u00e1ctica religiosa; en estos casos, nos ense\u00f1a el profeta, Dios no escucha; m\u00e1s bien se fastidia ante tanta inautenticidad, ante tales incoherencias de vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Aqu\u00ed tenemos un buen motivo para examinar nuestra vida, la calidad de nuestros actos y, por tanto, la calidad de la pr\u00e1ctica religiosa que realizamos cada domingo. \u00bfC\u00f3mo es mi manera de ser durante la semana, c\u00f3mo trato a los que me rodean, c\u00f3mo vivo mis relaciones de amor, de justicia, de servicio, de solidaridad? \u00bfMe esfuerzo por vivir una vida m\u00ednimamente aut\u00e9ntica? O por el contrario, \u00bfdebo reconocer que no hay coherencia entre mis actos y la fe que profeso, la cual me exige un continuo compromiso? Entonces, me quedan dos caminos: o reconozco con humildad el llamado a la conversi\u00f3n que Dios me hace y me propongo vivir con m\u00e1s autenticidad mi vida cristiana o, sencillamente evito aparentar que vivo y celebro la fe cuando en realidad estoy totalmente apartado. Ya es cuesti\u00f3n de dejarnos penetrar por el mensaje de Dios a trav\u00e9s de su Palabra y tomar una decisi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>No es necesario que los dem\u00e1s aplaudan nuestra autenticidad; pero tambi\u00e9n es importante que no tengan que criticarnos; y, m\u00e1s importante a\u00fan, que nuestra conciencia no nos tenga que recriminar acto alguno de inautenticidad. Claro que ser\u00eda un buen indicativo que nuestro comportamiento cristiano suscitara comentarios positivos tal como escuchamos en la segunda lectura. San Pablo, escribiendo a los Tesalonicenses siente la necesidad de dar gracias a Dios por la fe de aquellos hermanos; porque al tiempo que se afianzan en la fe, aumenta m\u00e1s el amor que se tienen, y esto lo hace sentir orgulloso; as\u00ed lo expresa: \u201cEstamos orgullosos de ustedes frente a las Iglesias de Dios, por la constancia y la fe con que soportan las persecuciones y aflicciones\u201d (2Tes 1,4). En definitiva, lo que Pablo resalta de los fieles de Tesal\u00f3nica es su coherencia de vida, su fortaleza, su autenticidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta lectura es testimonio claro de que es posible vivir una vida aut\u00e9ntica, en la sencillez del amor y del servicio los unos a los otros; y este servicio incluye la oraci\u00f3n por nosotros mismos y por nuestros hermanos, al estilo del mismo Pablo que ruega a Dios para que cada d\u00eda los miembros de la comunidad de Tesal\u00f3nica sean verdaderamente dignos del llamado a ser hijos e hijas de Dios y para que se les conceda realizar todo buen prop\u00f3sito y toda acci\u00f3n de la fe (v. 11).<\/p>\n\n\n\n<p>Ah\u00ed tenemos, entonces, dos cuadros bien definidos: el que nos pinta el profeta Isa\u00edas y el que nos pinta Pablo, \u00bfen cu\u00e1l de los dos nos hallamos nosotros? Un tercer cuadro lo podemos descubrir en el Evangelio de este domingo. Miremos muy atentamente lo que sucede en la descripci\u00f3n que nos hace Lucas. Jes\u00fas, que va hacia Jerusal\u00e9n, hace su arribo a la ciudad de Jeric\u00f3; mucha gente quiere verlo, pero el evangelista centra nuestra atenci\u00f3n en un hombre que era jefe de recaudadores de impuestos y muy rico, adem\u00e1s, era de baja estatura y para ver al Maestro trepa a un \u00e1rbol. Sin mediar palabra, Jes\u00fas se dirige a aquel hombre llamado Zaqueo y se hace el invitado: \u201cZaqueo, baja pronto porque hoy tengo que hospedarme en tu casa\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>El evangelista no nos cuenta nada sobre ning\u00fan di\u00e1logo entre Jes\u00fas y Zaqueo. Simplemente nos dice que muy contento, Zaqueo lo recibi\u00f3 en su casa a pesar de las cr\u00edticas y murmuraciones de los espectadores, pues \u00a1s\u00f3lo a Jes\u00fas se le ocurr\u00eda entrar a cenar y a hospedarse en casa de un pecador!&nbsp; \u00bfQu\u00e9 sucedi\u00f3 aqu\u00ed para que Zaqueo tomara la actitud que nos cuenta el evangelista? \u00bfQu\u00e9 pretende ense\u00f1arnos Lucas con este relato?<br>Una posible ense\u00f1anza es que la sola presencia de Jes\u00fas, provoca cambios radicales en la vida del que lo recibe o lo acepta. En contraposici\u00f3n a la primera lectura donde escuchamos la requisitoria que hace Isa\u00edas a los dirigentes de su pueblo, aqu\u00ed vemos un Jes\u00fas que simplemente se acerca, se hace acoger y est\u00e1 al lado del pecador; en lugar de reclamar, dona amor, bondad, misericordia, y eso es suficiente para que Zaqueo reconozca sus malas acciones y confiese delante de Jes\u00fas lo que har\u00e1 para resarcir sus injusticias.<\/p>\n\n\n\n<p>Con sus palabras, Jes\u00fas confirma la decisi\u00f3n de Zaqueo declarando la llegada de la salvaci\u00f3n a la casa de su anfitri\u00f3n. Esto quiere decir que la presencia de Jes\u00fas sana y salva, induce al que lo acepta a transformar su vida para recibir el don de la salvaci\u00f3n. Debemos entender, entonces, que salvaci\u00f3n y aceptaci\u00f3n de la presencia de Jes\u00fas en nuestra vida, es una misma cosa. Jes\u00fas no anuncia una salvaci\u00f3n que se obtendr\u00e1 posiblemente despu\u00e9s de nuestra muerte f\u00edsica; aqu\u00ed entendemos que basta aceptar a Jes\u00fas, cambiar nuestras actitudes y comenzar a vivir una vida de aut\u00e9nticos seguidores de \u00e9l; en eso consiste la salvaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Una palabrita sobre el sentido simb\u00f3lico que hay en la descripci\u00f3n que hace Lucas de Zaqueo como un hombre de \u201cbaja estatura\u201d: sencillamente era un hombre sin conciencia, su vida giraba en torno a la codicia, al acaparamiento de dinero y bienes materiales; en una palabra, era un hombre reducido al servicio de la riqueza; era una persona muy \u201ccorta de mente\u201d, esta expresi\u00f3n la usamos nosotros con frecuencia; pues bien, Lucas describe esa mente tan corta de Zaqueo con su baja estatura, no daba la talla para ser un hombre de aut\u00e9ntica estatura. En el momento en que acepta a Jes\u00fas y lo recibe en su casa, es decir, en su coraz\u00f3n, ya no es un hombre de baja estatura; su conciencia se ha abierto y ha sido capaz de \u201ccrecer\u201d tanto que ha podido experimentar el don de la salvaci\u00f3n e inmediatamente mostrar los frutos de la salvaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Miremos nosotros nuestra estatura en la fe: decimos creer en Jes\u00fas, cumplimos regularmente con algunas normas y preceptos; pero \u00bftengo la suficiente apertura de conciencia para aceptar a Jes\u00fas en mi vida y para mostrar los frutos de esa presencia en m\u00ed? Roguemos para que en el d\u00eda a d\u00eda sepamos vivir aut\u00e9nticas actitudes de creyentes y mostrar aut\u00e9nticos frutos de salvaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><br><em>\u2014&nbsp;El Rvdo. Gonzalo Rend\u00f3n es sacerdote de la Iglesia Episcopal en Colombia. Por algunos a\u00f1os sirvi\u00f3 en la Di\u00f3cesis Episcopal de Colombia en San Lucas (Medell\u00edn) y en la Catedral de San Pablo (Bogot\u00e1). Tambi\u00e9n fue comentador de las lecturas dominicales del Ciclo A y parte del Ciclo B. Ha colaborado en otras publicaciones como Diario B\u00edblico Latinoamericano y los comentarios pastorales de La Biblia de nuestro pueblo. Ahora trabaja como profesor virtual de una importante universidad virtual de Colombia.<\/em><\/p>\n","protected":false},"featured_media":201217,"template":"","meta":{"_acf_changed":false,"_uag_custom_page_level_css":"","_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[1029,1057],"class_list":["post-187864","sermon","type-sermon","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category-pentecostes-c","category-propio-26c"],"acf":{"author_id":168899,"drupal_id":"","lectionary_id":false,"sermon_date":"2010-10-31","sermon_other_translation":false,"sermon_language":""},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.6 (Yoast SEO v26.3) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Propio 26 (C) - 2010 &#8211; The Episcopal Church<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-26-c-2010\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Propio 26 (C) - 2010\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Preparado por el Rvdo. 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