{"id":190909,"date":"2020-08-16T11:21:33","date_gmt":"2020-08-16T15:21:33","guid":{"rendered":"https:\/\/www2.episcopalchurch.org\/?post_type=sermon&#038;p=190909"},"modified":"2023-11-26T15:38:05","modified_gmt":"2023-11-26T20:38:05","slug":"pentecostes-11-a-16-de-agosto-de-2020","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pentecostes-11-a-16-de-agosto-de-2020\/","title":{"rendered":"Propio 15 (A) &#8211; 2020"},"content":{"rendered":"\n<hr class=\"wp-block-separator has-css-opacity is-style-wide\"\/>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignright size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Propio-15A-2020-1024x536.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-190910\" style=\"width:512px;height:268px\" width=\"512\" height=\"268\" srcset=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Propio-15A-2020-1024x536.png 1024w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Propio-15A-2020-300x157.png 300w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Propio-15A-2020-768x402.png 768w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Propio-15A-2020-480x251.png 480w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Propio-15A-2020.png 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 512px) 100vw, 512px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n<p><em>\u201cNo vamos a Cristo corriendo, sino creyendo; no se acerca uno a Cristo por el movimiento del cuerpo, sino por el afecto del coraz\u00f3n\u201d. (San Agust\u00edn, Obispo de Hipona)<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Por estos d\u00edas, cuando se han incrementado las pr\u00e1cticas de asepsia, es prudente reflexionar tambi\u00e9n sobre la \u201casepsia de coraz\u00f3n\u201d. De ninguna manera se quiere decir que la asepsia externa sea menos importante, sin embargo, desde nuestra vivencia de una fe contextualizada, responsable consigo mismo y con el otro, es oportuno centrar esta reflexi\u00f3n dominical en la \u201cpureza del coraz\u00f3n\u201d que se hace visible por nuestras acciones cotidianas.<\/p>\n\n\n\n<p>Precisamente, Jes\u00fas en la primera parte del evangelio de hoy, nos presenta su posici\u00f3n sobre la \u201cpureza\u201d, que a la larga es una reiterpretaci\u00f3n que rompe con la tradici\u00f3n jud\u00eda seg\u00fan la cual lo externo contamina al hombre. Recordemos que, bajo los rituales de la Ley del Antiguo Testamento, los israelitas se enfrentaban a menudo con las ideas de pureza e impureza ceremonial o ritual. Muchas cosas pod\u00edan hacer a un israelita ritualmente impuro: la menstruaci\u00f3n, el parto, algunos alimentos, tener contacto con ciertos animales (el cerdo, por ejemplo), tocar un cad\u00e1ver y varias enfermedades de la piel. Cualquier contacto con alguien \u201cimpuro\u201d har\u00eda que una persona se contaminara a s\u00ed misma. Hab\u00eda tantas maneras de volverse impuro que todos los israelitas, hombres y mujeres por igual, seguramente pasar\u00edan alg\u00fan tiempo en estado de impureza.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, para Jes\u00fas, \u201cLo que entra por la boca del hombre no es lo que lo hace impuro. Al contrario, lo que hace impuro al hombre es lo que sale de su boca\u201d. Ante esta portura los fariseos -grupo religioso que trataba de preservar y hacer respetar las tradiciones de Israel- se escandaliza. Para ellos la impureza externa era un asunto que deb\u00eda repararse dependiendo del grado de impureza: desde el lavado f\u00edsico hasta el ofrecimiento de un sacrificio animal. La insistencia de la ley en la pureza y \u201csu cuarentena\u201d de impurezas pusieron \u00e9nfasis en el hecho de que Dios esperaba la santidad en su pueblo. \u00c9l hab\u00eda elegido a Israel para tener con ellos una relaci\u00f3n especial.<\/p>\n\n\n\n<p>Para Jes\u00fas, por el contrario, el asunto de la pureza no es algo meramente externo. Se trata de una condici\u00f3n que parte de la interioridad humana. Esto no es comprendido por los fariseos, por ello se escandalizan; a la larga \u201cson ciegos que gu\u00edan a otros ciegos\u201d. Hoy, cuando predomina la \u201ccultura de la exterioridad\u201d, la del parecer sobre el ser, esta palabra nos toca a todos.<\/p>\n\n\n\n<p>En la tradici\u00f3n b\u00edblica, el&nbsp;coraz\u00f3n&nbsp;simboliza el hombre interior, su vida afectiva, la sede de la inteligencia y la sabidur\u00eda. El&nbsp;coraz\u00f3n es&nbsp;al hombre interior lo&nbsp;que&nbsp;el cuerpo&nbsp;es&nbsp;al hombre exterior. Por tanto, si la interioridad de la persona es \u201cimpura\u201d, es decir, direccionada hacia la experiencia del mal, hacia el pecado, sus obras (lo externo) ser\u00e1n \u201cimpuras\u201d, obras de pecado. Por el contrario, si su interioridad est\u00e1 en una b\u00fasqueda permanente de Dios, que es la \u201cpureza por esencia\u201d, entonces las obras, lo externo, ser\u00e1 \u201cpuro\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Es el momento de preguntarnos \u00bfc\u00f3mo est\u00e1 nuestra interioridad? \u00bfvolcada hacia Dios o hacia nuestras propias b\u00fasquedas, ego\u00edsmos, pasiones y pecado? No lavarse las manos contamina la dimensi\u00f3n f\u00edsica, el no lavar el coraz\u00f3n contamina la dimensi\u00f3n existencial y esencial. \u00bfC\u00f3mo est\u00e1 hoy nuestra asepsia del coraz\u00f3n? \u00bfQu\u00e9 tanto \u201cgel\u201d (enti\u00e9ndase amor) antibacterial (enti\u00e9ndase antipecado) estamos aplicando a nuestro coraz\u00f3n?<\/p>\n\n\n\n<p>Luego, \u201cJes\u00fas se dirigi\u00f3 de all\u00ed a la regi\u00f3n de Tiro y Sid\u00f3n\u201d, regi\u00f3n pagana y por tanto impura.&nbsp; All\u00ed ser\u00e1 purificada (curada) una pagana, por ende \u201cimpura\u201d, hija de otra \u201cimpura\u201d. S\u00f3lo por curiosidad, Mateo ha preferido llamarla \u201ccananea\u201d y no \u201csirofenicia\u201d -como hace Marcos- quiz\u00e1 para hacernos sentir m\u00e1s la grandeza de su confesi\u00f3n de fe. De un cananeo no se esperar\u00eda \u201cnada bueno\u201d. De hecho, el pueblo cananeo es recordado continuamente en el mundo del Antiguo Testamento como un pueblo confuso e id\u00f3latra. El grito de fe de la cananea nos pone en contacto con una realidad profundamente humana: \u00bfQu\u00e9 no har\u00eda una madre de familia para lograr que su hija se cure y se salve? \u00bfQu\u00e9 har\u00edamos nosotros por uno de nuestros hijos que estuviera en una situaci\u00f3n adversa?<\/p>\n\n\n\n<p>Esta madre de familia nos ense\u00f1a su propio camino de fe a trav\u00e9s de la ruta de la oraci\u00f3n que pasa por diversas fases:<\/p>\n\n\n\n<p>Primera: La mujer va gritando detr\u00e1s del grupo que acompa\u00f1a a Jes\u00fas. En su grito podemos captar su confusi\u00f3n, su sufrimiento. Invoca \u201ccompasi\u00f3n\u201d, como se hace frecuentemente en los Salmos; esta \u201cpagana\u201d ora (pide) mejor que muchos jud\u00edos. Adicionalmente, reconoce a Jes\u00fas como \u201cSe\u00f1or\u201d, como Dios e \u201cHijo de David\u201d, cosa que no hab\u00eda hecho ning\u00fan jud\u00edo de los que se consideraban \u201cpuros\u201d. \u00bfQu\u00e9 tanto pedimos al Se\u00f1or que limpie nuestra impureza del coraz\u00f3n?<\/p>\n\n\n\n<p>Segunda: Los disc\u00edpulos quieren deshacerse de ella, est\u00e1n cansados de los gritos, no parecen realmente interesados en su s\u00faplica. De ah\u00ed que las palabras de Jes\u00fas se comprenden mejor como una advertencia al pueblo de Israel, el pueblo de la oraci\u00f3n s\u00e1lmica, el pueblo de la pureza externa que ha cerrado poco a poco su coraz\u00f3n a Dios, limit\u00e1ndolo a un culto externo \u00bfSer\u00e1 que esa advertencia es vigente para nosotros que muchas veces nos centramos en el culto externo solamente?<\/p>\n\n\n\n<p>Tercera: La mujer ora (pide) de cerca, se postra, lo que es signo de adoraci\u00f3n y reconocimiento de la persona de Jes\u00fas: \u201cSe\u00f1or, Hijo de David\u201d; le llama de nuevo \u201cSe\u00f1or\u201d y le expresa su necesidad: \u201cay\u00fadame\u201d. \u00a1Qu\u00e9 bello que nosotros nos postremos tambi\u00e9n delante de \u00c9l, reconociendo qui\u00e9n es para nosotros y cu\u00e1l es la necesidad que s\u00f3lo \u00c9l puede suplir en nuestras vidas!<\/p>\n\n\n\n<p>Cuarta:&nbsp; Jes\u00fas, aparentemente \u201cgrosero\u201d al expresar que el pan, el don de Dios para Israel no se debe echar \u201ca los perros\u201d (los paganos), suscita en la mujer una confesi\u00f3n de fe. Ella hace una profunda reflexi\u00f3n: ve a los hijos como a sus patrones, comprendiendo la obra de Jes\u00fas con ella como la extensi\u00f3n de su misi\u00f3n al pueblo jud\u00edo, su reba\u00f1o, donde la salvaci\u00f3n es para jud\u00edos y paganos. \u00a1No hay excepci\u00f3n de persona! Ahora la elecci\u00f3n no es por ser descendiente de Abraham por sangre, sino por tener un coraz\u00f3n como el de Abraham: abierto a la acci\u00f3n de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>La experiencia de fe y de oraci\u00f3n de esta mujer cananea es importante para nosotros; nos permite ver el trasfondo espiritual, los gestos, las palabras y sobre todo la actitud fundamental de una experiencia de oraci\u00f3n que parte de un coraz\u00f3n que busca \u201cla pureza\u201d desde la interioridad.<\/p>\n\n\n\n<p>De pronto necesitamos una visita al \u201ccardi\u00f3logo espiritual\u201d, a Jes\u00fas, para que revise si de nuestro coraz\u00f3n est\u00e1n brotando acciones puras o impuras. Tal vez, alguna de las migajas del pan de la misericordia que caen de la mesa, pueda limpiar nuestra impureza para que as\u00ed nuestra vida y nuestro proceder sean acordes a nuestra condici\u00f3n de bautizados. \u00a1Es tiempo de \u201ccontagiarnos\u201d de Jes\u00fas!<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-19286776-6261-4000-a7f5-4e9bdabfeedb\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Sermon-Spanish-Propio-15A-2020.docx\"><strong>Sermon-Spanish-Propio-15A-2020<\/strong><\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Sermon-Spanish-Propio-15A-2020.docx\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-19286776-6261-4000-a7f5-4e9bdabfeedb\">Download<\/a><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-66845d59-7ae5-4264-9b64-763446e92fff\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Sermon-Spanish-Propio-15A-2020.pdf\"><strong>Sermon-Spanish-Propio-15A-2020<\/strong><\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Sermon-Spanish-Propio-15A-2020.pdf\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-66845d59-7ae5-4264-9b64-763446e92fff\">Download<\/a><\/div>\n","protected":false},"featured_media":201217,"template":"","meta":{"_acf_changed":false,"_uag_custom_page_level_css":"","_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[914,855],"class_list":["post-190909","sermon","type-sermon","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category-pentecostes-a","category-propio-15a"],"acf":{"author_id":168890,"drupal_id":"","lectionary_id":false,"sermon_date":"2020-08-16","sermon_other_translation":false,"sermon_language":""},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.6 (Yoast SEO v26.3) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Propio 15 (A) - 2020 &#8211; The Episcopal Church<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pentecostes-11-a-16-de-agosto-de-2020\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Propio 15 (A) - 2020\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"\u201cNo vamos a Cristo corriendo, sino creyendo; no se acerca uno a Cristo por el movimiento del cuerpo, sino por el afecto del coraz\u00f3n\u201d. 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