{"id":190929,"date":"2020-08-30T11:39:18","date_gmt":"2020-08-30T15:39:18","guid":{"rendered":"https:\/\/www2.episcopalchurch.org\/?post_type=sermon&#038;p=190929"},"modified":"2023-11-26T16:41:21","modified_gmt":"2023-11-26T21:41:21","slug":"pentecostes-13-a-30-de-agosto-de-2020","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pentecostes-13-a-30-de-agosto-de-2020\/","title":{"rendered":"Propio 17 (A) &#8211; 2020"},"content":{"rendered":"\n<hr class=\"wp-block-separator has-css-opacity is-style-wide\"\/>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignright size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Propio-17A-2020-1024x536.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-190930\" style=\"width:512px;height:268px\" width=\"512\" height=\"268\" srcset=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Propio-17A-2020-1024x536.png 1024w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Propio-17A-2020-300x157.png 300w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Propio-17A-2020-768x402.png 768w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Propio-17A-2020-480x251.png 480w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Propio-17A-2020.png 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 512px) 100vw, 512px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n<p>Seguir y anunciar el Evangelio de Jes\u00fas, exige de nosotros un gran esfuerzo.<\/p>\n\n\n\n<p>Vivir una vida que d\u00e9 testimonio en Cristo y su Evangelio de salvaci\u00f3n, restauraci\u00f3n, justicia, paz y amor, es una experiencia que inevitablemente nos llevar\u00e1 a un choque con los antivalores de la cultura; desde los tiempos m\u00e1s antiguos el mensaje de Dios se enfrenta con los intereses ego\u00edstas y con los prototipos de persona que nos propone la sociedad de \u00e9xito, poder y riqueza.<\/p>\n\n\n\n<p>El Profeta Jerem\u00edas siente la angustia de un mundo que rechaza el mensaje de Dios y persigue a su mensajero por no predicar lo que el o\u00eddo humano quiere escuchar. El emisario conoce del gran amor y misericordia de Dios, sin embargo, teme perder la vida antes de lograr la conversi\u00f3n de sus destinatarios; ora con la confianza que le produce haber seguido con fidelidad a su Se\u00f1or, pero se angustia ante la falta de resultados visibles.<\/p>\n\n\n\n<p>Parece \u00e9sta la historia de nuestra sociedad moderna; como que el coraz\u00f3n del hombre no cambia tanto ni tan r\u00e1pido como quisi\u00e9ramos. Los cristianos comprometidos con el mensaje de salvaci\u00f3n al parecer cada vez somos menos; se ridiculiza y persigue a los embajadores de la Buena Noticia como si al mundo no le interesara escuchar sobre el don gratuito de la salvaci\u00f3n en Cristo. A veces el mensaje se ve desacreditado por el mal proceder de algunos que lo han aprovechado para su beneficio personal, tergivers\u00e1ndolo, ali\u00e1ndose con el poder y enga\u00f1ando a los hijos de Dios con promesas falsas de prosperidad sin conversi\u00f3n de vida. Lamentablemente son muchas las personas que se alejan de Dios porque descubren que aquellos que les ministraban e invitaban a una vida de santidad y rectitud, s\u00f3lo estaban llenos de carro\u00f1a en su interior.<\/p>\n\n\n\n<p>La conversi\u00f3n que predicamos, el amor que proclamamos a viva voz desde los templos y en los hogares de nuestras comunidades, debe ser primero asumido y encarnado por aqu\u00e9l que anuncia y predica, de modo que no seamos piedra de esc\u00e1ndalo para ninguno de los peque\u00f1os de Dios. Es importante ser m\u00e1s que discurso; es necesario ser verdadero testimonio y, a pesar de las muchas limitaciones con que tenemos que luchar a diario, ser absolutamente transparentes delante de los dem\u00e1s; escondernos detr\u00e1s de una apariencia de santidad puede traer graves consecuencias en la salvaci\u00f3n no s\u00f3lo personal sino comunitaria. Cuando cubrimos nuestra vida con falsas m\u00e1scaras de justicia y \u00e9stas caen, las consecuencias para la fe de los creyentes suelen ser nefastas.<\/p>\n\n\n\n<p>Este mensaje de salvaci\u00f3n que anunciamos, aun desde nuestra condici\u00f3n humana herida por el pecado, tiene el poder para generar una verdadera comunidad de fe que adquiera la capacidad de superar todos los reveces que se ponen frente a ella. Cuando somos transparentes, limpios de coraz\u00f3n, amorosos, honestos los unos con los otros, podemos tener la certeza de que ese amor vencer\u00e1 todas las dificultades y podremos con toda paciencia y generosidad fortalecer a otros quiz\u00e1 m\u00e1s d\u00e9biles en la fe. Cuando hemos conocido y aceptado el amor incondicional de Dios por nosotros, un amor que llega hasta el extremo, no podemos actuar de otra forma que no sea de manera compasiva, solidaria, comprensiva y misericordiosa, incluso con aquellos que por estar a\u00fan en la oscuridad nos persiguen, nos maltratan o nos insultan.<\/p>\n\n\n\n<p>El ap\u00f3stol Pablo, en la carta que hoy meditamos, nos reta a la empat\u00eda: \u201cAl\u00e9grense con los que est\u00e1n alegres y lloren con los que lloran\u201d; a ser uno con los que tienen motivos para dar gracias y celebrar, y tambi\u00e9n con los que est\u00e1n pasando por momentos de prueba y necesitan fortaleza, a colocarnos en su situaci\u00f3n sin presunci\u00f3n, sin creernos salvadores, sabios o mejores, sino con humildad y generosidad.<\/p>\n\n\n\n<p>El llamado es a actuar siempre bien, correctamente, aun con aquellos que nos hacen mal, desprestigian y persiguen, dejando siempre la justicia en manos de Dios que conoce lo m\u00e1s profundo de nuestros corazones, poniendo frente al malvado y como afrenta a su injusticia, el amor y la caridad como nos lo ense\u00f1a el Ap\u00f3stol citando el libro de los Proverbios: \u201csi tu enemigo tiene hambre, dale de comer; y si tiene sed, dale de beber; as\u00ed har\u00e1s que le arda la cara de verg\u00fcenza\u201d; \u201cyo pagar\u00e9, dice el Se\u00f1or\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin duda no es f\u00e1cil la tarea del amor. No lo fue para el Padre Eterno entregar a su Hijo por nuestra salvaci\u00f3n cuando a\u00fan est\u00e1bamos esclavos del pecado y perdidos sin remedio por la rebeld\u00eda de la raza humana, como nos lo ense\u00f1a San Juan.<\/p>\n\n\n\n<p>La Salvaci\u00f3n por Cristo est\u00e1 \u00edntimamente ligada al sufrimiento de la Cruz. No fue f\u00e1cil para los disc\u00edpulos entender que la gloria pasa por la muerte y la aparente derrota; tampoco la promesa de la resurrecci\u00f3n logr\u00f3 en un primer momento sacar a los primeros cristianos de la sensaci\u00f3n de fracaso que significaba la Cruz. Pedro, quien acababa de reconoce en Jes\u00fas al Mes\u00edas Hijo de Dios, es el primero en tratar de impedir el plan cruento de la redenci\u00f3n, hasta el punto de que sus actitudes ya no logran identificarse con su confesi\u00f3n de fe, que es la roca sobre la que se edifica la Iglesia, sino que pasa a ser identificado con el enemigo de la redenci\u00f3n del g\u00e9nero humano, al permitir que su miope visi\u00f3n terrena de los acontecimientos nublara el verdadero significado de lo que estaba por suceder.<\/p>\n\n\n\n<p>Nos pasa todo el tiempo. El miedo al aparente fracaso se apodera de nosotros, los momentos de oscuridad prevalecen sobre la esperanza puesta en la promesa de que \u00c9l est\u00e1 a nuestro lado, que nos ama incondicionalmente y que unidos a \u00c9l jam\u00e1s seremos derrotados por m\u00e1s pruebas que tengamos que atravesar; vemos los acontecimientos de nuestra existencia de forma muy borrosa, no discernimos todo lo que debemos y podemos aprender de las dificultades.<\/p>\n\n\n\n<p>No es la primera vez que la humanidad sufre una pandemia, y las anteriores se presentaron en momentos quiz\u00e1 m\u00e1s complejos para la raza humana, ten\u00edamos menos tecnolog\u00eda, conocimientos cient\u00edficos, incluso recursos econ\u00f3micos; sin embargo, los que vivieron en esos momentos hist\u00f3ricos y perdieron a sus familiares, amigos y patrimonios siguieron adelante.<\/p>\n\n\n\n<p>Las preguntas hoy son las mismas: \u00bfC\u00f3mo vamos a seguir adelante? Realmente \u00bfestamos aprendiendo de esta situaci\u00f3n? \u00bfVamos a ser mejores personas, mejores sociedades, m\u00e1s generosos, m\u00e1s amables? \u00bfqu\u00e9 de bueno vamos a sacar de esta dif\u00edcil situaci\u00f3n que nos pone a prueba como a la fe de los ap\u00f3stoles y en particular a la fe de Pedro?<\/p>\n\n\n\n<p>Es necesario tomar la Cruz y seguir porque \u201cel que quiera salvar su vida, la perder\u00e1; pero el que pierda la vida por causa m\u00eda, la encontrara.\u201d El que cambia su perspectiva personal por la perspectiva de Jes\u00fas encuentra una nueva experiencia que vale m\u00e1s que todo en el mundo y que le permite ser transformado y transformar su entorno con la certeza de que Dios no nos dejar\u00e1 porque somos suyos.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-ff643ac6-88f6-4d88-85cc-56950444c086\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Sermon-Spanish-Propio-17A-2020.docx\"><strong>Sermon-Spanish-Propio-17A-2020<\/strong><\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Sermon-Spanish-Propio-17A-2020.docx\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-ff643ac6-88f6-4d88-85cc-56950444c086\">Download<\/a><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-4254c91e-4b19-4e05-b6d7-ead10cf8b4da\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Sermon-Spanish-Propio-17A-2020.pdf\"><strong>Sermon-Spanish-Propio-17A-2020<\/strong><\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Sermon-Spanish-Propio-17A-2020.pdf\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-4254c91e-4b19-4e05-b6d7-ead10cf8b4da\">Download<\/a><\/div>\n","protected":false},"featured_media":201217,"template":"","meta":{"_acf_changed":false,"_uag_custom_page_level_css":"","_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[914,932],"class_list":["post-190929","sermon","type-sermon","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category-pentecostes-a","category-propio-17a"],"acf":{"author_id":169086,"drupal_id":"","lectionary_id":false,"sermon_date":"2020-08-30","sermon_other_translation":false,"sermon_language":""},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.6 (Yoast SEO v26.3) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Propio 17 (A) - 2020 &#8211; The Episcopal Church<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pentecostes-13-a-30-de-agosto-de-2020\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Propio 17 (A) - 2020\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Seguir y anunciar el Evangelio de Jes\u00fas, exige de nosotros un gran esfuerzo. 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