{"id":190939,"date":"2020-09-06T11:55:04","date_gmt":"2020-09-06T15:55:04","guid":{"rendered":"https:\/\/www2.episcopalchurch.org\/?post_type=sermon&#038;p=190939"},"modified":"2023-11-26T16:41:49","modified_gmt":"2023-11-26T21:41:49","slug":"pentecostes-14-a-6-de-septembre-de-2020","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pentecostes-14-a-6-de-septembre-de-2020\/","title":{"rendered":"Propio 18 (A) &#8211; 2020"},"content":{"rendered":"\n<hr class=\"wp-block-separator has-css-opacity is-style-wide\"\/>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignright size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Propio-18A-2020-1024x536.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-190940\" style=\"width:512px;height:268px\" width=\"512\" height=\"268\" srcset=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Propio-18A-2020-1024x536.png 1024w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Propio-18A-2020-300x157.png 300w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Propio-18A-2020-768x402.png 768w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Propio-18A-2020-480x251.png 480w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Propio-18A-2020.png 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 512px) 100vw, 512px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n<p>El Se\u00f1or declara al profeta Ezequiel: \u201cPues a ti, hombre, yo te he puesto como centinela del pueblo de Israel. T\u00fa deber\u00e1s recibir mis mensajes y comunicarles mis advertencias.\u201d Como si Ezequiel ya no tuviera suficiente trabajo siendo profeta y sacerdote en el exilio, Dios le otorga otro oficio, el de centinela o vigilante del pueblo de Israel. Es un oficio que conlleva cierto rango de autoridad, pues los centinelas admiten o desaprueban la entrada a la cuidad, pueden parar a los transe\u00fantes y hacerles preguntas sobre sus actividades, tienen autoridad para denunciar a los que violan las normas de la comunidad porque est\u00e1n vigilando para proteger a sus miembros.<\/p>\n\n\n\n<p>Tal autoridad trae consigo grandes responsabilidades. Los centinelas siempre deben estar alertas, siempre listos para la acci\u00f3n, no deben dormirse durante su turno; deben anunciar los peligros a la ciudad y avisar a los pobladores sobre las amenazas que enfrentan y, si no lo hacen, saben que ser\u00e1n responsables por las muertes y otros da\u00f1os que ocurran. Ser centinela no es tarea f\u00e1cil, pero es la tarea que Dios dio al profeta.<\/p>\n\n\n\n<p>Del contexto b\u00edblico, en este caso el exilio babil\u00f3nico, es obvio que Dios no llamaba a Ezequiel a fungir como guardia nocturno en Jerusal\u00e9n, sino que le llam\u00f3 a ser centinela espiritual para su pueblo elegido, para velar por su bienestar moral. Dios llam\u00f3 a Ezequiel para advertir al pueblo que corr\u00eda grandes peligros por causa de sus pecados: la infidelidad y la corrupci\u00f3n de toda clase que destru\u00eda y corro\u00eda su sociedad. Y Dios prometi\u00f3 obligar al profeta a rendir cuentas por su trabajo: \u201cSi t\u00fa no hablas con [el malvado] para advertirle que cambie de vida, ese malvado morir\u00e1 por su pecado, pero yo te pedir\u00e9 a ti cuentas de su muerte. Si t\u00fa, en cambio, adviertes al malvado que cambie de vida, y \u00e9l no lo hace, \u00e9l morir\u00e1 por su pecado, pero t\u00fa salvar\u00e1s tu vida.\u201d Ser centinela espiritual significa advertir los peligros del pecado y anunciar el arrepentimiento y la conversi\u00f3n y, \u2014claro\u2014 con ellos, el perd\u00f3n y la renovaci\u00f3n de vida. No hacerlo se convierte en una clase de rebeld\u00eda contra Dios y en una falta a la responsabilidad que \u00e9l nos ha entregado.<\/p>\n\n\n\n<p>En la lectura del evangelio de hoy escuchamos c\u00f3mo Jes\u00fas asigna el papel de centinela a sus disc\u00edpulos y seguidores \u2014los hermanos\u2014 que deben velar unos por otros en el amor. Esta ense\u00f1anza es la base b\u00edblica de la disciplina eclesi\u00e1stica: \u201cSi tu hermano te hace algo malo\u201d \u2014que en otras palabras es: si tu hermano peca contra ti\u2014, \u201chabla con \u00e9l a solas y hazle reconocer su falta.\u201d&nbsp; El punto que debemos reconocer es que el pecado, y los pecados, da\u00f1an a nuestras comunidades. Como dijo una vez San Pablo: \u201cLa recompensa del pecado es la muerte.\u201d La soluci\u00f3n a esta destructividad es el amor, el arrepentimiento y el perd\u00f3n. Por eso Jes\u00fas nos ense\u00f1a c\u00f3mo tratar los conflictos.<\/p>\n\n\n\n<p>Por el amor que nos debemos unos a otros, en primer lugar, debemos buscar la reconciliaci\u00f3n directamente. Si alguien de la comunidad nos hace mal, deber\u00edamos hablar con esta persona, directa y presencialmente. Muchos conflictos se tratan de simples malentendidos y sentimientos lastimados, y se pueden resolver con el di\u00e1logo sincero. Como dijo el Se\u00f1or: \u201cSi te hace caso, has ganado a tu hermano.\u201d&nbsp; Pero Jes\u00fas, siendo realista en cuanto a la naturaleza humana, tambi\u00e9n explic\u00f3 qu\u00e9 hacer cuando un hermano nos ofende y no atiende al reclamo justo; s\u00f3lo entonces involucramos a otras personas como testigos, y si tampoco hace caso a ellos, vamos a la comunidad en general, es decir, a la iglesia.&nbsp; Es interesante ver c\u00f3mo Jes\u00fas nos insta a dar muchas oportunidades para la reconciliaci\u00f3n. Eso tambi\u00e9n es parte de nuestra deuda de amor para con los hermanos en Cristo.<\/p>\n\n\n\n<p>S\u00f3lo cuando el que ofende no quiera admitir su culpa y reconciliarse, podemos proceder como centinelas del pueblo de Dios, a remover su peligro de la comunidad. Nosotros con mucha discreci\u00f3n podemos y debemos advertirle, pero, a fin de cuentas, \u00e9l queda libre para decidir si quiere ser reconciliado o no.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Las R\u00fabricas Disciplinarias de El Libro de Oraci\u00f3n Com\u00fan instruyen a los sacerdotes a ejercer la misma clase de discreci\u00f3n y cautela para resolver conflictos dentro de la iglesia: \u201cCuando el presb\u00edtero vea que hay odio entre miembros de su congregaci\u00f3n, hablar\u00e1 en privado con cada uno de ellos, advirti\u00e9ndoles que no deben recibir la Comuni\u00f3n hasta tanto no se hayan perdonado. Y, si la persona o personas de una de las partes verdaderamente perdona a los otros, y desea y promete enmendar sus faltas, mientras los de la otra parte reh\u00fasan perdonar, el presb\u00edtero permitir\u00e1 a aqu\u00e9llos que son penitentes acercarse a recibir la Comuni\u00f3n, pero no as\u00ed a los que permanecen intransigentes.\u201d (LOC 332).<\/p>\n\n\n\n<p>El motivo de estas advertencias siempre es el mismo, el de buscar la conversi\u00f3n de los pecadores y la reconciliaci\u00f3n de los hermanos. Todos los cristianos tenemos parte en este ministerio de centinela, todos debemos buscar reconciliarnos con los hermanos que nos han ofendido y todos estamos llamados a denunciar el peligro que el pecado nos presenta. En el lenguaje del Nuevo Testamento, lo de atar y desatar expresa precisamente el ofrecimiento del perd\u00f3n a los pecadores \u2014dentro y fuera de la iglesia\u2014. Los que aceptan la reconciliaci\u00f3n reciben la paz y el perd\u00f3n de Dios, y los que rechazan el perd\u00f3n se responsabilizan por las consecuencias eternas de sus actos.<\/p>\n\n\n\n<p>San Pablo, cumpliendo con su papel de centinela espiritual, nos recuerda que nuestro deber como cristianos es amar al pr\u00f3jimo porque la ley de Dios se cumple con el mandamiento \u201cAma a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo.\u201d Y nos exhorta a vivir como personas fieles y obedientes a Dios que nos ha amado.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En su carta a los Romanos, el Ap\u00f3stol nos exhorta a despertarnos del sue\u00f1o que ignora el mensaje del evangelio y a revestirnos como soldados que se preparan para la batalla, o quiz\u00e1 como los centinelas que se alistan para su turno de vigilancia. Insiste en que debemos evitar el pecado, las tentaciones, los malos deseos y todo cuanto hace da\u00f1o a nuestras vidas o a las vidas de los dem\u00e1s. Nos pide amar y actuar con decencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Ya no podemos decir que nadie nos avis\u00f3; ya tenemos que ejercer la responsabilidad por la libertad que Cristo nos ha dado. Eso requiere la gracia de Dios, requiere la oraci\u00f3n y la direcci\u00f3n divina como lo reconoce el salmista en la porci\u00f3n de los salmos asignada para hoy: \u201cSe\u00f1or, ens\u00e9\u00f1ame el camino de tus leyes, [&#8230;] Ll\u00e9vame por el camino de tus mandamientos, pues en \u00e9l est\u00e1 mi felicidad.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Que el Se\u00f1or nos conceda a todos el auxilio de su Esp\u00edritu Santo para que podamos cumplir con nuestra tarea de centinelas del evangelio, invitando, animando, advirtiendo y reconcili\u00e1ndonos unos con otros para as\u00ed cumplir con nuestra deuda de amor con todos los hermanos. Am\u00e9n.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-51a97671-4da2-4269-a774-a7c5c19ebea9\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Sermon-Spanish-Propio-18A-2020.docx\"><strong>Sermon-Spanish-Propio-18A-2020<\/strong><\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Sermon-Spanish-Propio-18A-2020.docx\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-51a97671-4da2-4269-a774-a7c5c19ebea9\">Download<\/a><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-7263dfbb-e559-48d1-bf14-9d46ae527ad6\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Sermon-Spanish-Propio-18A-2020.pdf\"><strong>Sermon-Spanish-Propio-18A-2020<\/strong><\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Sermon-Spanish-Propio-18A-2020.pdf\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-7263dfbb-e559-48d1-bf14-9d46ae527ad6\">Download<\/a><\/div>\n","protected":false},"featured_media":201217,"template":"","meta":{"_acf_changed":false,"_uag_custom_page_level_css":"","_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[914,933],"class_list":["post-190939","sermon","type-sermon","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category-pentecostes-a","category-propio-18a"],"acf":{"author_id":168802,"drupal_id":"","lectionary_id":false,"sermon_date":"2020-09-06","sermon_other_translation":false,"sermon_language":""},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.6 (Yoast SEO v26.3) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Propio 18 (A) - 2020 &#8211; The Episcopal Church<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pentecostes-14-a-6-de-septembre-de-2020\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Propio 18 (A) - 2020\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"El Se\u00f1or declara al profeta Ezequiel: \u201cPues a ti, hombre, yo te he puesto como centinela del pueblo de Israel. 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