{"id":190970,"date":"2020-09-27T12:56:01","date_gmt":"2020-09-27T16:56:01","guid":{"rendered":"https:\/\/www2.episcopalchurch.org\/?post_type=sermon&#038;p=190970"},"modified":"2023-11-26T16:43:29","modified_gmt":"2023-11-26T21:43:29","slug":"pentecostes-17-a-27-de-septembre-de-2020","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pentecostes-17-a-27-de-septembre-de-2020\/","title":{"rendered":"Propio 21 (A) &#8211; 2020"},"content":{"rendered":"\n<hr class=\"wp-block-separator has-css-opacity is-style-wide\"\/>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignright size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Propio-21A-2020-1024x536.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-190971\" style=\"width:512px;height:268px\" width=\"512\" height=\"268\" srcset=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Propio-21A-2020-1024x536.png 1024w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Propio-21A-2020-300x157.png 300w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Propio-21A-2020-768x402.png 768w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Propio-21A-2020-480x251.png 480w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Propio-21A-2020.png 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 512px) 100vw, 512px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n<p>La oraci\u00f3n Colecta que se\u00f1ala la liturgia para el d\u00eda de hoy nos resume el mensaje central de las lecciones: \u201cOh Dios, que manifiestas tu infinito poder especialmente mostrando piedad y misericordia\u201d. (LOC. 150).<\/p>\n\n\n\n<p>En la primera lectura, tomada del Libro de Ezequiel, Dios habla al profeta claramente para resaltar que, auque todos somos iguales ante \u00c9l, cada uno es responsable por sus propios actos, contrariando de esta forma el refr\u00e1n tradicional: \u201cLos padres comen uvas agrias y a los hijos se les destemplan los dientes\u201d. Y es que en el pueblo de Israel exist\u00eda la creencia (que todav\u00eda hoy -muchos siglos despu\u00e9s- persiste en algunas confesiones religiosas) que los hijos cargaban con el castigo y la desgracia de los pecados de sus padres. Hoy, Dios nos dice: \u201cA m\u00ed me pertenece todo ser humano, lo mismo el padre que el hijo\u201d. As\u00ed, ense\u00f1a el profeta, todos somos tratados con justicia e igualdad. Dios tiene en cuenta la persona y su dignidad individual.<\/p>\n\n\n\n<p>Como si se tratara de una respuesta a esa justicia divina, el Salmo 25 nos trae una oraci\u00f3n de s\u00faplica y confianza en el amor inmensurable de Dios que manifiesta su poder en piedad y misericordia perpetuas. Se trata de una oraci\u00f3n que hoy debe retumbar en nuestro coraz\u00f3n: \u201cEncam\u00edname en tu verdad, y ens\u00e9\u00f1ame; porque t\u00fa eres el Dios de mi salvaci\u00f3n; en ti he esperado todo el d\u00eda\u201d. Esta oraci\u00f3n, unida a la de la colecta, nos hace tomar consciencia de que no cargamos con el castigo de nuestros padres ni de nadie m\u00e1s, como entend\u00edan los destinatarios de la profec\u00eda de Ezequiel, sino que somos amados por el Padre que nos ha hecho \u00fanicos y conoce nuestra historia personal; como a hijos, el Se\u00f1or nos llama a cada uno y cada uno le responde desde lo que hay en su coraz\u00f3n y su ser individual.<\/p>\n\n\n\n<p>Es por esto que en el Evangelio de Mateo encontramos un fuerte llamado a la coherencia entre lo que somos, decimos y hacemos. Jes\u00fas plantea la par\u00e1bola de los dos hijos que son invitados por su padre a trabajar al vi\u00f1edo; uno dice que no va a ir pero al final va, mientras que quien dice que s\u00ed va, finalmente no lo hace. Jes\u00fas es directo al invitarnos a no quedarnos s\u00f3lo en las palabras, sino pasar al plano de los hechos. En efecto, cuando asistimos a la Iglesia, nos puede pasar como al segundo hijo, al que dijo que s\u00ed, y caer en la tentaci\u00f3n de no atender al mensaje de amor, piedad y misercordia con los dem\u00e1s y con nosotros mismos.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero tambi\u00e9n est\u00e1n los que representan al primer hijo, al que dijo que no pero termina atiendiendo al llamado de su padre. Jes\u00fas narra que los recaudadores de impuestos y las prostitutas preceder\u00e1n a los sumos sacerdotes en el reino de los cielos. \u00bfPor qu\u00e9 si \u00e9stos est\u00e1n en todo momento hablando de Dios? Porque eran los rechazados y despreciados los que ten\u00edan un coraz\u00f3n dispuesto y abierto a escuchar la voz del Se\u00f1or; fueron personas que se mostraron necesitadas de su misericordia y amor. Jes\u00fas reconoci\u00f3 en ellos al primer hijo de la par\u00e1bola, por el dolor que sufr\u00edan, por ser excluidos y menospreciados; por ello se acerc\u00f3 a sanar sus heridas y a reestablecerles el valor que ten\u00edan como hijos e hijas de Dios, a rescatar su dignidad y hacerles sentir el gozo de saberse amados por lo que eran: seres humanos e hijos del Padre.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Recordemos que la sociedad a la que Jes\u00fas se dirige viv\u00eda en profundas divisiones. Los jud\u00edos ten\u00edan clasificadas a las personas a las que consideraban impuras, es decir, las que estaban m\u00e1s lejos de Dios. Los l\u00edderes religiosos se comportaban como el segundo hijo que por m\u00e1s que dijeran con sus labios \u201cs\u00ed\u201d al Se\u00f1or, finalmente, con sus acciones, negaban lo que profesaban. Por eso, Jes\u00fas viene a los peque\u00f1os, a los humillados y marginados. San Pablo, en la carta a los Filipenses, nos anima a andar en ese amor que nos ense\u00f1\u00f3 Jes\u00fas con su vida y ejemplo; el amor de quien que se hizo humilde y dej\u00f3 los privilegios de ser el Hijo de Dios Todopoderoso, quien \u201crenunci\u00f3 a lo que era suyo\u201d y se vaci\u00f3 a s\u00ed mismo hasta pasar por la cruel y tortuosa muerte en la cruz; \u00e9l fue finalmente exaltado a la gloria de Dios Padre, resucitado como soberano sobre toda la creaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Nuestra realidad no dista mucho de ser diferente, s\u00f3lo han cambiado los rostros. En pleno siglo XXI existen profundas discriminaciones manifestadas en el racismo, la opresi\u00f3n a los migrantes, la exclusi\u00f3n de la comunidad LGTBI, el maltrato a las mujeres y la desigualdad de &nbsp;sus condiciones, las barreras sociales, entre otras. Esta paranoia de algunos grupos de querer sentirse superior a los dem\u00e1s, es una actitud contraria al mensaje del Evangelio. Jes\u00fas rompe absolutamente esa postura elitista de evitar reunirse con los impuros, al contrario, tuvo una predilecci\u00f3n por todos los rechazados y humillados de aquella \u00e9poca: los pobres, los enfermos, las viudas, los recaudadores de impuestos y las prostitutas. Los sac\u00f3 de la oscuridad m\u00e1s profunda a la que los hab\u00eda condenado aquel tipo de sociedad discriminadora.<\/p>\n\n\n\n<p>Tengamos la plena convicci\u00f3n que con un coraz\u00f3n dispuesto y abierto al amor de Dios, encontraremos en Jes\u00fas el amigo fiel que nos restaura y levanta cuando caemos; en \u00c9l hallamos paz, aceptaci\u00f3n y perd\u00f3n, su mirada misericordiosa realza y dignifica nuestra humanidad sagrada. Hoy Jes\u00fas nos invita a vivir coherentemente en nuestro pensar, sentir, decir y actuar.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Qu\u00e9 toda nuestra vida, todo lo que somos, sea un reflejo del amor que nos transforma y as\u00ed, hagamos realidad el Evangelio con nuestras acciones liberadoras y esperanzadoras en pro de los dem\u00e1s! \u00a1Am\u00e9n!<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-6dd73c1b-7ed3-4dce-9900-0b454230c8e3\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Sermon-Spanish-Propio-21A-2020.docx\"><strong>Sermon-Spanish-Propio-21A-2020<\/strong><\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Sermon-Spanish-Propio-21A-2020.docx\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-6dd73c1b-7ed3-4dce-9900-0b454230c8e3\">Download<\/a><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-382703e5-a53d-4f53-85b7-a52adfd68d97\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Sermon-Spanish-Propio-21A-2020.pdf\"><strong>Sermon-Spanish-Propio-21A-2020<\/strong><\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Sermon-Spanish-Propio-21A-2020.pdf\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-382703e5-a53d-4f53-85b7-a52adfd68d97\">Download<\/a><\/div>\n","protected":false},"featured_media":201217,"template":"","meta":{"_acf_changed":false,"_uag_custom_page_level_css":"","_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[914,936],"class_list":["post-190970","sermon","type-sermon","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category-pentecostes-a","category-propio-21a"],"acf":{"author_id":169007,"drupal_id":"","lectionary_id":false,"sermon_date":"2020-09-27","sermon_other_translation":false,"sermon_language":""},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.6 (Yoast SEO v26.3) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Propio 21 (A) - 2020 &#8211; The Episcopal Church<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pentecostes-17-a-27-de-septembre-de-2020\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Propio 21 (A) - 2020\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"La oraci\u00f3n Colecta que se\u00f1ala la liturgia para el d\u00eda de hoy nos resume el mensaje central de las lecciones: \u201cOh Dios, que manifiestas tu infinito poder especialmente mostrando piedad y misericordia\u201d. 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