{"id":190990,"date":"2020-10-11T13:47:51","date_gmt":"2020-10-11T17:47:51","guid":{"rendered":"https:\/\/www2.episcopalchurch.org\/?post_type=sermon&#038;p=190990"},"modified":"2023-11-26T18:02:12","modified_gmt":"2023-11-26T23:02:12","slug":"pentecostes-19-a-11-de-octubre-de-2020","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pentecostes-19-a-11-de-octubre-de-2020\/","title":{"rendered":"Propio 23 (A) &#8211; 2020"},"content":{"rendered":"\n<hr class=\"wp-block-separator has-css-opacity is-style-wide\"\/>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignright size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Propio-23A-2020-1024x536.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-190991\" style=\"width:512px;height:268px\" width=\"512\" height=\"268\" srcset=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Propio-23A-2020-1024x536.png 1024w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Propio-23A-2020-300x157.png 300w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Propio-23A-2020-768x402.png 768w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Propio-23A-2020-480x251.png 480w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Propio-23A-2020.png 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 512px) 100vw, 512px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n<p>El texto del evangelio que acabamos de escuchar se conoce como la par\u00e1bola de la fiesta de bodas y va en la misma l\u00ednea del que le\u00edmos el domingo pasado: la par\u00e1bola de los vi\u00f1adores asesinos. Aunque las im\u00e1genes usadas en cada par\u00e1bola son diferentes, la tem\u00e1tica es id\u00e9ntica: la llamada de Dios a formar parte de su vi\u00f1a-banquete, y la consecuencia que trae la negativa a querer aceptar al protagonista del reino.<\/p>\n\n\n\n<p>El reino de Dios es presentado en la biblia con el s\u00edmbolo de un banquete de bodas, donde todos los invitados deben llevar traje de fiesta y cara de felicidad. Esta alegr\u00eda es fruto del amor del novio por su prometida. En el ambiente donde Jes\u00fas creci\u00f3 y ejerci\u00f3 su ministerio, las bodas hebreas eran como un convite, una fiesta de varios d\u00edas donde se com\u00eda, beb\u00eda, cantaba, danzaba en la alegre y ruidosa compa\u00f1\u00eda de numerosos convidados. La tarde del primer d\u00eda se acompa\u00f1aba a la esposa, de la casa de su padre a la casa del esposo, donde estaba preparada la mesa del banquete y la c\u00e1mara nupcial. La madre hab\u00eda preparado al esposo con un turbante especial, la corona. La esposa era llevada al esposo profundamente velada y adornada para su marido. El vestido de bodas de los invitados no era un traje especial; pero el que convidaba ten\u00eda derecho a que ellos aparecieran en el banquete con vestidos de fiesta. Ante esta realidad sociocultural y religiosa de su tiempo no es de extra\u00f1ar que Jes\u00fas anal\u00f3gicamente hablara de su reino como un banquete de bodas.<\/p>\n\n\n\n<p>En la par\u00e1bola de hoy el rey representa a Dios, el hijo del rey a Cristo, los principales invitados son el jud\u00edo, y los criados son los profetas y ap\u00f3stoles que Dios envi\u00f3 a su pueblo para ensenarle el camino del reino. Con esta par\u00e1bola Jes\u00fas se refiere a las repetidas invitaciones que Dios hab\u00eda hecho al pueblo de Israel, por medio de los profetas y ap\u00f3stoles, para que entrara a su reino. En ella podemos ver la paciencia que tuvo Dios con su pueblo. Mateo se empe\u00f1a en destacar que Dios envi\u00f3 a sus mensajeros una y otra vez, pero los invitados especiales no s\u00f3lo se negaron a asistir a la fiesta del Hijo del rey, sino que mataron a sus enviados, los profetas: \u201cUno de ellos se fue a sus terrenos, otro se fue a sus negocios, y los otros agarraron a los criados del rey y los maltrataron hasta matarlos\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>El problema de los invitados especiales, el pueblo de Israel radica, no en el hecho de que se ocuparan en sus asuntos personales, sino en no creer y aceptar a Jes\u00fas como el Hijo de Dios; estaban tan seguros de sus propios negocios que despreciaron el banquete que se le hab\u00eda preparado. Ante la negativa de los invitados, el Rey manda entonces a sus criados por los caminos a llamar a cuantos encuentren, buenos y malos. As\u00ed, la invitaci\u00f3n de Dios pasa ahora a los pueblos paganos y gentiles: \u201cLes digo que muchos vendr\u00e1n de oriente y occidente y se sentaran a comer con Abraham, Isaac y Jacob en el reino de los cielos\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>El reino de Dios ya no ser\u00e1 m\u00e1s propiedad privada; en \u00e9l caben todos porque \u201cDios no hace distinci\u00f3n entre una persona y otra, sino que en cualquier naci\u00f3n acepta a los que le reverencian y hacen lo bueno\u201d. El banquete es para todos los pueblos, no solo para Israel. Dice el profeta Isa\u00edas: \u201cEn el monte Si\u00f3n, el Se\u00f1or todopoderoso preparar\u00e1 para todas las naciones un banquete con ricos manjares y vinos a\u00f1ejos, con deliciosas comidas y los m\u00e1s puros vinos\u201d. Abraham, Isaac y Jacob, como antepasados de los jud\u00edos, se sentar\u00e1n con Cristo en su reino, porque ellos agradaron a Dios por su fe, pero los jud\u00edos de la \u00e9poca de Jes\u00fas, aunque eran hijos de Abraham en la carne, de cierta manera herederos del reino, perder\u00edan su lugar en la mesa por su incredulidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, es llamativo que el rey, despu\u00e9s de invitar a las bodas a personas de cualquier clase y condici\u00f3n, ponga objeci\u00f3n sobre la forma como vest\u00edan. Le dijo a uno de los convidados: \u201c\u00bfAmigo, como has entrado aqu\u00ed, sino trae traje de boda?\u201d. Para entender esto, hemos de analizar el mensaje que Jes\u00fas quer\u00eda transmitir. El vestido de boda representa la justicia de Cristo con que debemos revestirnos cuando aceptamos la fe; como dice el ap\u00f3stol Pablo: \u201cdejemos de hacer las cosas propias de la oscuridad y revist\u00e1monos de la luz, como un soldado se reviste de su armadura\u2026rev\u00edstanse ustedes del Se\u00f1or Jesucristo, y no busquen satisfacer los deseos de la naturaleza humana\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>El invitado que no estaba vestido para la ocasi\u00f3n representa a los que no han tenido una fe verdadera en Cristo, y aunque han entrado en la casa de Dios con los dem\u00e1s invitados, no pueden sentarse a la mesa y disfrutar de los exquisitos manjares preparados, \u201cporque no han lavado su ropa en la sangre del Cordero\u201d; de ah\u00ed que ser\u00e1n echados fuera, como dijo el rey en la par\u00e1bola: \u201c\u00c1tenlo de pies y manos y \u00e9chenlo a la oscuridad de afuera. Entonces vendr\u00e1 el llanto y la desesperaci\u00f3n. Porque muchos son los llamados y pocos los escogidos\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>La llamada de Dios es para todos, sin embargo, muchos que oyen la invitaci\u00f3n, y de momento entran y les agrada el evangelio, no dan fruto de conversi\u00f3n ni est\u00e1n dispuestos a entregar su vida por Cristo; entran a la fiesta de bodas a buscar sus bendiciones, pero no est\u00e1n preparados para quedarse con \u00e9l y dar la vida como hermanos en se\u00f1al del amor que \u00e9l nos ha manifestado primero y, mucho menos, dejar que Dios sea todo en todo.<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy, hemos de hacernos conscientes que, al igual que al pueblo jud\u00edo, Dios nos est\u00e1 invitando y d\u00e1ndonos todas las oportunidades para que nos preparemos y subamos a su santa morada cargados de las obras buenas que necesariamente tienen que darse cuando de veras lo aceptamos a \u00e9l como nuestro Se\u00f1or y Salvador. La advertencia es a no descuidarnos porque, as\u00ed como los jud\u00edos -que aunque beneficiarios del favor de Dios en el Antiguo Testamento no dieron el fruto que Dios esperaba y por eso fueron descalificados-, tambi\u00e9n nos puede suceder a nosotros. No seremos salvos por pertenecer a tal o cual iglesia, sino por hacer la voluntad de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>Es hora de vestirnos dignamente para el banquete. Nuestro presente se ha visto marcado por muchos signos -de enfermedad, pobreza, muerte, incertidumbre- y nuestra respuesta al llamado a la fiesta de bodas revelar\u00e1 los verdaderos apegos de nuestro coraz\u00f3n. Si de verdad hemos cre\u00eddo y aceptado a Jesucristo revistamos nuestras vidas con la luz de los criterios del reino de Dios, mantengamos la comuni\u00f3n y dependencia total a \u00e9l cumpliendo las palabras de Pablo a los filipenses: \u201cAl\u00e9grense siempre en el Se\u00f1or\u2026 No se aflijan por nada, sino pres\u00e9ntenselo todo a Dios en oraci\u00f3n; p\u00eddanle, y denle gracias tambi\u00e9n. As\u00ed Dios les dar\u00e1 su paz, que es m\u00e1s grande de lo que el hombre puede entender; y esa paz cuidar\u00e1 sus corazones y sus pensamientos por medio de Cristo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-0ada7955-d58e-4259-a188-2fa0935b5200\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Sermon-Spanish-Propio-23A-2020.docx\"><strong>Sermon-Spanish-Propio-23A-2020<\/strong><\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Sermon-Spanish-Propio-23A-2020.docx\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-0ada7955-d58e-4259-a188-2fa0935b5200\">Download<\/a><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-7851fe93-1d8f-4568-b251-38667630470f\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Sermon-Spanish-Propio-23A-2020.pdf\"><strong>Sermon-Spanish-Propio-23A-2020<\/strong><\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Sermon-Spanish-Propio-23A-2020.pdf\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-7851fe93-1d8f-4568-b251-38667630470f\">Download<\/a><\/div>\n","protected":false},"featured_media":201217,"template":"","meta":{"_acf_changed":false,"_uag_custom_page_level_css":"","_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[914,938],"class_list":["post-190990","sermon","type-sermon","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category-pentecostes-a","category-propio-23a"],"acf":{"author_id":168971,"drupal_id":"","lectionary_id":false,"sermon_date":"2020-10-11","sermon_other_translation":false,"sermon_language":""},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.6 (Yoast SEO v26.3) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Propio 23 (A) - 2020 &#8211; The Episcopal Church<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pentecostes-19-a-11-de-octubre-de-2020\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Propio 23 (A) - 2020\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"El texto del evangelio que acabamos de escuchar se conoce como la par\u00e1bola de la fiesta de bodas y va en la misma l\u00ednea del que le\u00edmos el domingo pasado: la par\u00e1bola de los vi\u00f1adores asesinos. 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