{"id":205358,"date":"2020-11-15T15:16:00","date_gmt":"2020-11-15T20:16:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www2.episcopalchurch.org\/?post_type=sermon&#038;p=205358"},"modified":"2023-11-26T18:05:54","modified_gmt":"2023-11-26T23:05:54","slug":"entecostes-24-15-de-noviembre-de-2020","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/entecostes-24-15-de-noviembre-de-2020\/","title":{"rendered":"Propio 28 (A) &#8211; 2020"},"content":{"rendered":"\n<p>[RCL]: Sofon\u00edas 1:7, 12\u201318; Salmo 90:1\u20138, (9\u201311), 12; 1 Tesalonicenses 5:1\u201311; San Mateo 25:14\u201330<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-css-opacity is-style-wide\"\/>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignright size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/propio_28a-2020-1024x536.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-208737\" style=\"width:512px;height:268px\" width=\"512\" height=\"268\" srcset=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/propio_28a-2020-1024x536.png 1024w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/propio_28a-2020-300x157.png 300w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/propio_28a-2020-768x402.png 768w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/propio_28a-2020-480x251.png 480w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/propio_28a-2020.png 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 512px) 100vw, 512px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n<p>Se acerca el final del a\u00f1o eclesi\u00e1stico. El pr\u00f3ximo domingo, en el marco de la fiesta del Reinado de Cristo, llegaremos al culmen de un caminar de vida espiritual en medio de un tiempo completamente in\u00e9dito en la historia contempor\u00e1nea. Hemos completado un ciclo m\u00e1s reflexionando en la vida y obra de Jes\u00fas, y en nuestra forma de configurarnos con \u00e9l. Es hora de hacer s\u00edntesis, de evaluar lo que este a\u00f1o ha significado.<\/p>\n\n\n\n<p>Las lecturas del domingo pasado exhortaban a estar preparados para la inminente venida del Se\u00f1or; los textos de hoy insisten en ello: \u201cporque el d\u00eda del Se\u00f1or est\u00e1 cerca\u2026 Castigar\u00e9 entonces a la gente que se siente tranquila\u201d (le\u00edmos del profeta Sofon\u00edas); \u201cel d\u00eda del regreso del Se\u00f1or llegar\u00e1 cuando menos se lo espere, como un ladr\u00f3n que llega de noche\u2026 \u201d (escuchamos de San Pablo en la carta a los Tesalonicenses) y por su parte, el evangelio de Mateo, nos habla del fruto o resultado de haber trabajado los talentos confiados a nosotros por Dios. De esta forma, el pr\u00f3ximo domingo, reflexionaremos sobre el Juicio final y sobre los criterios de dicho juicio. Los tres domingos est\u00e1n profundamente conectados y conducen a un culmen, a un punto \u00e1lgido: Cristo resucitado\/glorificado vendr\u00e1 y daremos cuenta de nuestra vida, de c\u00f3mo fue vivida y de los frutos dados.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto lo narra el evangelio de Mateo por medio de la conocida Par\u00e1bola de los Talentos, que en la veris\u00f3n que escuchamos hoy se traduce como monedas: \u201cA uno de ellos le entreg\u00f3 cinco mil monedas, a otro dos mil y a otro mil\u201d. Es dif\u00edcil que una traducci\u00f3n se compadezca con la equivalencia en dinero del contexto de los destinatarios del evangelio; y es que, en realidad, es muy dif\u00edcil hacer una traducci\u00f3n medianamente acertada o aproximada seg\u00fan los valores en el Imperio Romano del siglo I (de ah\u00ed que algunas traducciones empleen otras expresiones pedag\u00f3gicas como millones de monedas, monedas de oro, etc.). Hablar de miles de monedas ayuda a comprender que se trata de una gran cantidad, pues seguramente leer que son \u201ccinco\u201d, \u201ctres\u201d y \u201cun\u201d talento -las equivalencias del texto original-, podr\u00eda inducirnos a pensar que se trata de poco dinero. Para entender el mensaje es necesario explorar a cu\u00e1nto podr\u00eda equivaler un talento, o cinco, hoy d\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>El talento es una moneda de la antig\u00fcedad, equival\u00eda a unos 34 kilos de oro o a 6.000 denarios (un denario era el salario de un d\u00eda). Lo que quiere decir que cuando el jefe confi\u00f3 un s\u00f3lo talento a su empleado, realmente le estaba confiando mucho: 6.000 d\u00edas de sueldo, es decir, unos 197 meses de trabajo, m\u00e1s de 16 a\u00f1os (sin descanso, incluyendo domingos y festivos). Habr\u00eda que hacer el ejercicio de pasar estas equivalencias a pesos, d\u00f3lares, euros o cualquier moneda local, para dar la justa dimensi\u00f3n al texto. Esto quiere decir que al que menos se le dio, se le entreg\u00f3 una fortuna, y que a los dem\u00e1s, les encomend\u00f3 much\u00edsimo m\u00e1s: el equivalente a 49 y 82 a\u00f1os de trabajo ininterrumpido, respectivamente. Una vida entera de esfuerzo y ahorro.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed las cosas, el due\u00f1o no puede menos que molestarse con quien no puso a fructificar todo ese dinero. As\u00ed como se alegr\u00f3 y felicit\u00f3 a quienes le recibieron con muchos frutos tiene que reclamar a aqu\u00e9l que fue irresponsable y desperdici\u00f3 la oportunidad de multiplicar lo recibido. S\u00f3lo quienes lo pusieron a producir recibieron tambi\u00e9n las ganancias por parte del jefe.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto debe llamar la atenci\u00f3n. \u00a1Todos hemos recibido mucho! \u00a1todos!. Ning\u00fan cristiano, ni si quiera en tiempos de pandemia, puede presentarse ante el Se\u00f1or, al culminar este a\u00f1o, simplemente diciendo: \u201cSe\u00f1or, yo sab\u00eda que usted es un hombre duro, que cosecha donde no sembr\u00f3 y recoge donde no esparci\u00f3. Por eso tuve miedo, y fui y escond\u00ed su dinero en la tierra. Pero aqu\u00ed tiene lo que es suyo.\u201d No podemos conformarnos simplemente con decir que cuidamos muy bien de los talentos que nos fueron dados; si \u00e9stos no rinden su fruto en medio de esta realidad dram\u00e1tica que estamos viviendo, simplemente de nada sirvieron, fueron desperdiciados y el Se\u00f1or preguntar\u00e1 por ello. Y es que los talentos deben multiplicarse. Cuestion\u00e9monos: si hoy viniera el due\u00f1o de los talentos a pedirnos cuentas \u00bfCu\u00e1l ser\u00eda nuestra respuesta? En efecto, va terminado este a\u00f1o eclesi\u00e1stico y en cualquier momento llega el jefe y habr\u00e1 que dar esa respuesta.<\/p>\n\n\n\n<p>Afortunadamente, estamos en el campo de trabajo y estamos a tiempo, y como bautizados tenemos una ventaja: somos hijos de la luz, dice San Pablo: \u201cPero ustedes, hermanos, no est\u00e1n en la oscuridad, para que el d\u00eda del regreso del Se\u00f1or los sorprenda como un ladr\u00f3n. Todos ustedes son de la luz y del d\u00eda\u201d. Como cristianos estamos llamados a estar listos siempre; que nuestro actuar sea como se\u00f1ala el ap\u00f3stol: claro, radiante, de luz en un mundo gobernado por las tinieblas, envuelto en la oscuridad, en la enfermedad, la desesperanza, el temor, la angustia y el sinsentido. \u00bfEn medio de qu\u00e9 signos de oscuridad estamos llamados a ser luz?<\/p>\n\n\n\n<p>Tenemos mucho porque mucho nos ha sido dado. Dios no es un Dios taca\u00f1o a la hora de colmar de dones a sus hijos, luego asimismo se nos exigir\u00e1: &#8220;Porque al que tiene, se le dar\u00e1 m\u00e1s, y tendr\u00e1 de sobra; pero al que no tiene, hasta lo poco que tiene se le quitar\u00e1&#8221;. En medio de un a\u00f1o lleno de vicisitudes y tantas dificultades, con vecinos necesitados, empresas quebradas, hambre, depresi\u00f3n\u2026 todos tenemos mucho por aportar, mucho por hacer. \u00bfNos vamos a presentar con las manos vac\u00edas? \u00bfvamos a desperdiciar tanta luz, tantos dones, tanta vida dada?<\/p>\n\n\n\n<p>Que al llegar el final de este ciclo podamos evaluar y hacer s\u00edntesis y, si es necesario, podamos tomar las acciones necesarias para que nuestro talento (o talentos) comiencen a multiplicarse para hacer realidad el Reino de paz, amor y justicia, con el que sue\u00f1a el due\u00f1o de la vi\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-b5cb2902-ab9e-4d15-ad45-0f066cca7821\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/propio_28_a_-_sermon_-_spanish.docx\"><strong>propio_28_a_-_sermon_-_spanish<\/strong><\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/propio_28_a_-_sermon_-_spanish.docx\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-b5cb2902-ab9e-4d15-ad45-0f066cca7821\">Download<\/a><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-2d988769-1907-4ac0-915f-4b471961c594\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/propio_28_a_-_sermon_-_spanish.pdf\"><strong>propio_28_a_-_sermon_-_spanish<\/strong><\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/propio_28_a_-_sermon_-_spanish.pdf\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-2d988769-1907-4ac0-915f-4b471961c594\">Download<\/a><\/div>\n","protected":false},"featured_media":201217,"template":"","meta":{"_acf_changed":false,"_uag_custom_page_level_css":"","_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[914,943],"class_list":["post-205358","sermon","type-sermon","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category-pentecostes-a","category-propio-28a"],"acf":{"drupal_id":"","lectionary_id":false,"sermon_date":"2020-11-15","sermon_other_translation":false,"sermon_language":"","author_id":157956},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.6 (Yoast SEO v26.3) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Propio 28 (A) - 2020 &#8211; The Episcopal Church<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/entecostes-24-15-de-noviembre-de-2020\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Propio 28 (A) - 2020\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"[RCL]: Sofon\u00edas 1:7, 12\u201318; Salmo 90:1\u20138, (9\u201311), 12; 1 Tesalonicenses 5:1\u201311; San Mateo 25:14\u201330 Se acerca el final del a\u00f1o eclesi\u00e1stico. El pr\u00f3ximo domingo, en el marco de la fiesta del Reinado de Cristo, llegaremos al culmen de un caminar de vida espiritual en medio de un tiempo completamente in\u00e9dito en la historia contempor\u00e1nea. Hemos [&hellip;]\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/entecostes-24-15-de-noviembre-de-2020\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"The Episcopal Church\" \/>\n<meta property=\"article:publisher\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/episcopalian\" \/>\n<meta property=\"article:modified_time\" content=\"2023-11-26T23:05:54+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"928\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"927\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:type\" content=\"image\/png\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:site\" content=\"@iamepiscopalian\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Est. reading time\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"5 minutes\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\/\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/entecostes-24-15-de-noviembre-de-2020\/\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/entecostes-24-15-de-noviembre-de-2020\/\",\"name\":\"Propio 28 (A) - 2020 &#8211; The Episcopal Church\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/entecostes-24-15-de-noviembre-de-2020\/#primaryimage\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/entecostes-24-15-de-noviembre-de-2020\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png\",\"datePublished\":\"2020-11-15T20:16:00+00:00\",\"dateModified\":\"2023-11-26T23:05:54+00:00\",\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/entecostes-24-15-de-noviembre-de-2020\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es-ES\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/entecostes-24-15-de-noviembre-de-2020\/\"]}]},{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es-ES\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/entecostes-24-15-de-noviembre-de-2020\/#primaryimage\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png\",\"contentUrl\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png\",\"width\":928,\"height\":927,\"caption\":\"Sermones Que Iluminan\"},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/entecostes-24-15-de-noviembre-de-2020\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Home\",\"item\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"Propio 28 (A) &#8211; 2020\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#website\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/\",\"name\":\"The Episcopal Church\",\"description\":\"Welcomes You\",\"publisher\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#organization\"},\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es-ES\"},{\"@type\":\"Organization\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#organization\",\"name\":\"The Episcopal Church\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/\",\"logo\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es-ES\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#\/schema\/logo\/image\/\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/vertical_episcopal_logo.jpg\",\"contentUrl\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/vertical_episcopal_logo.jpg\",\"width\":770,\"height\":662,\"caption\":\"The Episcopal Church\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#\/schema\/logo\/image\/\"},\"sameAs\":[\"https:\/\/www.facebook.com\/episcopalian\",\"https:\/\/x.com\/iamepiscopalian\",\"https:\/\/www.youtube.com\/channel\/UCdVJpxCtK41c_-p6EaE4_2A\"]}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO Premium plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"Propio 28 (A) - 2020 &#8211; The Episcopal Church","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/entecostes-24-15-de-noviembre-de-2020\/","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"Propio 28 (A) - 2020","og_description":"[RCL]: Sofon\u00edas 1:7, 12\u201318; Salmo 90:1\u20138, (9\u201311), 12; 1 Tesalonicenses 5:1\u201311; San Mateo 25:14\u201330 Se acerca el final del a\u00f1o eclesi\u00e1stico. El pr\u00f3ximo domingo, en el marco de la fiesta del Reinado de Cristo, llegaremos al culmen de un caminar de vida espiritual en medio de un tiempo completamente in\u00e9dito en la historia contempor\u00e1nea. Hemos [&hellip;]","og_url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/entecostes-24-15-de-noviembre-de-2020\/","og_site_name":"The Episcopal Church","article_publisher":"https:\/\/www.facebook.com\/episcopalian","article_modified_time":"2023-11-26T23:05:54+00:00","og_image":[{"width":928,"height":927,"url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png","type":"image\/png"}],"twitter_card":"summary_large_image","twitter_site":"@iamepiscopalian","twitter_misc":{"Est. reading time":"5 minutes"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/entecostes-24-15-de-noviembre-de-2020\/","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/entecostes-24-15-de-noviembre-de-2020\/","name":"Propio 28 (A) - 2020 &#8211; The Episcopal Church","isPartOf":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/entecostes-24-15-de-noviembre-de-2020\/#primaryimage"},"image":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/entecostes-24-15-de-noviembre-de-2020\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png","datePublished":"2020-11-15T20:16:00+00:00","dateModified":"2023-11-26T23:05:54+00:00","breadcrumb":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/entecostes-24-15-de-noviembre-de-2020\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es-ES","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/entecostes-24-15-de-noviembre-de-2020\/"]}]},{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es-ES","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/entecostes-24-15-de-noviembre-de-2020\/#primaryimage","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png","contentUrl":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png","width":928,"height":927,"caption":"Sermones Que Iluminan"},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/entecostes-24-15-de-noviembre-de-2020\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Home","item":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"Propio 28 (A) &#8211; 2020"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#website","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/","name":"The Episcopal Church","description":"Welcomes You","publisher":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#organization"},"potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es-ES"},{"@type":"Organization","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#organization","name":"The Episcopal Church","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/","logo":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es-ES","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#\/schema\/logo\/image\/","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/vertical_episcopal_logo.jpg","contentUrl":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/vertical_episcopal_logo.jpg","width":770,"height":662,"caption":"The Episcopal Church"},"image":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#\/schema\/logo\/image\/"},"sameAs":["https:\/\/www.facebook.com\/episcopalian","https:\/\/x.com\/iamepiscopalian","https:\/\/www.youtube.com\/channel\/UCdVJpxCtK41c_-p6EaE4_2A"]}]}},"taxonomy_info":{"category":[{"value":914,"label":"Pentecost\u00e9s A"},{"value":943,"label":"Propio 28a"}]},"featured_image_src_large":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png",928,927,false],"author_info":[],"comment_info":"","uagb_featured_image_src":{"full":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png",928,927,false],"thumbnail":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-150x150.png",150,150,true],"medium":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-300x300.png",300,300,true],"medium_large":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-768x767.png",768,767,true],"large":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png",928,927,false],"1536x1536":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png",928,927,false],"2048x2048":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png",928,927,false],"menu":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-330x200.png",330,200,true],"hero":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-928x550.png",928,550,true],"callout-image":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-480x479.png",480,479,true]},"uagb_author_info":{"display_name":"Christopher Sikkema","author_link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/author\/"},"uagb_comment_info":0,"uagb_excerpt":"[RCL]: Sofon\u00edas 1:7, 12\u201318; Salmo 90:1\u20138, (9\u201311), 12; 1 Tesalonicenses 5:1\u201311; San Mateo 25:14\u201330 Se acerca el final del a\u00f1o eclesi\u00e1stico. El pr\u00f3ximo domingo, en el marco de la fiesta del Reinado de Cristo, llegaremos al culmen de un caminar de vida espiritual en medio de un tiempo completamente in\u00e9dito en la historia contempor\u00e1nea. Hemos&hellip;","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/sermon\/205358","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/sermon"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/sermon"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/201217"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=205358"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=205358"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}