{"id":208707,"date":"2020-10-25T13:00:00","date_gmt":"2020-10-25T17:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www2.episcopalchurch.org\/?post_type=sermon&#038;p=208707"},"modified":"2023-11-26T18:04:20","modified_gmt":"2023-11-26T23:04:20","slug":"pentecostes-21-a-25-de-octubre-de-2020","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pentecostes-21-a-25-de-octubre-de-2020\/","title":{"rendered":"Propio 25 (A) &#8211; 2020"},"content":{"rendered":"\n<p>[RCL]: Lev\u00edtico 19:1\u20132, 15\u201318; Salmo 1; 1 Tesalonicenses 2:1\u20138; San Mateo 22:34\u201346<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-css-opacity is-style-wide\"\/>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignright size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/propio_25a-2020-1024x536.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-208711\" style=\"width:512px;height:268px\" width=\"512\" height=\"268\" srcset=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/propio_25a-2020-1024x536.png 1024w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/propio_25a-2020-300x157.png 300w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/propio_25a-2020-768x402.png 768w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/propio_25a-2020-480x251.png 480w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/propio_25a-2020.png 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 512px) 100vw, 512px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 nos define como personas religiosas? Esta pregunta parece ser muy simple, pero las respuestas pueden ser muy diversas. Podemos, inclusive, reformularla cuestion\u00e1ndonos sobre cu\u00e1l es para nosotros el centro de la religi\u00f3n. Reflexionemos un momento sobre esto.<\/p>\n\n\n\n<p>Para algunos la religi\u00f3n es una costumbre, una pr\u00e1ctica heredada, externa, que nos vincula al mundo de lo divino, a lo extra-mundano, que nos coloca en una realidad diferente de aquello que habitualmente nos circunda o compone nuestra vida. Para otros puede ser aquello que tiene que ver con el culto; dicho de otro modo, con pr\u00e1cticas y acciones que se hacen en el templo invocando la presencia, el perd\u00f3n o la gracia divinas; en algunas oportunidades este apelo tiene que ver con una realidad de enfermedad, dolor, culpa o pecado. Para otros se trata de algo distante, que no toca la vida cotidiana sino con eventos espec\u00edficos, por medio de pasos de una etapa a otra y que se expresan de forma expl\u00edcita en eventos sacramentales como el bautismo, la comuni\u00f3n, la confirmaci\u00f3n, el matrimonio o en el llamado a un ministro religioso momentos previos a la muerte o para rezar despu\u00e9s de ella. De una manera u otra, cada uno de nosotros ha vivenciado estas formas de entender la pr\u00e1ctica de la religi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora bien, a la luz del evangelio, precisamos dejar que Jes\u00fas toque nuestra cotidianidad y que su palabra habite en nosotros. Por tanto, partiendo del texto del evangelio que acabamos de o\u00edr, se hace absolutamente central preguntarle a Jes\u00fas, en la mediaci\u00f3n de su palabra, \u00bfcu\u00e1l es el centro de la religi\u00f3n?<\/p>\n\n\n\n<p>Teniendo en cuenta el texto en su contexto, es menester se\u00f1alar que el cap\u00edtulo 22 de Mateo se haya en el marco de la secci\u00f3n en la que se anuncia la pr\u00f3xima venida del Reino de los Cielos. Es decir, el evangelio de hoy hace parte del anuncio del Reino como presencia y acci\u00f3n de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta ma\u00f1ana, vemos como Jes\u00fas responde al cuestionamiento que proviene de los fariseos quienes mantienen conflictos extremadamente significativos con Jes\u00fas. Dichos conflictos tienen ra\u00edz en su autocomprensi\u00f3n de ser perfectos en el cumplimiento de la Ley; su soberbia radicaba en el hacer y el hacer bien seg\u00fan las normas de la religi\u00f3n, pero m\u00e1s que normas de la religi\u00f3n, los preceptos derivados de la interpretaci\u00f3n de la Ley. Para ello, sustitu\u00edan la radicalidad de lo que llamamos \u201clos mandamientos\u201d por normativas cargadas de artilugios que aseguraban el cumplimiento de \u00e9stos. A la vez, la perfecci\u00f3n del hacer de los fariseos generaba un mecanismo de \u201cselecci\u00f3n\u201d; ellos eran perfectos por el cumplimiento de las normas \u201chumanas\u201d que deven\u00edan de la Ley y ello les daba la \u201cautoridad\u201d para evaluar las palabras y las acciones de Jes\u00fas. Por dem\u00e1s, cabe recordar que el juda\u00edsmo asumi\u00f3 y consider\u00f3, as\u00ed como otras regiones de Asia, la regla de oro: \u201cNo hagas a los otros lo que no quieres que te hagan a ti\u201d (Rabb\u00ed Hallel, 60 a.C \u2013 1 d.C).<\/p>\n\n\n\n<p>En nuestro texto, el protagonista es un fariseo quien adem\u00e1s era doctor de la Ley, es decir, en \u00e9l se sintetizan los dos \u201corgullos religiosos\u201d que enfrenta Jes\u00fas: el que hace todo perfectamente y el que sabe todo perfectamente. Estos dos orgullos imposibilitan el coraz\u00f3n y la vida para reconocer en la persona de Jes\u00fas de Nazareth la presencia y la acci\u00f3n de Dios mediante el cumplimiento de sus promesas.<\/p>\n\n\n\n<p>Este hombre pregunta: \u201cMaestro, \u00bfcu\u00e1l es el mandamiento m\u00e1s importante de la Ley? A lo que Jes\u00fas responde citando el libro del Deuteronomio: \u201cAma al Se\u00f1or tu Dios con todo tu coraz\u00f3n, con toda tu alma y con toda tu mente.\u201d, y agrega: \u201chay un segundo, parecido a \u00e9ste; dice: \u201cAma a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo\u201d, expresi\u00f3n ya registrada en Lev\u00edtico. La novedad de Jes\u00fas est\u00e1 en unir los dos elementos y superar radicalmente la compresi\u00f3n del conocimiento y cumplimiento de la Ley como algo ajeno a la vida, pues la vida es el lugar donde se pone realmente en juego el amor al pr\u00f3jimo como a nosotros mismos, es el lugar sagrado donde respondemos positivamente al amor a Dios desde la totalidad de nuestra identidad. El Reino no es para selectos, la vida es m\u00e1s importante que la religi\u00f3n. Cumplir la Ley de Dios no es otra cosa que honrar la vida, defenderla, cuidarla especialmente all\u00ed donde se exprese m\u00e1s amenazada.<\/p>\n\n\n\n<p>El centro de la propuesta de Jes\u00fas que se nos muestra en el evangelio es el llamado a comprometer nuestra vida con el destino de la vida de los otros; defender, como lo hizo Jes\u00fas, el cuidado de la salud, pues sus \u201cmilagros\u201d enfatizan el cuidado de la vida mediante el cuidado de la salud. A\u00fan estamos inmersos en tiempo de pandemia y lo vivido deber\u00e1 permanecer como aprendizaje casi que forzado de que el cuidado de la vida implica el cuidado de la salud y que el cuidado de la salud compromete recursos y posibilidades para la atenci\u00f3n sanitaria de todas las personas, sin ning\u00fan tipo de restricciones o exclusiones.<\/p>\n\n\n\n<p>El evangelio de hoy tiene como centro los valores del amor y la vida; es un \u201cgrito\u201d que emerge desde la contestaci\u00f3n de Jes\u00fas al doctor de la ley como respuesta a nuestra pregunta inicial: \u00bfQu\u00e9 nos define como personas religiosas? \u00bfCu\u00e1l es el centro de la religi\u00f3n? Y la respuesta no es otra: el centro mismo de la religi\u00f3n es el cuidado de la vida, de la propia pero tambi\u00e9n de la vida amenazada de los que menos chances tienen en nuestra sociedad. Este amor concreto transforma en signos de credibilidad el discipulado de aquellos que nos sentimos parte del movimiento y de la propuesta de Jes\u00fas de Nazareth.<\/p>\n\n\n\n<p>El Reino de Dios es por la vida y la dignidad de todas las personas y esto debe manifestarse en nuestra liturgia, en nuestra espiritualidad y especialmente en la forma que tenemos que vivir nuestra cotidianidad.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Que Dios, fuente de vida, nos ilumine y fortalezca!<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-7d1f84ba-b887-49dc-8b1d-57cf1dbe66d3\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/propio_25_a_-_sermon_-_spanish.docx\">propio_25_a_-_sermon_-_spanish<\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/propio_25_a_-_sermon_-_spanish.docx\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-7d1f84ba-b887-49dc-8b1d-57cf1dbe66d3\">Download<\/a><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-c612209e-82a0-4b60-b140-2567a89d3ebd\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/propio_25_a_-_sermon_-_spanish.pdf\">propio_25_a_-_sermon_-_spanish<\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/propio_25_a_-_sermon_-_spanish.pdf\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-c612209e-82a0-4b60-b140-2567a89d3ebd\">Download<\/a><\/div>\n","protected":false},"featured_media":201217,"template":"","meta":{"_acf_changed":false,"_uag_custom_page_level_css":"","_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[914,940],"class_list":["post-208707","sermon","type-sermon","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category-pentecostes-a","category-propio-25a"],"acf":{"drupal_id":"","lectionary_id":false,"sermon_date":"2020-10-25","sermon_other_translation":false,"sermon_language":"","author_id":190827},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.6 (Yoast SEO v26.3) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Propio 25 (A) - 2020 &#8211; The Episcopal Church<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pentecostes-21-a-25-de-octubre-de-2020\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Propio 25 (A) - 2020\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"[RCL]: Lev\u00edtico 19:1\u20132, 15\u201318; Salmo 1; 1 Tesalonicenses 2:1\u20138; San Mateo 22:34\u201346 \u00bfQu\u00e9 nos define como personas religiosas? 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Salmo 1; 1 Tesalonicenses 2:1\u20138; San Mateo 22:34\u201346 \u00bfQu\u00e9 nos define como personas religiosas? Esta pregunta parece ser muy simple, pero las respuestas pueden ser muy diversas. Podemos, inclusive, reformularla cuestion\u00e1ndonos sobre cu\u00e1l es para nosotros el centro de la religi\u00f3n. Reflexionemos un momento sobre esto. Para algunos la religi\u00f3n es&hellip;","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/sermon\/208707","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/sermon"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/sermon"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/201217"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=208707"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=208707"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}