{"id":208764,"date":"2020-11-29T13:38:00","date_gmt":"2020-11-29T18:38:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www2.episcopalchurch.org\/?post_type=sermon&#038;p=208764"},"modified":"2021-11-27T20:53:30","modified_gmt":"2021-11-28T01:53:30","slug":"adviento-1-b-29-de-noviembre-de-2020","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/adviento-1-b-29-de-noviembre-de-2020\/","title":{"rendered":"Adviento 1 (B) &#8211; 2020"},"content":{"rendered":"\n<p><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/lectionary\/adviento-1b\/\">[RCL]: Isa\u00edas 64:1-9; Salmo 80:1-7, 16-18; 1 Corintios 1:3-9; San Marcos 13:24-37<\/a><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator is-style-wide\"\/>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"alignright size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/Adviento-1b-2020-1024x536.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-208766\" width=\"512\" height=\"268\" srcset=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/Adviento-1b-2020-1024x536.png 1024w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/Adviento-1b-2020-300x157.png 300w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/Adviento-1b-2020-768x402.png 768w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/Adviento-1b-2020-480x251.png 480w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/Adviento-1b-2020.png 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 512px) 100vw, 512px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>\u201c\u00bfQu\u00e9 es lo propio del cristiano? Velar cada d\u00eda y cada hora,<br>para estar pronto en el cumplir perfectamente lo que es agradable a Dios,<br>sabiendo que a la hora que menos pensemos viene el Se\u00f1or\u201d.<br>(San Basilio)<\/p>\n\n\n\n<p>El Adviento resume perfectamente el misterio de la esperanza cristiana. En este tiempo hemos de distinguir una perspectiva existencial y otra cultual o lit\u00fargica que se complementan. La espera cultual, que tiene su culmen en la celebraci\u00f3n de Navidad, se transforma en esperanza proyectada hacia la segunda venida del Se\u00f1or. No esperamos al Se\u00f1or con los brazos cruzados: el esfuerzo humano por la justicia, la paz, el equilibrio social&#8230; es una contribuci\u00f3n esencial para que el mundo madure y se transforme progresivamente. El Adviento nos hace desear ardientemente el retorno de Cristo, pero la visi\u00f3n de nuestro mundo injusto, sembrado de odio y discordia, nos revela su inmadurez para ese regreso glorioso y final.<\/p>\n\n\n\n<p>La venida de Cristo y su presencia en el mundo son un hecho. \u00bfQu\u00e9 sentido tiene, entonces, esperar su venida? Estamos ante una tremenda paradoja: Cristo es, al mismo tiempo, presente y ausente, posesi\u00f3n y herencia, actualidad de gracia y promesa: \u201cya, pero todav\u00eda no\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>En el \u201cahora\u201d de cada celebraci\u00f3n eucar\u00edstica, actualizamos el misterio gozoso de la venida y de la presencia salv\u00edfica del Se\u00f1or entre nosotros. Este continuo esperar y experimentar, a\u00f1o tras a\u00f1o, los efectos de su venida y de su presencia, ir\u00e1n madurando la imagen de Cristo en nosotros. La repetici\u00f3n no es circular, sino en espiral: cada vez que vivimos la experiencia cultual del Adviento y la Navidad adquirimos un mayor grado de elevaci\u00f3n y profundidad. Cada a\u00f1o la espera tiene que ser m\u00e1s intensa y ardiente y la experiencia m\u00e1s profunda y definitiva; la liturgia del Adviento es un acontecimiento nuevo e irrepetible. En este sentido nos es presentado el \u201cpan de la Palabra el d\u00eda de hoy\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>En el Evangelio que escuchamos, enmarcado en el contexto del cap\u00edtulo 13 de Marcos, conocido como el del \u201cdiscurso escatol\u00f3gico\u201d o acerca del \u201cfin\u201d, Jes\u00fas, tomando como referente el fin de los tiempos, manifiesta con un lenguaje apocal\u00edptico, es decir de esperanza: \u201clas estrellas caer\u00e1n del cielo y las fuerzas celestiales temblar\u00e1n\u201d, es decir, el firmamento como era entendido en la cosmolog\u00eda hebrea llegar\u00e1 a su fin. Recordemos que la b\u00f3veda celestial tiene un orden y una precisi\u00f3n estricta: el sol siempre sale por el oriente y se oculta por el occidente, el movimiento de la tierra y de los astros ha permitido predecir cu\u00e1ndo ser\u00e1n los eclipses, cu\u00e1ndo un planeta estar\u00e1 m\u00e1s cerca o m\u00e1s lejos, cu\u00e1ndo se podr\u00e1 ver una constelaci\u00f3n, un cometa, etc. Se trata de una sincron\u00eda arm\u00f3nica perfecta. Cuando estos elementos del cosmos son removidos del escenario, el hombre se siente perdido: \u00bfqu\u00e9 hora, qu\u00e9 d\u00eda es? \u00bfC\u00f3mo andar en el desierto o navegar en el mar, sin estos puntos de referencia?<\/p>\n\n\n\n<p>Meditemos algunas frases del Evangelio de este domingo:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEntonces se ver\u00e1 al Hijo del hombre&#8230;\u201d. Cristo, en este nuevo orden c\u00f3smico, se manifestar\u00e1 finalmente glorioso ante los ojos del mundo entero. \u00c9ste es el fin de la historia humana: la manifestaci\u00f3n plena y perfecta del se\u00f1or\u00edo de Jes\u00fas. Comprendamos que el fin ser\u00e1 el triunfo de la vida; somos destinados a la vida plena, a la vida eterna, desde all\u00ed debemos comprender nuestra vida actual. Somos destinados a la esperanza.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cReunir\u00e1 a sus escogidos\u201d. La vida terrena de aquellos que han tomado la decisi\u00f3n de tratar de vivir coherentemente los valores del Reino no puede terminar de cualquier manera. Al final, ser\u00e1n de nuevo llamados ya no para el seguimiento (discipulado) sino para compartir la gloria plena y eterna junto con aqu\u00e9l a quien siguieron, sirvieron y entregaron sus vidas por la causa de la instauraci\u00f3n del Reino del amor. Seremos uno en \u00c9l y \u00c9l ser\u00e1 uno en nosotros. \u00c9l vendr\u00e1 por nosotros y nosotros iremos hacia \u00c9l. \u00a1Qu\u00e9 bella y maravillosa atracci\u00f3n! \u00a1El amado reunir\u00e1 a sus amados para amarlos por la eternidad y para la eternidad!<\/p>\n\n\n\n<p>Suena muy lindo y rom\u00e1ntico todo lo anterior. \u00c9sa es nuestra esperanza. Pero volvamos a la realidad actual: guerras, hambre, desempleo, discriminaci\u00f3n social, racial y sexual, marginaci\u00f3n, abusos de poder, tr\u00e1fico de seres humanos, mafias de todo tipo, corrupci\u00f3n, etc. Por eso, ante la realidad presente, los disc\u00edpulos pueden caer en dos tentaciones: el aislamiento del mundo -como algunos hacen- o la desesperaci\u00f3n -como otros la sienten-.&nbsp; \u00a1Cuidado con estas dos posiciones y actitudes! \u00bfAcaso vivimos alguna de ellas? Ante esto Jes\u00fas propone:<\/p>\n\n\n\n<p>Aprender la lecci\u00f3n de la higuera: sus hojas renacen despu\u00e9s del invierno anunciando la llegada del verano. El disc\u00edpulo debe estar seguro de la pronta intervenci\u00f3n de Dios en la historia. \u00a1Llegar\u00e1, claro que llegar\u00e1! de eso no hay duda. Por tanto, debemos alimentar la esperanza a partir de peque\u00f1os signos de bondad y de trabajo sincero en pro de la vida. \u00bfQu\u00e9 signos de la llegada de ese verano vivimos hoy en nuestra vida?<\/p>\n\n\n\n<p>Confiar en su promesa: el mundo ofrece muchas palabras que a la larga son relativas.&nbsp; Aparecen tendencias, posiciones, \u201cmodas\u201d \u2026 pero al final, la \u00faltima palabra la tiene Dios en la venida del Hijo del hombre y esa palabra es la que determina, en \u00faltima instancia, la vida del disc\u00edpulo. Es una palabra de confrontaci\u00f3n, de misericordia, de amor, de esperanza. No debemos temer a esa \u00faltima palabra. Debemos prepararnos todos los d\u00edas para acogerla. \u00bfQu\u00e9 tanta apertura a esa acogida tenemos hoy?<\/p>\n\n\n\n<p>No hacer c\u00e1lculos sobre el fin del mundo: a cada rato escuchamos palabras de charlatanes o pseudopredicadores atemorizando a las personas con el futuro, cuando \u00e9ste no trata de miedo sino de esperanza, de preparaci\u00f3n, de victoria. S\u00f3lo Dios Padre sabe el d\u00eda y la hora. A nosotros nos compete el vivir cada minuto y cada segundo como si fiera el \u00faltimo, siempre direccionados hacia Dios. No hay que perder tiempo en lo que no podemos saber sino m\u00e1s bien invertir todas las energ\u00edas en lo que s\u00ed sabemos: orientar nuestra historia hacia la finalidad para la cual fue creada, la salvaci\u00f3n, la felicidad plena junto a Dios. Recordemos que somos seres destinados a compartir la gloria futura de Dios en la medida en que nos abramos, en esta vida presente, a ella.<\/p>\n\n\n\n<p>No sabemos cu\u00e1ndo vendr\u00e1 el due\u00f1o de la casa: si al atardecer, a media noche, al cantar del gallo o en la ma\u00f1ana. \u201cNo sea que venga de repente y los encuentre durmiendo \u2026 \u00a1Mant\u00e9nganse despiertos!\u201d; es decir, estemos atentos siempre, no bajemos la guardia; vivamos cada instante como los scouts: \u201c\u00a1siempre listos!\u201d. Recordemos que, en el evangelio de hoy, esta recomendaci\u00f3n se repite tres veces siendo el centro del mensaje para este domingo: \u201c\u00a1Mant\u00e9nganse despiertos!\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Y, mantenerse despiertos, significa reconocer continuamente que uno es un siervo que tiene una responsabilidad con su patr\u00f3n. Todo \u201ccuidandero\u201d sabe que el tiempo m\u00e1s cr\u00edtico es la noche, no s\u00f3lo por la llegada de un ladr\u00f3n sino tambi\u00e9n por la venida del due\u00f1o. Por eso no puede dormirse, debe estar despierto siempre, aunque sea dif\u00edcil estar en vigilia de noche. \u00c9sa es la vida cristiana: un permanente vigilar en medio del sue\u00f1o normal que muchas veces produce la rutina, los problemas, el cansancio de la vida, las decepciones, etc. A pesar de todo: \u00a1no nos durmamos!<\/p>\n\n\n\n<p>Manteng\u00e1monos despiertos en la oscuridad de la historia y de la vida, con toda nuestra existencia concentrada en el seguimiento del crucificado\u2013resucitado que vendr\u00e1 a llevarnos con \u00c9l. \u00bfCu\u00e1ndo? \u00bfhoy? \u00bfma\u00f1ana? \u00bfen un a\u00f1o? No sabemos. Los siervos \u201cvigilantes\u201d somos aquellos que estamos siempre listos para acoger y responder. \u00a1Que no nos agarre el sue\u00f1o en este maravilloso y duro caminar hacia la esperanza y victoria plena!<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-358e2220-8cb7-44cf-afa9-efc96c8490de\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/adviento_1_b_-_sermon_-_spanish.docx\"><strong>adviento_1_b_-_sermon_-_spanish<\/strong><\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/adviento_1_b_-_sermon_-_spanish.docx\" class=\"wp-block-file__button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-358e2220-8cb7-44cf-afa9-efc96c8490de\">Download<\/a><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-b846a744-d70d-40a4-8d1f-3025b95565e8\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/adviento_1_b_-_sermon_-_spanish.pdf\"><strong>adviento_1_b_-_sermon_-_spanish<\/strong><\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/adviento_1_b_-_sermon_-_spanish.pdf\" class=\"wp-block-file__button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-b846a744-d70d-40a4-8d1f-3025b95565e8\">Download<\/a><\/div>\n","protected":false},"featured_media":201217,"template":"","meta":{"_acf_changed":false,"_uag_custom_page_level_css":"","_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[865,864],"class_list":["post-208764","sermon","type-sermon","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category-adviento-1b","category-adviento-b"],"acf":{"drupal_id":"","lectionary_id":false,"sermon_date":"2020-11-29","sermon_other_translation":false,"sermon_language":"","author_id":168890},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.6 (Yoast SEO v26.3) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Adviento 1 (B) - 2020 &#8211; The Episcopal Church<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/adviento-1-b-29-de-noviembre-de-2020\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Adviento 1 (B) - 2020\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"[RCL]: Isa\u00edas 64:1-9; Salmo 80:1-7, 16-18; 1 Corintios 1:3-9; San Marcos 13:24-37 \u201c\u00bfQu\u00e9 es lo propio del cristiano? 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