{"id":208851,"date":"2021-01-22T14:36:11","date_gmt":"2021-01-22T19:36:11","guid":{"rendered":"https:\/\/www2.episcopalchurch.org\/?post_type=sermon&#038;p=208851"},"modified":"2021-11-27T20:57:23","modified_gmt":"2021-11-28T01:57:23","slug":"epifania-3-b-24-de-enero-de-2021","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/epifania-3-b-24-de-enero-de-2021\/","title":{"rendered":"Epifan\u00eda 3 (B) &#8211; 2021"},"content":{"rendered":"\n<p><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/lectionary\/epifania-3b\/\">[RCL]: Jon\u00e1s 3:1\u20135, 10; Salmo 62:5\u201312 (= 62:6\u201314 LOC); 1 Corintios 7:29\u201331; San Marcos 1:14\u201320<\/a><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator is-style-wide\"\/>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"alignright size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/Epifania-3b-2021-1024x536.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-208853\" width=\"512\" height=\"268\" srcset=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/Epifania-3b-2021-1024x536.png 1024w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/Epifania-3b-2021-300x157.png 300w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/Epifania-3b-2021-768x402.png 768w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/Epifania-3b-2021-480x251.png 480w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/Epifania-3b-2021.png 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 512px) 100vw, 512px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Las lecturas de los textos b\u00edblicos de este d\u00eda, tercer domingo despu\u00e9s de Epifan\u00eda, nos est\u00e1n motivando la necesidad de provocar un cambio. Ese cambio, urgente por dem\u00e1s, inicia en la mente y el coraz\u00f3n de cada uno de nosotros.<\/p>\n\n\n\n<p>En la primera lectura, por ejemplo, nos encontramos con la espiritualidad del libro de Jon\u00e1s, uno de los profetas llamados menores (tan s\u00f3lo contiene cuatro cap\u00edtulos en un par de p\u00e1ginas de la Biblia) pero con un mensaje poderoso. M\u00e1s que un relato hist\u00f3rico, se trata de la ense\u00f1anza sobre la misericordia de Dios, quien perdona a todos, incluso a los malos, con tal de que se conviertan. Pero Jon\u00e1s no es un profeta cualquiera, es el profeta que se rebela contra la voluntad de Dios quien le hab\u00eda enviado a predicar el arrepentimiento a los ninivitas en su ciudad. N\u00ednive era una ciudad corrupta y seg\u00fan los criterios del profeta merec\u00edan el castigo divino, as\u00ed que decidi\u00f3 desobedecer y huir de Dios. En su plan de huida de la misi\u00f3n que el Se\u00f1or le hab\u00eda encomendado, se embarca hacia Tarsis -lo que significaba el fin del mundo-, donde tal vez Dios no le alcanzar\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero Dios insiste y hace que Jon\u00e1s cumpla su misi\u00f3n. Una vez en la ciudad, el profeta no se anda con rodeos y les lanza un preg\u00f3n apocal\u00edptico: \u201cDentro de cuarenta d\u00edas N\u00ednive ser\u00e1 arrasada\u201d. Contra todo pron\u00f3stico, los ninivitas creen en Dios y decretan ayuno y penitencia para grandes y peque\u00f1os, hombres, mujeres y animales. Como resultado Dios tiene misericordia y les retira la amenaza de destrucci\u00f3n y muerte. En lo profundo de la personalidad de Jon\u00e1s se produce un cambio, pues \u00e9l esperaba que Dios le cobrara caro a N\u00ednive su desobediencia; pero Dios es misericordioso y obra siempre la justicia y el derecho.<\/p>\n\n\n\n<p>Un anuncio similar hace Pablo, en la lectura de la ep\u00edstola, al dirigirse a la comunidad de Corinto. En un lenguaje con resonancias apocal\u00edpticas, dice: \u201cHermanos, lo que quiero decir es esto: Nos queda poco tiempo\u201d. El momento es apremiante, se\u00f1ala el ap\u00f3stol, porque la representaci\u00f3n de este mundo se termina. De la misma manera, en el evangelio, Jes\u00fas insiste en que se ha cumplido el plazo y est\u00e1 cerca el reino de Dios: \u201cYa se cumpli\u00f3 el plazo se\u00f1alado, y el reino de Dios est\u00e1 cerca. Vu\u00e9lvanse a Dios y acepten con fe sus buenas noticias\u201d. Prescindiendo del sentido escatol\u00f3gico que puedan tener las palabras de Pablo y de Jes\u00fas -ya que con Cristo tiene lugar la plena irrupci\u00f3n del reino de Dios-, tambi\u00e9n nuestro tiempo es apremiante con relaci\u00f3n a la hora de Dios. En efecto, estamos viviendo momentos de tensi\u00f3n a nivel mundial, pero esto no significa que es el fin del mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay motivos para pensar que tambi\u00e9n en nuestros d\u00edas el momento es apremiante. Por un lado, estamos viendo c\u00f3mo la niebla espesa de la incredulidad va cubriendo los valles de la humanidad y ocultando el rostro de Dios. Nuestra ciudad urbana, como N\u00ednive, est\u00e1 llegando al tope de su resistencia. Por otro lado, la crisis econ\u00f3mica, la contaminaci\u00f3n, la pandemia a\u00fan fuerte, la violencia, la inseguridad ciudadana, las drogas y, sobre todo, la corrupci\u00f3n y falta de valores \u00e9ticos, est\u00e1n degradando la vida y poniendo al ser humano contra las cuerdas. M\u00e1s que una destrucci\u00f3n repentina y anuncio sobre el fin del mundo, lo que nos amenaza es una destrucci\u00f3n progresiva y lenta que nace del deterioro de las fuentes de la vida y de los valores morales.<\/p>\n\n\n\n<p>N\u00ednive puede representar muy bien nuestro mundo eminentemente urbano e industrial, aparentemente alejado de Dios y de toda instituci\u00f3n religiosa. De igual manera, Jon\u00e1s puede representar para nosotros el evangelizador de nuestros d\u00edas. Por eso, as\u00ed como Dios se eligi\u00f3 al profeta Jon\u00e1s para anunciar el arrepentimiento, Jes\u00fas llama a sus disc\u00edpulos para hacer parte de su movimiento. Marcos se\u00f1ala que \u201ccuando vio a Sim\u00f3n y a su hermano Andr\u00e9s\u2026 Les dijo Jes\u00fas: S\u00edganme, y yo har\u00e9 que ustedes sean pescadores de hombres.\u201d M\u00e1s adelante llam\u00f3 a Santiago y a Juan, los hijos de Zebedeo. As\u00ed, hoy Dios sigue motiv\u00e1ndonos, d\u00e1ndonos profetas y evangelizadores, aunque la tarea nos parezca dif\u00edcil, imposible de realizar o hasta injusta.<\/p>\n\n\n\n<p>Y \u00bfqu\u00e9 debemos anunciar? El contenido del mensaje de Jes\u00fas, y por tanto el de sus seguidores, es la Buena Noticia del reino de Dios. Pero \u00bfqu\u00e9 es esto? \u00bfc\u00f3mo se puede resumir? Esa Buena Noticia es que Dios existe y es nuestro Padre, siempre dispuesto a acogernos; esa Buena Noticia es tambi\u00e9n, que todos nosotros somos hijos de Dios y tenemos que amarnos como hermanos; esa Buena Noticia es que Dios Hijo ha venido a liberar, a sanar, a dignificar, a dar esperanza, a salvar. Y ese mensaje se hace presencia y encarnaci\u00f3n en la persona de Jes\u00fas.<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente \u00bfpor qu\u00e9 somos nosotros los nuevos ap\u00f3stoles a quienes Jes\u00fas llama a ser pescadores de hombres? Por nuestro pacto bautismal. Hoy somos los nuevos Jon\u00e1s, los nuevos pescadores a los que Jes\u00fas ha reunido. \u00c9l, en esta ma\u00f1ana, nos recuerda ese pacto, ese llamado, y nos dice por nombre propio, que abandonemos nuestras ataduras, nuestras inseguridades y temores, que nos liberemos y que caminemos junto a \u00e9l, Camino, Verdad y Vida, para anunciar esas Buenas Nuevas de vida renovada, ya no a N\u00ednive, ya no a Galilea o a Judea, sino a una humanidad de hoy: cansada, enferma, indiferente, consumista, hedonista, que necesita la voz firme pero esperanzadora de nuevos profetas y disc\u00edpulos.<\/p>\n\n\n\n<p>No temamos dar la respuesta afirmativa al Se\u00f1or. El mundo de hoy necesita el compromiso valiente y cari\u00f1oso de los bautizados para lograr la conversi\u00f3n de una humanidad que se pierde f\u00e1cilmente en sus propias vanidades y ego\u00edsmos. A veces, simplemente, lo que necesitan es la voz de un profeta o ap\u00f3stol que les recuerde que son hijos muy amados de Dios, hermanos de Cristo y templos del Esp\u00edritu.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-bfee2042-3810-4154-842e-cd3b0017bcb2\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/epifania_3_-_sermon_-_spanish_0.docx\"><strong>epifania_3_-_sermon_-_spanish<\/strong><\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/epifania_3_-_sermon_-_spanish_0.docx\" class=\"wp-block-file__button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-bfee2042-3810-4154-842e-cd3b0017bcb2\">Download<\/a><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-dead2a64-82cf-4a80-844a-06a0de1c0cb1\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/epifania_3_-_sermon_-_spanish.pdf\"><strong>epifania_3_-_sermon_-_spanish<\/strong><\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/epifania_3_-_sermon_-_spanish.pdf\" class=\"wp-block-file__button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-dead2a64-82cf-4a80-844a-06a0de1c0cb1\">Download<\/a><\/div>\n","protected":false},"featured_media":201217,"template":"","meta":{"_acf_changed":false,"_uag_custom_page_level_css":"","_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[949,946],"class_list":["post-208851","sermon","type-sermon","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category-epifania-3b","category-epifania-b"],"acf":{"drupal_id":"","lectionary_id":false,"sermon_date":"2021-01-24","sermon_other_translation":false,"sermon_language":"","author_id":168891},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.6 (Yoast SEO v26.3) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Epifan\u00eda 3 (B) - 2021 &#8211; The Episcopal Church<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/epifania-3-b-24-de-enero-de-2021\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Epifan\u00eda 3 (B) - 2021\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"[RCL]: Jon\u00e1s 3:1\u20135, 10; Salmo 62:5\u201312 (= 62:6\u201314 LOC); 1 Corintios 7:29\u201331; San Marcos 1:14\u201320 Las lecturas de los textos b\u00edblicos de este d\u00eda, tercer domingo despu\u00e9s de Epifan\u00eda, nos est\u00e1n motivando la necesidad de provocar un cambio. 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