{"id":223652,"date":"2021-02-14T19:49:47","date_gmt":"2021-02-15T00:49:47","guid":{"rendered":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/?post_type=sermon&#038;p=223652"},"modified":"2021-02-17T14:26:08","modified_gmt":"2021-02-17T19:26:08","slug":"cuaresma-4-b-14-de-marzo-de-2021","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/cuaresma-4-b-14-de-marzo-de-2021\/","title":{"rendered":"Cuaresma 4 (B) \u2013 14 de marzo de 2021"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"alignright size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/C4-2021-Cover-ES-FB-1024x536.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-223659\" width=\"512\" height=\"268\" srcset=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/C4-2021-Cover-ES-FB-1024x536.png 1024w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/C4-2021-Cover-ES-FB-300x157.png 300w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/C4-2021-Cover-ES-FB-768x402.png 768w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/C4-2021-Cover-ES-FB-480x251.png 480w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/C4-2021-Cover-ES-FB.png 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 512px) 100vw, 512px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p><strong><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/lectionary\/cuaresma-4b\/\">LCR: N\u00fameros 21:4-9; Salmo 107:1-3,17-22; Efesios 2:1-10; San Juan 3:14-21<\/a><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cPues Dios am\u00f3 tanto al mundo, que dio a su Hijo \u00fanico, para que todo aquel que cree en \u00e9l no muera, sino que tenga vida eterna\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Esta frase del evangelio recoge la acci\u00f3n m\u00e1s importante realizada por Dios en favor del g\u00e9nero humano, materializada en la encarnaci\u00f3n y crucifixi\u00f3n de Jesucristo. Estos acontecimientos son indudablemente un acto de amor que se desborda sobre la humanidad ca\u00edda y muerta en su pecado, la cual s\u00f3lo pod\u00eda ser restablecida, por la gracia Divina, en sus relaciones internas y con su Creador.<\/p>\n\n\n\n<p>El problema del mal es su capacidad destructora de las relaciones entre los seres humanos y de \u00e9stos con Dios; todos los males que afectan actualmente al mundo tienen su origen en el ego\u00edsmo que habita en nosotros. Es esto lo que la doctrina de la iglesia ha identificado durante siglos como el \u201cpecado original\u201d y que podemos reconocer en la lucha interior que damos diariamente frente a la tentaci\u00f3n que nos rodea.<\/p>\n\n\n\n<p>Son muchos los pecados que afectan nuestras relaciones: somos orgullosos, envidiosos, ambiciosos, ego\u00edstas, infieles e indolentes, entre muchos otros males que habitan en el interior y que nos llevan a cometer actos de injusticia frente a nuestros semejantes. El ser humano afectado por el pecado no tiene en s\u00ed mismo la capacidad para vencer el mal que habita en \u00e9l, necesita de la gracia de Dios que lo acompa\u00f1e, lo prevenga y lo capacite para vivir en paz y armon\u00eda con su Creador, con la naturaleza y con la humanidad.<\/p>\n\n\n\n<p>El camino cuaresmal debe llevarnos a reconocer lo pecadores que somos, a ser honestos con Dios y con nosotros mismos sobre nuestras rebeliones, sobre las veces que hemos renegado contra \u00c9l y hemos desconocido su amor por nosotros. La soberbia nos lleva a creer que somos el centro del universo y nos aleja de la \u00fanica fuente de vida y salvaci\u00f3n que est\u00e1 en el Se\u00f1or. Debemos estar vigilantes para no caer en un activismo desbordado, que busca una justicia y bienestar que no tienen como punto de partida una relaci\u00f3n \u00edntima y profunda con Jes\u00fas que, a trav\u00e9s del Esp\u00edritu Santo, alimente nuestra fe.<\/p>\n\n\n\n<p>Dios se encarn\u00f3 en Cristo y muri\u00f3 por nuestros pecados a fin de salvarnos; es un Dios de amor que nos garantiza que, si creemos en \u00c9l y a su Palabra, la luz de su presencia iluminar\u00e1 nuestro caminar aun en las horas m\u00e1s oscuras de la vida. El peor enemigo, que es la muerte por el pecado, ha sido vencido, ya no tiene poder sobre nosotros; hemos sido revestidos de la luz y por eso ni a\u00fan la muerte f\u00edsica puede destruir la fe y la confianza del cristiano. La Cruz de Cristo es ese estandarte en el cual podemos encontrar fuerza y esperanza, es s\u00edmbolo de redenci\u00f3n para los heridos por la serpiente del pecado. As\u00ed como la serpiente levantada por Mois\u00e9s en el desierto, en nombre de Dios, sanaba a los mordidos por los reptiles, as\u00ed la fuerza vital que nos comunica la cruz debe traernos entusiasmo y sanar nuestra vida para comunicar salud al mundo herido.<\/p>\n\n\n\n<p>El camino cuaresmal de este 2021, est\u00e1 enmarcado en un a\u00f1o que en su inicio nos ha presentado grandes retos en lo que a la pandemia se refiere, y aunque hemos avanzado de manera importante en el conocimiento del COVID-19, a\u00fan nos queda mucho trabajo para sanar las heridas que nos sigue dejando la enfermedad. Estamos aprendiendo con dolor sobre nuestra fragilidad como especie, por eso debemos reflexionar sobre lo que es realmente valioso: el papel de Dios, la fe, la familia y la iglesia en nuestra vida.<\/p>\n\n\n\n<p>En este cuarto domingo de cuaresma, conocido en la liturgia como Laetare -ya que tiene un componente de alegr\u00eda por el fin de la penitencia y la proximidad de la Pascua-, debemos preguntarnos si estamos experimentando la cercan\u00eda de nuestra salvaci\u00f3n, el fin de los tiempos dif\u00edciles y la esperanza de una resurrecci\u00f3n en medio de los signos de muerte, enfermedad y pobreza. Tambi\u00e9n debemos movilizarnos para aportar lo mejor de nosotros en la superaci\u00f3n de todos estos sufrimientos. El camino de la cruz nos muestra que podemos hacer mucho para sanar al mundo herido, tal como Cristo lo hizo a trav\u00e9s de su pasi\u00f3n y muerte. La cuaresma est\u00e1 a punto de terminar, pero antes de llegar a la resurrecci\u00f3n debemos pasar por la pasi\u00f3n y muerte del Se\u00f1or. Por eso debemos fortalecernos en la fe si queremos ver la luz y la alegr\u00eda de la celebraci\u00f3n pascual, no s\u00f3lo en la liturgia, sino en la vida del mundo entero que pasa por una larga penitencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Lamentablemente cada vez es m\u00e1s frecuente, en nuestro tiempo, la tendencia a buscar las respuestas en el ser humano, gener\u00e1ndose un antropocentrismo, seg\u00fan el cual, podemos mediante una serie de pr\u00e1cticas, superarnos a nosotros mismos sin necesidad de Dios. Es entonces fundamental que los cristianos recuperemos la conciencia sobre la centralidad que debemos darle a \u00c9l en nuestra vida, aceptando su amor ilimitado y reconociendo la incapacidad que tenemos para vencer al pecado sin su gracia.<\/p>\n\n\n\n<p>Como el pueblo de Israel, debemos pedir en oraci\u00f3n constante que Dios aleje de nosotros las v\u00edboras que nos atormentan; Jes\u00fas levantado en el madero ha vencido las peores serpientes que son el pecado y la muerte y nos ha abierto las puertas de la vida eterna. Depende de nosotros entrar dando gracias (con el salmista) por nuestra salvaci\u00f3n, porque el pecado ya no tiene poder sobre nosotros m\u00e1s all\u00e1 del que le damos en nuestra ignorancia y lejan\u00eda de Dios. \u00c9l nos ha rescatado cuando ya est\u00e1bamos sumergidos en la muerte y nos ha dado nueva vida.<\/p>\n\n\n\n<p>El mal sigue presente en el mundo. Encontramos muchas atmosferas de muerte en nuestra sociedad, familia, trabajo y hasta en nuestras iglesias. Como dice el ap\u00f3stol Pablo -en la ep\u00edstola que nos propone la liturgia para este domingo-: \u201caquel esp\u00edritu que domina en el aire\u201d nos hace sentir que estamos en un mundo contaminado por el pecado, pues muchas veces vivimos seg\u00fan nuestros caprichos y nuestra naturaleza inclinada a hacer el mal; ese esp\u00edritu nos hace caer en la desesperanza y nos lleva a pensar que no hay remedio para la humanidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando vemos la injusticia, el hambre, la violencia, la corrupci\u00f3n, tendr\u00edamos que pensar en el castigo que merecemos por nuestra maldad; sin embargo, el amor de Dios desborda todas estas situaciones y nos rescata de los peores escenarios de muerte que podamos imaginar, porque aun siendo tan pecadores \u00c9l ha querido salvarnos y darnos un lugar en el cielo, no por nuestros merecimientos o por nuestras buenas obras o por nuestras oraciones, sino porque as\u00ed quiso hacerlo, por amor. La salvaci\u00f3n es un don, nos dice el ap\u00f3stol; debemos inclinar nuestra cabeza en oraci\u00f3n y estar agradecidos porque nos eligi\u00f3 para una vida de fe y nos destin\u00f3 para la eternidad en su presencia.<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>El Rvdo. Ricardo Antonio Betancur Ortiz<\/em><\/strong><em>, es Abogado de profesi\u00f3n y Presb\u00edtero en la Iglesia del Esp\u00edritu Santo de la ciudad de Soacha en la Republica Colombia, donde ha ejercido el ministerio ordenado por los \u00faltimos 5 a\u00f1os, ha practicado la docencia en temas de Anglicanismo y estudio del Libro de Oraci\u00f3n Com\u00fan en el Centro de Estudios Teol\u00f3gicos de la Di\u00f3cesis. Profes\u00f3 votos mon\u00e1sticos Benedictinos de Obediencia, Estabilidad y Conversi\u00f3n de vida el 16 de octubre de 2020.<\/em><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/Cuaresma-4-Sermon-Spanish.docx\">Word &#8211; Cuaresma 4 (B)<\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/Cuaresma-4-Sermon-Spanish.docx\" class=\"wp-block-file__button\" download>Download<\/a><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/Cuaresma-4-Sermon-Spanish.pdf\">PDF &#8211; Cuaresma 4 (B)<\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/Cuaresma-4-Sermon-Spanish.pdf\" class=\"wp-block-file__button\" download>Download<\/a><\/div>\n","protected":false},"featured_media":176814,"template":"","meta":{"_acf_changed":false,"_uag_custom_page_level_css":"","_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[735,734],"class_list":["post-223652","sermon","type-sermon","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category-lent-4b","category-lent-b"],"acf":{"drupal_id":"","lectionary_id":false,"sermon_date":"2021-03-14","sermon_other_translation":false,"sermon_language":"","author_id":169086},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.6 (Yoast SEO v26.3) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Cuaresma 4 (B) \u2013 14 de marzo de 2021 &#8211; 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