{"id":246969,"date":"2021-05-18T10:28:16","date_gmt":"2021-05-18T14:28:16","guid":{"rendered":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/?post_type=sermon&#038;p=246969"},"modified":"2021-05-18T10:28:17","modified_gmt":"2021-05-18T14:28:17","slug":"pentecostes-3-b-13-de-junio-de-2021","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pentecostes-3-b-13-de-junio-de-2021\/","title":{"rendered":"Pentecost\u00e9s 3 (B) \u2013 13 de junio de 2021"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Pentecost\u00e9s 3<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Propio 6 (B)<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/lectionary\/proprio-6b\/\">LCR: Ezequiel 17:22\u201324; Salmo 92:1\u20134, 12\u201315 (= 92:1\u20134, 11\u201314 LOC); 2 Corintios 5:6\u201310, (11\u201313), 14\u201317; San Marcos 4:26\u201334. <\/a><\/strong><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"alignright size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/P6B-2021-Cover-ES-FB-1024x536.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-246971\" width=\"512\" height=\"268\" srcset=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/P6B-2021-Cover-ES-FB-1024x536.png 1024w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/P6B-2021-Cover-ES-FB-300x157.png 300w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/P6B-2021-Cover-ES-FB-768x402.png 768w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/P6B-2021-Cover-ES-FB-480x251.png 480w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/P6B-2021-Cover-ES-FB.png 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 512px) 100vw, 512px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Las lecturas de este domingo, tercero despu\u00e9s de Pentecost\u00e9s, son un verdadero alivio, un llamado a la esperanza y al mismo tiempo un gran reto: volver a lo peque\u00f1o, a lo m\u00ednimo si de verdad queremos y en el fondo de nuestro ser deseamos experimentar el amor gratuito de Dios y su acci\u00f3n efectiva y real.<\/p>\n\n\n\n<p>Hace s\u00f3lo tres domingos celebr\u00e1bamos el acontecimiento de la irrupci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo sobre una comunidad de creyentes que, ciertamente, no la ten\u00eda f\u00e1cil. Ten\u00edan la convicci\u00f3n, la fe firme de que, en Jes\u00fas muerto y Resucitado, Dios hab\u00eda cumplido todas sus promesas y que esa Noticia hab\u00eda que comunicarla. Pero no pensemos que solamente con sus convicciones y su fe estaba todo resuelto. Con toda seguridad ten\u00edan delante m\u00e1s dificultades que alternativas. El toque definitivo, el empuj\u00f3n que se necesitaba, lo dio el Santo Esp\u00edritu, \u201c<em>Se\u00f1or y Dador de vida<\/em>\u201d, quien a\u00fan hoy, en medio de nuestras luchas y oscuridades, est\u00e1 ah\u00ed para iluminar y dar fuerza. Abramos entonces nuestra mente y nuestro coraz\u00f3n para dar cabida en estos tiempos a esa fuerza, a esas palabras de aliento, dinamismo y esperanza que nos transmite el Se\u00f1or por medio de su Palabra.<\/p>\n\n\n\n<p>En la primera Lectura, el profeta Ezequiel se dirige a un pu\u00f1ado de creyentes jud\u00edos quienes, a causa de la humillaci\u00f3n que viven cautivos en Babilonia, quiz\u00e1s est\u00e1n entrando en ese estado de reconocer que no hab\u00eda nada qu\u00e9 hacer, que todo estaba perdido. Recordemos que Ezequiel es un profeta del destierro en Babilonia -hecho que sucedi\u00f3 en el siglo VI a.C.-, de origen sacerdotal, por tanto, su funci\u00f3n era la de un sacerdote del templo de Jerusal\u00e9n, sin embargo, en el destierro descubre la vocaci\u00f3n de profeta. All\u00ed el Se\u00f1or lo llama y le conf\u00eda una tarea nada f\u00e1cil: animar la fe, casi perdida, de ese peque\u00f1o resto que a\u00fan esperaba y confiaba en su Dios. \u00a1Y qu\u00e9 bien que desempe\u00f1\u00f3 Ezequiel ese encargo! A trav\u00e9s de muchas im\u00e1genes y palabras el profeta hace entender a sus paisanos que Yahweh nunca los ha abandonado y que mientras ellos sigan confiando en \u00c9l, jam\u00e1s los abandonar\u00e1.<\/p>\n\n\n\n<p>La imagen que nos describe la Lectura de hoy es precisamente un llamado a la fe y a la confianza. Los planes de Dios, su manera de pensar es muy distinta a la nuestra. Si bien los encumbrados se\u00f1ores que dominaban en ese momento, los babilonios, se cre\u00edan todopoderosos, delante de Dios no significaban mucho. Y, haciendo alusi\u00f3n al reducido n\u00famero de creyentes y sus pocas esperanzas, Ezequiel hace ver que, con ese peque\u00f1o resto, al que compara con un gajito de un gran \u00e1rbol, Dios llevar\u00e1 adelante su plan; a ese peque\u00f1o gajo lo plantar\u00e1 en el monte Sion y \u00c9l mismo se ocupar\u00e1 de que crezca y logre un tama\u00f1o tan grande que todas las aves podr\u00e1n posarse y anidar en \u00e9l. \u00c9se es el Dios del Primer Testamento, al que no lo deslumbran los soberbios y poderosos, el que se hace peque\u00f1o con los peque\u00f1os para levantarlos y hacerlos crecer. Hermoso mensaje, pero tambi\u00e9n una gran vocaci\u00f3n-tarea: ese insignificante gajo, ese peque\u00f1o resto de Israel, estaba recibiendo el gran encargo de ser testigo del amor, la generosidad y la misericordia de Dios en medio de todos los pueblos y naciones. Desafortunadamente, por muchos motivos, Israel se desvi\u00f3 constantemente de ese camino, perdi\u00f3 en distintas ocasiones el horizonte y la finalidad de su vocaci\u00f3n y termin\u00f3 alej\u00e1ndose de ese ideal.<\/p>\n\n\n\n<p>Y, es precisamente en ese contexto de distanciamiento del designio original de Dios en que se hallaba su pueblo, cuando aparece Jes\u00fas. \u00bfQu\u00e9 es lo que va descubriendo Jes\u00fas conforme \u201c<em>segu\u00eda creciendo en sabidur\u00eda y estatura, y gozaba del favor de Dios y de todos los hombres<\/em>\u201d? (Lc 2:52): en primer lugar, puede constatar que, aunque desde las esferas del poder de su pueblo todav\u00eda se invoca al Dios de los antepasados y aunque en el templo a\u00fan se celebra el culto, en realidad esa imagen de Dios la han falseado a trav\u00e9s de un legalismo exagerado y exacerbante y de un culto completamente vac\u00edo de sentido; en segundo lugar, Jes\u00fas constata que aquellas promesas de la antig\u00fcedad que originalmente iban dirigidas a los excluidos y empobrecidos, han pasado a ser \u201cpropiedad privada\u201d de los grupos dominantes para quienes el pueblo s\u00f3lo les interesaba para sus intereses particulares; en tercer lugar, Jes\u00fas se encuentra con un pueblo empobrecido, ciego, desvalido, paral\u00edtico y hambriento a quien nadie le dol\u00eda; en una palabra, un pueblo que si escuchaba hablar de Dios era para hacerlo sentir cada vez menos merecedor de pronunciar siquiera su nombre y menos a\u00fan de esperar alguna intervenci\u00f3n suya en su favor. La frase de Mateo lo resume todo: \u201c<em>Al ver a la gente, sinti\u00f3 compasi\u00f3n de ellos, porque estaban cansados y abatidos, como ovejas que no tienen pastor.<\/em>\u201d (Mt 9:36).<\/p>\n\n\n\n<p>Con ese tel\u00f3n de fondo, Jes\u00fas comienza su actividad evangelizadora; \u00e9l entendi\u00f3 perfectamente que lo primero que hab\u00eda que hacer era restituir la dignidad de su gente, la dignidad de cada una de las personas con quienes entraba en contacto; y, en segundo lugar, comprendi\u00f3 que era necesario volver a conectar la fe de su pueblo con el aut\u00e9ntico Dios de sus antepasados, aquel Dios que se revel\u00f3 a Mois\u00e9s en el desierto anunci\u00e1ndole: \u201c\u2026<em>muy claramente <strong>he visto<\/strong> la opresi\u00f3n de mi pueblo\u2026, <strong>he o\u00eddo<\/strong> sus quejas contra los opresores, <strong>me he fijado<\/strong> en sus sufrimientos y<strong> he bajado a liberarlos<\/strong><\/em>\u2026\u201d (Ex 3:7-8). Y a esta nueva presencia de Dios que Jes\u00fas quiere revelar a su pueblo, esta nueva experiencia de relaci\u00f3n con el aut\u00e9ntico Dios de la libertad, Jes\u00fas le da un nombre: el reino o reinado de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora bien, es muy probable que a medida que Jes\u00fas iba recorriendo los pueblos y aldeas de su regi\u00f3n, Galilea, anunciando y realizando esta Buena Noticia, mucha gente lo haya seguido; en muchos pasajes de los evangelios encontramos expresiones como \u201cla muchedumbre le segu\u00eda\u201d, \u201cmucha gente lo escuchaba\u2026\u201d; y la verdad no es dif\u00edcil imaginar eso. Quiz\u00e1s \u00e9l mismo se haya sentido halagado y muy satisfecho de lo que estaba haciendo; sin embargo, afortunadamente, Jes\u00fas fue muy inteligente y tuvo la valent\u00eda de entender que esa aceptaci\u00f3n masiva de su propuesta en realidad era un peligro, un obst\u00e1culo, una verdadera tentaci\u00f3n que podr\u00eda desviar completamente todo el sentido que quer\u00eda dar a su Proyecto. Parece contradictorio \u00bfverdad? Sin embargo, as\u00ed es. Si miramos con atenci\u00f3n el pasaje de Marcos que escuchamos hoy, entenderemos perfectamente la \u201cmetodolog\u00eda\u201d que Jes\u00fas decide implementar en la construcci\u00f3n del reino de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>A trav\u00e9s de las dos par\u00e1bolas, podemos percibir, de labios de Jes\u00fas, que su preocupaci\u00f3n por lograr la implantaci\u00f3n del reino de Dios en medio de su pueblo est\u00e1 m\u00e1s centrada en la calidad que en la cantidad de personas que escuchan su mensaje. Con toda seguridad Jes\u00fas ya ha podido constatar que, pese al gent\u00edo que lo escucha y quiz\u00e1 lo aplaude, las cosas siguen igual, la gente sigue igual. Esto le ense\u00f1a a Jes\u00fas varias cosas; hoy verificamos dos: la primera es que, as\u00ed como la semilla que siembra el labrador tiene su propia fuerza y el dinamismo natural para germinar, de igual manera la semilla del reino tiene su propia fuerza, la que le da Dios mismo, ya que \u00c9l es el verdadero protagonista de todo proceso; lo importante es dejar caer la semilla de la Palabra; de su germinaci\u00f3n y de su cosecha ya se encargar\u00e1 Dios mismo.<\/p>\n\n\n\n<p>La segunda ense\u00f1anza es que, desde siempre, en el proyecto de Dios, lo que cuenta es lo peque\u00f1o, lo m\u00ednimo, el resto. Y aqu\u00ed viene la par\u00e1bola de la semilla de mostaza, quiz\u00e1 la m\u00e1s peque\u00f1a de todas las semillas; una vez que germina crece tanto que llega a ser la m\u00e1s grande de las hortalizas y hasta las aves del cielo vienen a anidar en el arbusto. En ambos casos, el protagonismo del sembrador pasa a un segundo plano para resaltar el papel de quien es el \u00fanico que puede, de verdad, generar la vida y desencadenar aut\u00e9nticos procesos de cambio: Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>A partir de esta claridad, examinemos nosotros como cristianos y como evangelizadores cu\u00e1l ha sido nuestro papel en los procesos de las comunidades y, de una vez por todas, entendamos que ya es bastante haber recibido la gracia de ser sembradores; lo dem\u00e1s, dej\u00e9moslo en manos de quien hemos descubierto que es el aut\u00e9ntico protagonista de la germinaci\u00f3n, el crecimiento y la cosecha: Dios. Encargu\u00e9monos, entonces, de sembrar con verdadera fe, amor y entrega; de los frutos se encargar\u00e1 el due\u00f1o de la mies. Am\u00e9n.<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>El Rvdo. Gonzalo Rend\u00f3n<\/em><\/strong><em> es cl\u00e9rigo y docente en el Centro de Estudios Teol\u00f3gicos de la Iglesia Episcopal de Colombia, Comuni\u00f3n Anglicana.<\/em><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/Sermon-Propio-6B-Spanish.docx\">Word &#8211; Pentecost\u00e9s 3 (B)<\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/Sermon-Propio-6B-Spanish.docx\" class=\"wp-block-file__button\" download>Download<\/a><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/Sermon-Propio-6B-Spanish.pdf\">PDF &#8211; Pentecost\u00e9s 3 (B)<\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/Sermon-Propio-6B-Spanish.pdf\" class=\"wp-block-file__button\" download>Download<\/a><\/div>\n","protected":false},"featured_media":201215,"template":"","meta":{"_acf_changed":false,"_uag_custom_page_level_css":"","_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[755,752],"class_list":["post-246969","sermon","type-sermon","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category-proper-6b","category-pentecost-b"],"acf":{"drupal_id":"","lectionary_id":false,"sermon_date":"2021-06-13","sermon_other_translation":false,"sermon_language":"","author_id":168899},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.6 (Yoast SEO v26.3) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Pentecost\u00e9s 3 (B) \u2013 13 de junio de 2021 &#8211; The Episcopal Church<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pentecostes-3-b-13-de-junio-de-2021\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Pentecost\u00e9s 3 (B) \u2013 13 de junio de 2021\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Pentecost\u00e9s 3 Propio 6 (B) LCR: Ezequiel 17:22\u201324; Salmo 92:1\u20134, 12\u201315 (= 92:1\u20134, 11\u201314 LOC); 2 Corintios 5:6\u201310, (11\u201313), 14\u201317; San Marcos 4:26\u201334. 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