{"id":249980,"date":"2021-07-16T17:21:27","date_gmt":"2021-07-16T21:21:27","guid":{"rendered":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/?post_type=sermon&#038;p=249980"},"modified":"2021-07-16T17:21:29","modified_gmt":"2021-07-16T21:21:29","slug":"pentecostes-10-b-1-de-agosto-de-2021","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pentecostes-10-b-1-de-agosto-de-2021\/","title":{"rendered":"Pentecost\u00e9s 10 (B) \u2013 1 de agosto de 2021"},"content":{"rendered":"\n<p><strong><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/lectionary\/proprio-13b\/\">LCR: \u00c9xodo\u00a016:2\u20134, 9\u201315; Salmo 78:23\u201329; Efesios\u00a04:1\u201316; San Juan 6:24\u201335<\/a><\/strong><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"alignright size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/Cover-ES-FB-3-1024x536.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-250001\" width=\"512\" height=\"268\" srcset=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/Cover-ES-FB-3-1024x536.png 1024w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/Cover-ES-FB-3-300x157.png 300w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/Cover-ES-FB-3-768x402.png 768w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/Cover-ES-FB-3-480x251.png 480w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/Cover-ES-FB-3.png 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 512px) 100vw, 512px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Una vez le preguntaron a Pel\u00e9, uno de los mejores futbolistas de la historia, cu\u00e1l era el secreto para ganar un partido de f\u00fatbol. \u201cNinguna persona puede ganar un partido por s\u00ed misma\u201d, respondi\u00f3 Pel\u00e9. \u201cYo creo que no hay otra forma, en la vida, en la familia o en el gobierno: todos tienen que trabajar como equipo.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s de trabajar como equipo en nuestra familia o en el f\u00fatbol, tambi\u00e9n debemos hacerlo as\u00ed en la Iglesia. As\u00ed lo expresa Pablo en la carta a los Efesios que escuchamos hoy: \u201cdebemos crecer en todo hacia Cristo, que es la cabeza del cuerpo.&nbsp;Y por Cristo el cuerpo entero se ajusta y se liga bien mediante la uni\u00f3n entre s\u00ed de todas sus partes; y cuando cada parte funciona bien, todo va creciendo y edific\u00e1ndose en amor\u201d. Pablo compara la Iglesia con el cuerpo humano, en el que los diferentes \u00f3rganos cumplen funciones particulares: \u201cY \u00e9l mismo concedi\u00f3 a unos ser ap\u00f3stoles y a otros profetas, a otros anunciar el evangelio y a otros ser pastores y maestros.&nbsp;As\u00ed prepar\u00f3 a los del pueblo santo para un trabajo de servicio, para la edificaci\u00f3n del cuerpo de Cristo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfHas notado c\u00f3mo todas las partes del cuerpo humano, incluso la mente, est\u00e1n interconectadas? Cuando un \u00f3rgano o miembro no funciona correctamente, todo el cuerpo se ve afectado. Por ejemplo, necesitamos pulmones para poder respirar y llenar la sangre de ox\u00edgeno; pero los pulmones no son m\u00e1s importantes que el coraz\u00f3n, que es el \u00f3rgano que bombea la sangre por todo el cuerpo; y el coraz\u00f3n no es m\u00e1s importante que el h\u00edgado y los ri\u00f1ones, que purifican la sangre, producen hormonas y permiten la digesti\u00f3n y el crecimiento.<\/p>\n\n\n\n<p>Pablo nos ense\u00f1a que cuando una iglesia funciona correctamente, cada uno de nosotros crece, y eso contribuye al crecimiento de toda la Iglesia. Pero, la verdad, es que ninguna de las iglesias establecidas por el ap\u00f3stol Pabl\u00f3 vivi\u00f3 plenamente estas ense\u00f1anzas; en mayor o menor medida, todas experimentaron conflictos, peleas y separaciones; algunas de estas iglesias desaparecieron pocos a\u00f1os despu\u00e9s de haberse establecido. Las iglesias de hoy viven la misma situaci\u00f3n. A veces los miembros se separan en bandos que no pueden reconciliarse. Las iglesias pueden dividirse y hasta desparecer en medio de conflictos internos.<\/p>\n\n\n\n<p>En la Iglesia Episcopal tenemos un mecanismo de liderazgo compartido que anhela ser como ese cuerpo org\u00e1nico que describe Pablo: se alienta a los sacerdotes, al diaconado y a los miembros laicos a participar, no s\u00f3lo de la misa y las otras actividades de la iglesia, sino tambi\u00e9n en la toma de decisiones. Pero precisamente por ser un sistema democr\u00e1tico, en el que todo el mundo tiene derecho de expresar su opini\u00f3n, es un sistema que puede generar conflictos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 diferencia existe entre las iglesias que acaban debilitadas y las que acaban fortalecidas por los conflictos? \u00bfC\u00f3mo podemos evitar que la Iglesia se consuma por rencillas, divisiones y deferencias de opini\u00f3n? El ap\u00f3stol Pablo nos da la clave: \u201cSean humildes y amables; tengan paciencia y sop\u00f3rtense unos a otros con amor; procuren mantener la unidad que proviene del Esp\u00edritu Santo, por medio de la paz que une a todos\u201d. Seamos humildes y amables. Tengamos paciencia. Apoy\u00e9monos con amor. Ser humildes y amables no significa que no vamos a participar cuando se toman decisiones. De hecho, se nos alienta a que expresemos nuestra opini\u00f3n sin temor. La \u00fanica regla es que debemos hacerlo con amor y respeto por las otras personas.<\/p>\n\n\n\n<p>Seguramente algunas veces criticamos o somos criticados por algo que hicimos. Es natural que de vez en cuando as\u00ed ocurra. Todos somos humanos y cometemos errores. En esos momentos el consejo de Pablo es fundamental: \u201cSop\u00f3rtense unos a otros con amor\u201d. Si tenemos algo qu\u00e9 decir a alguien, no lo hagamos a sus espaldas; expresemos a la persona misma, con amor y respeto, lo que sea necesario. Mantengamos una mente abierta. Asimismo, si cometemos un error, no tengamos verg\u00fcenza en admitirlo. Pidamos disculpas; aprendamos de nuestros errores.<\/p>\n\n\n\n<p>En el trabajo en equipo de nuestras congregaciones a veces se nos pedir\u00e1 hacer algo sobre lo que no nos sentimos preparados o incluso cosas que no nos gusta hacer. Si definitivamente no podemos hacerlo, no tengamos miedo de decir que no; pero mantengamos siempre una mente abierta, porque a veces ser\u00e1n oportunidades de hacer crecer la iglesia y de crecer nosotros mismos. Nuestra iglesia debe ser un lugar donde hay siempre una invitaci\u00f3n abierta, donde se nos estimule a participar de maneras novedosas y a aprender tareas nuevas. A veces nos sentiremos inspirados a dar el salto de la fe.<\/p>\n\n\n\n<p>Para crecer como cuerpo de la iglesia y superar momentos de crisis, recordemos que estamos todos tratando de crecer en la misma direcci\u00f3n. Pablo deja esto clar\u00edsimo en el vers\u00edculo 15: \u201cDebemos crecer en todo hacia Cristo, que es la cabeza del cuerpo\u201d. Crezcamos todas y todos en la misma direcci\u00f3n; crezcamos hacia Cristo.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay un aspecto del f\u00fatbol que puede ser negativo, y es el de la adoraci\u00f3n que a veces la gente siente por ciertos jugadores, como si fuera uno solo el que lleva a la victoria. Cuando Leonel Messi meti\u00f3 uno de los goles m\u00e1s celebrados de la reciente Copa Am\u00e9rica, muchos celebraron su gran talento atl\u00e9tico. Pero \u00bfno fue ese gol el resultado del trabajo en equipo? \u00bfNo eran once los que pateaban la pelota en esa direcci\u00f3n? \u00bfC\u00f3mo podr\u00eda haber metido Messi ese gol si no hubiera estado all\u00ed otro futbolista, como Rodrigo de Paul, pas\u00e1ndole la pelota en el lugar justo, en el momento adecuado? Recuerden lo que dijo Pel\u00e9: \u201cNinguna persona puede ganar un partido por s\u00ed misma. No hay otra forma, en la vida, en la familia o en el gobierno: todos tienen que trabajar como equipo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Hagamos, como Iglesia, del mismo modo que los once jugadores de un equipo: pateemos juntos la pelota hacia el mismo arco, seamos humildes y amables; tengamos paciencia y apoy\u00e9monos unos a otros con amor. Si as\u00ed lo hacemos, estaremos corriendo en la misma direcci\u00f3n, tendremos muchas victorias espirituales y estaremos cada vez m\u00e1s cerca de Cristo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Hugo Olaiz<\/em><\/strong><em> es editor asociado de recursos latinos\/hispanos para Forward Movement, una agencia de la Iglesia Episcopal.<\/em><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/Sermon-Propio-13B-Spanish.docx\">Word \u2013 Pentecost\u00e9s 10 (B)<\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/Sermon-Propio-13B-Spanish.docx\" class=\"wp-block-file__button\" download>Download<\/a><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/Sermon-Propio-13B-Spanish.pdf\">PDF \u2013 Pentecost\u00e9s 10 (B)<\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/Sermon-Propio-13B-Spanish.pdf\" class=\"wp-block-file__button\" download>Download<\/a><\/div>\n","protected":false},"featured_media":201217,"template":"","meta":{"_acf_changed":false,"_uag_custom_page_level_css":"","_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[761,752],"class_list":["post-249980","sermon","type-sermon","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category-proper-13b","category-pentecost-b"],"acf":{"drupal_id":"","lectionary_id":false,"sermon_date":"2021-08-01","sermon_other_translation":false,"sermon_language":"","author_id":168976},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.6 (Yoast SEO v26.3) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Pentecost\u00e9s 10 (B) \u2013 1 de agosto de 2021 &#8211; 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