{"id":249981,"date":"2021-07-16T17:21:30","date_gmt":"2021-07-16T21:21:30","guid":{"rendered":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/?post_type=sermon&#038;p=249981"},"modified":"2021-07-16T17:21:31","modified_gmt":"2021-07-16T21:21:31","slug":"pentecostes-11-b-8-de-agosto-de-2021","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pentecostes-11-b-8-de-agosto-de-2021\/","title":{"rendered":"Pentecost\u00e9s 11 (B) \u2013 8 de agosto de 2021"},"content":{"rendered":"\n<p><strong><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/lectionary\/proprio-14b\/\">LCR: 1 Reyes 19:4\u20138; Salmo 34:1\u20138; Efesios 4:25\u20135:2; San Juan 6:35, 41\u201351<\/a><\/strong><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"alignright size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/Cover-ES-FB-4-1024x536.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-250004\" width=\"512\" height=\"268\" srcset=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/Cover-ES-FB-4-1024x536.png 1024w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/Cover-ES-FB-4-300x157.png 300w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/Cover-ES-FB-4-768x402.png 768w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/Cover-ES-FB-4-480x251.png 480w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/Cover-ES-FB-4.png 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 512px) 100vw, 512px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Los textos b\u00edblicos, que acabamos de escuchar, contienen un poderoso y profundo mensaje de Dios para nosotros, que nos ayuda y levanta en tiempos de ca\u00edda, des\u00e1nimo y p\u00e9rdida de la esperanza. Vivimos tiempos dif\u00edciles, probablemente nos hemos sentido amenazados por una pandemia que nos pone en peligro y que ha quitado la vida a muchos de los nuestros. Sin duda quisi\u00e9ramos que nada de esto hubiera pasado, incluso, podr\u00edamos a\u00f1orar tiempos antiguos. Sin embargo, la realidad nos despierta cada d\u00eda con verdades irreversibles, algunos llevamos dolores acumulados y ausencias de seres queridos que se fueron de manera inesperada. Por esto, Dios tiene hoy para nosotros un b\u00e1lsamo que alivia y reconforta nuestro ser.<\/p>\n\n\n\n<p>La Primera Lectura, del Primer Libro de los Reyes, nos cuenta una historia conmovedora de El\u00edas, quien es considerado uno de los m\u00e1s grandes profetas de Israel (en la Transfiguraci\u00f3n de Nuestro Se\u00f1or, los evangelios sin\u00f3pticos narran que Jes\u00fas habl\u00f3 con \u00e9l, adem\u00e1s de con Mois\u00e9s). La historia se\u00f1ala que El\u00edas fue al desierto, lugar sin vida, de adversidad y todo tipo de dificultades que podr\u00edamos interpretar hoy como soledad, enfermedad, problemas econ\u00f3micos, discriminaci\u00f3n, racismo y todos aquellos sufrimientos que afectan seriamente nuestras esperanzas y alegr\u00edas; El\u00edas hab\u00eda caminado durante un d\u00eda, y luego, fruto de lo extenuante que result\u00f3, debajo de una retama, pidi\u00f3 a Dios que le quitara la vida, en medio de un reclamo: \u201c\u00a1Basta ya, Se\u00f1or!\u201d; y es que ya no ten\u00eda ning\u00fan deseo de vivir, no ve\u00eda la importancia de su existencia, se consider\u00f3 inferior a sus padres, indigno de s\u00ed mismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero no olvidemos que tambi\u00e9n el desierto es el lugar donde Dios se revela, porque no hay sitio donde su presencia no est\u00e9. Y es as\u00ed como un \u00e1ngel toc\u00f3 a El\u00edas, invit\u00e1ndolo a comer y levantarse; sucediendo algo improbable en medio de la nada: encontr\u00f3 una deliciosa torta y una jarra de agua. Esto nos muestra que, para Dios, nuestros imposibles no son sus imposibles, nuestros l\u00edmites no son sus l\u00edmites; confiar en \u00c9l es salir de nuestras medidas limitadas. El\u00edas obedeci\u00f3, se levant\u00f3, comi\u00f3 y bebi\u00f3, pero volvi\u00f3 a acostarse a dormir, por lo que el texto nos da a entender que no adquiri\u00f3 lo suficiente; luego recibi\u00f3 un nuevo llamado del \u00e1ngel: \u201cLev\u00e1ntate y come, porque si no el viaje ser\u00eda demasiado largo para ti\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora bien, vemos que en el desenlace El\u00edas tom\u00f3 las suficientes fuerzas para caminar cuarenta d\u00edas y cuarenta noches hasta llegar al monte de Dios. Esta historia refleja nuestro camino espiritual: sin nuestro Creador y Se\u00f1or no podremos completar el viaje, desfalleceremos -como El\u00edas- en el primer d\u00eda, estaremos cansados y agobiados, renegando de la vida y de todo lo que somos, deseando s\u00f3lo la muerte. Sin embargo, tal como a El\u00edas, Dios se hace presente y, en la obedec\u00eda a su voluntad, recobramos las fuerzas necesarias para completar el viaje, no ya de un d\u00eda sino de cuarenta.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Consecuentemente, en el Evangelio, Nuestro Se\u00f1or Jes\u00fas nos da una afirmaci\u00f3n definitiva y total: \u201cEl que viene a m\u00ed, nunca tendr\u00e1 hambre; y el que cree en m\u00ed, nunca tendr\u00e1 sed\u201d. Escuchamos bien: \u201cnunca\u201d m\u00e1s hambre ni sed. Esta referencia a dos necesidades b\u00e1sicas para sobrevivir las conocemos todos, cada d\u00eda debemos suplirlas para continuar la vida. Pero aqu\u00ed, Jes\u00fas no se refiere a estas necesidades desde el punto de vista f\u00edsico sino trascendental y espiritual. En esta nueva realidad, con nuestro Se\u00f1or, ya no hay fronteras de tiempo cuando caminamos hacia \u00c9l, ya no es como El\u00edas que comi\u00f3 y bebi\u00f3 para los d\u00edas restantes, no; aqu\u00ed la temporalidad cambia de dimensi\u00f3n. Es as\u00ed como entramos en un \u00e1mbito de eternidad terrenal cuando nuestra decisi\u00f3n est\u00e1 en seguir a Jes\u00fas y creer firmemente en \u00c9l.<\/p>\n\n\n\n<p>Podr\u00edamos preguntarnos: \u00bfqu\u00e9 significa que nunca m\u00e1s tendremos hambre y sed? El hambre y la sed se refieren a nuestras necesidades m\u00e1s profundas: la b\u00fasqueda de sentido y prop\u00f3sito para nuestra existencia en medio de todas las batallas que hemos librado y que libraremos en adelante, que pasan desde la misma preocupaci\u00f3n por las necesidades b\u00e1sicas como el descanso, el alimento, el techo y la salud, hasta encontrar cu\u00e1l es nuestro lugar en la vida y c\u00f3mo vivimos lo que somos. Claramente, no quiere decir que ahora con Jes\u00fas desaparecer\u00e1n todas las problem\u00e1ticas que nos aquejan, claro que no; el sufrimiento y el dolor ciertamente hacen parte del transcurrir como seres humanos, pero tambi\u00e9n, en medio de toda dificultad, encontramos gozos y alegr\u00edas cotidianas: el milagro de la vida que en cada segundo se nos regala, el amor y la amistad con quienes convivimos, y toda la belleza de la creaci\u00f3n con la cual somos bendecidos desde el amanecer hasta el anochecer.<\/p>\n\n\n\n<p>Elevemos, pues, esta oraci\u00f3n con coraz\u00f3n dispuesto y mente atenta:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Se\u00f1or Jes\u00fas: calma nuestra hambre y nuestra sed cuando estamos cansados del camino, cuando pensamos que no podemos m\u00e1s y que ya es suficiente, incluso, como lo sucedido con el profeta El\u00edas, cuando no tengamos deseos de vivir porque el miedo, la angustia y la desesperanza nos abruman.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Se\u00f1or, t\u00fa has tenido la primera palabra al crearnos y tienes la \u00faltima cuando nos llamas a tu presencia definitiva, en el tiempo que est\u00e9 en tu voluntad; mientras recorremos este sendero, danos siempre de tu alimento para nunca m\u00e1s tener hambre ni sed, que siempre te encontremos en tu Palabra, en la Eucarist\u00eda, en nuestros hermanas y hermanos, en la creaci\u00f3n y en nuestro propio interior, siempre agradecidos porque con tu presencia la plenitud nos alcanza, porque ya nada, absolutamente nada, puede separarnos de Ti, de tu perd\u00f3n, de tu compasi\u00f3n y de tu amor inmensurable que lo abarca todo.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Am\u00e9n.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>El Rvdo. Israel Alexander Portilla G\u00f3mez<\/em><\/strong><em> es sacerdote en la Misi\u00f3n San Juan Evangelista, Di\u00f3cesis de Colombia, donde ha ejercido el ministerio desde diciembre de 2016.<\/em><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/Sermon-Propio-14B-Spanish.docx\">Word \u2013 Pentecost\u00e9s 11 (B)<\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/Sermon-Propio-14B-Spanish.docx\" class=\"wp-block-file__button\" download>Download<\/a><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/Sermon-Propio-14B-Spanish.pdf\">PDF \u2013 Pentecost\u00e9s 11 (B)<\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/Sermon-Propio-14B-Spanish.pdf\" class=\"wp-block-file__button\" download>Download<\/a><\/div>\n","protected":false},"featured_media":201217,"template":"","meta":{"_acf_changed":false,"_uag_custom_page_level_css":"","_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[763,752],"class_list":["post-249981","sermon","type-sermon","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category-proper-14b","category-pentecost-b"],"acf":{"drupal_id":"","lectionary_id":false,"sermon_date":"2021-08-08","sermon_other_translation":false,"sermon_language":"","author_id":169007},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.6 (Yoast SEO v26.3) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Pentecost\u00e9s 11 (B) \u2013 8 de agosto de 2021 &#8211; The Episcopal Church<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pentecostes-11-b-8-de-agosto-de-2021\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Pentecost\u00e9s 11 (B) \u2013 8 de agosto de 2021\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"LCR: 1 Reyes 19:4\u20138; Salmo 34:1\u20138; Efesios 4:25\u20135:2; San Juan 6:35, 41\u201351 Los textos b\u00edblicos, que acabamos de escuchar, contienen un poderoso y profundo mensaje de Dios para nosotros, que nos ayuda y levanta en tiempos de ca\u00edda, des\u00e1nimo y p\u00e9rdida de la esperanza. 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