{"id":260112,"date":"2022-01-24T13:11:23","date_gmt":"2022-01-24T18:11:23","guid":{"rendered":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/?post_type=sermon&#038;p=260112"},"modified":"2025-11-24T16:18:46","modified_gmt":"2025-11-24T21:18:46","slug":"epifania-6-c-13-de-febrero-de-2022","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/epifania-6-c-13-de-febrero-de-2022\/","title":{"rendered":"Epifan\u00eda 7 (C) \u2013 2022"},"content":{"rendered":"\n<p><strong><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/lectionary\/epifania-7c\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">LCR: G\u00e9nesis 45:3-11,15; Salmo 37:1-12,41-42; 1 Corintios 15:35-38,42-50; San Lucas 6:27-38.<\/a><\/strong><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignright size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"536\" src=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/E7-2022-Sermon-Graphic-SP-1024x536.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-260114\" style=\"width:512px;height:268px\" srcset=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/E7-2022-Sermon-Graphic-SP-1024x536.png 1024w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/E7-2022-Sermon-Graphic-SP-300x157.png 300w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/E7-2022-Sermon-Graphic-SP-768x402.png 768w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/E7-2022-Sermon-Graphic-SP-480x251.png 480w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/E7-2022-Sermon-Graphic-SP.png 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n<p>Las lecturas del S\u00e9ptimo Domingo despu\u00e9s de Epifan\u00eda nos recuerdan una de las ense\u00f1anzas fundamentales de la religi\u00f3n cristiana: c\u00f3mo debemos tratar a nuestros \u201cenemigos\u201d. Es una pregunta perene: \u00bfC\u00f3mo debemos actuar con quienes nos han tratado mal, o quienes tienen algo en contra nuestra o nosotros en contra de ellos? Sabemos que es natural desear la venganza o querer ser mezquino con los enemigos, pero la Biblia nos muestra otra manera de vivir.<\/p>\n\n\n\n<p>La primera lectura cuenta parte de la historia de Jos\u00e9, en el libro de G\u00e9nesis. Es el mismo Jos\u00e9 cuyo padre le regal\u00f3 una t\u00fanica de muchos colores que provoc\u00f3 la envidia de sus hermanos. Recordemos que \u00e9stos vendieron a Jos\u00e9 a esclavizadores que lo llevaron a Egipto, donde estuvo encarcelado y sufri\u00f3 muchos abusos. Fue un acto de maldad de parte de sus hermanos. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Transcurrieron varios a\u00f1os para llegar al momento de la historia que le\u00edmos hoy. Ahora Jos\u00e9 ya no es esclavo sino el l\u00edder, segundo s\u00f3lo al fara\u00f3n, quien manda en Egipto. Sus hermanos se ven en gran necesidad porque una hambruna ha afectado la tierra donde viven con su padre, Jacob. No hay comida; los tiempos son dif\u00edciles. Con tanto poder, ahora Jos\u00e9 tiene la opci\u00f3n de insultarlos, maltratarlos y negarles su ayuda. Sin embargo, no lo hace. Tiene compasi\u00f3n de ellos y los perdona, prometi\u00e9ndoles un lugar donde vivir y todo lo que necesiten. El mismo Jos\u00e9 les explica que Dios ha usado lo que sus hermanos hicieron por envidia y maldad para lograr un objetivo m\u00e1s grande, la salvaci\u00f3n de su pueblo. Tanto as\u00ed que afirma: \u201cfue Dios quien me mand\u00f3 a este lugar, y no ustedes. Eso no hace que el Se\u00f1or sea responsable por los cr\u00edmenes de sus hermanos, pero ver el prop\u00f3sito de Dios que es m\u00e1s grande que las acciones aisladas de los hombres le permite a Jos\u00e9 tomar otra perspectiva y reconciliarse con sus hermanos. Jos\u00e9 aprendi\u00f3 que la gracia de Dios nos permite bendecir a los que nos han maltratado. Quiz\u00e1 por esa raz\u00f3n, desde la antig\u00fcedad, los creyentes hemos visto en Jos\u00e9 un modelo de vida cristiana, un ejemplo de la compasi\u00f3n a seguir.<\/p>\n\n\n\n<p>El Se\u00f1or Jes\u00fas lleva el ejemplo de Jos\u00e9 a una serie de ense\u00f1anzas claras que escuchamos en \u201cel Serm\u00f3n del llano\u201d, del Evangelio seg\u00fan San Lucas: \u201cAmen a sus enemigos, hagan bien a quienes los odian, bendigan a quienes los maldicen, oren por quienes los insultan\u201d. El ejemplo se vuelve un mandato cristiano. M\u00e1s tarde, Jes\u00fas ampl\u00eda el mandato un poco: \u201cUstedes deben amar a sus enemigos, y hacer bien, y dar prestado sin esperar nada a cambio\u201d. Notemos que la instrucci\u00f3n no s\u00f3lo es: \u201cno hagan el mal\u201d, evitando acciones negativas, sino \u201camar\u201d y \u201chacer el bien\u201d; incluso, \u201cdar prestado sin esperar nada a cambio\u201d. Jes\u00fas nos ense\u00f1a a actuar positivamente hacia aquellos que no nos quieren o que nos han ofendido.<\/p>\n\n\n\n<p>Eso parece todo lo contrario de lo que normalmente sentimos, y en la pr\u00e1ctica es sumamente dif\u00edcil. Cualquiera se pregunta: \u00bfC\u00f3mo hago el bien a los que me han tratado mal? \u00bfC\u00f3mo podemos amar a nuestros enemigos? La respuesta est\u00e1 en el detalle de lo que significa \u201camar\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Amar es un verbo; es una palabra de acci\u00f3n. Muchas personas, sin embargo, erran creyendo que amar es experimentar uno o m\u00e1s sentimientos o emociones; y muchas veces \u00e9sas son las emociones que asociamos con el romanticismo, con una atracci\u00f3n o con estar enamorados. Pero, amar como lo que propone Jes\u00fas es otra cosa. Es una decisi\u00f3n, un movimiento de la voluntad y una determinaci\u00f3n de actuar de un modo espec\u00edfico; es decidir hacer el bien a otra persona sin importar si se lo merece o no; es bendecirle y orar por ella, aunque nos haya maldecido, y perdonarle los agravios. Es hacer todo esto muy a pesar de los sentimientos que tengamos. Amar es extender a otra persona la misma gracia de Dios que hemos recibido sin merecerla.<\/p>\n\n\n\n<p>No es una tarea f\u00e1cil. Requiere dosis grand\u00edsimas de humildad y de paciencia. Tener humildad es necesario porque, en su ense\u00f1anza, el Se\u00f1or explica que amar al enemigo, bendecir a quien nos maldice y perdonar a quien nos ha ofendido conlleva la obligaci\u00f3n de no juzgar y de no condenar a los dem\u00e1s. \u00c9sa es otra tarea no tan f\u00e1cil porque siempre queremos tener la raz\u00f3n, siempre queremos ser los justos frente a los dem\u00e1s, pero Jes\u00fas nos recuerda que no debemos juzgar si no queremos ser juzgados. Reconocer que nosotros tambi\u00e9n estamos sujetos al juicio es admitir que no somos tan justos, ni tan diferentes de nuestros enemigos. Tambi\u00e9n hemos pecado.<\/p>\n\n\n\n<p>Con raz\u00f3n las Sagradas Escrituras nos instan a la paciencia: \u201cNo te impacientes a causas de los malignos\u2026 Conf\u00eda en el Se\u00f1or y haz el bien\u201d. Como siempre, el salmista nos da buen consejo. Debemos tener mucha paciencia, con quienes nos provocan y ofenden, pero tambi\u00e9n con nosotros mismos. El ser humano es tan torpe en sus acciones y poco conoce su propio coraz\u00f3n. Dejemos la ira, desechemos al enojo, pues la impaciencia s\u00f3lo conduce al mal. Se requiere paciencia para aprender a amar como Jes\u00fas nos ense\u00f1a, pero con la ayuda de Dios vamos d\u00eda a d\u00eda descubriendo precisamente c\u00f3mo poner en pr\u00e1ctica este mandato del Se\u00f1or. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Si confiamos en Dios y seguimos los buenos ejemplos, como los de Jos\u00e9 y nuestro Se\u00f1or Jesucristo, aprenderemos, no s\u00f3lo a amar, a pesar de nuestros sentimientos, sino eventualmente a desearles el bien y hacer el bien hacia ellos. No podemos seguir odiando a las personas por quienes oramos con insistencia. Es decir que con fe y paciencia podemos aprender a amar como Cristo nos ama, en la familia, el trabajo, la carretera, o sea, en la vida real de todos los d\u00edas. Si amamos as\u00ed, tambi\u00e9n podemos esperar la transformaci\u00f3n del mundo, para que, como lo expresa San Pablo, pasemos de lo corruptible a lo incorruptible y para que nuestras vidas se conformen a la vida de Cristo.<\/p>\n\n\n\n<p>Que Dios nos permita amar y perdonar como Cristo nos ha amado y perdonado. Am\u00e9n.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-5cd69d0f-6673-457b-9b09-c7d56fded667\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/Sermon-Epifania-7-Spanish.docx\">Word \u2013 Epifan\u00eda 7 (C)<\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/Sermon-Epifania-7-Spanish.docx\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-5cd69d0f-6673-457b-9b09-c7d56fded667\">Download<\/a><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-bef88219-23eb-4e95-8734-5e204a041878\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/Sermon-Epifania-7-Spanish.pdf\">PDF \u2013 Epifan\u00eda 7 (C)<\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/Sermon-Epifania-7-Spanish.pdf\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-bef88219-23eb-4e95-8734-5e204a041878\">Download<\/a><\/div>\n","protected":false},"featured_media":201215,"template":"","meta":{"_acf_changed":true,"_uag_custom_page_level_css":"","_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[1105,1004],"class_list":["post-260112","sermon","type-sermon","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category-epifania-7c","category-epifania-c"],"acf":{"drupal_id":"","lectionary_id":false,"sermon_date":"2022-02-20","sermon_other_translation":false,"sermon_language":"","author_id":168802},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.6 (Yoast SEO v26.3) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Epifan\u00eda 7 (C) \u2013 2022 &#8211; The Episcopal Church<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/epifania-6-c-13-de-febrero-de-2022\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Epifan\u00eda 7 (C) \u2013 20 de febrero de 2022\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"LCR: G\u00e9nesis 45:3-11,15; Salmo 37:1-12,41-42; 1 Corintios 15:35-38,42-50; San Lucas 6:27-38. 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