{"id":264482,"date":"2022-03-25T19:56:07","date_gmt":"2022-03-25T23:56:07","guid":{"rendered":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/?post_type=sermon&#038;p=264482"},"modified":"2025-11-24T17:18:54","modified_gmt":"2025-11-24T22:18:54","slug":"cuaresma-5-c-3-de-abril-de-2022","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/cuaresma-5-c-3-de-abril-de-2022\/","title":{"rendered":"Cuaresma 5 (C) \u2013 2022"},"content":{"rendered":"\n<p><strong><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/lectionary\/cuaresma-5c\/\">LCR: Isa\u00edas 43:16\u201321; Salmo 126; Filipenses 3:4b\u201314; San Juan 12:1\u20138<\/a><\/strong><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignright size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"536\" src=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/L5-2022-Sermon-Graphic-SP-1024x536.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-264502\" style=\"width:512px;height:268px\" srcset=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/L5-2022-Sermon-Graphic-SP-1024x536.png 1024w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/L5-2022-Sermon-Graphic-SP-300x157.png 300w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/L5-2022-Sermon-Graphic-SP-768x402.png 768w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/L5-2022-Sermon-Graphic-SP-480x251.png 480w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/L5-2022-Sermon-Graphic-SP.png 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n<p>Los expertos b\u00edblicos atribuyen los cap\u00edtulos cuarenta a cincuenta y cinco, del libro de Isa\u00edas, a un Deuteroisa\u00edas (segundo Isa\u00edas), dando a entender que en la compilaci\u00f3n de este libro prof\u00e9tico hay m\u00e1s de un autor. Este Deuteroisa\u00edas es tambi\u00e9n un gran profeta; es una de las voces importantes del exilio del pueblo Israelita en Babilonia. Por sus dones literarios y por su gran sensibilidad espiritual es conjugado con las personalidades prof\u00e9ticas que dan voz a la visi\u00f3n escatol\u00f3gica y apocal\u00edptica de la literatura b\u00edblica hebrea. La simbolog\u00eda es materia esencial en estilos prof\u00e9ticos como el de este Isa\u00edas, del cual hemos escuchado la primera lectura de este domingo, quinto de Cuaresma. Esa simbolog\u00eda est\u00e1 presente -a veces de forma metaf\u00f3rica- en el pasaje de hoy.<\/p>\n\n\n\n<p>El profeta invita a su audiencia a echar una mirada al pasado, a caminar otra vez -con el recurso de la memoria- el camino que una vez dejaron atr\u00e1s. Es una invitaci\u00f3n a entrar en di\u00e1logo con la tradici\u00f3n, no por el uso de im\u00e1genes proyectadas, sino por el poder de las palabras y los recuerdos. La idea de la invitaci\u00f3n no es para motivar al pueblo a quedarse all\u00ed sumergido en el pasado, sino para incentivarlo a reencontrarse nuevamente con la fuerza que lo empuj\u00f3 a dejar atr\u00e1s las condiciones de ese pasado, empoderando su esp\u00edritu y fijando los ojos en el futuro que tiene por delante.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de recordarle a los Israelita lo que Dios hab\u00eda hecho por ellos, el profeta les dice \u201cYa no recuerdes el ayer, no pienses m\u00e1s en cosas del pasado. Yo voy a hacer algo nuevo, y ver\u00e1s que ahora mismo va a aparecer.\u201d Este cambio en la din\u00e1mica del discurso prof\u00e9tico pone de manifiesto para nosotros uno de los aspectos m\u00e1s caracter\u00edsticos del profetismo apocal\u00edptico, nos pone frente a la convicci\u00f3n del profeta de que s\u00f3lo la acci\u00f3n directa de Dios puede transformar al mundo, y que s\u00f3lo Dios puede suscitar en el coraz\u00f3n humano la voluntad de ser co-part\u00edcipe con Dios en ese proceso de transformaci\u00f3n. En otras palabras, nos recuerda que Dios sigue presente, con sus ojos puestos en el mundo que cre\u00f3 y que no ha perdido el control de las cosas.<\/p>\n\n\n\n<p>El profeta Isa\u00edas, en el cap\u00edtulo cuarenta y tres, habla a un pueblo que est\u00e1 marcado por el trauma de la experiencia de dejar por la fuerza su tierra y sus posesiones, por ello apela a su memoria para recordarle el poder liberador de Dios y para mover en ellos la esperanza del pronto regreso para enfrentar la tarea de reconstruir no solamente las estructuras f\u00edsicas sino las instituciones y la confianza en su porvenir. El pueblo entiende que la intervenci\u00f3n de Dios es esencial para lograrlo, que su palabra es garant\u00eda de que las cosas van a estar bien para su gente.<\/p>\n\n\n\n<p>Como ocurri\u00f3 a los Israelitas hace dos mil seiscientos a\u00f1os, cuando las fuerzas del ej\u00e9rcito de Babilonia ocuparon sus tierras, hoy millones de hermanas y hermanos en todo el mundo han tenido que abandonar sus hogares, sus tierras, su naci\u00f3n a causa de la guerra y el odio fratricida. Del mismo modo que lo hizo el pueblo jud\u00edo en su camino al destierro, esos hermanos ucranianos, africanos, palestinos, sirios, centroamericanos, venezolanos\u2026 sue\u00f1an con volver a sus pa\u00edses para reconstruir sus ciudades o restablecer el ritmo de sus vidas. Por los testimonios de estos hermanos y hermanas nos damos cuenta de que en sus voces Dios est\u00e1 creando algo nuevo, algo que sus enemigos jam\u00e1s pudieron anticipar. Al igual que los Israelitas, estos pueblos esperan la intervenci\u00f3n del Dios de todos. Y ese Dios ha empezado a hablar.<\/p>\n\n\n\n<p>Como resultado de las im\u00e1genes y noticias de los desterrados del mundo, grandes oleadas de gritos solidarios se levantan para denunciar. Ese grito solidario halla su respuesta en sanciones, movilizaciones, pronunciamientos, en el arte como un modo de expresi\u00f3n contra el dominio y exterminio de una naci\u00f3n sobre otra. La acci\u00f3n de Dios no se manifiesta necesariamente en la divisi\u00f3n de las aguas, sino en la respuesta del coraz\u00f3n humano agrandado hasta el tama\u00f1o de los continentes.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay cosas que son inconcebibles hasta que suceden, y cuando ocurren son un buen indicativo de que necesitamos hacer un replanteo de nuestras concepciones y convicciones; eso incluye aprender a leer los signos de los tiempos y a decodificar con suficiencia el discurso de los gobernantes de las naciones, la conducta humana y las intenciones que se ocultan detr\u00e1s de las palabras. Es tambi\u00e9n indicativo de que la indiferencia nunca contribuye a la soluci\u00f3n de ning\u00fan problema, y que no hacer nada es la m\u00e1s cobarde de las acciones. Nuestro Dios no es s\u00f3lo el Dios que Es, sino el Dios que Hace y despierta la conciencia solidaria que no puede quedarse callada y pasiva ante lo injusto.<\/p>\n\n\n\n<p>Revisitar el pasado cuando en \u00e9l hay episodios de los cuales podemos aprender, como navegar el presente, s\u00f3lo ayuda si de verdad queremos aprender. Cada uno de nosotros tiene colgado, en alg\u00fan rinc\u00f3n de su pasado, una f\u00f3rmula efectiva para interpretar el presente y caminar con gracia a trav\u00e9s de sus curvas. Dios, a trav\u00e9s del profeta, lleva al pueblo de Israel a encontrarse con el Dios de lo imposible y lo inconcebible, el Dios que abri\u00f3 las aguas para que los Israelitas salieran de la opresi\u00f3n y esclavitud de Egipto. Es en ese encuentro que Dios espera que su pueblo redescubra las fuerzas necesarias para reconstruirse. Hoy tambi\u00e9n Dios est\u00e1 trabajando en algo nuevo para el futuro de los migrantes y el futuro del mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>Nuestro Dios es el Dios presente, solidario y justo. A \u00e9l elevemos nuestros ruegos para que camine al lado de todos los que tienen que emigrar por la violencia y la persecuci\u00f3n, al lado de todos los refugiados y los que buscan asilo en tierras diferentes a las suyas, y para que les provea con almas generosas y manos solidarias que les alivie en el pesar y tristeza que infligen el destierro forzado.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-b68dfdf1-b004-4132-b120-9d6c9482921c\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/Sermon-Cuaresma-5-Spanish.docx\">Word \u2013 Cuaresma 5 (C)<\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/Sermon-Cuaresma-5-Spanish.docx\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-b68dfdf1-b004-4132-b120-9d6c9482921c\">Download<\/a><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-57fb5cf0-69e0-4df8-98cf-c7fa841d0c3c\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/Sermon-Cuaresma-5-Spanish.pdf\">PDF \u2013 Cuaresma 5 (C)<\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/Sermon-Cuaresma-5-Spanish.pdf\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-57fb5cf0-69e0-4df8-98cf-c7fa841d0c3c\">Download<\/a><\/div>\n","protected":false},"featured_media":201215,"template":"","meta":{"_acf_changed":true,"_uag_custom_page_level_css":"","_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[1017,1012],"class_list":["post-264482","sermon","type-sermon","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category-cuaresma-5c","category-cuaresma-c"],"acf":{"drupal_id":"","lectionary_id":false,"sermon_date":"2022-04-03","sermon_other_translation":false,"sermon_language":"","author_id":168984},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.6 (Yoast SEO v26.3) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Cuaresma 5 (C) \u2013 2022 &#8211; The Episcopal Church<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/cuaresma-5-c-3-de-abril-de-2022\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Cuaresma 5 (C) \u2013 3 de abril de 2022\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"LCR: Isa\u00edas 43:16\u201321; Salmo 126; Filipenses 3:4b\u201314; San Juan 12:1\u20138 Los expertos b\u00edblicos atribuyen los cap\u00edtulos cuarenta a cincuenta y cinco, del libro de Isa\u00edas, a un Deuteroisa\u00edas (segundo Isa\u00edas), dando a entender que en la compilaci\u00f3n de este libro prof\u00e9tico hay m\u00e1s de un autor. Este Deuteroisa\u00edas es tambi\u00e9n un gran profeta; es una [&hellip;]\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/cuaresma-5-c-3-de-abril-de-2022\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"The Episcopal Church\" \/>\n<meta property=\"article:publisher\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/episcopalian\" \/>\n<meta property=\"article:modified_time\" content=\"2025-11-24T22:18:54+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/L5-2022-Sermon-Graphic-SP.png\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"1200\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"628\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:type\" content=\"image\/png\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:title\" content=\"Cuaresma 5 (C) \u2013 3 de abril de 2022\" \/>\n<meta name=\"twitter:image\" content=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/L5-2022-Sermon-Graphic-SP.png\" \/>\n<meta name=\"twitter:site\" content=\"@iamepiscopalian\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Est. reading time\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"5 minutes\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\/\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/cuaresma-5-c-3-de-abril-de-2022\/\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/cuaresma-5-c-3-de-abril-de-2022\/\",\"name\":\"Cuaresma 5 (C) \u2013 2022 &#8211; The Episcopal Church\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/cuaresma-5-c-3-de-abril-de-2022\/#primaryimage\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/cuaresma-5-c-3-de-abril-de-2022\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png\",\"datePublished\":\"2022-03-25T23:56:07+00:00\",\"dateModified\":\"2025-11-24T22:18:54+00:00\",\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/cuaresma-5-c-3-de-abril-de-2022\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es-ES\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/cuaresma-5-c-3-de-abril-de-2022\/\"]}]},{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es-ES\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/cuaresma-5-c-3-de-abril-de-2022\/#primaryimage\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png\",\"contentUrl\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png\",\"width\":928,\"height\":927},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/cuaresma-5-c-3-de-abril-de-2022\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Home\",\"item\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"Cuaresma 5 (C) \u2013 2022\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#website\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/\",\"name\":\"The Episcopal Church\",\"description\":\"Welcomes You\",\"publisher\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#organization\"},\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es-ES\"},{\"@type\":\"Organization\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#organization\",\"name\":\"The Episcopal Church\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/\",\"logo\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es-ES\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#\/schema\/logo\/image\/\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/vertical_episcopal_logo.jpg\",\"contentUrl\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/vertical_episcopal_logo.jpg\",\"width\":770,\"height\":662,\"caption\":\"The Episcopal Church\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#\/schema\/logo\/image\/\"},\"sameAs\":[\"https:\/\/www.facebook.com\/episcopalian\",\"https:\/\/x.com\/iamepiscopalian\",\"https:\/\/www.youtube.com\/channel\/UCdVJpxCtK41c_-p6EaE4_2A\"]}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO Premium plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"Cuaresma 5 (C) \u2013 2022 &#8211; The Episcopal Church","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/cuaresma-5-c-3-de-abril-de-2022\/","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"Cuaresma 5 (C) \u2013 3 de abril de 2022","og_description":"LCR: Isa\u00edas 43:16\u201321; Salmo 126; Filipenses 3:4b\u201314; San Juan 12:1\u20138 Los expertos b\u00edblicos atribuyen los cap\u00edtulos cuarenta a cincuenta y cinco, del libro de Isa\u00edas, a un Deuteroisa\u00edas (segundo Isa\u00edas), dando a entender que en la compilaci\u00f3n de este libro prof\u00e9tico hay m\u00e1s de un autor. Este Deuteroisa\u00edas es tambi\u00e9n un gran profeta; es una [&hellip;]","og_url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/cuaresma-5-c-3-de-abril-de-2022\/","og_site_name":"The Episcopal Church","article_publisher":"https:\/\/www.facebook.com\/episcopalian","article_modified_time":"2025-11-24T22:18:54+00:00","og_image":[{"width":1200,"height":628,"url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/L5-2022-Sermon-Graphic-SP.png","type":"image\/png"}],"twitter_card":"summary_large_image","twitter_title":"Cuaresma 5 (C) \u2013 3 de abril de 2022","twitter_image":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/L5-2022-Sermon-Graphic-SP.png","twitter_site":"@iamepiscopalian","twitter_misc":{"Est. reading time":"5 minutes"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/cuaresma-5-c-3-de-abril-de-2022\/","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/cuaresma-5-c-3-de-abril-de-2022\/","name":"Cuaresma 5 (C) \u2013 2022 &#8211; The Episcopal Church","isPartOf":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/cuaresma-5-c-3-de-abril-de-2022\/#primaryimage"},"image":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/cuaresma-5-c-3-de-abril-de-2022\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png","datePublished":"2022-03-25T23:56:07+00:00","dateModified":"2025-11-24T22:18:54+00:00","breadcrumb":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/cuaresma-5-c-3-de-abril-de-2022\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es-ES","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/cuaresma-5-c-3-de-abril-de-2022\/"]}]},{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es-ES","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/cuaresma-5-c-3-de-abril-de-2022\/#primaryimage","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png","contentUrl":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png","width":928,"height":927},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/cuaresma-5-c-3-de-abril-de-2022\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Home","item":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"Cuaresma 5 (C) \u2013 2022"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#website","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/","name":"The Episcopal Church","description":"Welcomes You","publisher":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#organization"},"potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es-ES"},{"@type":"Organization","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#organization","name":"The Episcopal Church","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/","logo":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es-ES","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#\/schema\/logo\/image\/","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/vertical_episcopal_logo.jpg","contentUrl":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/vertical_episcopal_logo.jpg","width":770,"height":662,"caption":"The Episcopal Church"},"image":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#\/schema\/logo\/image\/"},"sameAs":["https:\/\/www.facebook.com\/episcopalian","https:\/\/x.com\/iamepiscopalian","https:\/\/www.youtube.com\/channel\/UCdVJpxCtK41c_-p6EaE4_2A"]}]}},"taxonomy_info":{"category":[{"value":1017,"label":"Cuaresma 5c"},{"value":1012,"label":"Cuaresma C"}]},"featured_image_src_large":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png",928,927,false],"author_info":[],"comment_info":"","uagb_featured_image_src":{"full":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png",928,927,false],"thumbnail":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-150x150.png",150,150,true],"medium":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-300x300.png",300,300,true],"medium_large":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-768x767.png",768,767,true],"large":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png",928,927,false],"1536x1536":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png",928,927,false],"2048x2048":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png",928,927,false],"menu":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-330x200.png",330,200,true],"hero":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-928x550.png",928,550,true],"callout-image":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-480x479.png",480,479,true]},"uagb_author_info":{"display_name":"Scott Rands","author_link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/author\/"},"uagb_comment_info":0,"uagb_excerpt":"LCR: Isa\u00edas 43:16\u201321; Salmo 126; Filipenses 3:4b\u201314; San Juan 12:1\u20138 Los expertos b\u00edblicos atribuyen los cap\u00edtulos cuarenta a cincuenta y cinco, del libro de Isa\u00edas, a un Deuteroisa\u00edas (segundo Isa\u00edas), dando a entender que en la compilaci\u00f3n de este libro prof\u00e9tico hay m\u00e1s de un autor. Este Deuteroisa\u00edas es tambi\u00e9n un gran profeta; es una&hellip;","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/sermon\/264482","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/sermon"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/sermon"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/201215"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=264482"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=264482"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}