{"id":266595,"date":"2022-04-20T17:34:18","date_gmt":"2022-04-20T21:34:18","guid":{"rendered":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/?post_type=sermon&#038;p=266595"},"modified":"2025-11-25T11:03:42","modified_gmt":"2025-11-25T16:03:42","slug":"pascua-4-c-8-de-mayo-de-2022","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pascua-4-c-8-de-mayo-de-2022\/","title":{"rendered":"Pascua 4 (C) \u2013 2022"},"content":{"rendered":"\n<p><strong><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/lectionary\/pascua-4c\/\">LCR: Hechos 9:36-43; Salmo 23; Revelaci\u00f3n 7:9-17; San Juan 10:22-30<\/a><\/strong><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignright size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"536\" src=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/Ea-4-2022-Sermon-Graphic-SP-1024x536.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-266601\" style=\"width:512px;height:268px\" srcset=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/Ea-4-2022-Sermon-Graphic-SP-1024x536.png 1024w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/Ea-4-2022-Sermon-Graphic-SP-300x157.png 300w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/Ea-4-2022-Sermon-Graphic-SP-768x402.png 768w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/Ea-4-2022-Sermon-Graphic-SP-480x251.png 480w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/Ea-4-2022-Sermon-Graphic-SP.png 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n<p>Jes\u00fas es el Buen Pastor: nos llama a cada uno por nuestro nombre, nos conoce de manera particular e individual, nos ama incondicionalmente y nos conduce bajo la gu\u00eda del Esp\u00edritu Santo en la medida en que reconocemos su voz, la escuchamos y seguimos fielmente el camino que nos propone para encontrar paz, felicidad y Vida Eterna.<\/p>\n\n\n\n<p>La figura del pastor no es necesariamente cercana en todos los contextos, sin embargo, en tiempos de Jes\u00fas y para el pueblo de su \u00e9poca, la relaci\u00f3n de cuidado, protecci\u00f3n, amor y dependencia que se evidencia entre este personaje y sus ovejas no era desconocida. El reba\u00f1o de Cristo es particularmente conocido y amado por \u00c9l a pesar de que los reba\u00f1os suelen ser inmensamente numerosos. Cada oveja tiene un valor especial para Dios.&nbsp; &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Las ovejas caminan juntas, conocen la voz de su pastor, lo siguen a donde quiera que vaya, se sienten confiadas de que \u00e9l las gu\u00eda a los mejores pastos y los m\u00e1s frescos manantiales donde se pueden alimentar, descansar y estar seguras contra las acechanzas de los lobos. El Salmo 23, tan reconocido en el mundo cristiano, expresa de manera po\u00e9tica y bella esa relaci\u00f3n de amor que conduce a la serenidad, descanso, alegr\u00eda y seguridad en la que Dios como Pastor de su pueblo cuida y protege a sus hijos de una forma especial. Nos recuerda el salmista que esa sensaci\u00f3n de tranquilidad y paz, que todos queremos experimentar de manera permanente y definitiva, no puede depender exclusivamente de los momentos en que disfrutamos de bienestar; en el camino oscuro, en el valle de sombras, cuando las cosas no van seg\u00fan nuestras expectativas tambi\u00e9n nos sostiene la fuerza de Dios que permite que superemos los retos que encontramos en el camino de la vida. Aquello que nos causa dolor o angustia ser\u00e1 vencido por el Se\u00f1or.<\/p>\n\n\n\n<p>En el pasaje de los Hechos de los Ap\u00f3stoles que nos propone la liturgia para este domingo, encontramos el bello relato de una mujer creyente, bondadosa y trabajadora que dej\u00f3 huella en la vida de todos aquellos que la rodeaban. Cuando su vida terrenal se agot\u00f3, la comunidad que la admiraba y que recib\u00eda los beneficios de su amor, deseaba fervientemente conservar su legado a trav\u00e9s de la exaltaci\u00f3n de sus obras de caridad y de su trabajo material. En este contexto, la comunidad de Jope llama a Pedro en busca de consuelo y fortaleza; el Ap\u00f3stol responde devolvi\u00e9ndoles con vida a Tabit\u00e1. Pedro realiza los mismos gestos que aprendi\u00f3 de Jes\u00fas cuando san\u00f3 a su suegra enferma: la toma de la mano, la levanta y la presenta a su comunidad, la cual se alegra con este maravilloso encuentro con la vida. Por su parte Tabit\u00e1, en consonancia con los antecedentes relatados en el pasaje b\u00edblico, se dispone a continuar su generoso y abnegado servicio.<\/p>\n\n\n\n<p>Nosotros, como seguidores de Jes\u00fas Resucitado, al igual que aquella mujer estamos invitados a transmitir esperanza, amor y alegr\u00eda en el servicio a todos. Dar lo mejor de nosotros a la humanidad no s\u00f3lo permite que seamos recordados con amor una vez termine nuestra existencia f\u00edsica, tambi\u00e9n nos convierte en testimonio permanente de una vida resucitada, que trasciende el mundo material y nos transporta a una esperanza mucho m\u00e1s gloriosa, en la que somos capaces de vivir permanentemente en paz, igualdad, seguridad y libres de todo sobresalto.<\/p>\n\n\n\n<p>Nuestros votos bautismales son un compromiso con la construcci\u00f3n de ese mundo mejor, m\u00e1s justo, acogedor, generoso; cuando sembramos en nuestras comunidades esas semillas del bien, permitimos que la presencia de Dios se haga realidad y que todos los que entren en contacto con nosotros sientan que Cristo est\u00e1 presente en la iglesia que se re\u00fane, comparte alegr\u00edas y tristezas, celebra y se alimenta sacramental y espiritualmente de Jes\u00fas vivo entre nosotros. Transmitir bondad y amor es hacer presente a Dios. No necesitamos elaborados discursos, lo que el mundo necesita es presencia viva, acogida, respeto y amor.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa muchedumbre, de la que nos habla el libro del Apocalipsis en la segunda lectura, es incontable, diversa y purificada a trav\u00e9s de las dificultades de la vida diaria; de ella formamos parte todos los redimidos, pertenecientes a diversos pueblos y razas, con distintas formas de pensar, ver el mundo, comunicarnos, amar y sentir; esta multitud incontable representa el triunfo de la vida sobre la muerte, de la luz sobre la oscuridad, de la santidad sobre el pecado, del optimismo sobre el pesimismo; nos evoca esa espiritual uni\u00f3n con todos los seres celestiales y con la creaci\u00f3n entera, que unen sus alabanzas a las nuestras para rendir honor y gloria al \u00fanico Dios Verdadero.<\/p>\n\n\n\n<p>Esos fuertes gritos de alabanza son gritos de victoria sobre todo lo malo: tristeza, miedo, injusticia y tiran\u00eda; son el reconocimiento al Dios que nos salva, para que la creaci\u00f3n entera, a una sola voz, adore al Se\u00f1or que protege a sus ovejas, las alimenta y consuela, seca las l\u00e1grimas que brotan de sus ojos a lo largo del camino llenando su pecho y boca de cantares de alegr\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Jes\u00fas vino a traernos una comprensi\u00f3n sobrenatural de nuestra existencia. \u00c9l nos ense\u00f1a una nueva dimensi\u00f3n de la vida, nos muestra el rostro amoroso del Padre; \u00c9l ha pasado por el sufrimiento y ha vencido a la muerte, mostrando con su vida y palabra que hay esperanza para el ser humano que acoge el mensaje de salvaci\u00f3n, ya que s\u00f3lo las almas abiertas a su Gracia pueden llegar a ese encuentro \u00edntimo y revelador con Cristo. S\u00f3lo los corazones dispuestos pueden escuchar y abrirse al misterio de la Salvaci\u00f3n, y derrotar todo asomo de duda e incertidumbre escuchando con atenci\u00f3n la voz del verdadero y \u00fanico Pastor.<\/p>\n\n\n\n<p>Quienes se niegan a amar se niegan a creer, se resisten a descansar en una paz genuina, cierran sus o\u00eddos al mensaje y sus ojos a la luz. El creyente permite que el Esp\u00edritu Santo ilumine sus pensamientos, sentimientos y emociones para experimentar la plenitud que s\u00f3lo proviene de una vida puesta en Cristo. Si reconocemos su voz y lo seguimos nos da vida eterna, nos conduce por el camino de la felicidad plena hacia la meta definitiva que es un mundo transformado, redimido y resucitado.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-d10d4522-ae4c-47d6-ae66-3ae4ce5f8e69\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/Sermon-Pascua-4-Spanish.docx\">Word \u2013 Pascua 4 (C)<\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/Sermon-Pascua-4-Spanish.docx\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-d10d4522-ae4c-47d6-ae66-3ae4ce5f8e69\">Download<\/a><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-97d93c01-916d-49f5-abd1-f326f70e1794\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/Sermon-Pascua-4-Spanish.pdf\">PDF \u2013 Pascua 4 (C)<\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/Sermon-Pascua-4-Spanish.pdf\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-97d93c01-916d-49f5-abd1-f326f70e1794\">Download<\/a><\/div>\n","protected":false},"featured_media":201217,"template":"","meta":{"_acf_changed":true,"_uag_custom_page_level_css":"","_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[1025,1019],"class_list":["post-266595","sermon","type-sermon","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category-pascua-4c","category-pascua-c"],"acf":{"drupal_id":"","lectionary_id":false,"sermon_date":"2022-05-08","sermon_other_translation":false,"sermon_language":"","author_id":169086},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.6 (Yoast SEO v26.3) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Pascua 4 (C) \u2013 2022 &#8211; The Episcopal Church<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pascua-4-c-8-de-mayo-de-2022\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Pascua 4 (C) \u2013 8 de mayo de 2022\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"LCR: Hechos 9:36-43; Salmo 23; Revelaci\u00f3n 7:9-17; San Juan 10:22-30 Jes\u00fas es el Buen Pastor: nos llama a cada uno por nuestro nombre, nos conoce de manera particular e individual, nos ama incondicionalmente y nos conduce bajo la gu\u00eda del Esp\u00edritu Santo en la medida en que reconocemos su voz, la escuchamos y seguimos fielmente [&hellip;]\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pascua-4-c-8-de-mayo-de-2022\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"The Episcopal Church\" \/>\n<meta property=\"article:publisher\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/episcopalian\" \/>\n<meta property=\"article:modified_time\" content=\"2025-11-25T16:03:42+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/Ea-4-2022-Sermon-Graphic-SP.png\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"1200\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"628\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:type\" content=\"image\/png\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:title\" content=\"Pascua 4 (C) \u2013 8 de mayo de 2022\" \/>\n<meta name=\"twitter:image\" content=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/Ea-4-2022-Sermon-Graphic-SP.png\" \/>\n<meta name=\"twitter:site\" content=\"@iamepiscopalian\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Est. reading time\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"6 minutes\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\/\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pascua-4-c-8-de-mayo-de-2022\/\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pascua-4-c-8-de-mayo-de-2022\/\",\"name\":\"Pascua 4 (C) \u2013 2022 &#8211; The Episcopal Church\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pascua-4-c-8-de-mayo-de-2022\/#primaryimage\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pascua-4-c-8-de-mayo-de-2022\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png\",\"datePublished\":\"2022-04-20T21:34:18+00:00\",\"dateModified\":\"2025-11-25T16:03:42+00:00\",\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pascua-4-c-8-de-mayo-de-2022\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es-ES\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pascua-4-c-8-de-mayo-de-2022\/\"]}]},{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es-ES\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pascua-4-c-8-de-mayo-de-2022\/#primaryimage\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png\",\"contentUrl\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png\",\"width\":928,\"height\":927,\"caption\":\"Sermones Que Iluminan\"},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pascua-4-c-8-de-mayo-de-2022\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Home\",\"item\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"Pascua 4 (C) \u2013 2022\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#website\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/\",\"name\":\"The Episcopal Church\",\"description\":\"Welcomes You\",\"publisher\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#organization\"},\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es-ES\"},{\"@type\":\"Organization\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#organization\",\"name\":\"The Episcopal Church\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/\",\"logo\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es-ES\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#\/schema\/logo\/image\/\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/vertical_episcopal_logo.jpg\",\"contentUrl\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/vertical_episcopal_logo.jpg\",\"width\":770,\"height\":662,\"caption\":\"The Episcopal Church\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#\/schema\/logo\/image\/\"},\"sameAs\":[\"https:\/\/www.facebook.com\/episcopalian\",\"https:\/\/x.com\/iamepiscopalian\",\"https:\/\/www.youtube.com\/channel\/UCdVJpxCtK41c_-p6EaE4_2A\"]}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO Premium plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"Pascua 4 (C) \u2013 2022 &#8211; The Episcopal Church","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pascua-4-c-8-de-mayo-de-2022\/","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"Pascua 4 (C) \u2013 8 de mayo de 2022","og_description":"LCR: Hechos 9:36-43; Salmo 23; Revelaci\u00f3n 7:9-17; San Juan 10:22-30 Jes\u00fas es el Buen Pastor: nos llama a cada uno por nuestro nombre, nos conoce de manera particular e individual, nos ama incondicionalmente y nos conduce bajo la gu\u00eda del Esp\u00edritu Santo en la medida en que reconocemos su voz, la escuchamos y seguimos fielmente [&hellip;]","og_url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pascua-4-c-8-de-mayo-de-2022\/","og_site_name":"The Episcopal Church","article_publisher":"https:\/\/www.facebook.com\/episcopalian","article_modified_time":"2025-11-25T16:03:42+00:00","og_image":[{"width":1200,"height":628,"url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/Ea-4-2022-Sermon-Graphic-SP.png","type":"image\/png"}],"twitter_card":"summary_large_image","twitter_title":"Pascua 4 (C) \u2013 8 de mayo de 2022","twitter_image":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/Ea-4-2022-Sermon-Graphic-SP.png","twitter_site":"@iamepiscopalian","twitter_misc":{"Est. reading time":"6 minutes"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pascua-4-c-8-de-mayo-de-2022\/","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pascua-4-c-8-de-mayo-de-2022\/","name":"Pascua 4 (C) \u2013 2022 &#8211; The Episcopal Church","isPartOf":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pascua-4-c-8-de-mayo-de-2022\/#primaryimage"},"image":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pascua-4-c-8-de-mayo-de-2022\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png","datePublished":"2022-04-20T21:34:18+00:00","dateModified":"2025-11-25T16:03:42+00:00","breadcrumb":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pascua-4-c-8-de-mayo-de-2022\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es-ES","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pascua-4-c-8-de-mayo-de-2022\/"]}]},{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es-ES","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pascua-4-c-8-de-mayo-de-2022\/#primaryimage","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png","contentUrl":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png","width":928,"height":927,"caption":"Sermones Que Iluminan"},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pascua-4-c-8-de-mayo-de-2022\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Home","item":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"Pascua 4 (C) \u2013 2022"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#website","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/","name":"The Episcopal Church","description":"Welcomes You","publisher":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#organization"},"potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es-ES"},{"@type":"Organization","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#organization","name":"The Episcopal Church","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/","logo":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es-ES","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#\/schema\/logo\/image\/","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/vertical_episcopal_logo.jpg","contentUrl":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/vertical_episcopal_logo.jpg","width":770,"height":662,"caption":"The Episcopal Church"},"image":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#\/schema\/logo\/image\/"},"sameAs":["https:\/\/www.facebook.com\/episcopalian","https:\/\/x.com\/iamepiscopalian","https:\/\/www.youtube.com\/channel\/UCdVJpxCtK41c_-p6EaE4_2A"]}]}},"taxonomy_info":{"category":[{"value":1025,"label":"Pascua 4c"},{"value":1019,"label":"Pascua C"}]},"featured_image_src_large":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png",928,927,false],"author_info":[],"comment_info":"","uagb_featured_image_src":{"full":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png",928,927,false],"thumbnail":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-150x150.png",150,150,true],"medium":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-300x300.png",300,300,true],"medium_large":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-768x767.png",768,767,true],"large":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png",928,927,false],"1536x1536":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png",928,927,false],"2048x2048":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png",928,927,false],"menu":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-330x200.png",330,200,true],"hero":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-928x550.png",928,550,true],"callout-image":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-480x479.png",480,479,true]},"uagb_author_info":{"display_name":"Scott Rands","author_link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/author\/"},"uagb_comment_info":0,"uagb_excerpt":"LCR: Hechos 9:36-43; Salmo 23; Revelaci\u00f3n 7:9-17; San Juan 10:22-30 Jes\u00fas es el Buen Pastor: nos llama a cada uno por nuestro nombre, nos conoce de manera particular e individual, nos ama incondicionalmente y nos conduce bajo la gu\u00eda del Esp\u00edritu Santo en la medida en que reconocemos su voz, la escuchamos y seguimos fielmente&hellip;","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/sermon\/266595","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/sermon"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/sermon"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/201217"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=266595"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=266595"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}