{"id":267758,"date":"2022-05-12T13:09:04","date_gmt":"2022-05-12T17:09:04","guid":{"rendered":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/?post_type=sermon&#038;p=267758"},"modified":"2025-11-25T13:09:42","modified_gmt":"2025-11-25T18:09:42","slug":"pentecostes-2-c-19-de-junio-de-2022","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pentecostes-2-c-19-de-junio-de-2022\/","title":{"rendered":"Propio 7 (C) \u2013 2022"},"content":{"rendered":"\n<p><strong><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/lectionary\/propio-7c\/\">LCR: Isa\u00edas 65:1\u20139; Salmo 22:18\u201327 LOC; G\u00e1latas 3:23\u201329; San Lucas 8:26\u201339<\/a><\/strong><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignright size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"536\" src=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/P7-2022-Sermon-Graphic-SP-1024x536.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-267763\" style=\"width:512px;height:268px\" srcset=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/P7-2022-Sermon-Graphic-SP-1024x536.png 1024w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/P7-2022-Sermon-Graphic-SP-300x157.png 300w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/P7-2022-Sermon-Graphic-SP-768x402.png 768w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/P7-2022-Sermon-Graphic-SP-480x251.png 480w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/P7-2022-Sermon-Graphic-SP.png 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n<p>El evangelio de este segundo domingo despu\u00e9s de Pentecost\u00e9s tiene un mensaje claro con dos realidades: el poder de Jes\u00fas libera y sana y, por tanto, provoca la ca\u00edda de las fuerzas del mal, sin importar su dimensi\u00f3n. Venimos experimentando en este tiempo el poder del Esp\u00edritu Santo que no es m\u00e1s que la manifestaci\u00f3n de la presencia de nuestro Se\u00f1or entre nosotros. Por eso, debemos prestar especial atenci\u00f3n a los s\u00edmbolos empleados en el exorcismo al endemoniado de Gerasa.<\/p>\n\n\n\n<p>En primer lugar, Lucas nos dice que Jes\u00fas va al otro lado del lago, a territorio extranjero, donde se supondr\u00eda que no ser\u00eda bien recibido por ser un lugar habitado por paganos. Justo al bajar a tierra, sali\u00f3 del pueblo un hombre endemoniado en muy malas condiciones, est\u00e1 pose\u00eddo por una fuerza maligna que le ha quitado su ser, dignidad e identidad, sin embargo, no ha logrado su aniquilaci\u00f3n total, el hecho de salir a buscar a Jes\u00fas nos da a entender que quiere ser liberado y salvado. En lo que queda de su humanidad suplica por ayuda. El texto enfatiza que este hombre viv\u00eda desnudo, deambulando entre las tumbas, indicando su estado m\u00e1s pr\u00f3ximo a los muertos que a los vivos, viviendo en lugares impuros, tal como eran consideradas las tumbas para la \u00e9poca.<\/p>\n\n\n\n<p>Si relacionamos el poder del mal y sus efectos en el ser humano, vemos que se asemeja a lo sucedido con el endemoniado de Gerasa. Por ejemplo, el ego\u00edsmo, la mentira, la envidia, la xenofobia, el racismo, el odio, la dependencia a las drogas, la explotaci\u00f3n sexual y muchas miserias m\u00e1s que producen las fuerzas del mal en la humanidad, s\u00f3lo nos hacen ver indignos, m\u00e1s cerca de la muerte que de la vida; en estas situaciones tambi\u00e9n suplicamos por ayuda, por el rescate de nuestra dignidad e identidad.<\/p>\n\n\n\n<p>La primera actitud del endemoniado es caer de rodillas -un gesto que, por lo general, s\u00f3lo se hace ante Dios- y grita: \u201c\u00a1No te metas conmigo, Jes\u00fas, Hijo del Dios alt\u00edsimo! \u00a1Te ruego que no me atormentes!\u201d. En este momento las fuerzas del mal reconocen el Se\u00f1or\u00edo de Jes\u00fas; su poder es confesado sin ninguna ambig\u00fcedad, por eso pide compasi\u00f3n, la misma que el demonio no ten\u00eda con el hombre. El texto atestigua que la situaci\u00f3n del endemoniado era bien conocida en la zona ya que en m\u00faltiples oportunidades intentaron atarlo para asegurarlo, pero las fuerzas del mal eran muy superiores a los pobladores por lo que no pod\u00edan hacer nada; hab\u00edan intentado ayudarlo, pero no hubo manera de evitar que huyera a los desiertos, donde existe la soledad y el abandono.<\/p>\n\n\n\n<p>Vemos aqu\u00ed algo curioso: el demonio sabe qui\u00e9n es Jes\u00fas, pero le rechaza. Las fuerzas del mal saben lo que es el bien, pero no lo practican, saben perfectamente que lo que hacen no est\u00e1 correcto ni le agrada a Dios. Ac\u00e1 el dilema no es de conocimiento, es de seguimiento. Y no solamente eso, a pesar de todo el da\u00f1o que hacen, ahora se hacen v\u00edctimas, piden que Jes\u00fas no les atormente, una actitud c\u00ednica que tambi\u00e9n vemos en nuestro mundo con los grandes poderes que oprimen al ser humano.<\/p>\n\n\n\n<p>Y Jes\u00fas le pregunta al demonio: \u201c\u00bfC\u00f3mo te llamas?\u201d Y obtiene por respuesta: \u201cMe llamo Legi\u00f3n\u201d. Ni siquiera tiene un s\u00f3lo nombre, sino que es la manera de designar muchos demonios. Para los romanos, sesenta centurias eran una legi\u00f3n, es decir, 6000 soldados. El pueblo estaba habituado con el t\u00e9rmino al ver innumerables tropas controlando el territorio e imponiendo terror y miedo para evitar sublevaciones. Esto tambi\u00e9n nos da a entender la dimensi\u00f3n de lo poderosa que era la posesi\u00f3n demon\u00edaca. Sin embargo, Jes\u00fas tiene la absoluta autoridad para exorcizarlos, y esta cantidad gigantesca de demonios lo saben, por eso, por segunda vez, le piden que no los env\u00ede al abismo, sino que solicitan otra morada.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa otra morada ser\u00e1n los muchos cerdos que estaban en el cerro. Jes\u00fas accede a la petici\u00f3n mostrando que, sin su poder, nada puede hacerse. Es as\u00ed como la legi\u00f3n es enviada a los cerdos, animales considerados impuros en el contexto jud\u00edo, tanto que ten\u00edan prohibido comer su carne. Estos cerdos comienzan a correr descontroladamente hacia el lago y se ahogan en las profundidades del agua, provocando la ca\u00edda tempestuosa de las fuerzas del mal.<\/p>\n\n\n\n<p>El exorcismo tiene gran impacto en los espectadores y en quienes han recibido la noticia. Los que cuidaban los cerdos salen huyendo, cuentan lo sucedido y sin duda alguna, echan la culpa a Jes\u00fas y no a los demonios. Muchos curiosos vinieron a ver lo qu\u00e9 hab\u00eda ocurrido, fueron testigos de que el hombre, antes sin humanidad, ahora la hab\u00eda recuperado; su transformaci\u00f3n es total, est\u00e1 vestido y en su cabal juicio. Pero, nos dice Lucas que la acci\u00f3n de Jes\u00fas produjo miedo en los pobladores de Gerasa. Es como si la salvaci\u00f3n que ha llegado les pareciera anormal. Y no s\u00f3lo eso, en la l\u00f3gica de aquellas personas que no entendieron el poder transformador de Dios, Jes\u00fas fue m\u00e1s un problema que una salvaci\u00f3n, por ello le rogaron que se fuera de all\u00ed. El miedo no les dej\u00f3 ver, les cerr\u00f3 sus ojos. En cambio, el hombre liberado estaba sentado a los pies de Jes\u00fas, estaba dispuesto a seguirle porque el Esp\u00edritu de Dios le hab\u00eda vuelto a la vida; ya no hab\u00eda ning\u00fan miedo en \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, identifiqu\u00e9monos con el ex endemoniado de Gerasa. No hay absolutamente nada ni nadie diferente a Jes\u00fas que pueda liberarnos y sanarnos, traernos de nuevo a la vida, a una vida abundante que va m\u00e1s all\u00e1 del dominio de cualquier fuerza del mal. De la opresi\u00f3n y toda fuerza maligna que nos aceche, Jes\u00fas es nuestra salvaci\u00f3n; su Esp\u00edritu es vivificador, est\u00e1 con nosotros hasta el fin de los tiempos. As\u00ed que \u00a1no tengamos miedo! Si lo sinti\u00e9ramos, digamos como el salmista: \u201cMas t\u00fa, oh Se\u00f1or, no te alejes; fortaleza m\u00eda, apres\u00farate a socorrerme\u201d. Am\u00e9n.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-825b9121-68d1-45ef-b134-fd8d695ba821\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/Sermon-Propio-7-Spanish.docx\">Word \u2013 Propio 7 (C)<\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/Sermon-Propio-7-Spanish.docx\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-825b9121-68d1-45ef-b134-fd8d695ba821\">Download<\/a><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-d6414c42-5346-4e25-8bd5-26e9d6b5286c\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/Sermon-Propio-7-Spanish.pdf\">PDF \u2013 Propio 7 (C)<\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/Sermon-Propio-7-Spanish.pdf\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-d6414c42-5346-4e25-8bd5-26e9d6b5286c\">Download<\/a><\/div>\n","protected":false},"featured_media":201215,"template":"","meta":{"_acf_changed":true,"_uag_custom_page_level_css":"","_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[1029,1038],"class_list":["post-267758","sermon","type-sermon","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category-pentecostes-c","category-propio-07c"],"acf":{"drupal_id":"","lectionary_id":false,"sermon_date":"2022-06-19","sermon_other_translation":false,"sermon_language":"","author_id":169007},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.6 (Yoast SEO v26.3) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Propio 7 (C) \u2013 2022 &#8211; The Episcopal Church<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pentecostes-2-c-19-de-junio-de-2022\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Pentecost\u00e9s 2 (C) \u2013 19 de junio de 2022\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"LCR: Isa\u00edas 65:1\u20139; Salmo 22:18\u201327 LOC; G\u00e1latas 3:23\u201329; San Lucas 8:26\u201339 El evangelio de este segundo domingo despu\u00e9s de Pentecost\u00e9s tiene un mensaje claro con dos realidades: el poder de Jes\u00fas libera y sana y, por tanto, provoca la ca\u00edda de las fuerzas del mal, sin importar su dimensi\u00f3n. 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