{"id":268247,"date":"2022-05-20T19:52:35","date_gmt":"2022-05-20T23:52:35","guid":{"rendered":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/?post_type=sermon&#038;p=268247"},"modified":"2025-11-25T13:13:42","modified_gmt":"2025-11-25T18:13:42","slug":"pentecostes-4-c-3-de-julio-de-2022","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pentecostes-4-c-3-de-julio-de-2022\/","title":{"rendered":"Propio 9 (C) \u2013 2022"},"content":{"rendered":"\n<p><strong><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/lectionary\/propio-9c\/\">LCR: Isa\u00edas 66:10\u201314; Salmo 66:1\u20138; G\u00e1latas 6:(1\u20136),7\u201316; San Lucas 10:1\u201311,16\u201320<\/a><\/strong><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignright size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"536\" src=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/Pr9-2022-Sermon-Graphic-SP-1024x536.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-268248\" style=\"width:512px;height:268px\" srcset=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/Pr9-2022-Sermon-Graphic-SP-1024x536.png 1024w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/Pr9-2022-Sermon-Graphic-SP-300x157.png 300w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/Pr9-2022-Sermon-Graphic-SP-768x402.png 768w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/Pr9-2022-Sermon-Graphic-SP-480x251.png 480w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/Pr9-2022-Sermon-Graphic-SP.png 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n<p>La idea central de esta porci\u00f3n del Evangelio de Lucas son los setenta y dos enviados en equipos de dos en dos, con una misi\u00f3n particular: compartir el mensaje de que el reino de Dios est\u00e1 cerca. El Se\u00f1or convirti\u00f3 los disc\u00edpulos en misioneros y los envi\u00f3 a diferentes pueblos y lugares a preparar los corazones de la gente con un mensaje de paz.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cCiertamente la cosecha es mucha, pero los trabajadores son pocos.\u201d \u00a1Qu\u00e9 maravillosa oportunidad tiene la Iglesia de hoy! Pastores y l\u00edderes unidos, siendo parte de los trabajadores enviados a compartir esa Buena Noticia con instrucciones precisas: ir con cuidado, no llevar equipaje innecesario, donde hay que detenerse, saludar deseando la paz, tener buenos modales, sanar a los enfermos y anunciar el reino de Dios; muchos hoy gozan del privilegio de compartir este env\u00edo. \u00a1Qu\u00e9 misi\u00f3n tan espectacular nos brinda el Se\u00f1or a los creyentes! Son muchos los que necesitan ser parte del reino de Dios, pero faltan obreros para llevar este mensaje. Trabajar para el Reino es una tarea dif\u00edcil, pero llena de recompensas.<\/p>\n\n\n\n<p>Se hace necesario que todos los cristianos y cristianas compartan esta Buena Noticia: el Reino de Dios est\u00e1 cerca. El trabajo sigue siendo mucho. Necesitamos m\u00e1s obreros dispuestos para recoger la cosecha. El mensaje del Ap\u00f3stol Pablo a la Iglesia de los G\u00e1latas es tambi\u00e9n para nuestra Iglesia: si somos guiados por el Esp\u00edritu de Dios, debemos ayudarnos unos a otros, ser tolerantes, tener un buen comportamiento; es la forma de crear comunidades de fe donde se sienta el amor y la salud espiritual.<\/p>\n\n\n\n<p>La siembra del mensaje de Dios es un acto de amor. Aunque la semilla sea peque\u00f1a, si sembramos con amor, tendremos la esperanza de obtener una gran cosecha. Siempre habr\u00e1 un coraz\u00f3n f\u00e9rtil donde pueda germinar la semilla, cuya cosecha es la alegr\u00eda, la felicidad de sumar uno m\u00e1s para el Reino de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>Vivimos en un mundo confuso e incierto. Desde todos los tiempos el mezquino cree que puede enga\u00f1ar a Dios. Pero Jes\u00fas conoce nuestras debilidades y sabe que la falta de amor hace a las personas resistentes a escuchar este mensaje, por eso declara que cada uno cosechar\u00e1 lo que haya sembrado, tanto lo bueno como lo malo; esto se convierte en una ley de la naturaleza que aplica a la totalidad de nuestras vidas, de ah\u00ed que debemos tener mucho cuidado con lo que estamos plantando en nuestra gente.<\/p>\n\n\n\n<p>Los cristianos y cristianas, a la luz de la Palabra de Dios, debemos estar atentos a guardar los mandamientos, expresando nuestro amor a Dios y al pr\u00f3jimo en todo momento. Aunque vivimos en una tensi\u00f3n entre lo material y lo espiritual, en ambas realidades se ha de cosechar de lo que se siembra. El Ap\u00f3stol Pablo nos exhorta a no cansarnos de hacer el bien y a dar preferencia a los hermanos de la comunidad de fe, que son la verdadera familia; es la forma correcta de mostrar al mundo que somos disc\u00edpulos de Jes\u00fas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cCiertamente la cosecha es mucha, pero los trabajadores son pocos\u201d. \u00c9ste es el reflejo de la Iglesia presente en la comunidad, escogida y enviada a realizar la misi\u00f3n de presentar al mundo el amor de Dios, como una preparaci\u00f3n para su llegada, compartiendo esta Buena noticia. Mientras dure la misi\u00f3n, Jes\u00fas nos invita a orar para que el due\u00f1o de la cosecha env\u00ede m\u00e1s trabajadores a compartir el anuncio.<\/p>\n\n\n\n<p>Los enviados fueron escogidos y formados en equipos de dos en dos, porque la misi\u00f3n era dif\u00edcil; iban a necesitar de la ayuda mutua para soportar las cargas, las dificultades que podr\u00edan encontrar durante la misi\u00f3n. Caminar con otro hermano en la fe, es un aprendizaje de humildad, de respecto, obediencia y fidelidad, es la manera en que se hace un verdadero amigo y se forma la familia cristiana. Son las maravillas que el Se\u00f1or realiza cada d\u00eda a trav\u00e9s del amor cristiano.<\/p>\n\n\n\n<p>El mensaje de Jes\u00fas siempre es claro: \u201cEl que los escucha a ustedes, me escucha a m\u00ed; y el que los rechaza a ustedes, me rechaza a m\u00ed; y el que me rechaza a m\u00ed, rechaza al que me envi\u00f3\u201d.&nbsp;Un enviado de Dios debe tener las caracter\u00edsticas del amor en lo que hace y dice; el mensaje que compartimos debe estar lleno de humildad y obediencia a los mandamientos. Todo el que se une a una Iglesia y forma una comunidad de fe, est\u00e1 llamado a una convivencia guiada por el Esp\u00edritu de Dios para aprender juntos, evitar las tentaciones que puedan perjudicar a los dem\u00e1s y, al examinar constantemente nuestro comportamiento, buscar en todo hacer lo que es bueno.<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy podemos compartir esta buena noticia, y aunque \u201clos trabajadores son pocos\u201d, sin lugar a duda habr\u00e1 cosecha. La misi\u00f3n del Evangelio siempre da frutos y en abundancia, porque en todos los tiempos el mundo est\u00e1 hambriento de conocer este mensaje de amor, justicia y comprensi\u00f3n que s\u00f3lo en Cristo podemos encontrar.<\/p>\n\n\n\n<p>Los setenta y dos disc\u00edpulos enviados por Jes\u00fas presentaron su informe al regreso de la misi\u00f3n: \u201c\u00a1Se\u00f1or, hasta los demonios nos obedecen en tu nombre!\u201d,&nbsp;indicando que la misi\u00f3n fue exitosa. La respuesta de Jes\u00fas es la evidencia de que hab\u00eda estado siempre con ellos: \u201cS\u00ed, pues yo vi que Satan\u00e1s ca\u00eda del cielo como un rayo\u201d. Aunque en la misi\u00f3n hay que ir como corderos, la presencia del Se\u00f1or nos cuida del peligro de los lobos. Jes\u00fas sigue enviando a sus disc\u00edpulos a anunciar el Reino de Dios y, aunque en estos tiempos, especiales y dif\u00edciles, parezca una tarea tit\u00e1nica, el Se\u00f1or nos encomienda predicar el Evangelio de amor, que es la Buena Noticia que cambia la vida de los que en verdad creen en Cristo.<\/p>\n\n\n\n<p>No es f\u00e1cil reconocer el pasar de Cristo por nuestra vida, especialmente cuando ese paso se reviste de \u201cropa com\u00fan\u201d, como uno de nosotros. Algunos prefieren que Dios se manifieste de maneras espectaculares, \u2018tipo Hollywood y sus s\u00faper h\u00e9roes\u2019, pero los enviados de Dios comen en nuestras mesas, bailan nuestra m\u00fasica, hablan como nosotros; es en la sencillez y generosidad donde vemos un elegido de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>Ser cristianos y cristianas nos convierte en parte del equipo de los trabajadores necesarios para recoger la cosecha. Lo m\u00e1s importante, mientras estamos en la misi\u00f3n, es luchar para mantener nuestros nombres escritos en el libro de la vida. La Iglesia tiene la obligaci\u00f3n de anunciar que el Reino de Dios est\u00e1 cerca: Jes\u00fas regresa pronto, anim\u00e9monos, Jes\u00fas nos ha salvado. Am\u00e9n.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-7f0f7b34-2307-4b8c-a260-4004f682ce77\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/Sermon-Propio-9-Spanish.docx\">Word \u2013 Propio 9 (C)<\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/Sermon-Propio-9-Spanish.docx\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-7f0f7b34-2307-4b8c-a260-4004f682ce77\">Download<\/a><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-db481573-4ecd-4627-86b4-551ea1c5be53\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/Sermon-Propio-9-Spanish.pdf\">PDF \u2013 Propio 9 (C)<\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/Sermon-Propio-9-Spanish.pdf\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-db481573-4ecd-4627-86b4-551ea1c5be53\">Download<\/a><\/div>\n","protected":false},"featured_media":201217,"template":"","meta":{"_acf_changed":true,"_uag_custom_page_level_css":"","_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[1029,1040],"class_list":["post-268247","sermon","type-sermon","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category-pentecostes-c","category-propio-09c"],"acf":{"drupal_id":"","lectionary_id":false,"sermon_date":"2022-07-03","sermon_other_translation":false,"sermon_language":"","author_id":244284},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.6 (Yoast SEO v26.3) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Propio 9 (C) \u2013 2022 &#8211; The Episcopal Church<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pentecostes-4-c-3-de-julio-de-2022\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Pentecost\u00e9s 4 (C) \u2013 3 de julio de 2022\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"LCR: Isa\u00edas 66:10\u201314; Salmo 66:1\u20138; G\u00e1latas 6:(1\u20136),7\u201316; San Lucas 10:1\u201311,16\u201320 La idea central de esta porci\u00f3n del Evangelio de Lucas son los setenta y dos enviados en equipos de dos en dos, con una misi\u00f3n particular: compartir el mensaje de que el reino de Dios est\u00e1 cerca. 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