{"id":270795,"date":"2022-06-29T14:28:46","date_gmt":"2022-06-29T18:28:46","guid":{"rendered":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/?post_type=sermon&#038;p=270795"},"modified":"2025-11-25T13:18:36","modified_gmt":"2025-11-25T18:18:36","slug":"pentecostes-7-c-24-de-julio-de-2022","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pentecostes-7-c-24-de-julio-de-2022\/","title":{"rendered":"Propio 12 (C) \u2013 2022"},"content":{"rendered":"\n<p><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/lectionary\/propio-12c\/\">LCR: G\u00e9nesis 18:20\u201332; Salmo 138; Colosenses 2:6\u201315, (16-19); San Lucas 11:1\u201313<\/a><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignright size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"536\" src=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/Pr12-2022-Sermon-Graphic-SP-1024x536.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-270796\" style=\"width:512px;height:268px\" srcset=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/Pr12-2022-Sermon-Graphic-SP-1024x536.png 1024w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/Pr12-2022-Sermon-Graphic-SP-300x157.png 300w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/Pr12-2022-Sermon-Graphic-SP-768x402.png 768w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/Pr12-2022-Sermon-Graphic-SP-480x251.png 480w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/Pr12-2022-Sermon-Graphic-SP.png 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n<p>\u00a1Cu\u00e1ntas veces nos hemos sentido agradecidos porque, como proclama el salmo le\u00eddo hoy, cuando clamamos a Dios \u00e9l nos escucha, fortalece nuestro \u00e1nimo y asumimos con certeza que somos obras de sus manos y nunca nos abandona! Por eso, junto al salmista, le damos gracias porque su amor y su fidelidad son eternas para con el humilde.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n hemos de reconocer que, contrariamente, muchas veces sentimos que nuestras s\u00faplicas y peticiones no son escuchadas, que Dios pareciera estar ausente y lejano. En nuestros desiertos, enfermedades, dolores y penas le preguntamos \u00bfpor qu\u00e9 me pasa a m\u00ed o a los m\u00edos? Dios pareciera mostrarse ajeno a lo que nos sucede, sordo ante nuestro clamor. Y nos faltan las fuerzas para seguir orando. En otros momentos no somos constantes en la vida de oraci\u00f3n y queremos resultados inmediatos para todo, o s\u00f3lo nos acordamos de Dios cuando tenemos problemas y estamos con la \u201csoga al cuello\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Tanto en el texto del G\u00e9nesis como en el Evangelio de hoy, se nos habla de la insistencia y perseverancia en la oraci\u00f3n. En el primero, se nos narra que en las ciudades de Sodoma y Gomorra hab\u00eda un profundo pecado social evidenciado en la explotaci\u00f3n de los m\u00e1s pobres, la corrupci\u00f3n, el soborno de los jueces, la falta de hospitalidad con los extranjeros. Abraham conoce su realidad y le habla a Dios de problemas reales; por eso, ora, intercede, o m\u00e1s bien, regatea con Dios para que no sean destruidas estas ciudades. Trata a Dios con familiaridad y sencillez, como a un amigo cercano con el cual se puede negociar y discutir. Le habla con el coraz\u00f3n, desde las fragilidades y vulnerabilidad del pueblo, y le hace caer en cuenta que destruir\u00eda al inocente junto con el culpable, lo cual no ser\u00eda coherente, justo, ni propio de Dios. Abraham le pregunta: \u00bfdestruir\u00e1s las ciudades si encuentras cincuenta personas honestas all\u00ed?, \u00bfy si s\u00f3lo son cuarenta, o veinte, o diez? Y en atenci\u00f3n a su insistencia, Dios reconoce las intenciones y buen criterio de su siervo.<\/p>\n\n\n\n<p>En el relato del Evangelio los disc\u00edpulos piden a Jes\u00fas un curso intensivo de oraci\u00f3n, a la manera como ense\u00f1aban Juan el Bautista y los maestros de espiritualidad jud\u00eda de su entorno. Le dicen: \u201cSe\u00f1or, ens\u00e9\u00f1anos a orar\u201d. Seguramente han visto a Jes\u00fas orando en momentos claves de su vida: en el bautismo en el Jord\u00e1n, en el desierto enfrentando las tentaciones, al iniciar su ministerio de predicaci\u00f3n y antes de tomar grandes decisiones en su vida. \u00c9l ora en la sinagoga y en el silencio del monte, ora para pedir por asuntos de la cotidianidad, pero tambi\u00e9n al entregar su vida por amor. Jes\u00fas cultiva su vida interior: le es familiar la oraci\u00f3n porque ha seguido el camino espiritual del discernimiento que nos permite identificar qu\u00e9 cosas conviene pedir al Padre y c\u00f3mo hacerlo. Sabe que es importante conocernos a nosotros mismos y a nuestras circunstancias para llegar a conocer a Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>En Lucas se nos trasmite una versi\u00f3n abreviada (en relaci\u00f3n con el Evangelio de Mateo) de la oraci\u00f3n del Padrenuestro ense\u00f1ada a los disc\u00edpulos. \u00c9sta incluye seis peticiones articuladas en dos momentos centrales de la espiritualidad orante: la realidad de Dios y las realidades humanas. En la primera parte oramos santificando el nombre de Dios y pidiendo que su reino se haga presente en nuestro mundo, con lo cual nosotros y nosotras estamos llamados a cooperar; en la segunda parte nos hacemos responsables de los dem\u00e1s: oramos por las necesidades materiales y por la restauraci\u00f3n de las relaciones rotas con nuestro pr\u00f3jimo en la medida en que nosotros necesitamos el perd\u00f3n de Dios, y oramos para que el cansancio, la inconstancia, la insolidaridad, la codicia, la injusticia y tantas otras tentaciones no nos lleven al abandono del proyecto de Dios para nuestras vidas y el mundo. Al finalizar, Jes\u00fas utiliza esa hermosa imagen del amigo que llama insistentemente a la puerta para pedir tres panes y obtiene su respuesta. Por eso, Jes\u00fas les aconseja: \u201cPidan, y Dios les dar\u00e1; busquen, y encontrar\u00e1n; llamen a la puerta, y se les abrir\u00e1.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>M\u00ednimamente en la semana repetimos la oraci\u00f3n del Padrenuestro cada domingo: la hemos memorizado, la podr\u00edamos recitar incluso mec\u00e1nicamente, sin ser muy conscientes de lo que decimos. Jes\u00fas nos invita a meditar, a reflexionar, pero sobre todo a dejar que las palabras penetren nuestro ser interior; que podamos masticarlas, rumiarlas, introyectarlas, asumirlas y preguntarnos por el significado e implicaciones de lo que estoy orando: \u00bfqu\u00e9 significa que Dios es mi Padre y el de toda la humanidad?, \u00bfc\u00f3mo santifico el nombre de Dios?, \u00bfqu\u00e9 quiere decir que el Reino predicado por Jes\u00fas ha de venir y hacerse una realidad en medio nuestro? \u00c9stas y otras preguntas sobre el contenido de aquello que oramos pueden guiar nuestro hablar con Dios.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Orar es sencillamente hablar o comunicarnos con Dios. Nos comunicamos con las personas que nos rodean de manera distinta. Tenemos formas de hablar m\u00e1s cercanas con nuestros familiares, nuestras parejas, hijos, padres, hermanos y hermanas. Nos expresamos natural y coloquialmente con los amigos, las personas cercanas de la iglesia, nuestros compa\u00f1eros de trabajo. Y tenemos otras formas de hablar m\u00e1s formales con los extra\u00f1os. Nos expresamos con palabras, pero tambi\u00e9n en un lenguaje corporal no verbal, pues a trav\u00e9s de gestos comunicamos sentimientos y sensaciones; incluso nuestros silencios y nuestros ojos comunican. Cada uno y cada una de nosotras debe encontrar su propia forma de encontrarse y hablar con Dios: repitiendo plegarias de nuestra tradici\u00f3n, leyendo las Escrituras, dej\u00e1ndonos interpelar por los salmos que expresan los temores, angustias, incertidumbres, dudas, pecados, penas y alegr\u00edas; tambi\u00e9n en la contemplaci\u00f3n de la naturaleza encontramos la presencia creadora del Esp\u00edritu y en la cotidianidad de la vida una maravillosa oportunidad de contemplar el amor de Dios en la vida concreta. Los m\u00edsticos de la antig\u00fcedad y los maestros de la espiritualidad contempor\u00e1nea nos muestran todos estos caminos de oraci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Muchas veces al orar nos complicamos con palabras rebuscadas, pero Dios no quiere frases altisonantes sino la apertura, sinceridad y entrega de nuestro coraz\u00f3n y vida en nuestro di\u00e1logo con \u00e9l. Quiere que nos abramos, nos vaciemos de toda superficialidad y en la expresi\u00f3n verbal o el silencio le expresemos lo que sentimos, anhelamos o vivimos. Y que, en esa entrega, nos pongamos incondicionalmente en sus manos para que sea \u00e9l quien act\u00fae en nosotros y nuestras circunstancias. Como nuestro padre san Agust\u00edn de Hipona ped\u00eda: \u201cque me conozca, que te conozca\u201d, pidamos hoy profundizar y perseverar en nuestra vida contemplativa, meditativa y de oraci\u00f3n de manera que podamos llegar al conocimiento de Dios y que, al mismo tiempo, nuestros amenes signifiquen que nos comprometemos a vivir como hijos e hijas suyos. Que as\u00ed sea.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-45d23121-1543-4a6c-a4f6-b32d3371d405\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/Sermon-Propio-12-Spanish.docx\">Word \u2013 Propio 12 (C)<\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/Sermon-Propio-12-Spanish.docx\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-45d23121-1543-4a6c-a4f6-b32d3371d405\">Download<\/a><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-ce1a51c5-423a-48a8-9e7f-52d713622ee4\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/Sermon-Propio-12-Spanish.pdf\">PDF \u2013 Propio 12 (C)<\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/Sermon-Propio-12-Spanish.pdf\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-ce1a51c5-423a-48a8-9e7f-52d713622ee4\">Download<\/a><\/div>\n","protected":false},"featured_media":201217,"template":"","meta":{"_acf_changed":true,"_uag_custom_page_level_css":"","_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[1029,1043],"class_list":["post-270795","sermon","type-sermon","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category-pentecostes-c","category-propio-12c"],"acf":{"drupal_id":"","lectionary_id":false,"sermon_date":"2022-07-24","sermon_other_translation":false,"sermon_language":"","author_id":169079},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.6 (Yoast SEO v26.3) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Propio 12 (C) \u2013 2022 &#8211; The Episcopal Church<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pentecostes-7-c-24-de-julio-de-2022\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Pentecost\u00e9s 7 (C) \u2013 24 de julio de 2022\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"LCR: G\u00e9nesis 18:20\u201332; Salmo 138; Colosenses 2:6\u201315, (16-19); San Lucas 11:1\u201313 \u00a1Cu\u00e1ntas veces nos hemos sentido agradecidos porque, como proclama el salmo le\u00eddo hoy, cuando clamamos a Dios \u00e9l nos escucha, fortalece nuestro \u00e1nimo y asumimos con certeza que somos obras de sus manos y nunca nos abandona! 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