{"id":272311,"date":"2022-07-26T17:17:59","date_gmt":"2022-07-26T21:17:59","guid":{"rendered":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/?post_type=sermon&#038;p=272311"},"modified":"2025-11-25T13:23:24","modified_gmt":"2025-11-25T18:23:24","slug":"pentecostes-10-c-14-de-agosto-de-2022","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pentecostes-10-c-14-de-agosto-de-2022\/","title":{"rendered":"Propio 15 (C) \u2013 2022"},"content":{"rendered":"\n<p><strong><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/lectionary\/propio-15c\/\">LCR: Jerem\u00edas 23:23\u201329; Salmo 82; Hebreos 11:29\u201312:2; San Lucas 12:49\u201356<\/a><\/strong><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignright size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"536\" src=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/Pr15-2022-Sermon-Graphic-SP-1024x536.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-272316\" style=\"width:512px;height:268px\" srcset=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/Pr15-2022-Sermon-Graphic-SP-1024x536.png 1024w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/Pr15-2022-Sermon-Graphic-SP-300x157.png 300w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/Pr15-2022-Sermon-Graphic-SP-768x402.png 768w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/Pr15-2022-Sermon-Graphic-SP-480x251.png 480w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/Pr15-2022-Sermon-Graphic-SP.png 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n<p>El texto del Evangelio para este d\u00e9cimo domingo despu\u00e9s de Pentecost\u00e9s es extraordinariamente dif\u00edcil. El lenguaje \u00e1spero de Jes\u00fas que habla de fuego y llama a la gente hip\u00f3crita es dif\u00edcil de procesar; se parece m\u00e1s al estilo de Juan el Bautista que al del propio Jes\u00fas. Interpretar este texto y encontrar en \u00e9l aliento para el camino no es menos desafiante que el texto mismo. Especialmente cuando, mucho de lo que Jes\u00fas dice, ruega a gritos ser expandido y explicado con detalle porque este Jes\u00fas no se parece al pr\u00edncipe de paz anunciado por Isa\u00edas desde anta\u00f1o, o al resucitado que anuncia paz a los disc\u00edpulos temerosos despu\u00e9s de los eventos de la crucifixi\u00f3n. A los pies de Jes\u00fas reci\u00e9n nacido los \u00e1ngeles entonaron notas de paz y a los pies del resucitado los disc\u00edpulos encontraron palabras de Paz: \u201cPaz a ustedes\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201c\u00bfCreen ustedes que he venido a traer paz a la tierra? Les digo que no, sino divisi\u00f3n.&nbsp;Porque de hoy en adelante, cinco en una familia estar\u00e1n divididos, tres contra dos y dos contra tres.\u201d <\/em>Jes\u00fas no nos explica c\u00f3mo todo esto encaja en la historia de salvaci\u00f3n; <em>\u201cEl padre estar\u00e1 contra su hijo y el hijo contra su padre; la madre contra su hija y la hija contra su madre; la suegra contra su nuera y la nuera contra su suegra.\u201d <\/em>En nuestras culturas hispanas los lazos familiares y sangu\u00edneos son muy estrechos, a veces demasiado, y entender estas palabras tan duras requiere de un esfuerzo extra; aunque a la vez pueden sonar conocidas en aquellas familias en las cuales la fe ha sido un factor de divisi\u00f3n como lo fue en tiempos de Jes\u00fas, y como contin\u00faa siendo hoy en sociedades africanas y de Medio Oriente. La fe cristiana ha tra\u00eddo paz y esperanza a millones de personas en todo el mundo. Por a\u00f1os la Iglesia episcopal tuvo como unos de sus lemas: <em>\u201cLa paz en el negocio de la iglesia\u201d, <\/em>pero no es menos cierto que a trav\u00e9s de los siglos la misma fe que ha tra\u00eddo paz ha sido causa de divisi\u00f3n, cruzadas, inquisiciones y masacres.<\/p>\n\n\n\n<p>El mismo que pronunci\u00f3 las palabras del texto del Evangelio de hoy, fue el que expandi\u00f3 el concepto de familia m\u00e1s all\u00e1 de la biolog\u00eda y la sangre, haciendo de la fe un elemento de unidad; es ah\u00ed donde podemos empezar a ver algo de esperanza: \u201c\u00bfQui\u00e9n es mi madre? \u00bfQui\u00e9nes son mis hermanos? &#8230; El que hace la voluntad de Dios es mi hermano, mi hermana, mi madre\u201d; el mismo Jes\u00fas quien, desde la cruz, encarg\u00f3 a su madre, no al cuidado de su hermano mayor, sino al disc\u00edpulo amado.<\/p>\n\n\n\n<p>La fe, como elemento de unidad, es parte de nuestra herencia cristiana, es por eso por lo que m\u00e1s all\u00e1 de los v\u00ednculos sangu\u00edneos nos llamamos hermanos y hermanas, no porque hayamos alcanzado la perfecci\u00f3n en nuestro modo de relacionarnos, sino porque a trav\u00e9s del bautismo somos aceptados como hijos e hijas de Dios. Validar la importancia de la familia de fe como prioridad sobre cualquier elemento de divisi\u00f3n es una lecci\u00f3n que todos podemos aprender. Mas all\u00e1 del sexo, la clase social, la cultura, la pol\u00edtica, la geograf\u00eda y la sangre, en el bautismo todos hemos sido sellados y marcados como propiedad de Cristo y hechos herederos de una vida nueva, bajo una misma fe y esperanza.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante los \u00faltimos domingos hemos escuchado el Evangelio de Lucas. Hemos visto c\u00f3mo Jes\u00fas va mostrando esperanza a sus seguidores y afirm\u00e1ndoles que no deben preocuparse por el ma\u00f1ana. Jes\u00fas sana, anuncia el reino, recluta a sus disc\u00edpulos, las multitudes lo siguen mientras con ternura y amor se detiene a sanar al enfermo y ense\u00f1ar con paciencia. Pero ahora todo ha cambiado. Jes\u00fas va camino a Jerusal\u00e9n donde encontrar\u00e1 la cruz. Los d\u00edas de su ministerio terrenal se acaban y vive momentos de intensidad. El Jes\u00fas, paciente y amoroso, ahora habla de fuego y de su deseo de que ese fuego ya estuviera ardiendo. Pero no podemos pensar que el fuego al que se refiere es el que destruye; es el fuego del Esp\u00edritu Santo que purifica y santifica.<\/p>\n\n\n\n<p>El mismo Jes\u00fas que ha inspirado a muchos a seguirle, tambi\u00e9n ha dejado atr\u00e1s una multitud que le teme o que se ha visto amenazada por su mensaje de salvaci\u00f3n. Ellos est\u00e1n ahora a la defensiva y traman una conspiraci\u00f3n que le llevar\u00e1 a la cruz. Cuando se trata de Jes\u00fas, nadie es neutral, no es posible tener un encuentro con \u00e9l y permanecer igual, o bien se siente amado o interpelado o ambas, o bien se decide seguirle hasta la cruz o rechazarlo con toda intensidad. Si de verdad somos buenos disc\u00edpulos de Jes\u00fas, si de verdad lo estamos haciendo bien, no hay por qu\u00e9 esperar que las cosas sean distintas para nosotros. En nuestro peregrinar hemos de encontrar algunos que se suman a la multitud de seguidores, mientras otros se alejan de nosotros cuanto m\u00e1s nos acercamos a Jes\u00fas.<\/p>\n\n\n\n<p>Si de verdad estamos comprometidos con el cambio y la vida nueva que Jes\u00fas ofrece, vamos a encontrar que nuestras prioridades no coincidir\u00e1n m\u00e1s con las de este mundo y eso nos pondr\u00e1 en tensi\u00f3n, divisi\u00f3n con el mundo; la transformaci\u00f3n implica cambiar el modo como nos relacionamos con el \u00e9l. Si de verdad estamos respondiendo al mensaje de Jes\u00fas es probable que encontremos divisi\u00f3n y contradicci\u00f3n, incluso con nosotros mismos mientras dejamos que el fuego del Esp\u00edritu Santo vaya consumiendo todo aquello que no es bueno, que nos separa de Dios: el odio, el ego\u00edsmo, el orgullo y la arrogancia.<\/p>\n\n\n\n<p>No hay transformaci\u00f3n sin dolor. El fuego del Esp\u00edritu que ya arde en nosotros quema, pero no destruye, m\u00e1s bien purifica y pule. Jes\u00fas no vino al mundo a complacer o entretener sino a salvar y liberar del yugo del pecado y de la muerte eterna. Una misi\u00f3n as\u00ed requiere poner el mundo de cabeza antes de poderlo enderezar. La misi\u00f3n de salvaci\u00f3n pone en jaque todas nuestras prioridades familiares, econ\u00f3micas, culturales y personales. La paz que el Pr\u00edncipe de Paz tiene para ofrecer no es una sin costo, es una paz conquistada en la cruz, por la que \u00e9l mismo pag\u00f3 el precio.<\/p>\n\n\n\n<p>Las palabras de Jes\u00fas en el Evangelio de hoy no deben ser interpretadas como una profec\u00eda ansiada, sino m\u00e1s bien como la descripci\u00f3n de una realidad inevitable para aquel que se declara seguidor del Dios de salvaci\u00f3n que nos ha sido revelado en Cristo Jes\u00fas.<\/p>\n\n\n\n<p>Ser cada vez m\u00e1s conscientes de aquello que nos separa y valorar cada vez m\u00e1s nuestra fe como elemento de unidad, nos ayudar\u00e1 a estar menos divididos y nos traer\u00e1 una paz que podremos disfrutar aun en medio de los momentos m\u00e1s desafiantes y contradictorios de nuestros peregrinar terrenal.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-b6d96704-bc17-45df-a69a-9bc0b9ebb44e\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/Sermon-Propio-15-Spanish.docx\">Word \u2013 Propio 15 (C)<\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/Sermon-Propio-15-Spanish.docx\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-b6d96704-bc17-45df-a69a-9bc0b9ebb44e\">Download<\/a><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-266cec5b-f677-4e60-af30-bb176edcf848\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/Sermon-Propio-15-Spanish.pdf\">PDF \u2013 Propio 15 (C)<\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/Sermon-Propio-15-Spanish.pdf\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-266cec5b-f677-4e60-af30-bb176edcf848\">Download<\/a><\/div>\n","protected":false},"featured_media":201217,"template":"","meta":{"_acf_changed":true,"_uag_custom_page_level_css":"","_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[1029,1046],"class_list":["post-272311","sermon","type-sermon","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category-pentecostes-c","category-propio-15c"],"acf":{"drupal_id":"","lectionary_id":false,"sermon_date":"2022-08-14","sermon_other_translation":false,"sermon_language":"","author_id":169087},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.6 (Yoast SEO v26.3) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Propio 15 (C) \u2013 2022 &#8211; The Episcopal Church<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pentecostes-10-c-14-de-agosto-de-2022\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Pentecost\u00e9s 10 (C) \u2013 14 de agosto de 2022\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"LCR: Jerem\u00edas 23:23\u201329; Salmo 82; Hebreos 11:29\u201312:2; San Lucas 12:49\u201356 El texto del Evangelio para este d\u00e9cimo domingo despu\u00e9s de Pentecost\u00e9s es extraordinariamente dif\u00edcil. 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