{"id":272312,"date":"2022-07-26T17:18:02","date_gmt":"2022-07-26T21:18:02","guid":{"rendered":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/?post_type=sermon&#038;p=272312"},"modified":"2025-11-25T13:24:56","modified_gmt":"2025-11-25T18:24:56","slug":"pentecostes-11-c-21-de-agosto-de-2022","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pentecostes-11-c-21-de-agosto-de-2022\/","title":{"rendered":"Propio 16 (C) \u2013 2022"},"content":{"rendered":"\n<p><strong><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/lectionary\/propio-16c\/\">LCR: Isa\u00edas 58:9b-14; Salmo 103:1-8; Hebreos 12:18-29; San Lucas 13:10-17.<\/a><\/strong><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignright size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"536\" src=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/Pr16-2022-Sermon-Graphic-SP-1024x536.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-272319\" style=\"width:512px;height:268px\" srcset=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/Pr16-2022-Sermon-Graphic-SP-1024x536.png 1024w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/Pr16-2022-Sermon-Graphic-SP-300x157.png 300w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/Pr16-2022-Sermon-Graphic-SP-768x402.png 768w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/Pr16-2022-Sermon-Graphic-SP-480x251.png 480w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/Pr16-2022-Sermon-Graphic-SP.png 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n<p>\u201c\u00c9l quita todas tus iniquidades y sana todas tus dolencias.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>\u00c9stas son palabras que pueden consolarnos cuando nos sentimos agobiados por las dificultades de la vida -problemas, tristezas o enfermedades-. Es una gran verdad, digna de ser repetida por todos, que Dios nos perdona y nos sana, aun cuando los problemas son de nuestra propia creaci\u00f3n. Como dice San Pablo, Dios est\u00e1 a favor de nosotros y, en su amor y compasi\u00f3n, quiere lo mejor para cada uno de sus hijos.&nbsp; Las lecturas b\u00edblicas para hoy reflejan esta idea con claridad.<\/p>\n\n\n\n<p>Del Antiguo Testamento escuchamos parte de la predicaci\u00f3n del profeta Isa\u00edas. Es una secci\u00f3n de la cual tambi\u00e9n leemos durante la liturgia de Mi\u00e9rcoles de Ceniza, en la que el Se\u00f1or, el Dios de Israel, explica lo que su pueblo necesita para vivir en paz, para que todos gocen del anhelado bienestar. \u00bfQu\u00e9 necesita el pueblo de Dios? \u201c<em>Si haces desaparecer toda opresi\u00f3n, <\/em>[\u2026]<em> si te das a ti mismo en servicio del hambriento, si ayudas al afligido en su necesidad,<\/em> [\u2026] <em>dar\u00e9 comida abundante en el desierto, dar\u00e9 fuerza a tu cuerpo, y ser\u00e1s como una manantial al que no falta el agua\u201d<\/em>. Lo que le hace falta al pueblo de Dios es creer que Dios desea el bienestar de todos y trabajar a favor de este bienestar. El Se\u00f1or manda que tomemos en cuenta las necesidades de todos, no s\u00f3lo de los populares o poderosos. Para Dios los pobres y hambrientos son tan importantes como los gobernantes y pudientes.<\/p>\n\n\n\n<p>El pueblo de Dios tambi\u00e9n debe honrarle por encima de los intereses particulares: \u201c<em>Respeta el s\u00e1bado <\/em>[\u2026]<em> como d\u00eda santo del Se\u00f1or y digno de honor <\/em>[\u2026]<em> y encontrar\u00e1s tu alegr\u00eda en m\u00ed\u201d<\/em>. La invitaci\u00f3n a la sanaci\u00f3n del pueblo de Dios es una invitaci\u00f3n a honrar y adorar al Se\u00f1or con sinceridad.<\/p>\n\n\n\n<p>El autor de la carta de los Hebreos entendi\u00f3 ese mensaje prof\u00e9tico. Nos insta a presentarnos, en cuerpo y alma como nuestro culto racional, y a no olvidarnos de la ayuda mutua; nos recuerda que nuestra relaci\u00f3n con el Se\u00f1or no es algo que debemos tomar a la ligera. Nos llama a adorar a Dios con la devoci\u00f3n y la reverencia que le agradan. Con el fin de propiciar esta reverencia, la Iglesia propone el uso de las liturgias del Libro de Oraci\u00f3n Com\u00fan, evitando que nuestra adoraci\u00f3n en com\u00fan est\u00e9 sujeta a los caprichos de cada celebrante.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Acercarnos al Se\u00f1or en la adoraci\u00f3n, especialmente durante la liturgia eucar\u00edstica, es m\u00e1s que pasar un lindo momento; es llegar a la Jerusal\u00e9n celestial, a la ciudad del Dios viviente. Es entrar en los atrios del templo celestial con la esperanza de ser sanados por la gracia de Dios, como expresa un himno tradicional de la Iglesia Episcopal: <em>\u201cJerusal\u00e9n, hogar feliz, sagrado para m\u00ed, \u00bfmis penas cu\u00e1ndo cambiar\u00e9 por gozo y paz en ti? \u00bfY cu\u00e1ndo, oh Casa de mi Dios, tus atrios pisar\u00e9? \u00bfY cu\u00e1ndo all\u00ed, mi Salvador, tu gloria cantar\u00e9? Jerusal\u00e9n, hogar feliz, morada feliz para m\u00ed, mis penas cesar\u00e1n, en gozo y paz en ti\u201d. <\/em>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>No olvidemos que nuestro encuentro es con el Juez de todos y el Mediador de la Nueva Alianza. Es un encuentro que requiere sinceridad, fe y confianza. Sinceridad porque las Sagradas Escrituras insisten en que no debemos jugar con la religi\u00f3n o tratar de vivirla seg\u00fan nuestro antojo. Dios merece que le entreguemos todo nuestro ser, no s\u00f3lo las palabras de nuestros labios, y que vivamos de acuerdo con nuestra profesi\u00f3n de fe. Por eso, la ep\u00edstola explica que la vida en Cristo es todav\u00eda m\u00e1s grande que la experiencia de Mois\u00e9s y los hebreos en el monte Sina\u00ed. En Jes\u00fas vemos a Dios con m\u00e1s claridad que cualquiera de los profetas antiguos. En Jes\u00fas podemos ver a Dios cara a cara.<\/p>\n\n\n\n<p>Acercarnos al Se\u00f1or tambi\u00e9n requiere fe. Nadie deber\u00eda acercarse a \u00e9l si no es para recibir lo que nos ofrece, y para recibirlo es necesario creer que \u00e9l tiene lo que buscamos, que su gracia puede suplir lo que nos hace falta. Acercarse a Dios es un acto de fe que requiere la confianza en que el Se\u00f1or no nos abandonar\u00e1 porque el Dios que Jes\u00fas nos manifiesta es un Padre misericordioso que ama y cuida de todos sus hijos. El Se\u00f1or se interesa por cada uno de nosotros.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La curaci\u00f3n de la mujer enferma desde hace dieciocho a\u00f1os concretiza y ratifica todo este mensaje. A pesar de estar enferma y jorobada -por un esp\u00edritu impuro por muchos a\u00f1os-, esta mujer recurr\u00eda a la sinagoga, el sitio donde se reun\u00eda el pueblo para escuchar las Escrituras y orar. Desde su fe buscaba a Dios en medio de sus dolores y problemas. Se acerc\u00f3 a Dios, y \u00e9l la escuch\u00f3. Dios en la persona de su Hijo Jes\u00fas tuvo compasi\u00f3n de ella. Es una escena muy poderosa.<\/p>\n\n\n\n<p>San Lucas nos cuenta que Jes\u00fas la vio y la llam\u00f3, imponiendo de una vez sus manos sobre ella y san\u00e1ndola: \u201cMujer, ya est\u00e1s libre de tu enfermedad.\u201d Ella recuper\u00f3 su fuerza y su cuerpo se enderez\u00f3. Al sanarle, Jes\u00fas mostr\u00f3 la compasi\u00f3n de Dios que quiere el bienestar de todos, que atiende las s\u00faplicas de los necesitados que lo invocan. Jes\u00fas nos muestra que Dios escucha nuestras oraciones. Como dice el salmista, \u00e9l quita nuestras iniquidades y sana todas nuestras dolencias. En s\u00edntesis, realmente nos ama.<\/p>\n\n\n\n<p>La reacci\u00f3n del jefe de la sinagoga y de algunos de los espectadores muestra c\u00f3mo muchos -incluso hoy- no saben responder al amor y la gracia de Dios. En vez de asombro, gratitud y adoraci\u00f3n, quieren imponer m\u00e1s condiciones y obst\u00e1culos, pero con la mujer sanada por Jes\u00fas podemos -debemos- comenzar a aprender cu\u00e1n grande es la apertura de Dios para con sus hijos, cu\u00e1n inmenso es el amor de Dios que nos sana y cu\u00e1n abundante es la gracia que nos salva y nos perdona.<\/p>\n\n\n\n<p>En los d\u00edas por venir, busquemos compartir el amor de Dios con todos: ricos y pobres, hambrientos y satisfechos, con los que ya entienden y con los que no. Cristo ya lo hace. Am\u00e9n.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-23131186-2a11-4813-94b3-5711f74308a8\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/Sermon-Propio-16-Spanish.docx\">Word \u2013 Propio 16 (C)<\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/Sermon-Propio-16-Spanish.docx\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-23131186-2a11-4813-94b3-5711f74308a8\">Download<\/a><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-30436540-f902-488c-9d61-80c5cf163776\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/Sermon-Propio-16-Spanish.pdf\">PDF \u2013 Propio 16 (C)<\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/Sermon-Propio-16-Spanish.pdf\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-30436540-f902-488c-9d61-80c5cf163776\">Download<\/a><\/div>\n","protected":false},"featured_media":201217,"template":"","meta":{"_acf_changed":true,"_uag_custom_page_level_css":"","_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[1029,1047],"class_list":["post-272312","sermon","type-sermon","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category-pentecostes-c","category-propio-16c"],"acf":{"drupal_id":"","lectionary_id":false,"sermon_date":"2022-08-21","sermon_other_translation":false,"sermon_language":"","author_id":168802},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.6 (Yoast SEO v26.3) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Propio 16 (C) \u2013 2022 &#8211; The Episcopal Church<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pentecostes-11-c-21-de-agosto-de-2022\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Pentecost\u00e9s 11 (C) \u2013 21 de agosto de 2022\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"LCR: Isa\u00edas 58:9b-14; Salmo 103:1-8; Hebreos 12:18-29; San Lucas 13:10-17. \u201c\u00c9l quita todas tus iniquidades y sana todas tus dolencias.\u201d \u00c9stas son palabras que pueden consolarnos cuando nos sentimos agobiados por las dificultades de la vida -problemas, tristezas o enfermedades-. 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