{"id":272678,"date":"2022-08-04T10:00:23","date_gmt":"2022-08-04T14:00:23","guid":{"rendered":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/?post_type=sermon&#038;p=272678"},"modified":"2025-11-25T13:26:33","modified_gmt":"2025-11-25T18:26:33","slug":"pentecostes-12-c-28-de-agosto-de-2022","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pentecostes-12-c-28-de-agosto-de-2022\/","title":{"rendered":"Propio 17 (C) \u2013 2022"},"content":{"rendered":"\n<p><strong><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/lectionary\/proper-17c\/\">LCR: Proverbios 25:6\u20137; Salmo 112; Hebreos 13:1\u20138,15\u201316; San Lucas 14:1,7\u201314.<\/a><\/strong><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignright size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"536\" src=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/Pr17-2022-Sermon-Graphic-SP-1024x536.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-272679\" style=\"width:512px;height:268px\" srcset=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/Pr17-2022-Sermon-Graphic-SP-1024x536.png 1024w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/Pr17-2022-Sermon-Graphic-SP-300x157.png 300w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/Pr17-2022-Sermon-Graphic-SP-768x402.png 768w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/Pr17-2022-Sermon-Graphic-SP-480x251.png 480w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/Pr17-2022-Sermon-Graphic-SP.png 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n<p>Los \u00faltimos vers\u00edculos de la llamada Carta a los Hebreos, junto a lo que acabamos de escuchar del evangelio seg\u00fan San Lucas, son de gran relevancia para nosotros y nuestras comunidades de fe en estos tempos que llamamos \u201cpospand\u00e9micos\u201d. Los consejos que nos ofrecen, aunque los hemos escuchado en muchas ocasiones, nos siguen animando a continuar con el mismo coraz\u00f3n desbordante de empat\u00eda y con la generosidad que caracteriza nuestra labor de entrega al pr\u00f3jimo, pidi\u00e9ndonos estar pendientes de las necesidades de los dem\u00e1s y de servirles en nombre de Cristo.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero, m\u00e1s all\u00e1 del pr\u00f3jimo que conocemos, se nos invita hoy a que salgamos al mundo, fuera de nuestros entornos y de las personas que amamos, con el compromiso de solidarizarnos, incluir y servir como hermanos y hermanas, a otras almas que sabemos viven aisladas y necesitadas de aprecio, apoyo, de ser escuchadas y abrazadas. Nuestras atenciones y cuidados les har\u00e1n sentir que no est\u00e1n solas en el mundo que les ha tocado vivir, el cual, con mucho dolor, pueden considerar injusto y cruel.<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy d\u00eda nos hemos dado cuenta, m\u00e1s que nunca, de lo mucho que dependemos los unos de los otros y con todo el mundo, incluso para poder sobrevivir a lo que amenaza nuestras vidas, principios y las bases en las que hemos construido como sociedad. No hay d\u00eda que no nos lleguen noticias devastadoras que no dejan de preocuparnos y atemorizarnos. A diario nos enfrentamos a los efectos sin precedentes de la pandemia del Coronavirus y sus variantes que siguen apareciendo tras casi de tres a\u00f1os, nos siguen enfermando a pesar de las vacunas y los refuerzos; nos siguen llegando noticias de las consecuencias y desastres del cambio clim\u00e1tico, de los conflictos b\u00e9licos que dejan grandes saldos de muertos, heridos, destrucci\u00f3n, desolaci\u00f3n y desplazamiento de multitudes de seres inocentes.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde lo profundo de nuestras almas afligidas no dejamos de elevar oraciones fervientes, rog\u00e1ndole a Dios que no aparte su presencia amorosa y protectora de nosotros, su pueblo amado; que nos provea de la fortaleza que necesitamos para mantenernos firmes en la fe y la esperanza en su divina voluntad y providencia. En nuestros momentos de reflexi\u00f3n y silencio tambi\u00e9n le pedimos nos d\u00e9 entendimiento y una respuesta al porqu\u00e9 de tanto ensa\u00f1amiento de unos en contra de otros. Con gran humildad le expresamos nuestro deseo de que su amor infinito nos d\u00e9 la fuerza para vivir el mandamiento de su amado hijo, Jesucristo, de amarnos los unos a los otros como \u00c9l nos ama. \u00c9sta es la \u00fanica manera como lograremos que, en nuestras vidas, hogares, comunidades y en la sociedad, reine por fin la justica y la paz.<\/p>\n\n\n\n<p>Precisamente, el consejo del autor de la Carta a los Hebreos es el de amarnos, no s\u00f3lo los unos a los otros como hermanos, sino tambi\u00e9n el de ser hospitalarios con los que llegan a nuestros hogares, porque podr\u00eda darse que de verdad estuvi\u00e9ramos hospedando \u00e1ngeles. Y, aunque podemos decir \u201ceso es lo que hacemos siempre porque nos nace del coraz\u00f3n\u201d, el consejo es llevar ese amor de hermanos y hermanas a lugares donde nunca pensar\u00edamos ir, escuchar y entrar en relaci\u00f3n fraterna, por ejemplo, con personas encarceladas, hermanos que sufren enfermedades terminales en los hospicios, envejecientes que muchas veces viven en completo abandono por parte de sus familiares, visitando los orfelinatos donde el lazo del amor, cuidados y atenci\u00f3n es crucial para su crecimiento. Quienes viven ese amor fraternal como un ministerio de presencia y servicio al mundo, experimentan, a cada paso, el gozo que esos lazos fraternos nos prodigan; saben que esas obras son del agrado de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>En el evangelio de Lucas escuchamos la invitaci\u00f3n a ser humildes, a nunca querer ocupar los puestos de honor ya que podr\u00eda llegar otro m\u00e1s importante y pasar\u00edamos por la verg\u00fcenza y la humillaci\u00f3n de ser enviados a sentarnos en el \u00faltimo lugar.&nbsp; Lo que escuchamos del libro de Proverbios lo podemos tener en mente como mantra de humildad: \u201cNo te des importancia ante el rey, ni tomes el lugar de la gente importante; vale m\u00e1s que te inviten a subir all\u00ed, que ser humillado ante los grandes se\u00f1ores\u201d. Dice el evangelista que es mejor que se nos invite delante de los dem\u00e1s a ocupar un puesto de honor.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero tambi\u00e9n nos dice el Evangelio que, si decidimos ofrecer una gran cena en nuestro hogar, en lugar de invitar a nuestros familiares y amigos -quienes nos recompensar\u00e1n con otra invitaci\u00f3n parecida-, m\u00e1s bien invitemos a los marginados, enfermos y desvalidos, porque grande ser\u00e1 nuestra felicidad y recompensa cuando resuciten los justos. Como cant\u00f3 el salmista: \u201cHan repartido liberalmente al pobre, y su generosidad permanece para siempre; alzar\u00e1n la frente con dignidad\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Hermanos y hermanas, en esta \u00e9poca que nos ha tocado vivir, la cual nos llena de pesadumbre, dolor y desconsuelo, al ser testigos de tanto sufrimiento causado por la ambici\u00f3n al dinero, el narcisismo de los poderosos, la desuni\u00f3n entre las naciones y el odio y la opresi\u00f3n hacia los m\u00e1s d\u00e9biles, no dejemos de confiar en que Dios es nuestra ayuda y nuestra fortaleza en nuestras luchas.<\/p>\n\n\n\n<p>Sigamos el ejemplo del amor de Cristo por cada uno de nosotros. Abramos nuestro coraz\u00f3n al ser que todav\u00eda no conocemos y vivamos a plenitud el regalo de su historia, el compartir nuestros sue\u00f1os, el invitarnos a la alabanza a Dios cuya presencia siempre est\u00e1 en nosotros. El Esp\u00edritu del amor divino siempre guiar\u00e1 nuestros pasos y bendecir\u00e1 el amor fraternal que prodiguemos en nombre de Cristo.<\/p>\n\n\n\n<p>Queridos hermanos y hermanas: \u201cVayamos al mundo para amar y servir al Se\u00f1or\u201d \u00a1Aleluya, Aleluya!<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-59ffb7d4-e6a4-4aa3-bf42-64fe43aa0462\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/Sermon-Propio-17-Spanish.docx\">Word \u2013 Propio 17 (C)<\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/Sermon-Propio-17-Spanish.docx\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-59ffb7d4-e6a4-4aa3-bf42-64fe43aa0462\">Download<\/a><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-2a971db4-fe16-410f-8360-a6d265c754ab\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/Sermon-Propio-17-Spanish.pdf\">PDF \u2013 Propio 17 (C)<\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/Sermon-Propio-17-Spanish.pdf\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-2a971db4-fe16-410f-8360-a6d265c754ab\">Download<\/a><\/div>\n","protected":false},"featured_media":201217,"template":"","meta":{"_acf_changed":true,"_uag_custom_page_level_css":"","_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[1029,1048],"class_list":["post-272678","sermon","type-sermon","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category-pentecostes-c","category-propio-17c"],"acf":{"drupal_id":"","lectionary_id":false,"sermon_date":"2022-08-28","sermon_other_translation":false,"sermon_language":"","author_id":169008},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.6 (Yoast SEO v26.3) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Propio 17 (C) \u2013 2022 &#8211; The Episcopal Church<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pentecostes-12-c-28-de-agosto-de-2022\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Pentecost\u00e9s 12 (C) \u2013 28 de agosto de 2022\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"LCR: Proverbios 25:6\u20137; Salmo 112; Hebreos 13:1\u20138,15\u201316; San Lucas 14:1,7\u201314. 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