{"id":272827,"date":"2022-08-10T09:57:29","date_gmt":"2022-08-10T13:57:29","guid":{"rendered":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/?post_type=sermon&#038;p=272827"},"modified":"2025-11-25T13:29:39","modified_gmt":"2025-11-25T18:29:39","slug":"pentecostes-14-c-11-de-septiembre-de-2022","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pentecostes-14-c-11-de-septiembre-de-2022\/","title":{"rendered":"Propio 19 (C) \u2013 2022"},"content":{"rendered":"\n<p><strong><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/lectionary\/propio-19c\/\">LCR: \u00c9xodo 32:7\u201314; Salmo 51:1\u201310 [= 51:1\u201311 LOC]; 1 Timoteo 1:12\u201317; San Lucas 15:1\u201310.<\/a><\/strong><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignright size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"536\" src=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/Pr19-2022-Sermon-Graphic-SP-1024x536.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-272838\" style=\"width:512px;height:268px\" srcset=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/Pr19-2022-Sermon-Graphic-SP-1024x536.png 1024w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/Pr19-2022-Sermon-Graphic-SP-300x157.png 300w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/Pr19-2022-Sermon-Graphic-SP-768x402.png 768w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/Pr19-2022-Sermon-Graphic-SP-480x251.png 480w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/Pr19-2022-Sermon-Graphic-SP.png 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n<p>El evangelio de san Lucas es uno de los m\u00e1s bellos entre los sin\u00f3pticos porque nos muestra la misericordia divina de una manera palpable. Es el evangelio que nos ofrece dos inmortales par\u00e1bolas, la del Buen Samaritano y la del Hijo Pr\u00f3digo. Con s\u00f3lo estas par\u00e1bolas san Lucas ya se hubiera inmortalizado como transmisor y revelador de lo m\u00e1s esencial del cristianismo: el amor de Dios Padre-Madre y el amor al pr\u00f3jimo.<\/p>\n\n\n\n<p>La lectura de hoy nos ofrece dos peque\u00f1as par\u00e1bolas que son como la introducci\u00f3n a la bell\u00edsima del Hijo Pr\u00f3digo. Ya desde el inicio de la lectura se presenta un escenario lleno de tensi\u00f3n: por un lado, los pecadores que escuchan a Jes\u00fas y, por otro, los fariseos y doctores que en vez de escuchar murmuran y condenan a Jes\u00fas.<\/p>\n\n\n\n<p>Jes\u00fas y los fariseos representan dos posturas que se han mantenido firmes durante toda la historia del cristianismo. La postura de Jes\u00fas defensor del amor, la compasi\u00f3n y la misericordia. La postura de los fariseos aferrados a la ley, al legalismo y a la intransigencia. El legalismo concede a la pr\u00e1ctica de la ley un valor absoluto. La ley adquiere importancia de primer orden y no hay excepciones. Con ello se excluye la posibilidad de una comprensi\u00f3n, de un entendimiento, en otras palabras, se impide que la gracia de Dios act\u00fae en el ser humano en forma de compasi\u00f3n y misericordia.<\/p>\n\n\n\n<p>Para los legalistas del tiempo de Jes\u00fas, los que no cumpl\u00edan la ley eran personas sin valor moral, eran pecadores y, como tales, no val\u00eda la pena dedicarles tiempo ni atenci\u00f3n, en otras palabras, eran desechables y marginados. En esa sociedad ser desechable equival\u00eda a estar perdido; no cab\u00eda en el c\u00edrculo de los \u201csantos\u201d seg\u00fan los par\u00e1metros fariseos. No es de extra\u00f1ar pues, el asombro de los fariseos al ver a Jes\u00fas dedicando tiempo y amor a esa gente perdida. \u00bfC\u00f3mo es posible? No lo pod\u00edan entender. Por eso, Jes\u00fas, con esa manera de actuar, pasaba por ser un revolucionario que pervert\u00eda el orden oficial establecido. El juda\u00edsmo oficial se ve\u00eda suplantado por aquellos a quienes realmente despreciaban; se ve\u00eda suplantado por los pecadores. Esto era algo inconcebible.<\/p>\n\n\n\n<p>Jes\u00fas sab\u00eda que su Padre Celestial no pod\u00eda excluir a nadie; sab\u00eda muy bien que Dios Padre-Madre siempre sale al encuentro de lo perdido. El gran m\u00edstico san Juan de la Cruz dice que por mucho que busquemos a Dios, Dios nos est\u00e1 buscando siempre primero. Los fariseos no interpretaban bien a Jes\u00fas. No se daban cuenta de que amar y buscar a la oveja perdida, no significa que no amara a las otras noventa y nueve. Dios amaba y buscaba a los fariseos, pero \u00e9stos ofrec\u00edan siempre resistencia, no se dejaban encontrar y, antes bien, presentaban un muro de oposici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Con todo, Dios est\u00e1 ah\u00ed constantemente esperando; no cesa de buscar a los fariseos y a todos los que somos pecadores. Para ello es capaz de esforzarse hasta el punto de: \u201cdejar a las noventa y nueve ovejas\u201d, \u201cbuscar la perdida\u201d, \u201challarla\u201d, \u201ccargarla sobre los hombros\u201d, \u201cbuscar a los vecinos y comunicarles su alegr\u00eda\u201d. \u00c9stas son acciones simb\u00f3licas que demuestran hasta qu\u00e9 punto se preocupa Dios de nosotros.<\/p>\n\n\n\n<p>En la par\u00e1bola de la moneda perdida, es significativo el que Jes\u00fas utilice como ejemplo a una mujer. Aprovecha para dar un tono especial a todo el ejemplo. La sensibilidad y ternura de la mujer aparecen palpables en todos los pasos que da: \u201cenciende una luz\u201d, \u201cbarre\u201d, \u201cbusca\u201d, \u201cencuentra\u201d, \u201cse legra\u201d, \u201cconvoca a las vecinas\u201d. Aqu\u00ed tambi\u00e9n se trata de acciones simb\u00f3licas que detallan el incesante amor que Dios nos tiene.<\/p>\n\n\n\n<p>Al final de ambos ejemplos se da una explosi\u00f3n de alegr\u00eda: \u201cAl\u00e9grense conmigo, porque encontr\u00e9 la oveja perdida\u201d, \u201c\u00a1Al\u00e9grense conmigo, porque encontr\u00e9 la moneda perdida!\u201d. Al final se organiza una fiesta, como la de la par\u00e1bola del Hijo Pr\u00f3digo. Estas par\u00e1bolas, estos ejemplos de Jes\u00fas, debieran estimularnos a pensar: \u00bfC\u00f3mo actuamos hoy ante el hermano, con la ley en la mano o con compasi\u00f3n?<\/p>\n\n\n\n<p>No era de extra\u00f1ar que a Jes\u00fas lo siguiera la gente. En aquella sociedad, en la que la mayor\u00eda era una masa de personas marginadas y condenadas, Jes\u00fas se presentaba en medio de todos ofreciendo esperanza, amor y compasi\u00f3n. Y la gente lo segu\u00eda. Por el contrario, los fariseos y doctores de la ley, en su ceguera, cada vez se llenaban m\u00e1s de odio y tramaban c\u00f3mo cazar a Jes\u00fas para condenarlo. As\u00ed, la gente cada vez se separaba m\u00e1s de la religiosidad de los legalistas.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo asombroso para nosotros es que despu\u00e9s de dos mil a\u00f1os no hayamos aprendido. Y es que desde el principio se incluyeron en el cristianismo semillas que dar\u00edan fruto pernicioso. Al adoptar la cultura romana, y con ella su ley, el cristianismo, sin darse cuenta, acept\u00f3 algo que causar\u00eda mucho dolor y sufrimiento a millones de cristianos, durante muchos siglos.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed vemos que todav\u00eda hoy, la iglesia como instituci\u00f3n, en much\u00edsimas ocasiones, opta m\u00e1s por la ley que por la misericordia. Y, seg\u00fan esa norma, se rechaza a gente que no pueda reunir ciertos documentos para recibir la gracia de Dios en los sacramentos; esa pobre gente es excluida, rechazada y tiene que andar mendigando hasta encontrar un \u201cpastor\u201d que, lleno de compasi\u00f3n,&nbsp;se esfuerce por encontrar a la oveja perdida. Mientras no demos prioridad al ser humano sobre la ley, estaremos del lado legalista. Siempre que nos esforcemos por encontrar una soluci\u00f3n a un problema que hace sufrir al hermano nos encontraremos del lado de Jes\u00fas, manifestando amor y misericordia.<\/p>\n\n\n\n<p>San Pablo lo confiesa de esta manera: \u201cCristo Jes\u00fas vino al mundo para salvar a los pecadores de los cuales yo soy el primero. Pero Cristo Jes\u00fas me tuvo compasi\u00f3n, para demostrar conmigo toda su paciencia dando un ejemplo a los que habr\u00edan de creer y conseguir la vida eterna\u201d. Las palabras clave de esa afirmaci\u00f3n son: \u201csalvar a los pecadores\u201d, \u201ctuvo compasi\u00f3n\u201d, \u201cpaciencia\u201d, \u201cdio ejemplo a los creyentes\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00c9se ha de ser nuestro programa de vida, incluy\u00e9ndonos nosotros mismos entre los pecadores. Ayud\u00e9monos mutuamente, con compasi\u00f3n y paciencia para que, con la gracia de Dios, consigamos la vida eterna.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-a4b7292b-48c6-413f-8d23-c87df725b5b6\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/Sermon-Propio-19-Spanish.docx\">Word \u2013 Propio 19 (C)<\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/Sermon-Propio-19-Spanish.docx\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-a4b7292b-48c6-413f-8d23-c87df725b5b6\">Download<\/a><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-e086a21e-97aa-4241-a7dc-127a6004561f\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/Sermon-Propio-19-Spanish.pdf\">PDF \u2013 Propio 19 (C)<\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/Sermon-Propio-19-Spanish.pdf\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-e086a21e-97aa-4241-a7dc-127a6004561f\">Download<\/a><\/div>\n","protected":false},"featured_media":201217,"template":"","meta":{"_acf_changed":true,"_uag_custom_page_level_css":"","_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[1029,1050],"class_list":["post-272827","sermon","type-sermon","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category-pentecostes-c","category-propio-19c"],"acf":{"drupal_id":"","lectionary_id":false,"sermon_date":"2022-09-11","sermon_other_translation":false,"sermon_language":"","author_id":168896},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.6 (Yoast SEO v26.3) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Propio 19 (C) \u2013 2022 &#8211; The Episcopal Church<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pentecostes-14-c-11-de-septiembre-de-2022\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Pentecost\u00e9s 14 (C) \u2013 11 de septiembre de 2022\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"LCR: \u00c9xodo 32:7\u201314; Salmo 51:1\u201310 [= 51:1\u201311 LOC]; 1 Timoteo 1:12\u201317; San Lucas 15:1\u201310. 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