{"id":273451,"date":"2022-08-28T12:24:40","date_gmt":"2022-08-28T16:24:40","guid":{"rendered":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/?post_type=sermon&#038;p=273451"},"modified":"2025-11-25T13:34:37","modified_gmt":"2025-11-25T18:34:37","slug":"pentecostes-17-c-2-de-octubre-de-2022","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pentecostes-17-c-2-de-octubre-de-2022\/","title":{"rendered":"Propio 22 (C) \u2013 2022"},"content":{"rendered":"\n<p><strong><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/lectionary\/propio-22c\/\">LCR: Habacuc, 1:1-4, 2:1-4; Salmo 37:1-10; 2 Timoteo 1:1-14; Lucas 17:5-10<\/a><\/strong><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignright size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"536\" src=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/Pr22-2022-Sermon-Graphic-SP-1024x536.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-273455\" style=\"width:512px;height:268px\" srcset=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/Pr22-2022-Sermon-Graphic-SP-1024x536.png 1024w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/Pr22-2022-Sermon-Graphic-SP-300x157.png 300w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/Pr22-2022-Sermon-Graphic-SP-768x402.png 768w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/Pr22-2022-Sermon-Graphic-SP-480x251.png 480w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/Pr22-2022-Sermon-Graphic-SP.png 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n<p>\u201c\u00a1Danos m\u00e1s fe!\u201d, \u201c\u00a1Danos m\u00e1s fe!\u201d le piden los disc\u00edpulos a Jes\u00fas. Pero \u00bfqu\u00e9 es \u201cfe\u201d? \u00bfDe qu\u00e9 estamos hablando? En griego, la palabra fe significa confianza. Por eso podemos decir que tener fe es confiar en alguien. Por ejemplo, cuando una madre le dice a su hijo, \u201cmijo, yo tengo fe en ti\u201d, le est\u00e1 expresando su confianza en quien \u00e9l es, sus capacidades y lo que puede lograr en la vida. Nuestra fe como cristianos no es simplemente estar de acuerdo con alguna teolog\u00eda. Aun en el credo, por ejemplo, no decimos que creemos que Dios es Padre, Hijo y Esp\u00edritu Santo, sino que creemos en Dios, Padre, Hijo y Esp\u00edritu Santo. Es decir, confiamos en Dios Padre, Hijo y Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta fe o confianza es poderosa. Nos motiva, nos hace levantarnos y abrazar el nuevo d\u00eda lleno de posibilidades, confiando en que podemos vivirlo plenamente. La vida sin confianza en nadie es una tortura, es un sentirse solo y en peligro continuamente, es, literalmente, vivir sin esperanza, desesperados. Y aunque sea peque\u00f1ita, como una semilla, esta fe o confianza es tan poderosa que hasta puede mover monta\u00f1as.<\/p>\n\n\n\n<p>Nuestra fe en Dios no est\u00e1 basada s\u00f3lo en ideas, sino en el testimonio de toda la creaci\u00f3n que nos dice, si prestamos atenci\u00f3n, a veces a gritos y a veces susurrando: \u201c\u00a1pst! \u00a1Dios me hizo y me sostiene! Dios crea y sostiene el universo \u2013a cada uno de nosotros y a todo lo que nos rodea y mucho m\u00e1s\u2013 gratuitamente y por amor. \u00bfC\u00f3mo no vamos a confiar? \u00bfC\u00f3mo vamos a demandar esto o aquello, como si Dios nos debiera mejor vida, m\u00e1s dinero, etc.? Dios no es nuestro empleado, ni una mascota que dirigimos para que nos sirva. No. Dios es el fundamento, la causa y el sost\u00e9n de cada uno de nosotros y de nuestras vidas. Merece nuestra confianza.<\/p>\n\n\n\n<p>Aun as\u00ed, es natural dudar de Dios. Al fin y al cabo, a veces no vemos su mano en el mundo. Hay d\u00edas en que le decimos, como el salmista, \u00a1\u201cAy Dios!, \u00bfhasta cu\u00e1ndo gritaremos pidi\u00e9ndote ayuda sin que nos escuches? \u00bfHasta cu\u00e1ndo clamaremos por la violencia que sufrimos sin que vengas a liberarnos? \u00bfPor qu\u00e9 permites tanta angustia y maldad en nuestras vidas? Se ignora la ley, se pisotea el derecho, el malo persigue al bueno, se tuerce la justicia y el pobre sigue pobre y m\u00e1s pobre cada d\u00eda\u201d. Y Dios contesta, \u201cA\u00fan no ha llegado el momento de que se cumpla mi visi\u00f3n; pero no dejar\u00e1 de cumplirse. T\u00fa espera y conf\u00eda, aunque se demore, pues llegar\u00e1 en el momento preciso. Los malos est\u00e1n orgullosos, pero los justos vivir\u00e1n por su confianza en Dios. No te enojes ni sientas envidia por gente mala, porque se marchitan pronto, como la hierba\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Y como dice el profeta Habacuc en la primera lectura de hoy, \u201cconf\u00eda en Dios; haz el bien, vive, y mantente en fe. Ama a Dios con ternura y cumplir\u00e1 tus deseos m\u00e1s profundos. Pon tu vida en las manos de Dios; conf\u00eda en Dios, quien vendr\u00e1 a tu ayuda, y har\u00e1 brillar tu justicia como brilla el sol de mediod\u00eda. Espera con paciencia a que Dios te ayude. No te irrites por quienes triunfan en la vida, ni por quienes planean el mal. Deja el enojo, abandona el furor; no te enojes, porque eso s\u00f3lo empeora las cosas. La gente mala ser\u00e1 expulsada de la tierra. Dentro de poco, por m\u00e1s que los busques, no existir\u00e1n; no volver\u00e1s a verlos. Pero quienes conf\u00edan en Dios tomar\u00e1n posesi\u00f3n de la tierra.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>En la segunda lectura, Pablo le escribe a Timoteo a quien convirti\u00f3 a seguir a Cristo. Alaba la fe sincera de Timoteo y su familia, y le dice que avive el fuego de lo que Dios le concedi\u00f3. \u00bfQu\u00e9 fuego? Es el fuego interior del Esp\u00edritu Santo que recibi\u00f3 en su bautismo. Ese Esp\u00edritu que todos y todas hemos recibido, que no es un esp\u00edritu de miedo sino de poder, amor y sabidur\u00eda. Un esp\u00edritu que, desde lo m\u00e1s profundo de nuestro ser, llama a Dios, como una criatura que somos, diciendo: \u00a1\u201cPap\u00e1 Dios!\u201d o \u00a1Mam\u00e1 Dios! No nos avergonzamos de ese esp\u00edritu, m\u00e1s bien en nuestras vidas damos testimonio de Cristo y su mensaje.<\/p>\n\n\n\n<p>Y aceptamos el costo de lo que nos viene cuando proclamamos el mensaje del Evangelio, es decir, la buena noticia de Dios proclamada por Jes\u00fas: \u201cEl Reino de Dios est\u00e1 cerquita. Cambien de coraz\u00f3n y conf\u00eden en la buena noticia\u201d; la buena noticia del reino que viene a nosotros, como pedimos en el Padre Nuestro cuando decimos: \u201cVenga a nosotros tu reino\u201d. \u201cVenga\u201d, no \u201cll\u00e9vanos\u201d. No en el m\u00e1s all\u00e1, ni en las nubes, sino aqu\u00ed, en este mundo desgarrado y lleno de injusticia; venga tu reino en el que diremos la verdad, recibiremos justicia, viviremos en paz y nos amaremos unos a otros. Aqu\u00ed. Entre nosotros.<\/p>\n\n\n\n<p>Dios nos rescat\u00f3 y nos llam\u00f3, y nos hizo un pueblo santo, naci\u00f3n sacerdotal, porque as\u00ed quiso, con la bondad y amor que tiene por nosotros desde siempre, un amor revelado en Cristo Jes\u00fas, nuestro Libertador, quien, al vivir la buena noticia del reino, nos ense\u00f1\u00f3 c\u00f3mo vivir ya, aqu\u00ed, en ese nuevo mundo que esperamos.<\/p>\n\n\n\n<p>Al igual que a Pablo, Dios nos ha encargado y enviado tambi\u00e9n a nosotros y nosotras para anunciar el mensaje del Evangelio, que es: \u201cEl Reino de Dios est\u00e1 cerquita. Cambien de coraz\u00f3n y conf\u00eden en la buena noticia\u201d. Y lo anunciamos, no tanto con muchas palabras y discursos, sino en la manera en que vivimos nuestras vidas: con confianza en Dios, esperanza en el reino prometido y diciendo la verdad, luchando por la justicia, para que as\u00ed pueda haber paz y amor. Aqu\u00ed. Ya. Y aunque suframos a causa de anunciar esto en nuestras vidas, no nos avergonzamos, porque sabemos en qui\u00e9n hemos puesto nuestra confianza: en Dios y s\u00f3lo en Dios y su mensaje del reino.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed que sigamos la ense\u00f1anza que hemos recibido y vivamos en la fe, es decir, en la confianza en Dios y su amor, revelados por Cristo y en el Esp\u00edritu Santo que vive en nosotros, seg\u00fan vivimos d\u00eda a d\u00eda la vida del Reino.<\/p>\n\n\n\n<p>Que Dios derrame su gracia, su misericordia y su paz sobre todos nosotros. Am\u00e9n.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-adad4d8e-88d6-431d-a7a9-ac22dd2bc76e\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/Sermon-Propio-22-Spanish.docx\">Word \u2013 Propio 22 (C)<\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/Sermon-Propio-22-Spanish.docx\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-adad4d8e-88d6-431d-a7a9-ac22dd2bc76e\">Download<\/a><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-bcec0028-bc7b-4762-bec2-358c0932e665\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/Sermon-Propio-22-Spanish.pdf\">PDF \u2013 Propio 22 (C)<\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/Sermon-Propio-22-Spanish.pdf\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-bcec0028-bc7b-4762-bec2-358c0932e665\">Download<\/a><\/div>\n","protected":false},"featured_media":201215,"template":"","meta":{"_acf_changed":true,"_uag_custom_page_level_css":"","_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[1029,1053],"class_list":["post-273451","sermon","type-sermon","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category-pentecostes-c","category-propio-22c"],"acf":{"drupal_id":"","lectionary_id":false,"sermon_date":"2022-10-02","sermon_other_translation":false,"sermon_language":"","author_id":157622},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.6 (Yoast SEO v26.3) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Propio 22 (C) \u2013 2022 &#8211; The Episcopal Church<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pentecostes-17-c-2-de-octubre-de-2022\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Pentecost\u00e9s 17 (C) \u2013 2 de octubre de 2022\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"LCR: Habacuc, 1:1-4, 2:1-4; Salmo 37:1-10; 2 Timoteo 1:1-14; Lucas 17:5-10 \u201c\u00a1Danos m\u00e1s fe!\u201d, \u201c\u00a1Danos m\u00e1s fe!\u201d le piden los disc\u00edpulos a Jes\u00fas. 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