{"id":274913,"date":"2022-09-20T18:38:28","date_gmt":"2022-09-20T22:38:28","guid":{"rendered":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/?post_type=sermon&#038;p=274913"},"modified":"2025-11-25T13:43:00","modified_gmt":"2025-11-25T18:43:00","slug":"pentecostes-22-c-6-de-noviembre-de-2022","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pentecostes-22-c-6-de-noviembre-de-2022\/","title":{"rendered":"Propio 27 (C) \u2013 2022"},"content":{"rendered":"\n<p><strong><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/lectionary\/propio-27c\/\">LCR: Job 19:23-27a; Salmo 17:1-9; 2 Tesalonicenses 2:1-5,13-17; San Lucas 20:27-38<\/a><\/strong><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignright size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"536\" src=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/Pr27-2022-Sermon-Graphic-SP-1024x536.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-274924\" style=\"width:512px;height:268px\" srcset=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/Pr27-2022-Sermon-Graphic-SP-1024x536.png 1024w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/Pr27-2022-Sermon-Graphic-SP-300x157.png 300w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/Pr27-2022-Sermon-Graphic-SP-768x402.png 768w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/Pr27-2022-Sermon-Graphic-SP-480x251.png 480w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/Pr27-2022-Sermon-Graphic-SP.png 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n<p><em>\u201cCon mis propios ojos he de verlo, yo mismo y no un extra\u00f1o.\u201d<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Sin duda, las lecturas asignadas para hoy nos se\u00f1alan la gran verdad y, lo que es todav\u00eda m\u00e1s grande, la suprema esperanza de todo cristiano: la resurrecci\u00f3n de los muertos.<\/p>\n\n\n\n<p>De un modo, todos estamos acostumbrados a hablar de la resurrecci\u00f3n porque a menudo repetimos las palabras de los credos: \u201cCreo\u2026en la resurrecci\u00f3n de los muertos y la vida eterna\u201d, como indica el Credo de los Ap\u00f3stoles o, como decimos en el Credo Niceno: \u201cEsperamos la resurrecci\u00f3n de los muertos y la vida del mundo futuro\u201d. Muchos hemos repetido estas palabras en innumerables ocasiones desde nuestra ni\u00f1ez.<\/p>\n\n\n\n<p>De otro modo, la resurrecci\u00f3n no parece ser un tema del que se escucha mucho en nuestras iglesias, lo cual es curioso dado que goza de gran importancia en las Escrituras y en las ense\u00f1anzas del Se\u00f1or Jesucristo; pero, de nuevo, por mucho que repitamos las palabras de los credos, poco hablamos de la resurrecci\u00f3n de los muertos. Las lecturas de hoy nos ayudan a entender m\u00e1s sobre este asunto.<\/p>\n\n\n\n<p>En primer lugar, leemos las palabras poderos\u00edsimas del libro sapiencial de Job. Son tan llenas de esperanza que las empleamos al principio de nuestras liturgias f\u00fanebres. En su totalidad Job es un texto dif\u00edcil de interpretar, sin embargo, esta secci\u00f3n provee una pauta para entender el resto del libro: Job conf\u00eda en Dios a pesar de no siempre entender lo que Dios hace. \u201cYo s\u00e9 que mi defensor vive y que \u00e9l ser\u00e1 mi abogado aqu\u00ed en la tierra. Y aunque la piel se me caiga a pedazos, yo, en persona, ver\u00e9 a Dios.\u201d Esta declaraci\u00f3n expresa el meollo de nuestra fe en la resurrecci\u00f3n: aunque nuestra vida f\u00edsica quede en pedazos o en el polvo de la muerte, veremos a Dios con nuestros propios ojos. Dios, nuestro defensor y abogado, se encargar\u00e1 de darnos la justicia y la vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Y no s\u00f3lo eso, nuestra visi\u00f3n de Dios ser\u00e1 un encuentro con alguien que no es ning\u00fan extra\u00f1o. Algunas traducciones dicen: \u201cY ver\u00e9 al que es mi amigo y no un extra\u00f1o\u201d. Revela que, por fe, los que creemos tenemos una relaci\u00f3n con el Dios que puede dar vida incluso a los muertos y cuya justicia redentora se extiende m\u00e1s all\u00e1 de los confines de la tumba.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta fe -o confianza en el Se\u00f1or y en esta gran verdad- es lo que el ap\u00f3stol San Pablo ense\u00f1a como medio de nuestra salvaci\u00f3n: \u201cPero nosotros siempre tenemos que dar gracias a Dios por ustedes, hermanos amados por el Se\u00f1or, porque Dios los escogi\u00f3 para que fueran los primeros en alcanzar la salvaci\u00f3n por medio del Esp\u00edritu que los hace santos y de la verdad en que han cre\u00eddo.\u201d Pablo anima a los tesalonicenses, y a nosotros, a seguir firmes y constantes en la fe que hab\u00edan recibido con el mensaje de su predicaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>En el tiempo de escribir esta carta algunos predicadores hab\u00edan comenzado a anunciar que Jes\u00fas ya hab\u00eda regresado invisiblemente y en secreto. Eso les daba una manera de tomar ventaja de los dem\u00e1s, porque s\u00f3lo ellos ten\u00edan conocimiento de la actividad del Salvador. Para el ap\u00f3stol, tal ense\u00f1anza era patentemente falsa, porque lo que Jes\u00fas hace lo hace abierta y p\u00fablicamente. La Segunda Venida y la resurrecci\u00f3n de los muertos ser\u00e1n eventos vistos por todos. Como dijo Job: \u201ccon mis propios ojos he de verlo, yo mismo y no un extra\u00f1o\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Los cuatro evangelios can\u00f3nicos indican que Jes\u00fas ense\u00f1aba sobre la resurrecci\u00f3n abiertamente. Dec\u00eda cosas como \u201cYo soy la resurrecci\u00f3n y soy la vida; el que cree en m\u00ed, aunque muera, vivir\u00e1\u201d, y la porci\u00f3n de San Lucas que leemos hoy es otro buen ejemplo. Los saduceos, que no cre\u00edan en la resurrecci\u00f3n, ni en los \u00e1ngeles, y que tampoco aceptaban m\u00e1s libros b\u00edblicos que los de la Ley de Mois\u00e9s, quer\u00edan avergonzar a Jes\u00fas con respecto a su doctrina de la resurrecci\u00f3n de los muertos, por eso, le echaron el cuento de los siete hermanos que se casaron con la misma mujer: \u201c\u00bfde cu\u00e1l de ellos ser\u00e1 esposa esta mujer, si los siete estuvieron casados con ella?\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>La pregunta no viene de buena fe, y Jes\u00fas no cae en la trampa tendida. Sus opositores revelan una falta de comprensi\u00f3n de la Palabra de Dios y de qu\u00e9 se trata el tema. En primer lugar, la vida venidera ser\u00e1 distinta a la vida actual, ser\u00e1 una transformaci\u00f3n, pero mejor. En la vida venidera la gente no se casar\u00e1, no morir\u00e1. Se ver\u00e1 que son todos hijos de Dios porque Dios los resucitar\u00e1. Como los \u00e1ngeles, ver\u00e1n a Dios cara a cara. Segundo, Jes\u00fas, siempre sagaz, explica que la esperanza de la resurrecci\u00f3n se fundamenta en una de las tradiciones b\u00edblicas m\u00e1s importantes, que es la revelaci\u00f3n del Nombre Sagrado en el episodio de la zarza ardiente: \u201c\u00a1Y \u00e9l no es Dios de muertos, sino de vivos, pues para \u00e9l todos est\u00e1n vivos!\u201d. Para Dios todos sus hijos est\u00e1n vivos porque \u00e9l los conoce y los resucitar\u00e1 en el d\u00eda final.<\/p>\n\n\n\n<p>Los que creemos en Jesucristo tenemos otra raz\u00f3n para esperar en la resurrecci\u00f3n de los muertos y la vida del mundo futuro. \u00c9sta es Jes\u00fas mismo. Nuestro Se\u00f1or mostr\u00f3 con su propia resurrecci\u00f3n de la tumba que \u00e9l es Se\u00f1or de la vida, que la muerte no puede contenerlo, que \u00e9l es victorioso. Por nuestro bautismo ya somos parte de su cuerpo y compartimos su misma vida, por tanto, compartiremos su resurrecci\u00f3n. Como dice Pablo, tenemos la convicci\u00f3n de que tambi\u00e9n llegaremos a compartir su gloria. Proclamar que Cristo ha resucitado es profesar que nosotros resucitaremos tambi\u00e9n.<\/p>\n\n\n\n<p>Sigamos firmes. No olvidemos la esperanza de la resurrecci\u00f3n. Que nuestro Se\u00f1or Jesucristo mismo, y Dios nuestro Padre, que nos ha amado y nos ha dado consuelo eterno y esperanza gracias a su bondad, anime nuestros corazones y nos mantenga constantes en hacer y decir siempre lo bueno. Am\u00e9n.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-b44a7cef-8025-4476-9dde-4b9571852139\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/Sermon-Propio-27-Spanish.docx\">Word \u2013 Propio 27 (C)<\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/Sermon-Propio-27-Spanish.docx\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-b44a7cef-8025-4476-9dde-4b9571852139\">Download<\/a><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-6ac93d88-7568-49bf-92cf-42defaefa147\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/Sermon-Propio-27-Spanish.pdf\">PDF \u2013 Propio 27 (C)<\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/Sermon-Propio-27-Spanish.pdf\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-6ac93d88-7568-49bf-92cf-42defaefa147\">Download<\/a><\/div>\n","protected":false},"featured_media":201217,"template":"","meta":{"_acf_changed":true,"_uag_custom_page_level_css":"","_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[1029,1058],"class_list":["post-274913","sermon","type-sermon","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category-pentecostes-c","category-propio-27c"],"acf":{"drupal_id":"","lectionary_id":false,"sermon_date":"2022-11-06","sermon_other_translation":false,"sermon_language":"","author_id":168802},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.6 (Yoast SEO v26.3) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Propio 27 (C) \u2013 2022 &#8211; The Episcopal Church<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pentecostes-22-c-6-de-noviembre-de-2022\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Pentecost\u00e9s 22 (C) \u2013 6 de noviembre de 2022\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"LCR: Job 19:23-27a; Salmo 17:1-9; 2 Tesalonicenses 2:1-5,13-17; San Lucas 20:27-38 \u201cCon mis propios ojos he de verlo, yo mismo y no un extra\u00f1o.\u201d Sin duda, las lecturas asignadas para hoy nos se\u00f1alan la gran verdad y, lo que es todav\u00eda m\u00e1s grande, la suprema esperanza de todo cristiano: la resurrecci\u00f3n de los muertos. De [&hellip;]\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pentecostes-22-c-6-de-noviembre-de-2022\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"The Episcopal Church\" \/>\n<meta property=\"article:publisher\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/episcopalian\" \/>\n<meta property=\"article:modified_time\" content=\"2025-11-25T18:43:00+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/Pr27-2022-Sermon-Graphic-SP.png\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"1200\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"628\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:type\" content=\"image\/png\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:title\" content=\"Pentecost\u00e9s 22 (C) \u2013 6 de noviembre de 2022\" \/>\n<meta name=\"twitter:image\" content=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/Pr27-2022-Sermon-Graphic-SP.png\" \/>\n<meta name=\"twitter:site\" content=\"@iamepiscopalian\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Est. reading time\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"6 minutes\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\/\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pentecostes-22-c-6-de-noviembre-de-2022\/\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pentecostes-22-c-6-de-noviembre-de-2022\/\",\"name\":\"Propio 27 (C) \u2013 2022 &#8211; The Episcopal Church\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pentecostes-22-c-6-de-noviembre-de-2022\/#primaryimage\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pentecostes-22-c-6-de-noviembre-de-2022\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png\",\"datePublished\":\"2022-09-20T22:38:28+00:00\",\"dateModified\":\"2025-11-25T18:43:00+00:00\",\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pentecostes-22-c-6-de-noviembre-de-2022\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es-ES\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pentecostes-22-c-6-de-noviembre-de-2022\/\"]}]},{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es-ES\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pentecostes-22-c-6-de-noviembre-de-2022\/#primaryimage\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png\",\"contentUrl\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png\",\"width\":928,\"height\":927,\"caption\":\"Sermones Que Iluminan\"},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pentecostes-22-c-6-de-noviembre-de-2022\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Home\",\"item\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"Propio 27 (C) \u2013 2022\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#website\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/\",\"name\":\"The Episcopal Church\",\"description\":\"Welcomes You\",\"publisher\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#organization\"},\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es-ES\"},{\"@type\":\"Organization\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#organization\",\"name\":\"The Episcopal Church\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/\",\"logo\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es-ES\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#\/schema\/logo\/image\/\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/vertical_episcopal_logo.jpg\",\"contentUrl\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/vertical_episcopal_logo.jpg\",\"width\":770,\"height\":662,\"caption\":\"The Episcopal Church\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#\/schema\/logo\/image\/\"},\"sameAs\":[\"https:\/\/www.facebook.com\/episcopalian\",\"https:\/\/x.com\/iamepiscopalian\",\"https:\/\/www.youtube.com\/channel\/UCdVJpxCtK41c_-p6EaE4_2A\"]}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO Premium plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"Propio 27 (C) \u2013 2022 &#8211; The Episcopal Church","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pentecostes-22-c-6-de-noviembre-de-2022\/","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"Pentecost\u00e9s 22 (C) \u2013 6 de noviembre de 2022","og_description":"LCR: Job 19:23-27a; Salmo 17:1-9; 2 Tesalonicenses 2:1-5,13-17; San Lucas 20:27-38 \u201cCon mis propios ojos he de verlo, yo mismo y no un extra\u00f1o.\u201d Sin duda, las lecturas asignadas para hoy nos se\u00f1alan la gran verdad y, lo que es todav\u00eda m\u00e1s grande, la suprema esperanza de todo cristiano: la resurrecci\u00f3n de los muertos. De [&hellip;]","og_url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pentecostes-22-c-6-de-noviembre-de-2022\/","og_site_name":"The Episcopal Church","article_publisher":"https:\/\/www.facebook.com\/episcopalian","article_modified_time":"2025-11-25T18:43:00+00:00","og_image":[{"width":1200,"height":628,"url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/Pr27-2022-Sermon-Graphic-SP.png","type":"image\/png"}],"twitter_card":"summary_large_image","twitter_title":"Pentecost\u00e9s 22 (C) \u2013 6 de noviembre de 2022","twitter_image":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/Pr27-2022-Sermon-Graphic-SP.png","twitter_site":"@iamepiscopalian","twitter_misc":{"Est. reading time":"6 minutes"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pentecostes-22-c-6-de-noviembre-de-2022\/","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pentecostes-22-c-6-de-noviembre-de-2022\/","name":"Propio 27 (C) \u2013 2022 &#8211; The Episcopal Church","isPartOf":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pentecostes-22-c-6-de-noviembre-de-2022\/#primaryimage"},"image":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pentecostes-22-c-6-de-noviembre-de-2022\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png","datePublished":"2022-09-20T22:38:28+00:00","dateModified":"2025-11-25T18:43:00+00:00","breadcrumb":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pentecostes-22-c-6-de-noviembre-de-2022\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es-ES","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pentecostes-22-c-6-de-noviembre-de-2022\/"]}]},{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es-ES","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pentecostes-22-c-6-de-noviembre-de-2022\/#primaryimage","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png","contentUrl":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png","width":928,"height":927,"caption":"Sermones Que Iluminan"},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pentecostes-22-c-6-de-noviembre-de-2022\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Home","item":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"Propio 27 (C) \u2013 2022"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#website","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/","name":"The Episcopal Church","description":"Welcomes You","publisher":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#organization"},"potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es-ES"},{"@type":"Organization","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#organization","name":"The Episcopal Church","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/","logo":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es-ES","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#\/schema\/logo\/image\/","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/vertical_episcopal_logo.jpg","contentUrl":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/vertical_episcopal_logo.jpg","width":770,"height":662,"caption":"The Episcopal Church"},"image":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#\/schema\/logo\/image\/"},"sameAs":["https:\/\/www.facebook.com\/episcopalian","https:\/\/x.com\/iamepiscopalian","https:\/\/www.youtube.com\/channel\/UCdVJpxCtK41c_-p6EaE4_2A"]}]}},"taxonomy_info":{"category":[{"value":1029,"label":"Pentecost\u00e9s C"},{"value":1058,"label":"Propio 27c"}]},"featured_image_src_large":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png",928,927,false],"author_info":[],"comment_info":"","uagb_featured_image_src":{"full":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png",928,927,false],"thumbnail":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-150x150.png",150,150,true],"medium":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-300x300.png",300,300,true],"medium_large":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-768x767.png",768,767,true],"large":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png",928,927,false],"1536x1536":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png",928,927,false],"2048x2048":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png",928,927,false],"menu":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-330x200.png",330,200,true],"hero":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-928x550.png",928,550,true],"callout-image":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-480x479.png",480,479,true]},"uagb_author_info":{"display_name":"Scott Rands","author_link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/author\/"},"uagb_comment_info":0,"uagb_excerpt":"LCR: Job 19:23-27a; Salmo 17:1-9; 2 Tesalonicenses 2:1-5,13-17; San Lucas 20:27-38 \u201cCon mis propios ojos he de verlo, yo mismo y no un extra\u00f1o.\u201d Sin duda, las lecturas asignadas para hoy nos se\u00f1alan la gran verdad y, lo que es todav\u00eda m\u00e1s grande, la suprema esperanza de todo cristiano: la resurrecci\u00f3n de los muertos. De&hellip;","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/sermon\/274913","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/sermon"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/sermon"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/201217"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=274913"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=274913"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}