{"id":276208,"date":"2022-10-08T14:56:25","date_gmt":"2022-10-08T18:56:25","guid":{"rendered":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/?post_type=sermon&#038;p=276208"},"modified":"2025-11-25T13:46:39","modified_gmt":"2025-11-25T18:46:39","slug":"cristo-el-rey-c-20-de-noviembre-de-2022","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/cristo-el-rey-c-20-de-noviembre-de-2022\/","title":{"rendered":"Cristo el Rey (C) \u2013 2022"},"content":{"rendered":"\n<p><strong><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/lectionary\/propio-29c\/\">LCR: Jerem\u00edas 23:1\u20136; Salmo 46; Colosenses 1:11\u201320; San Lucas 23:33\u201343.<\/a><\/strong><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignright size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"536\" src=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/CtK-2022-Sermon-Graphic-SP-1024x536.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-276209\" style=\"width:512px;height:268px\" srcset=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/CtK-2022-Sermon-Graphic-SP-1024x536.png 1024w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/CtK-2022-Sermon-Graphic-SP-300x157.png 300w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/CtK-2022-Sermon-Graphic-SP-768x402.png 768w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/CtK-2022-Sermon-Graphic-SP-480x251.png 480w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/CtK-2022-Sermon-Graphic-SP.png 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n<p>Llegamos hoy al \u00faltimo domingo del a\u00f1o lit\u00fargico y para celebrarlo, como lo debe hacer un buen disc\u00edpulo, la Iglesia nos invita a volver nuestros ojos a ese Jes\u00fas con quien caminamos todo este a\u00f1o (y todos los tiempos) y a reconocerlo como Rey universal.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante todo el a\u00f1o hemos visto actuar a Jes\u00fas en los campos, pueblos y aldeas de su tierra natal, lo vimos entregar voluntariamente su vida por la causa del reino que somos nosotros y nos regocijamos con su resurrecci\u00f3n, la m\u00e1s grande prueba de que el Padre estaba con \u00e9l y aprobaba en todo su proyecto de amor y de justicia. Es apenas l\u00f3gico que al final de todo reconozcamos su reinado absoluto, un reinado ganado a fuerza de servicio, entrega, anonadamiento; no se trata, por tanto, de una simple \u201cadvocaci\u00f3n\u201d, \u201c\u00a1Jesucristo, Rey universal!\u201d, es aut\u00e9ntico reconocimiento y adhesi\u00f3n al \u00danico que puede regir nuestra vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Si admitimos y confesamos que Jes\u00fas es rey, tenemos que comprenderlo desde una nueva mirada. En el mundo antiguo, al que pertenece Jes\u00fas, era costumbre celebrar con mucha pompa, gala y boato el ascenso de un nuevo rey al poder. Ven\u00eda primero la unci\u00f3n con el \u00f3leo, luego la coronaci\u00f3n y finalmente la entronizaci\u00f3n, enmarcado todo en una gran fastuosidad, regocijo y celebraciones festivas que pod\u00edan durar varios d\u00edas. Algunos reyes acostumbraban a construir una torre como signo de su poder; con un detalle muy interesante que se usaba, especialmente en Mesopotamia, donde la mencionada torre ten\u00eda en su \u00faltimo piso una especie de c\u00e1mara nupcial; all\u00ed sub\u00eda el rey el primer d\u00eda del a\u00f1o y esperaba hasta que supuestamente descendiera la divinidad a unirse con \u00e9l en un estrecho abrazo marital. Al bajar, el pueblo estaba convencido de que su rey y la divinidad eran pr\u00e1cticamente una misma persona. De otro lado, los cronistas de la corte (los comunicadores de esos tiempos) se dedicaban a divulgar y exaltar la figura del nuevo rey, su origen cuasi divino y sus grandes \u201cvirtudes\u201d; en fin, algo as\u00ed como esa parafernalia que podemos ver hoy, de manera mucho m\u00e1s ampliada gracias a la moderna tecnolog\u00eda, era lo que acontec\u00eda en aquellos tiempos. Despu\u00e9s de todo ven\u00eda el ejercicio del poder del nuevo rey quien, por lo general, manten\u00eda o, peor a\u00fan, incrementaba las pol\u00edticas de dominaci\u00f3n y pauperizaci\u00f3n del pueblo o pueblos sobre los cuales ten\u00eda dominio a trav\u00e9s del tributo econ\u00f3mico.<\/p>\n\n\n\n<p>Muy al contrario de lo anterior, pronto las comunidades cristianas empezaron a establecer la diferencia entre el poder de los gobernantes de su tiempo y el de quien ellos comenzaron a asumir y a confesar como su verdadero Amo y Se\u00f1or: Jes\u00fas, el nazareno, el que fue crucificado, muerto y sepultado, pero resucitado por el Padre. En la conciencia de quienes conocieron a Jes\u00fas qued\u00f3 marcada la imagen de ese campesino, al parecer, alegre, sencillo, sensible al dolor ajeno y abierto siempre para acoger a quien quisiera acercarse a escuchar su mensaje. Hablaba siempre de un reino o reinado de Dios y se esforzaba por describirlo a trav\u00e9s de par\u00e1bolas y de hacerlo presente y visible a trav\u00e9s de signos tangibles como devolver la vista a un ciego, levantar un paral\u00edtico, devolverle a una viuda su \u00fanico sustento; en fin, su tema favorito siempre fue el reinado de Dios, pero nunca se refiri\u00f3 a \u00e9l en t\u00e9rminos de poder ni dominaci\u00f3n; todo lo contrario, cuando fue necesario aclar\u00f3 que quienes tienen poder, dominan con la fuerza y el maltrato, pero que eso no puede suceder entre aquellos que acojan con radicalidad su ense\u00f1anza (Mt 20:24-28).<\/p>\n\n\n\n<p>Quer\u00eda decir entonces Jes\u00fas que para quien tiene el poder y el dominio los dem\u00e1s no importan, s\u00f3lo le sirven para lograr sus fines y mantenerse en el poder. Por tanto, el proyecto de Jes\u00fas es generar una nueva conciencia basada en la resistencia contra toda estructura de poder y dominio, y empezar a construir un nuevo modelo de relaciones donde priman la solidaridad y el servicio porque el otro es mi hermano en quien me puedo apoyar y a quien puedo servir como apoyo; un nuevo modelo de comunidad donde no queda nadie marginado ni excluido a causa de ning\u00fan aspecto: social, de g\u00e9nero, oficio, edad, ni condiciones f\u00edsicas ni de salud.<\/p>\n\n\n\n<p>Recordemos que en el tiempo de Jes\u00fas los empobrecidos no pod\u00edan mezclarse con los acaparadores ricos, las mujeres y los ni\u00f1os no pod\u00edan integrarse con los hombres, los enfermos ten\u00edan que guardar distancia y, dependiendo de su enfermedad y apariencia f\u00edsica, no pod\u00edan siquiera entrar al templo a participar del culto. Se trata, pues, de un panorama social, pol\u00edtico, econ\u00f3mico y religioso que exige a gritos una propuesta de cambio; pero, sobre todo, una propuesta basada en la idea o el concepto sobre Dios. Apenas l\u00f3gico para un pueblo tan teoc\u00e9ntrico y hasta teocr\u00e1tico. \u00a1Dios es quien manda! Pues\u2026 s\u00ed, pero no as\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>Para nosotros, como cristianos hoy, la \u00fanica referencia para determinar la calidad del reinado que propone Jes\u00fas no puede ser otra que su ministerio p\u00fablico, volcado siempre hacia los marginados de su tiempo (\u00e9l mismo era un marginado) y su final en la cruz. Jes\u00fas nunca pretendi\u00f3 ser rey; es m\u00e1s, cuando percibi\u00f3 que la gente, despu\u00e9s de escucharlo y ver sus obras, quer\u00edan tomarlo a la fuerza para proclamarlo rey, se escabull\u00f3 del lugar (Jn 6:15), seguramente con tristeza y decepci\u00f3n porque, despu\u00e9s de todo, no le hab\u00edan entendido nada.<\/p>\n\n\n\n<p>Permitamos que esta imagen de Jes\u00fas, que nos muestra hoy el evangelio, nos interpele y golpee nuestra conciencia, nuestra manera de entender a Jes\u00fas, pero, sobre todo, la manera como transmitimos hoy a Jes\u00fas. Ese hombre en la cruz, seg\u00fan sus adversarios derrotado y convertido en objeto de burlas, le est\u00e1 devolviendo a la humanidad lo que una religi\u00f3n distorsionada hab\u00eda logrado: secuestrar al aut\u00e9ntico Dios de la vida y la libertad para poner en su lugar el fetiche de la ley maquillada con la imagen de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>No hablemos a nuestras comunidades de Jes\u00fas como rey a secas; hagamos el ejercicio de ponernos todos y todas delante de su cruz y hacer que por nuestra mente pasen todas las escenas de su vida, sus palabras, gestos y acciones y, con la mano en el pecho, declaremos si estamos dispuestos o no a seguir su camino, a replicar sus ense\u00f1anzas y, sobre todo, a ofrendar nuestra vida por la causa del amor, la verdad y la justicia.<\/p>\n\n\n\n<p>Ante la realidad que vivimos hoy de exclusi\u00f3n, marginaci\u00f3n y rechazo a la dignidad humana, de nada sirve que anunciemos el reinado de Jes\u00fas. M\u00e1s all\u00e1 del anuncio, este hombre crucificado nos pide que continuemos su obra y que, aun en los momentos m\u00e1s extremos, no perdamos la esperanza porque siempre, a nuestro lado, habr\u00e1 un crucificado al que nosotros tambi\u00e9n tenemos que infundir esperanza con las mismas palabras de Jes\u00fas: \u201choy estar\u00e1s conmigo en el para\u00edso\u201d. Que as\u00ed sea.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-ef67b041-7263-41fb-b5a1-871d1a18a8a7\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/Sermon-Cristo-el-Rey-Spanish.docx\">Word \u2013 Cristo el Rey (C)<\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/Sermon-Cristo-el-Rey-Spanish.docx\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-ef67b041-7263-41fb-b5a1-871d1a18a8a7\">Download<\/a><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-aed29130-71cb-4d68-9998-1927f311825a\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/Sermon-Cristo-el-Rey-Spanish.pdf\">PDF \u2013 Cristo el Rey (C)<\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/Sermon-Cristo-el-Rey-Spanish.pdf\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-aed29130-71cb-4d68-9998-1927f311825a\">Download<\/a><\/div>\n","protected":false},"featured_media":201217,"template":"","meta":{"_acf_changed":true,"_uag_custom_page_level_css":"","_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[1030,1029],"class_list":["post-276208","sermon","type-sermon","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category-cristo-rey-c","category-pentecostes-c"],"acf":{"drupal_id":"","lectionary_id":false,"sermon_date":"2022-11-20","sermon_other_translation":false,"sermon_language":"","author_id":168899},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.6 (Yoast SEO v26.3) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Cristo el Rey (C) \u2013 2022 &#8211; The Episcopal Church<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/cristo-el-rey-c-20-de-noviembre-de-2022\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Cristo el Rey (C) \u2013 20 de noviembre de 2022\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"LCR: Jerem\u00edas 23:1\u20136; Salmo 46; Colosenses 1:11\u201320; San Lucas 23:33\u201343. 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