{"id":277447,"date":"2022-11-05T17:47:36","date_gmt":"2022-11-05T21:47:36","guid":{"rendered":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/?post_type=sermon&#038;p=277447"},"modified":"2023-11-25T21:43:20","modified_gmt":"2023-11-26T02:43:20","slug":"adviento-4-a-18-de-diciembre-de-2022","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/adviento-4-a-18-de-diciembre-de-2022\/","title":{"rendered":"Adviento 4 (A) \u2013 2022"},"content":{"rendered":"\n<p><strong><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/lectionary\/adviento-4a\/\">LCR: Isa\u00edas 7:10\u201316; Salmo 80:1\u20137,16\u201318; Romanos 1:1\u20137; Mateo 1:18\u201325<\/a><\/strong><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignright size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/A4-2022-Sermon-Graphic-SP-1024x536.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-277474\" style=\"width:512px;height:268px\" width=\"512\" height=\"268\" srcset=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/A4-2022-Sermon-Graphic-SP-1024x536.png 1024w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/A4-2022-Sermon-Graphic-SP-300x157.png 300w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/A4-2022-Sermon-Graphic-SP-768x402.png 768w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/A4-2022-Sermon-Graphic-SP-480x251.png 480w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/A4-2022-Sermon-Graphic-SP.png 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 512px) 100vw, 512px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n<p>El evangelio de hoy, cuarto y \u00faltimo domingo de Aviento, resalta de modo especial la manera en la que Jos\u00e9 vivi\u00f3 su propio adviento. La forma como el Esp\u00edritu Santo asisti\u00f3 y acompa\u00f1\u00f3 a Jos\u00e9, mientras intentaba hacer sentido al misterio que envolvi\u00f3 la llegada de Jes\u00fas, tiene mucho que ense\u00f1arnos hoy.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde el primer domingo de Adviento las lecturas dominicales han hecho \u00e9nfasis en la importancia de abrazar el misterio divino y de confiar en el plan de salvaci\u00f3n, especialmente cuando no tenemos todas las respuestas a nuestras preguntas. Mar\u00eda dijo s\u00ed, sin saber a ciencia cierta todo lo que su compromiso implicar\u00eda, y Dios la guio, paso a paso. Juan el Bautista anunci\u00f3 la llegada del Salvador, primero de forma en\u00e9rgica y verbal, y luego dando testimonio de la verdad desde la prisi\u00f3n, abrazando el misterio divino en toda su vulnerabilidad, mientras le preguntaba a Jes\u00fas si de verdad era \u00e9l el que habr\u00eda de venir. Todos y cada uno de los personajes que vivieron el primer adviento, esa espera ansiada de la llegada de Jes\u00fas, lo hicieron en condiciones de incertidumbre, sin tener todas las respuestas, s\u00f3lo con una fe dispuesta a abrazar el misterio y a confiar en el plan de salvaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy el evangelio de Mateo contin\u00faa ayud\u00e1ndonos a prepararnos para la llegada de Jes\u00fas, y lo hace a trav\u00e9s de los ojos y la experiencia de uno que, luchando con sus propias dudas, abraz\u00f3 el misterio y la expectaci\u00f3n de la llegada del Mes\u00edas como pocos: Jos\u00e9, un carpintero de Nazaret. Mateo lo presenta como un hombre com\u00fan y justo. Luego de recibir la noticia de que su prometida Mar\u00eda estaba embarazada, Jos\u00e9 decide alejarse de ella en silencio. Para Jos\u00e9, Mar\u00eda hab\u00eda faltado a su compromiso y, aun as\u00ed, en su generosidad, decide no acusar a Mar\u00eda. Es precisamente, cuando Jos\u00e9 decide marcharse, que Dios interviene. Un \u00e1ngel se le aparece en sue\u00f1os y le dice: \u00abJos\u00e9, descendiente de David, no tengas miedo de tomar a Mar\u00eda por esposa, porque su hijo lo ha concebido por el poder del Esp\u00edritu Santo. Mar\u00eda tendr\u00e1 un hijo, y le pondr\u00e1s por nombre Jes\u00fas. Se llamar\u00e1 as\u00ed porque salvar\u00e1 a su pueblo de sus pecados.\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Jos\u00e9 es invitado a tomar parte en el plan de salvaci\u00f3n, a aceptar al hijo de Mar\u00eda como su propio hijo. \u00a1Hermoso y sublime! Dios est\u00e1 invitando a Jos\u00e9 a ser el padre terrenal de su Hijo, pero aun as\u00ed no es f\u00e1cil. Todo lo que Jos\u00e9 ha recibido es un sue\u00f1o, a diferencia de Mar\u00eda a quien el \u00e1ngel visita y con quien dialoga. Ahora nuestro hombre com\u00fan, un carpintero de Nazaret, que no sabe c\u00f3mo interpretar sue\u00f1os como los profetas, tiene que tomar una decisi\u00f3n: confiar en el plan de Dios y aceptar su invitaci\u00f3n, o simplemente seguir adelante con su propio plan.<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque todos sabemos cu\u00e1l fue la respuesta de Jos\u00e9 y el modo generoso en el que se abri\u00f3 al misterio divino, nunca sabremos cu\u00e1nto luch\u00f3 con sus propias dudas, cu\u00e1nto reflexion\u00f3, cu\u00e1ntas preguntas se hizo. La Biblia no nos cuenta los planes de Jos\u00e9, sus sue\u00f1os o a\u00f1oranzas. Quiz\u00e1 sus planes eran tan simples como los de cualquier hombre com\u00fan, casarse con su prometida, nombrar y criar a sus propios hijos, trabajar duro la carpinter\u00eda y sacar a su familia adelante. Aunque no sepamos cu\u00e1les eran los sue\u00f1os personales de Jos\u00e9 hay algo mucho m\u00e1s relevante que s\u00ed sabemos: Jos\u00e9 abraz\u00f3 el misterio, vivi\u00f3 con fe su adviento, acept\u00f3 el sue\u00f1o que Dios ten\u00eda para su vida, y se uni\u00f3 con su s\u00ed, al s\u00ed de Mar\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>En este punto de la historia, Jos\u00e9 ignora por completo los siguientes pasos, no tiene ni idea de lo est\u00e1 por venir. No sabe del viaje a Egipto, de los sue\u00f1os a\u00fan por revelar. En este punto de la historia no sabe a\u00fan que aqu\u00e9l, al que llamar\u00e1 su hijo, ser\u00e1 un refugiado pol\u00edtico en Egipto cuya vida tendr\u00e1 que proteger. Hay tanto que Jos\u00e9 no sabe a\u00fan: no sabe del viaje que su hijo luego har\u00e1 de Nazaret a Jerusal\u00e9n, del templo a la cruz, y finalmente de la cruz a la tumba vac\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Jos\u00e9, con toda su fe y sus incertidumbres, s\u00f3lo sabiendo el pr\u00f3ximo paso, dice s\u00ed, una y otra vez, al plan de Dios; sin saber que al recibir a Jes\u00fas estaba abriendo para s\u00ed mismo, y para el mundo entero, las puertas de una vida nueva, eterna y mil veces mejor de lo que alguna vez \u00e9l pudiera haber so\u00f1ado o imaginado. Muchos quisi\u00e9ramos una bola m\u00e1gica a trav\u00e9s de la cual pudi\u00e9ramos ver lo que acontecer\u00e1 ma\u00f1ana, pero la magia que ofrece el Adviento, este adviento que va llegando a su fin para dar paso a paso a la Navidad, es la magia de la fe. Al igual que a Jos\u00e9, Dios nos invita a confiar en \u00e9l. Dios nos invita a abrazar el misterio, a ser parte de la historia de salvaci\u00f3n; una historia que comenz\u00f3 en Bel\u00e9n pero que a\u00fan contin\u00faa, una narrativa de amor en la que Dios tiene un sue\u00f1o para nosotros.<\/p>\n\n\n\n<p>Dios sabe que nuestro coraz\u00f3n est\u00e1 quebrantado de muchas formas. Desde el Ed\u00e9n Dios entiende de planes frustrados, de traici\u00f3n y de enga\u00f1o. Dios entiende nuestras dudas, miedos e interrogantes y es por eso por lo que Dios escoge revelarse en formas nuevas cada d\u00eda, sobre todo en la persona de un ni\u00f1o fr\u00e1gil que viene a recordarnos el sue\u00f1o que Dios tiene para nosotros.<\/p>\n\n\n\n<p>En una semana estaremos celebrando uno de los misterios m\u00e1s grandes de la fe cristiana, el misterio de la encarnaci\u00f3n. El s\u00ed de Jos\u00e9 y Mar\u00eda han hecho posible el sue\u00f1o de una vida mejor para nosotros, de una vida nueva que no tiene fin. La invitaci\u00f3n que Dios nos hace hoy a nosotros es simple y profunda. En medio de todas nuestras dudas y con todas nuestros interrogantes Dios nos invita a hacer lugar para Jes\u00fas. Sum\u00e9monos al sue\u00f1o de Dios, el sue\u00f1o de un mundo donde Jes\u00fas es bienvenido en cada coraz\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Aun cuando no tengamos una bola de cristal y cuando sabemos que la vida traer\u00e1 desaf\u00edos con los que no quisi\u00e9ramos tener que lidiar, recordemos que ya Jes\u00fas naci\u00f3, que muri\u00f3 y resucit\u00f3 conquistando la victoria final. En esta Navidad, que toca a la puerta, abramos el coraz\u00f3n de par en par y abracemos el misterio de amor hecho carne.<\/p>\n\n\n\n<p>Dios tiene un sue\u00f1o para cada uno, que puede que sea distinto a los sue\u00f1os propios, pero de seguro es mucho mejor de lo alguna vez podr\u00edamos so\u00f1ar. Que el amor que se derram\u00f3 en el pesebre y en la cruz, opaquen todas nuestras dudas y miedos. Que la encarnaci\u00f3n nos sorprenda con el coraz\u00f3n abierto y alerta.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-11af6fd9-f4ae-4579-bbd8-f6fa2c843fb8\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/Sermon-Adviento-4A-Spanish.docx\">Word \u2013 Adviento 4 (A)<\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/Sermon-Adviento-4A-Spanish.docx\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-11af6fd9-f4ae-4579-bbd8-f6fa2c843fb8\">Download<\/a><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-9e24da81-1868-4938-9b66-16b38cb4695a\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/Sermon-Adviento-4A-Spanish.pdf\">PDF \u2013 Adviento 4 (A)<\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/Sermon-Adviento-4A-Spanish.pdf\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-9e24da81-1868-4938-9b66-16b38cb4695a\">Download<\/a><\/div>\n","protected":false},"featured_media":201217,"template":"","meta":{"_acf_changed":false,"_uag_custom_page_level_css":"","_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[863,859],"class_list":["post-277447","sermon","type-sermon","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category-adviento-4a","category-adviento-a"],"acf":{"drupal_id":"","lectionary_id":false,"sermon_date":"2022-12-18","sermon_other_translation":false,"sermon_language":"","author_id":169087},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.6 (Yoast SEO v26.3) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Adviento 4 (A) \u2013 2022 &#8211; The Episcopal Church<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/adviento-4-a-18-de-diciembre-de-2022\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Adviento 4 (A) \u2013 18 de diciembre de 2022\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"LCR: Isa\u00edas 7:10\u201316; Salmo 80:1\u20137,16\u201318; Romanos 1:1\u20137; Mateo 1:18\u201325 El evangelio de hoy, cuarto y \u00faltimo domingo de Aviento, resalta de modo especial la manera en la que Jos\u00e9 vivi\u00f3 su propio adviento. 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