{"id":290439,"date":"2023-07-20T09:49:43","date_gmt":"2023-07-20T13:49:43","guid":{"rendered":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/?post_type=sermon&#038;p=290439"},"modified":"2023-11-26T18:06:29","modified_gmt":"2023-11-26T23:06:29","slug":"transfiguracion-6-de-agosto-de-2023","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/transfiguracion-6-de-agosto-de-2023\/","title":{"rendered":"Transfiguraci\u00f3n \u2013 2023"},"content":{"rendered":"\n<p><strong><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/lectionary\/transfiguracion\/\">LCR: \u00c9xodo 34:29\u201335; Salmo 99 o 99:5\u20139; 2 San Pedro 1:13\u201321; San Lucas 9:28\u201336<\/a><\/strong><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignright size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/Tr2023-Sermon-Graphic-SP-1024x536.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-290444\" style=\"width:512px;height:268px\" width=\"512\" height=\"268\" srcset=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/Tr2023-Sermon-Graphic-SP-1024x536.png 1024w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/Tr2023-Sermon-Graphic-SP-300x157.png 300w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/Tr2023-Sermon-Graphic-SP-768x402.png 768w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/Tr2023-Sermon-Graphic-SP-480x251.png 480w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/Tr2023-Sermon-Graphic-SP.png 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 512px) 100vw, 512px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n<p>Sin lugar a duda, uno de los personajes b\u00edblicos m\u00e1s fascinantes es Mois\u00e9s. Su vida est\u00e1 llena de contrastes, altos y bajos, luces y sombras, sue\u00f1os y pesadillas forjadas por su propio contexto. En ocasiones Mois\u00e9s evoca la presencia del Dios solidario y libertador, el de la historia que fielmente camina con su pueblo rumbo a una tierra prometida, la de la abundancia, donde la leche y la miel corren como r\u00edos; en otras ocasiones Mois\u00e9s vive con amargura, pasa malos ratos, y hasta llegar a renegar de Dios y su pueblo. Este breve sumario de la vida de Mois\u00e9s nos puede hace pensar en dos palabras que forman parte de la din\u00e1mica central de muchas historias b\u00edblicas y de nuestra propia historia de salvaci\u00f3n: revelar y rebelar.<\/p>\n\n\n\n<p>Con \u201crevelar\u201d entendemos la acci\u00f3n de mostrar algo que estaba escondido; lo que era misterioso ahora es claro, lo que estaba oculto se ha tornado transparente. En el caso de Dios, la revelaci\u00f3n se trata de Dios mismo manifest\u00e1ndose a la humanidad: Dios se muestra a sus elegidos, a su pueblo, se \u201cauto-revela\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>La palabra \u201crebelar\u201d (de hecho, suena casi igual a revelar), se relaciona con otras como rebeli\u00f3n, rebeld\u00eda o rebelde. Es el acto humano que manifiesta oposici\u00f3n, desacuerdo, desacato, insubordinaci\u00f3n, desobediencia. Rebeli\u00f3n puede connotar algo positivo cuando hablamos de oposici\u00f3n a las injusticias. Pero, la rebeli\u00f3n humana en la Biblia es presentada como un acto de desobediencia, rechazo y oposici\u00f3n a la voluntad de Dios. Rebelarse contra Dios \u2013estar en contra de la presencia de Dios-, es un acto de rechazo a su revelaci\u00f3n, a su manifestaci\u00f3n en la historia. Este tipo de conducta humana se encuentra desde la misma de la creaci\u00f3n (Ad\u00e1n y Eva se muestran rebeldes), hasta los Evangelios (la negaci\u00f3n de Pedro, por ejemplo), y contin\u00faa hasta nuestros d\u00edas en nuestra propia historia. \u00bfCu\u00e1ntas veces no nos hemos rebelado contra la voluntad de Dios? Esto es parte de nuestra condici\u00f3n humana. Mois\u00e9s vivi\u00f3 muchos de estos momentos de rebeld\u00eda, desde un principio \u00e9l no quer\u00eda ser el enviado para negociar la libertad del pueblo hebreo esclavo de los egipcios. Mois\u00e9s se resist\u00eda a la voluntad de Dios, pero finalmente accedi\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Mois\u00e9s era un pastor quien cuidaba el reba\u00f1o de su suegro. Mientras pastoreaba las ovejas presenci\u00f3 c\u00f3mo una zarza ard\u00eda sin ser consumida. Movido por la curiosidad decidi\u00f3 ver dicho fen\u00f3meno m\u00e1s de cerca. Esta curiosidad bast\u00f3 para iniciar esa relaci\u00f3n fascinante e \u00edntima con Dios. La primera acci\u00f3n de Mois\u00e9s fue quitarse las sandalias como se\u00f1al de profundo respeto por el lugar en que se encontraba. La segunda acci\u00f3n fue la de cubrirse el rostro porque tem\u00eda ver a Dios. Se trata de es un gesto de autoprotecci\u00f3n. La misma Biblia nos dice que no es posible ver a Dios y seguir viviendo. Mois\u00e9s por temor a morir se cubre el rostro.<\/p>\n\n\n\n<p>Conforme Mois\u00e9s crece en la amistad con Dios pide ver la gloria del Se\u00f1or. Este di\u00e1logo entre ocurre muchos a\u00f1os despu\u00e9s de aquel primer encuentro en la zarza y es el pre\u00e1mbulo del texto del Primer Testamento que escuchamos hoy. Dios le concede a Mois\u00e9s, por la profunda amistad que exist\u00eda entre ellos, la posibilidad de contemplar su gloria. Entonces, el encuentro de Dios con Mois\u00e9s es tan profundo que Mois\u00e9s mismo es transformado y su rostro se vuelve radiante. Desde aqu\u00ed podemos concluir que el encuentro personal con Dios no se da tras la muerte; presenciar la gloria de Dios nos lleva a una transformaci\u00f3n tan profunda que dejamos de ser lo que \u00e9ramos para convertirnos en algo totalmente distinto. En otras palabras, morimos al viejo yo lleno de dudas y cuentas pendientes, para convertirnos en un nuevo yo enriquecido por los mismos sue\u00f1os de Dios. Mois\u00e9s, finalmente, es totalmente transformado por la gloria de Dios. \u00c9ste es el momento en que Dios se \u201crevela\u201d a Mois\u00e9s en toda su plenitud y Mois\u00e9s no se \u201crebela\u201d contra Dios; todo lo contrario, Mois\u00e9s se entrega totalmente a esta relaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>En el evangelio que escuchamos hoy, Pedro y sus compa\u00f1eros reaccionan con temor ante la visi\u00f3n transfigurada de Jes\u00fas. Ellos saben que est\u00e1n presenciando algo asombroso, est\u00e1n rodeados de misterio y maravilla. Algo asombroso est\u00e1 ocurriendo y no existen palabras para describirlo La transfiguraci\u00f3n de Jes\u00fas es la prueba m\u00e1xima de su propia identidad: \u00e9l es la revelaci\u00f3n del Padre.&nbsp; Dios mismo se muestra de forma encarnada a los seres humanos. Nosotros conocemos este hecho por el relato de Pedro y de sus acompa\u00f1antes, un relato que guardaron en silencio pues no sab\u00edan qu\u00e9 hacer con \u00e9l. Para Jes\u00fas, sin embargo, descubrir su propia identidad lo ubica en la condici\u00f3n de entender cu\u00e1l es su futuro: el sufrimiento de su martirio. Sin lugar a duda, nosotros no podemos contemplar la persona transfigurada del Se\u00f1or, pero ciertamente s\u00ed podemos experimentar la amorosa acci\u00f3n redentora de Dios mediante el acto salvador de Jes\u00fas. Dios nos reconcilia consigo mismo mediante el reconocimiento de que \u00c9l se revela a trav\u00e9s de la persona misma de su Hijo.<\/p>\n\n\n\n<p>Dios se ha revelado en nuestra propia historia de salvaci\u00f3n, en nuestro continuo caminar a una nueva \u201ctierra prometida\u201d, y nosotros seguimos luchando contra nuestras propias rebeliones. Vivir en rebeld\u00eda no define el prop\u00f3sito para el que fuimos creados. El hecho de que la rebeld\u00eda es parte de la naturaleza humana no quiere decir que defina su identidad. La manera como decidimos vivir nuestra vida, llena de rebeliones y rechazos a la revelaci\u00f3n de Dios en Jesucristo, no define lo que somos; esto tan s\u00f3lo nos dice d\u00f3nde estamos en un determinado momento de nuestra vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Crecer, como Mois\u00e9s, en la amistad con Dios, eso s\u00ed nos habla del prop\u00f3sito de nuestra existencia y manifiesta el brillo de nuestra propia alma. Nuestro destino no es un acto del azar o casualidad. Nuestro destino est\u00e1 marcado por el mismo hecho de que la vida es un acto de generosidad de Dios, es un acto de Gracia, y esto mismo define nuestra propia identidad. Vivir en la Gracia de Dios es asumir nuestra propia identidad y vivir nuestro propio destino.<\/p>\n\n\n\n<p>Am\u00e9n.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-4e61f239-ca4a-4fde-bac9-32933495e3aa\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/Sermon-Transfiguracion-Spanish.docx\">Word \u2013 Transfiguraci\u00f3n<\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/Sermon-Transfiguracion-Spanish.docx\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-4e61f239-ca4a-4fde-bac9-32933495e3aa\">Download<\/a><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-47b7f9c2-4f79-494d-951d-475e19208abe\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/Sermon-Transfiguracion-Spanish.pdf\">PDF \u2013 Transfiguraci\u00f3n<\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/Sermon-Transfiguracion-Spanish.pdf\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-47b7f9c2-4f79-494d-951d-475e19208abe\">Download<\/a><\/div>\n","protected":false},"featured_media":201217,"template":"","meta":{"_acf_changed":false,"_uag_custom_page_level_css":"","_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[1088],"class_list":["post-290439","sermon","type-sermon","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category-transfiguracion"],"acf":{"drupal_id":"","lectionary_id":false,"sermon_date":"2023-08-06","sermon_other_translation":false,"sermon_language":"","author_id":false},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.6 (Yoast SEO v26.3) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Transfiguraci\u00f3n \u2013 2023 &#8211; The Episcopal Church<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/transfiguracion-6-de-agosto-de-2023\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Transfiguraci\u00f3n \u2013 6 de agosto de 2023\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"LCR: \u00c9xodo 34:29\u201335; Salmo 99 o 99:5\u20139; 2 San Pedro 1:13\u201321; San Lucas 9:28\u201336 Sin lugar a duda, uno de los personajes b\u00edblicos m\u00e1s fascinantes es Mois\u00e9s. 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