{"id":290440,"date":"2023-07-20T09:49:57","date_gmt":"2023-07-20T13:49:57","guid":{"rendered":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/?post_type=sermon&#038;p=290440"},"modified":"2023-11-26T15:37:18","modified_gmt":"2023-11-26T20:37:18","slug":"pentecostes-11-a-13-de-agosto-de-2023","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pentecostes-11-a-13-de-agosto-de-2023\/","title":{"rendered":"Propio 13 (A) \u2013 2023"},"content":{"rendered":"\n<p><strong><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/lectionary\/propio-14a\/\">LCR: 1 Reyes 19:9-18; Salmo 85:8-13; Romanos 10:5-15; San Mateo 14:22-33<\/a><\/strong><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignright size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/P11-2023-Sermon-Graphic-SP-1024x536.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-290441\" style=\"width:512px;height:268px\" width=\"512\" height=\"268\" srcset=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/P11-2023-Sermon-Graphic-SP-1024x536.png 1024w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/P11-2023-Sermon-Graphic-SP-300x157.png 300w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/P11-2023-Sermon-Graphic-SP-768x402.png 768w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/P11-2023-Sermon-Graphic-SP-480x251.png 480w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/P11-2023-Sermon-Graphic-SP.png 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 512px) 100vw, 512px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n<p><em>El Dios de la Calma y la Serenidad<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>La tarea de llevar a otros a reconocer al Se\u00f1or en la cotidianidad de sus vidas puede ser agotadora ya que nos enfrentamos a nuestro propio des\u00e1nimo, al cansancio, la ingratitud, la incomprensi\u00f3n, el miedo y muchas otras situaciones que nos pueden causar desaliento. Es por esto, que quien cree en Dios y lo ama con sinceridad y acepta el reto de ser testigo suyo, necesita encontrase frecuentemente con \u00c9l.<\/p>\n\n\n\n<p>La misi\u00f3n de Jes\u00fas, durante su existencia en medio de nosotros, exigi\u00f3 un gran sacrificio, estuvo marcada por la incomprensi\u00f3n de su familia, amigos, compatriotas y correligionarios; muchos en aquel tiempo, al igual que hoy, se acercaron a \u00c9l con intereses, necesidades y prop\u00f3sitos muy diversos. Todas estas situaciones y circunstancias -como a Jes\u00fas en su momento- nos agotan; necesitamos encontrar fortaleza en el Dios que nos llam\u00f3 y nos envi\u00f3 como testigos de la Buena Noticia.<\/p>\n\n\n\n<p>El Evangelio de este domingo nos relata c\u00f3mo el Se\u00f1or despide a la gente despu\u00e9s de haberles predicado, orado con ellos y por ellos, e incluso despu\u00e9s de alimentarlos materialmente. Esta despedida es una forma de cerrar su actividad misionera e implica un env\u00edo para que sean testigos de todo lo aprendido y recibido. Ahora Jes\u00fas necesita reponerse. Su cuerpo requiere descanso y su Esp\u00edritu busca el encuentro \u00edntimo consigo mismo y con el Padre eterno. Por eso se dispone a orar; sube al cerro como lugar de encuentro y despide a sus disc\u00edpulos para que tambi\u00e9n vayan a descansar.<\/p>\n\n\n\n<p>Nos relata el evangelista que la barca se desprende de puerto seguro, se aleja de tierra firme y adentra en el lago, en un espacio inestable, movedizo. Aguas adentro la barca se estremece, el viento hace presencia y es adverso, no impulsa la barca, sino que, por el contrario, amenaza con volcarla; el peligro de hundirse aparece y, con \u00e9l, el miedo de sus ocupantes.<\/p>\n\n\n\n<p>Los disc\u00edpulos acaban de pasar una hermosa experiencia junto al Maestro, han escuchado su mensaje, presenciado hechos asombrosos, han sido testigos de su poder; sin embargo, su coraz\u00f3n y mente a\u00fan son d\u00e9biles y desconfiados, no han llegado a un estado de seguridad total que les permita abandonarse en las manos de su Se\u00f1or; todav\u00eda el mensaje est\u00e1 en la superficie y humanamente se desmoronan ante el peligro. Es entonces cuando Jes\u00fas irrumpe en medio del caos, pero las circunstancias no permiten a los disc\u00edpulos reconocerlo, ven un fantasma. S\u00f3lo cuando \u00c9l les habla e invita a la calma, cuando se presenta como el Dios vivo, el \u201cYo Soy\u201d que ahuyenta el temor, se produce una respuesta en la persona de Pedro.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero la respuesta de Pedro es impulsiva; reclama evidencia del poder de Jes\u00fas: <em>\u201csi eres t\u00fa, que yo vaya hasta ti caminando sobre el agua\u201d.<\/em> Nuestra fragilidad, representada en el ap\u00f3stol, nos lleva a expresar: <em>creer\u00e9 que t\u00fa eres Jes\u00fas, el Dios que salva, s\u00f3lo si yo puedo superar mis temores y vencer las circunstancias adversas que me rodean y caminar hacia ti; mi fe se demostrar\u00e1 si soy capaz de vencer y triunfar, pero si no lo logro, el problema no soy yo, sino que t\u00fa realmente no estabas all\u00ed, eras un fantasma.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Muchas veces, al igual que Pedro, comenzamos a caminar sobre el agua; la euforia, la emoci\u00f3n nos llevan a creer que todo lo podemos lograr, e incluso lo logramos al principio, pero al poco tiempo, cuando sentimos que la fuerza de la adversidad se mantiene e incluso se incrementa, nos hundimos en el miedo y preguntamos d\u00f3nde est\u00e1 Dios en medio de tantas dificultades. La respuesta est\u00e1 en clamar a \u00c9l con todas las fuerzas de nuestro coraz\u00f3n: <em>\u201cS\u00e1lvame Se\u00f1or\u201d<\/em>; y all\u00ed, en ese momento, nos toma de la mano e invita a que tengamos fe y apartemos de nosotros todo aquello que nos haga dudar, y lo reconozcamos como el Hijo de Dios, nuestro \u00fanico y suficiente Salvador.<\/p>\n\n\n\n<p>Es muy importante revisar constantemente la relaci\u00f3n que tenemos con Dios a partir de nuestra experiencia bautismal. Vivimos en un mundo lleno de inmediatez y euforia. Necesitamos aprender a entrar en nosotros mismos y encontrar paz y serenidad cuando el panorama se torna oscuro.<\/p>\n\n\n\n<p>El profeta El\u00edas (en el relato del libro primero de los Reyes) busca refugio en medio de la amenaza y persecuci\u00f3n; el miedo lo lleva a esconderse en la oscuridad de una cueva -ocultarse es la mejor estrategia para ponerse a salvo-, sin embargo, Dios lo cuestiona: <em>\u201c\u00bfQu\u00e9 haces aqu\u00ed?\u201d.<\/em> La soluci\u00f3n no es esconderse, aislarse, apartarse; por el contrario, Dios le dice <em>\u201csal afuera, qu\u00e9date de pie ante m\u00ed sobre la monta\u00f1a\u201d, <\/em>no permitas que el miedo te a\u00edsle; permanecer de pie es un gesto de firmeza y de confianza. Estar delante de Dios nos da la seguridad necesaria para vencer el temor y cualquier amenaza.<\/p>\n\n\n\n<p>Adicionalmente la monta\u00f1a representa la morada de Dios, el lugar donde podemos estar seguros, confiados y adem\u00e1s recibir la fuerza necesaria; es all\u00ed donde podemos percibir su presencia, no en el ruido, el viento fuerte, el terremoto o el fuego devorador que nos incendia la mente y las emociones, sino en el sonido suave y delicado que nos llena de paz real, duradera, firme, constante, transformadora y estable, y que nos da valor para regresar al desierto amenazador cargados con la presencia del Esp\u00edritu Santo en nuestro interior, para llevar y encontrar esa misma presencia divina en medio de la aridez, y enfrentar con valent\u00eda los temores y amenazas al igual que los disc\u00edpulos en medio del lago.<\/p>\n\n\n\n<p>La tarea debe continuar, con o sin nosotros, pues no est\u00e1 limitada a nuestra temporalidad; hay un resto fiel a quienes se debe acompa\u00f1ar y fortalecer cuando ya no estemos presentes y por ello Dios encomienda al profeta El\u00edas consagrar a Eliseo como su sucesor. Debemos pensar en quien continuar\u00e1 el trabajo cuando nuestro tiempo en este mundo termine, a quien vamos a entregar el legado. El Ap\u00f3stol Pablo, en la carta a los Romanos, nos pregunta: \u00bfC\u00f3mo invocar\u00e1n el nombre del Se\u00f1or los que vienen despu\u00e9s de nosotros si no creen en \u00c9l? \u00bfC\u00f3mo creer\u00e1n si no han escuchado la buena noticia? \u00bfC\u00f3mo van a o\u00edr si no hay quien les anuncie? \u00bfC\u00f3mo van a anunciar si no son enviados? La Misi\u00f3n del cristiano es ser profeta y lograr que a todos los llamados a la salvaci\u00f3n les llegue el mensaje y que reconozcamos a Jes\u00fas como el Se\u00f1or de nuestra vida e historia, y con el coraz\u00f3n creamos para obtener salvaci\u00f3n eterna y resurrecci\u00f3n gloriosa. El Ap\u00f3stol Pablo nos ense\u00f1a que <em>\u201cquien conf\u00ede en el se\u00f1or no quedar\u00e1 defraudado\u201d <\/em>y esa confianza es don de Dios para todos los redimidos sin ninguna distinci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Vivir confiado, seguro y sereno, es un signo visible de un cristiano que tiene su coraz\u00f3n lleno de fe y no teme a la adversidad porque conoce y reconoce la presencia de Dios en su existencia y es siempre portador de buenas noticias.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-0b35486f-0910-4a54-b71f-8d8d63eef6ac\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/Sermon-Proper-14A-Spanish.docx\">Word \u2013 Propio 14 (A)<\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/Sermon-Proper-14A-Spanish.docx\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-0b35486f-0910-4a54-b71f-8d8d63eef6ac\">Download<\/a><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-a33d91d3-8b30-40de-8650-57fbf8cd873a\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/Sermon-Proper-14A-Spanish.pdf\">PDF \u2013 Propio 14 (A)<\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/Sermon-Proper-14A-Spanish.pdf\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-a33d91d3-8b30-40de-8650-57fbf8cd873a\">Download<\/a><\/div>\n","protected":false},"featured_media":201217,"template":"","meta":{"_acf_changed":false,"_uag_custom_page_level_css":"","_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[914,930],"class_list":["post-290440","sermon","type-sermon","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category-pentecostes-a","category-propio-14a"],"acf":{"drupal_id":"","lectionary_id":false,"sermon_date":"2023-08-13","sermon_other_translation":false,"sermon_language":"","author_id":false},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.6 (Yoast SEO v26.3) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Propio 13 (A) \u2013 2023 &#8211; 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