{"id":291640,"date":"2023-08-28T09:28:16","date_gmt":"2023-08-28T13:28:16","guid":{"rendered":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/?post_type=sermon&#038;p=291640"},"modified":"2023-11-26T16:42:37","modified_gmt":"2023-11-26T21:42:37","slug":"pentecostes-17-a-24-de-septiembre-de-2023","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pentecostes-17-a-24-de-septiembre-de-2023\/","title":{"rendered":"Propio 20 (A) \u2013 2023"},"content":{"rendered":"\n<p><strong><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/lectionary\/propio-20a\/\">LCR: Jon\u00e1s 3:10\u20134:11; Salmo 145:1\u20138; Filipenses 1:21\u201330; San Mateo 20:1\u201316<\/a><\/strong><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignright size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/P17-2023-Sermon-Graphic-SP-1024x536.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-291641\" style=\"width:512px;height:268px\" width=\"512\" height=\"268\" srcset=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/P17-2023-Sermon-Graphic-SP-1024x536.png 1024w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/P17-2023-Sermon-Graphic-SP-300x157.png 300w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/P17-2023-Sermon-Graphic-SP-768x402.png 768w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/P17-2023-Sermon-Graphic-SP-480x251.png 480w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/P17-2023-Sermon-Graphic-SP.png 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 512px) 100vw, 512px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n<p>El mensaje central de las lecturas de hoy es: deja a Dios ser Dios y ve la obra que \u00e9l hace en ti sin compararte con los dem\u00e1s. La justicia de Dios y sus designios no est\u00e1n hechos a la medida de nuestros deseos, pensamientos o creencias. No podemos pretender atrapar a Dios, que sea s\u00f3lo m\u00edo, a mi medida, a mi gusto. \u00c9l escapa a nuestros juzgamientos y limitadas miradas de la realidad.<\/p>\n\n\n\n<p>En algunas ocasiones, incluso, podr\u00edamos cometer el error de trasladar a \u00c9l nuestros odios y rencores, pretendiendo que Dios act\u00fae como nosotros actuar\u00edamos. Como eso no pasa, llegan entonces las recriminaciones, pues las cosas han sucedido de una manera diferente a como lo esper\u00e1bamos. Y es que nuestro rol no es ser Dios, sino ser testigos de su obra amorosa y salvadora que opera en cada uno de nosotros y en toda la humanidad. Eso es lo que vemos a trav\u00e9s de las lecturas de hoy.<\/p>\n\n\n\n<p>La historia de Jon\u00e1s nos muestra c\u00f3mo \u00e9ste se disgust\u00f3 mucho cuando Dios cambio de parecer al no castigar a N\u00ednive. Tanto as\u00ed, que quiso chantajear a Dios pidi\u00e9ndole que le quitara la vida, porque Jon\u00e1s consideraba que hab\u00eda perdido su tiempo anunciando un castigo que no iba a pasar. En su orgullo, sinti\u00f3 que la persona que iba a quedar en rid\u00edculo era \u00e9l, porque se ver\u00eda como un mentiroso que dec\u00eda lo que no ocurrir\u00eda. La arrogancia de Jon\u00e1s le llev\u00f3 dos veces a la tr\u00e1gica petici\u00f3n a Dios para que le quitara la vida, simplemente porque en sus designios de amor, nuestro Creador, cambi\u00f3 de parecer. El Se\u00f1or le recuerda que \u00c9l es Dios y Jon\u00e1s es un hombre. Y pone el ejemplo de la planta de ricino por la que Jon\u00e1s sinti\u00f3 compasi\u00f3n, aunque no fue \u00e9l quien la plant\u00f3 y la hizo crecer. Dios, en su poder, puede tomar la decisi\u00f3n que quiera para mostrar amor y compasi\u00f3n por su pueblo. Jon\u00e1s no tiene ning\u00fan derecho a reclamarle. Ni \u00e9l ni ning\u00fan otro ser humano.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora bien, en el Evangelio sucede algo parecido. Jes\u00fas hace una similitud del reino de los cielos con el due\u00f1o de una finca. Dios es el due\u00f1o. La finca es el reino de los cielos, lo cual se traduce en su plan de salvaci\u00f3n, su obra redentora y amorosa para cada uno de nosotros. Ah\u00ed es donde nos llama para ser sus trabajadores. El tiempo es el momento de nuestras vidas cuando nos encontramos con \u00e9l, en cada circunstancia particular. Algunos hemos sido privilegiados de conocerlo desde nuestra infancia, otros le conocen en los \u00faltimos d\u00edas de sus vidas. Sin embargo, hay algo com\u00fan en todos los trabajadores de la par\u00e1bola: necesitan trabajo. Todos necesitamos la salvaci\u00f3n que proviene de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>La par\u00e1bola se desarrolla en la jornada de un d\u00eda, unas 12 horas aproximadamente, comenzando a las 6 de la ma\u00f1ana y terminando a las 6 de la tarde. En 5 oportunidades sali\u00f3 el due\u00f1o a buscar trabajadores: a las 6 de la ma\u00f1ana, a las 9, a mediod\u00eda, a las 3 de la tarde, y la \u00faltima, faltando solamente una hora, a las 5. Cu\u00e1ndo se encontr\u00f3 con estos \u00faltimos, les pregunt\u00f3: \u00bfPor qu\u00e9 est\u00e1n ustedes aqu\u00ed todo el d\u00eda sin trabajar?\u201d Le contestaron: \u201cPorque nadie nos ha contratado.\u201d As\u00ed que tambi\u00e9n los invit\u00f3 a trabajar. \u00bfSe imaginan ustedes la alegr\u00eda de estos trabajadores al ser llamados a trabajar cuando seguramente ya consideraban que su d\u00eda se hab\u00eda perdido y que no tendr\u00edan nada para llevar de regreso a sus casas? Pero ahora ya podr\u00edan contar con el salario de una hora de trabajo.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando lleg\u00f3 el momento del pago, al final del d\u00eda, el due\u00f1o, hace algo sorpresivo -e incluso injusto para nuestra l\u00f3gica humana-. Comienza pag\u00e1ndole a los \u00faltimos el salario del d\u00eda completo; as\u00ed las cosas, los dem\u00e1s pensaron que a quienes hab\u00edan trabajado desde temprano, les pagar\u00e1n m\u00e1s. En la l\u00f3gica de los primeros, podr\u00edan haber pensado que recibir\u00edan 11 veces m\u00e1s porque hab\u00edan trabajado 11 horas m\u00e1s; aunque desde el comienzo hab\u00edan arreglado el salario de un d\u00eda. Pero todos recibieron el mismo salario, independientemente de las horas trabajadas. Por ello murmuraron contra del due\u00f1o. Pero \u00e9l no estaba haciendo ninguna injusticia. \u00c9l les pag\u00f3 el salario del d\u00eda, lo que hab\u00edan acordado y lo que, por los est\u00e1ndares de la \u00e9poca, era justo.<\/p>\n\n\n\n<p>El murmullo de los que llegaron primero termina en una recriminaci\u00f3n, tal como lo hizo Jon\u00e1s. Dios es bueno y eso despierta envidia y celos en el ser humano cuando esa bondad recae sobre otros. La igualdad y justicia que los seres humanos vemos es superficial. No sabemos si los \u00faltimos trabajadores ten\u00edan una necesidad muy grande y, aunque inmerecido, ese salario del d\u00eda pudo haber sido la oportunidad de dar una buena comida a sus familias. En cambio, si hubiesen recibido el pago por s\u00f3lo una hora, seguramente no ser\u00eda suficiente para saciar el hambre en sus casas. Esto no lo pensaron los que llegaron primero, s\u00f3lo pensaron en s\u00ed mismos, en las apariencias, en sacar en cara que hab\u00edan soportado el \u201ctrabajo y el calor de todo el d\u00eda\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>La invitaci\u00f3n de la Palabra de Dios hoy es a que miremos las maravillas que Dios hace en nosotros. Sint\u00e1monos felices y agradecidos de que Dios nos llama a su reino, que su amor misericordioso e insondable nos abarca, abraza y renueva cada d\u00eda.&nbsp; Seamos conscientes de que el amor de Dios es libre e inescrutable. No pretendamos que Dios act\u00fae como nosotros quisi\u00e9ramos. Sus designios son insondables, pero su amor es real y verdadero, nos toca, lo podemos sentir. No seamos envidiosos de que su amor llegue incluso a los que consideramos malos. No nos comparemos con los dem\u00e1s, somos \u00fanicos, bellos e irrepetibles. Somos preciosos porque \u00c9l nos ha creado. Y recordemos: seamos los primeros o \u00faltimos en llegar, su amor por nosotros va m\u00e1s all\u00e1 de nuestros m\u00e9ritos o esfuerzos. Am\u00e9n.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-d7b91d5c-319d-4ef9-9171-553b0cca6f18\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/Sermon-Propio-20A-Spanish.docx\">Word \u2013 Propio 20 (A)<\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/Sermon-Propio-20A-Spanish.docx\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-d7b91d5c-319d-4ef9-9171-553b0cca6f18\">Download<\/a><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-60fedea4-9789-4152-8e93-44a373793c5c\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/Sermon-Propio-20A-Spanish.pdf\">PDF \u2013 Propio 20 (A)<\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/Sermon-Propio-20A-Spanish.pdf\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-60fedea4-9789-4152-8e93-44a373793c5c\">Download<\/a><\/div>\n","protected":false},"featured_media":201217,"template":"","meta":{"_acf_changed":false,"_uag_custom_page_level_css":"","_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[914,935],"class_list":["post-291640","sermon","type-sermon","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category-pentecostes-a","category-propio-20a"],"acf":{"drupal_id":"","lectionary_id":false,"sermon_date":"2023-09-24","sermon_other_translation":false,"sermon_language":"","author_id":169007},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.6 (Yoast SEO v26.3) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Propio 20 (A) \u2013 2023 &#8211; The Episcopal Church<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pentecostes-17-a-24-de-septiembre-de-2023\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Pentecost\u00e9s 17 (A) \u2013 24 de septiembre de 2023\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"LCR: Jon\u00e1s 3:10\u20134:11; Salmo 145:1\u20138; Filipenses 1:21\u201330; San Mateo 20:1\u201316 El mensaje central de las lecturas de hoy es: deja a Dios ser Dios y ve la obra que \u00e9l hace en ti sin compararte con los dem\u00e1s. 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