{"id":295185,"date":"2023-10-17T17:32:53","date_gmt":"2023-10-17T21:32:53","guid":{"rendered":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/?post_type=sermon&#038;p=295185"},"modified":"2023-11-26T18:05:06","modified_gmt":"2023-11-26T23:05:06","slug":"pentecostes-25-a-19-de-noviembre-de-2023","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pentecostes-25-a-19-de-noviembre-de-2023\/","title":{"rendered":"Propio 28 (A) \u2013 2023"},"content":{"rendered":"\n<p><strong><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/lectionary\/propio-28a\/\">LCR: Sofon\u00edas 1:7, 12-18; Salmo 90:1-8, (9-11), 12; 1 Tesalonicenses 5:1-11; San Mateo 25:14-30<\/a><\/strong><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignright size-large is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/P28-2023-Sermon-Graphic-SP-1024x536.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-295187\" style=\"width:512px\" width=\"512\" srcset=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/P28-2023-Sermon-Graphic-SP-1024x536.png 1024w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/P28-2023-Sermon-Graphic-SP-300x157.png 300w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/P28-2023-Sermon-Graphic-SP-768x402.png 768w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/P28-2023-Sermon-Graphic-SP-480x251.png 480w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/P28-2023-Sermon-Graphic-SP.png 1200w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n<p>\u201cNo somos de la noche ni de la Oscuridad\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Al acercarnos al final del a\u00f1o lit\u00fargico, el mensaje de la Palabra de Dios, para este vigesimoquinto domingo despu\u00e9s de Pentecost\u00e9s, nos invita a hacer un balance de nuestra vida en la fe durante este 2023. Siempre que finalizamos cualquier ciclo en nuestra vida es importante detenernos por un momento y revisar los compromisos adquiridos para con Dios, la familia, la iglesia, la sociedad, los amigos e incluso con nosotros mismos.<\/p>\n\n\n\n<p>La fe necesita ser constantemente alimentada y fortalecida a trav\u00e9s de los medios de gracia que nos ofrece la comunidad en la que experimentamos la presencia de Cristo; en este sentido, es necesario que profundicemos en las bases que nos sostienen en la vida cristiana y las motivaciones que tenemos para continuar el camino sin desmayar. La fortaleza, sin duda alguna, est\u00e1 en Dios, su Palabra es la fuente de la que brota el verdadero conocimiento que nos conduce por la senda de la felicidad, la salvaci\u00f3n y la vida eterna. Por eso es urgente que acudamos al llamado que nos hace la colecta de este domingo y nos acerquemos con coraz\u00f3n abierto al conocimiento y meditaci\u00f3n de las Sagradas Escrituras, y \u201cde tal manera las oigamos, las leamos, las consideremos, las aprendamos e interiormente las asimilemos\u201d, ya que en ellas encontramos, como nos lo ense\u00f1a el Libro de Oraci\u00f3n Com\u00fan: \u201ctodas las cosas necesarias para la salvaci\u00f3n\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque algunas \u201cteolog\u00edas\u201d emergentes nieguen la necesidad de la salvaci\u00f3n para el cristiano, con el argumento de que Dios todo lo hizo bien y bueno, y ama su obra sin reparos, el mensaje de Jes\u00fas, la tradici\u00f3n y la raz\u00f3n nos muestran, con claridad suficiente, que todos necesitamos ser salvados de las muchas acechanzas que provienen de adentro y fuera de nosotros, que necesitamos ser preservados de todas las tentaciones que tratan de alejarnos del camino y llevarnos al infierno de la soledad, la tristeza y la ausencia de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>El profeta Sofon\u00edas, en la primera lectura que nos propone la iglesia para la reflexi\u00f3n en este domingo, nos hace la invitaci\u00f3n a ponernos delante del Se\u00f1or en silencio, para que podamos escuchar a nuestro coraz\u00f3n y a nuestra conciencia y experimentar su cercan\u00eda. La presencia constante, sigilosa y paciente de Dios espera una respuesta de nuestra parte; como un centinela est\u00e1 atento en todos los momentos de nuestra vida, tanto en los tiempos de gozo, alegr\u00eda, prosperidad y celebraci\u00f3n, como en los dif\u00edciles de soledad, tristeza, enfermedad, necesidad y muerte. \u00c9l no se aparta de nosotros, aunque en muchas ocasiones lo rechacemos; aguarda amorosamente a que nos demos cuenta de cuanto lo necesitamos y le abramos espacio en nuestra existencia; act\u00faa a trav\u00e9s de su Esp\u00edritu Santo que se mueve en nosotros; no est\u00e1 est\u00e1tico aunque est\u00e9 silencioso, se nos revela en la creaci\u00f3n, en cada persona a nuestro paso, nos inspira, mueve nuestras conciencias, fortalece nuestras capacidades y anima nuestras acciones.<\/p>\n\n\n\n<p>En esa constante espera nos invita a poner nuestra confianza en \u00c9l. Es por esto por lo que, al terminar este a\u00f1o lit\u00fargico, debemos preguntarnos d\u00f3nde esta nuestro tesoro, porque como nos lo ense\u00f1a el evangelio: <em>\u201cdonde est\u00e9 tu tesoro, all\u00ed tambi\u00e9n estar\u00e1 tu coraz\u00f3n.\u201d<\/em> (Mt 6:21). La seguridad del cristiano no puede estar en sus posesiones materiales, ellas son don de Dios para que vivamos dignamente en este mundo; nos dan una peque\u00f1a muestra de su amor infinito al darnos la riqueza m\u00e1s grande, el gran tesoro, la perla preciosa de su Reino Eterno. Est\u00e1 en nuestras manos recibir la luz de su gracia o vivir en la oscuridad alejados de su presencia.<\/p>\n\n\n\n<p>El salmista nos recuerda que todas las cosas y todos los tiempos est\u00e1n en las manos de Dios, soberano nuestro, que nos ha acompa\u00f1ado de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n desde antes de la creaci\u00f3n del mundo; que podemos y debemos abandonarnos en \u00c9l, porque nuestra vida es corta y por mucho que nos esforcemos o trabajemos por acumular riquezas, todo pasa y pronto nos avocamos al final de nuestra vida terrena. Nuestra principal preocupaci\u00f3n debe ser buscar la sabidur\u00eda que s\u00f3lo proviene del Santo Esp\u00edritu, que nos ense\u00f1a a trav\u00e9s de la escucha atenta de la Sagrada Escritura y en la participaci\u00f3n frecuente en la Santa Comuni\u00f3n.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En este mismo orden de ideas, el ap\u00f3stol Pablo nos recuerda que debemos estar despiertos, iluminados con la presencia del Se\u00f1or, porque <em>\u201cNo somos de la noche ni de la oscuridad\u201d<\/em>; no debemos permitir que el tiempo se nos vaya en cosas in\u00fatiles, desenfrenos, excesos, conflictos, en estado de inconciencia, inmersos en pensamientos ego\u00edstas, sentimientos negativos y emociones vagas, como si estuvi\u00e9ramos borrachos, apartados de la realidad y separados de la fuente de nuestra felicidad que es s\u00f3lo Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>El tiempo apremia, corre veloz y debemos dar respuesta a los dones que el Se\u00f1or ha puesto gratuita y generosamente en nuestras manos; todos los bautizados hemos recibido un encargo y hemos sido enviados para ser testimonio de amor en el mundo; todos los redimidos somos mensajeros acreditados de la Buena Noticia de Cristo.<\/p>\n\n\n\n<p>En la iglesia existen diversidad de dones y carismas; unos son llamados de manera especial a la oraci\u00f3n, otros a predicar, otros a ense\u00f1ar, otros a dirigir, otros a administrar y as\u00ed un gran abanico de posibilidades de servir al cuerpo de Cristo del cual todos los bautizados somos miembros; por ello es necesario que cada uno identifique los dones y carismas que ha recibido y los ponga al servicio del plan de Dios con generosidad, sin pereza o excusas, con respeto por el ministerio de cada cristiano en su vocaci\u00f3n y llamado.<\/p>\n\n\n\n<p>Cada quien revise su papel en la iglesia de Cristo y no se esconda improductivo sin aportar en la construcci\u00f3n del reino. Cada cual haga examen de conciencia sobre el servicio que presta a la iglesia sin descalificar el trabajo de otro, por humilde y sencillo que parezca, porque cada uno produce en la medida en que le fue dado: <em>\u201calgunas espigas dieron cien granos por semilla, otras sesenta granos, y otras treinta\u201d<\/em> (Mt 13:8); pero todos en un mismo sentir, en un mismo amor por un mismo Cristo.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-a858a790-e732-4667-a2e9-e1ede9518985\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/Sermon-Propio-28A-Spanish.docx\">Word \u2013 Propio 28 (A)<\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/Sermon-Propio-28A-Spanish.docx\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-a858a790-e732-4667-a2e9-e1ede9518985\">Download<\/a><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-1bdc3098-d3bf-4cb5-87ce-c3ef491e2310\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/Sermon-Propio-28A-Spanish.pdf\">PDF \u2013 Propio 28 (A)<\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/Sermon-Propio-28A-Spanish.pdf\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-1bdc3098-d3bf-4cb5-87ce-c3ef491e2310\">Download<\/a><\/div>\n","protected":false},"featured_media":201217,"template":"","meta":{"_acf_changed":false,"_uag_custom_page_level_css":"","_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[914,943],"class_list":["post-295185","sermon","type-sermon","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category-pentecostes-a","category-propio-28a"],"acf":{"drupal_id":"","lectionary_id":false,"sermon_date":"2023-11-19","sermon_other_translation":false,"sermon_language":"","author_id":169086},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.6 (Yoast SEO v26.3) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Propio 28 (A) \u2013 2023 &#8211; 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