{"id":299373,"date":"2024-01-02T15:59:17","date_gmt":"2024-01-02T20:59:17","guid":{"rendered":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/?post_type=sermon&#038;p=299373"},"modified":"2024-01-02T15:59:22","modified_gmt":"2024-01-02T20:59:22","slug":"epifania-1-b-7-de-enero-de-2024","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/epifania-1-b-7-de-enero-de-2024\/","title":{"rendered":"Epifan\u00eda 1 (B) \u2013 7 de enero de 2024"},"content":{"rendered":"\n<p><strong><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/lectionary\/epifania-1b\/\">LCR: G\u00e9nesis 1:1-5; Salmo 29; Hechos 19:1\u20137; San Marcos 1:4\u201311<\/a><\/strong><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignright size-large is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/E1-2024-Sermon-Graphic-SP-1024x536.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-299375\" style=\"width:512px\" width=\"512\" srcset=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/E1-2024-Sermon-Graphic-SP-1024x536.png 1024w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/E1-2024-Sermon-Graphic-SP-300x157.png 300w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/E1-2024-Sermon-Graphic-SP-768x402.png 768w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/E1-2024-Sermon-Graphic-SP-480x251.png 480w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/E1-2024-Sermon-Graphic-SP.png 1200w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n<p>El evangelio de san Marcos, a diferencia de los dem\u00e1s, no inicia con la genealog\u00eda de Jes\u00fas, la anunciaci\u00f3n o las narraciones alusivas a su ni\u00f1ez, sino con el \u201cprincipio\u201d bautismal, en agua y con la presencia del Esp\u00edritu de Dios, \u201cde la buena noticia de Jes\u00fas, el Mes\u00edas, el Hijo de Dios\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>A Jes\u00fas lo encontramos por vez primera en Judea respondiendo al llamado de Juan, un profeta marginal que vive en el desierto y lleva una vida de privaciones, vistiendo con piel de camello y comiendo grillos y miel silvestre, una dieta rigurosa y repugnante, incluso para el gusto de esa \u00e9poca. Predicaba sobre el juicio inminente de Dios e invitaba a todos a volverse a \u00c9l para obtener el perd\u00f3n de sus pecados. Su bautismo ten\u00eda una gran fuerza, pues se presentaba como alternativa de los ritos de purificaci\u00f3n del templo, considerados viciados y profanados por el estado de pecaminosidad de los l\u00edderes religiosos de Israel. Muchos de la regi\u00f3n de Judea y de la ciudad de Jerusal\u00e9n ven\u00edan a escuchar a Juan y eran bautizados. Probablemente algunos de los disc\u00edpulos de Jes\u00fas habr\u00edan sido seguidores de Juan antes de incorporarse al movimiento de Jes\u00fas. As\u00ed las cosas, nos dice el evangelio que Jes\u00fas es bautizado por Juan, en agua y con sentido de arrepentimiento.<\/p>\n\n\n\n<p>El padre de la Iglesia Gregorio Nacianceno (330-390 d.C.) afirmaba en su Homil\u00eda 39, que existen al menos cuatro tipos de bautismos: <em>en agua<\/em>, que en la tradici\u00f3n jud\u00eda refiere a la salida del pueblo de Israel de la esclavitud de Egipto en su paso por el Mar Rojo; <em>en agua y en arrepentimiento<\/em>, que es el bautismo que hac\u00eda Juan en el r\u00edo Jord\u00e1n; <em>en agua y en el Esp\u00edritu<\/em> como testimonio del bautismo que Jes\u00fas practicaba con sus disc\u00edpulos y al que nos llama a sumergirnos; y por \u00faltimo, un bautismo de quienes ya han sido bautizados, que es <em>testimonial<\/em>, de l\u00e1grimas y martirio de ser necesario, a causa de Cristo.<\/p>\n\n\n\n<p>No hay dudas que Jes\u00fas recibi\u00f3 voluntariamente el segundo tipo de bautismo: en agua y arrepentimiento para el perd\u00f3n de los pecados. Esto lo sabemos con seguridad. \u00bfPor qu\u00e9? Porque este asunto resultaba escandaloso para la conciencia cristiana -luego no pudo ser algo imaginado por las primeras comunidades- \u00bfacaso no era Jes\u00fas el justo?, \u00bfc\u00f3mo har\u00eda fila con el resto del pueblo pecador? Juan el Bautista reconoce en Jes\u00fas al Hijo de Dios y se declara como su precursor; pero tambi\u00e9n Jes\u00fas reconoce en Juan la cercan\u00eda de Dios. Jes\u00fas se dispone a acoger esa presencia de Dios al sumergirse en las aguas del bautismo, junto y al lado de su pueblo, en un anhelo de renovaci\u00f3n de la vida religiosa que confiesa el perd\u00f3n de Dios y se prepara para encarnar y anunciar el amor, la gracia y la vida transformada.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfC\u00f3mo arriba Jes\u00fas a este momento tan importante, que se convierte en inicio de la buena noticia que \u00c9l encarna? El Maestro se nos nuestra, desde el inicio de su ministerio p\u00fablico, como una persona instruida, que conoce las Escrituras e incluso asume discusiones con los maestros de la Ley. Esta formaci\u00f3n religiosa tiene como trasfondo experiencias espirituales profundas. Podemos imaginar que hasta aqu\u00ed Jes\u00fas no se hab\u00eda dedicado exclusivamente al trabajo manual y t\u00e9cnico-profesional como carpintero junto a su familia y amigos en Nazaret de Galilea. Seguramente ha estado con inquietudes espirituales y en b\u00fasqueda de respuestas, en medio de un contexto marcado por la presencia de tantos movimientos y expectativas religiosas. Jes\u00fas termina uni\u00e9ndose al movimiento de Juan y pasa alg\u00fan tiempo con ellos bautizando (3:22). Por tanto, a trav\u00e9s de estos caminares y b\u00fasquedas espirituales, \u00e9l tambi\u00e9n fue haciendo su propio discernimiento y madurando su vocaci\u00f3n. El bautismo en el Jord\u00e1n es el lugar de llegada de una experiencia profunda en la fe en su Dios y Padre.<\/p>\n\n\n\n<p>Nos preguntamos, \u00bfc\u00f3mo hemos asumido nuestro bautismo?, \u00bfha sido \u00fanicamente una experiencia de infantes o en edades tempranas de la vida, o recuperamos permanentemente la fuerza de la fe bautismal y reflexionamos en su significado para nosotros hoy? Nuestra vida cristiana inicia con el Santo Bautismo que, seg\u00fan nos dice el Libro de Oraci\u00f3n Com\u00fan, es el v\u00ednculo indisoluble que establece el o la creyente con Dios, \u201cla iniciaci\u00f3n completa, por medio del agua y el Esp\u00edritu Santo, en el Cuerpo de Cristo que es la Iglesia\u201d (LOC 218). El bautismo nos abre a la vida espiritual, pues por medio de \u00e9ste somos transformados en hijos e hijas predilectos de Dios y nos hacemos part\u00edcipes de la misi\u00f3n de su Iglesia.<\/p>\n\n\n\n<p>Como Juan, tambi\u00e9n nosotros venimos del desierto de los permanentes olvidos del pr\u00f3jimo, de tristezas y angustias personales, de la desintegraci\u00f3n de nuestro mundo interior, familias, comunidades y sociedades. Siguiendo el ejemplo de Jes\u00fas, todos y todas necesitamos volver a las aguas bautismales y abrirnos a una conversi\u00f3n de vida. Dios nos llama a no desmayar en nuestras b\u00fasquedas y necesarios discernimientos espirituales sobre el sentido de nuestra vida cristiana, de la vocaci\u00f3n y misi\u00f3n que hemos asumido en el bautismo. Cristo mismo nos invita a renovar el misterio bautismal de la presencia amorosa de Dios en nuestras vidas y en nuestra comunidad. \u201cCristo es bautizado: sumerj\u00e1monos tambi\u00e9n nosotros para que juntamente con \u00c9l salgamos del agua. (\u2026) Debemos purificarnos, ser humildes y anunciar su palabra\u201d (G. Nacianceno).<\/p>\n\n\n\n<p>La lectura del G\u00e9nesis para este domingo nos recuerda otro \u201cprincipio\u201d: el de la creaci\u00f3n \u201cbautizada\u201d con las aguas de la vida y del Esp\u00edritu de Dios movi\u00e9ndose sobre ellas. Una naturaleza creada que no es un acto accidental de Dios, sino su regalo y la manifestaci\u00f3n de s\u00ed mismo. El salmista invita a todas las criaturas a alabar al Se\u00f1or por esa maravillosa creaci\u00f3n, puesta al cuidado y salvaguarda del ser humano. Del mismo modo como el bautismo de Jes\u00fas no tiene un sentido de manifestaci\u00f3n del poder de Dios, sino la mostraci\u00f3n de su cercan\u00eda consoladora y renovadora, la creaci\u00f3n \u201cbautizada\u201d en las aguas y en el Esp\u00edritu, no busca aumentar el poder de Dios sobre las criaturas, sino que es un acto de bondad que revela la propia esencia amorosa de Dios. La creaci\u00f3n debe volver tambi\u00e9n a su \u201cprincipio\u201d bautismal en el que Dios le dio forma y la llen\u00f3 con su Esp\u00edritu, alejando de ella toda oscuridad, que es hoy el pecado humano del ecocidio. Dios nos llama tambi\u00e9n a asumir con sentido bautismal el cuidado de toda la vida natural.<\/p>\n\n\n\n<p>Junto a la comunidad de \u00c9feso, san Pablo nos sigue preguntando hoy si hemos recibido un bautismo en el Esp\u00edritu de Cristo vivificador, que nos mueva a la transformaci\u00f3n y renovaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Prepar\u00e9monos para recibir esta gracia en la seguridad del perd\u00f3n que otorga la renovaci\u00f3n de los votos bautismales, prometiendo seguir a Cristo en una verdadera conversi\u00f3n de vida.<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>La Rvda. Loida Sardi\u00f1as Iglesias<\/em><\/strong><em> es Presb\u00edtera de la Iglesia Episcopal Anglicana, Di\u00f3cesis de Colombia, donde ejerce su ministerio como parte del Equipo Pastoral de la Catedral San Pablo, en Bogot\u00e1. Es doctora en Teolog\u00eda por la Universidad de Hamburgo y profesora de la Pontificia Universidad Javeriana en Colombia. Sus \u00e1reas de inter\u00e9s son la Teolog\u00eda Sistem\u00e1tica, el Ecumenismo y la \u00c9tica.<\/em><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-46af26af-a371-47dd-b618-b6ad638fe44d\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/Sermon-Epifania-1-Spanish.docx\">Word \u2013 Epifan\u00eda 1 (B)<\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/Sermon-Epifania-1-Spanish.docx\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-46af26af-a371-47dd-b618-b6ad638fe44d\">Download<\/a><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-591bcc0f-65fd-4ea1-a537-dd8c5f0e1169\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/Sermon-Epifania-1-Spanish.pdf\">PDF \u2013 Epifan\u00eda 1 (B)<\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/Sermon-Epifania-1-Spanish.pdf\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-591bcc0f-65fd-4ea1-a537-dd8c5f0e1169\">Download<\/a><\/div>\n","protected":false},"featured_media":201217,"template":"","meta":{"_acf_changed":false,"_uag_custom_page_level_css":"","_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[947,946],"class_list":["post-299373","sermon","type-sermon","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category-epifania-1b","category-epifania-b"],"acf":{"drupal_id":"","lectionary_id":false,"sermon_date":"2024-01-07","sermon_other_translation":false,"sermon_language":"","author_id":169079},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.6 (Yoast SEO v26.3) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Epifan\u00eda 1 (B) \u2013 7 de enero de 2024 &#8211; 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