{"id":300114,"date":"2024-01-14T18:37:49","date_gmt":"2024-01-14T23:37:49","guid":{"rendered":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/?post_type=sermon&#038;p=300114"},"modified":"2024-01-14T18:37:52","modified_gmt":"2024-01-14T23:37:52","slug":"ultimo-domingo-despues-de-epifania-b-11-de-febrero-de-2024","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/ultimo-domingo-despues-de-epifania-b-11-de-febrero-de-2024\/","title":{"rendered":"\u00daltimo domingo despu\u00e9s de Epifan\u00eda (B) \u2013 11 de febrero de 2024"},"content":{"rendered":"\n<p><strong><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/lectionary\/ultimo-epifania-b\/\">LCR: 2 Reyes 2:1\u201312; Salmo 50:1\u20136; 2 Corintios 4:3\u20136; San Marcos 9:2\u20139<\/a><\/strong><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignright size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"536\" src=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/LE-2024-Sermon-Graphic-SP-1024x536.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-300116\" style=\"width:512px\" srcset=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/LE-2024-Sermon-Graphic-SP-1024x536.png 1024w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/LE-2024-Sermon-Graphic-SP-300x157.png 300w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/LE-2024-Sermon-Graphic-SP-768x402.png 768w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/LE-2024-Sermon-Graphic-SP-480x251.png 480w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/LE-2024-Sermon-Graphic-SP.png 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n<p>Cuenta la historia que en un gran teatro de Europa instalaron pantallas digitales para reemplazar las viejas partituras de papel, e invitaron a la orquesta juvenil de la ciudad para dar un concierto. La orquesta se prepar\u00f3 con violines, clarinetes y muchos otros instrumentos. Pero a mitad del concierto hubo una falla t\u00e9cnica y se apagaron todas las pantallas. Sin poder leer la m\u00fasica, poco a poco todos los instrumentos dejaron de tocar, excepto Josefina, una jovencita de unos 15 a\u00f1os que interpretaba el viol\u00edn. Josefina continu\u00f3 tocando sola. Toc\u00f3 por 20 minutos m\u00e1s, hasta la \u00faltima nota del concierto. Al terminar, el p\u00fablico le dio a Josefina una gran ovaci\u00f3n y el director de la orquesta le pidi\u00f3 que se acercara al frente del escenario. El p\u00fablico se dio cuenta de que la jovencita ten\u00eda lodo en los zapatos, cicatrices en las piernas, y que caminaba acompa\u00f1ada por un perro. El director de la orquesta explic\u00f3 que Josefina era ciega. \u00a1Ella no depend\u00eda de ninguna pantalla digital para tocar m\u00fasica! Esa jovencita de 15 a\u00f1os se sab\u00eda todo el concierto de memoria.<\/p>\n\n\n\n<p>El evangelio de hoy nos presenta escenas de esplendor sobrenatural: Jesucristo es transfigurado por la gloria de Dios; Eliseo observa a su maestro, el profeta El\u00edas, subir al cielo en un carro esplendoroso; y el salmista celebra a un Dios que se acerca a la humanidad como un fuego destructor. \u00bfC\u00f3mo podemos interpretar esas im\u00e1genes de resplandor divino?<\/p>\n\n\n\n<p>La lectura del evangelio describe la Transfiguraci\u00f3n de Jesucristo. Seg\u00fan el relato, Jes\u00fas lleva a tres de sus disc\u00edpulos (Pedro, Santiago y Juan) a la cumbre de un cerro. All\u00ed Jes\u00fas cambia de apariencia: su ropa se vuelve blanqu\u00edsima, y El\u00edas y Mois\u00e9s aparecen para conversar con \u00e9l. Los disc\u00edpulos tambi\u00e9n oyen una voz del cielo en la que Dios proclama a Jes\u00fas como su Hijo amado.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero estas experiencias parecen muy diferentes de la manera en que la mayor\u00eda de nosotros experimenta la luz o la gloria de Dios. Algunos sentimos la luz de Dios cuando escuchamos un coro majestuoso o cuando caminamos en la naturaleza. Pero muchas personas admiten que nunca sintieron la luz de Dios, o si la sintieron nunca la entendieron.<\/p>\n\n\n\n<p>En la segunda carta a los Corintios, el ap\u00f3stol Pablo nos hace una advertencia: la mayor\u00eda del mundo est\u00e1 ciego; la mayor\u00eda de la gente simplemente no puede ver la luz de Dios; pero el mismo pasaje Pablo nos da la clave de c\u00f3mo encontrar esa luz: \u201cEl mismo Dios que mand\u00f3 que la luz brotara de la oscuridad, es el que ha hecho brotar su luz en nuestro coraz\u00f3n\u201d. \u00a1\u00c9se es el secreto de la luz de Dios! Es una luz que no proviene del resplandor del televisor, ni de una pantalla digital. \u00a1Ni siquiera se encuentra en el resplandor nocturno de un gran estadio de f\u00fatbol! Seg\u00fan el ap\u00f3stol Pablo, la luz de Dios brota en los corazones de todas las personas que se esfuerzan por seguir a Jes\u00fas.<\/p>\n\n\n\n<p>Nuestro llamado, como pueblo cristiano, es identificar esa luz en nuestras vidas. En la carta a los Efesios (5: 8-11), Pablo nos manda que caminemos por la vida como hijos e hijas de la luz, y que no participemos de las obras de las tinieblas. Pablo explica que la luz de Dios produce \u201cbondad, rectitud y verdad\u201d. Dicho de otro modo, esa luz cambia nuestra forma de vivir y nos hace personas m\u00e1s bondosas, rectas y genuinas.<\/p>\n\n\n\n<p>Algunos dicen que s\u00f3lo pueden sentir la gloria de Dios cuando visitan una gran catedral. Es cierto que los grandes templos pueden, de alguna manera, ser fuente de inspiraci\u00f3n. El silencio y la m\u00fasica que a veces all\u00ed se oye tambi\u00e9n puede inspirarnos. Pero, \u00bfno ser\u00e1 que tambi\u00e9n podemos descubrir la gloria de Dios en nuestra vida cotidiana? \u00bfNo podemos tambi\u00e9n sentir la presencia de Jesucristo cuando preparamos el desayuno, esperamos el autob\u00fas, salimos a comprar algo en la tiendita? A diferencia de Pedro, Santiago y Juan, nosotros seguramente no tendremos grandes visiones de Mois\u00e9s y de El\u00edas, pero como nos explica el ap\u00f3stol Pablo, lo que importa es sentir la luz de Dios en nuestros corazones y, entonces, empezar a vivir como hijas e hijos de luz.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay momentos que son especialmente apropiados para sentir la gloria o la luz de Dios: cuando leemos la Biblia, cuando le oramos en privado o en familia, cuando asistimos a la iglesia y le adoramos con canto, oraci\u00f3n y acci\u00f3n de gracias. Tambi\u00e9n podemos sentir la luz de Dios cuando realizamos actos de justicia: cuando ayudamos a los m\u00e1s necesitados, cuando participamos con nuestra comunidad en causas por el bien com\u00fan, cuando pedimos perd\u00f3n a alguien que ofendimos, cuando trabajamos por la paz y la reconciliaci\u00f3n en nuestra familia, comunidad o iglesia.<\/p>\n\n\n\n<p>Cada vez hay m\u00e1s gente que le presta atenci\u00f3n a las pantallas de los tel\u00e9fonos, computadoras y televisores. Pero por m\u00e1s alta tecnolog\u00eda, definici\u00f3n en las pantallas, im\u00e1genes esplendorosas, no las necesitamos para tener la luz de Dios en nuestras vidas. Josefina no necesitaba pantallas que desplegaran la partitura porque ya ten\u00eda las melod\u00edas bien aprendidas y las llevaba en su coraz\u00f3n noche y d\u00eda. De manera similar nosotros no necesitamos tener grandes visiones espirituales. Podemos explorar nuestro propio coraz\u00f3n y all\u00ed encontrar la luz de Cristo. Como lo hac\u00eda Josefina con su m\u00fasica podemos aprender a nutrir y a hacer crecer esa luz en nuestro ser. Entonces, podremos compartirla con los dem\u00e1s, con las personas que se encuentran en las tinieblas.<\/p>\n\n\n\n<p>Busquemos siempre el resplandor de Dios en nuestro coraz\u00f3n. Su luz nos traer\u00e1 calma y valor, nos dar\u00e1 gu\u00eda espiritual y ser\u00e1 una gran bendici\u00f3n en nuestras vidas.<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Hugo Olaiz<\/em><\/strong><em> es editor asociado de recursos latinos\/hispanos para Forward Movement, una agencia de la Iglesia Episcopal.<\/em><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-1c7370f8-0427-410c-bdea-bddd1edf7fd1\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/Sermon-Ultimo-Epifania-B-Spanish.docx\">Word \u2013 \u00daltimo Epifan\u00eda (B)<\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/Sermon-Ultimo-Epifania-B-Spanish.docx\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-1c7370f8-0427-410c-bdea-bddd1edf7fd1\">Download<\/a><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-4e7a0024-9f75-4e6f-a15a-b1a3af65474c\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/Sermon-Ultimo-Epifania-B-Spanish.pdf\">PDF \u2013 \u00daltimo Epifan\u00eda (B)<\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/Sermon-Ultimo-Epifania-B-Spanish.pdf\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-4e7a0024-9f75-4e6f-a15a-b1a3af65474c\">Download<\/a><\/div>\n","protected":false},"featured_media":201217,"template":"","meta":{"_acf_changed":false,"_uag_custom_page_level_css":"","_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[946,977],"class_list":["post-300114","sermon","type-sermon","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category-epifania-b","category-ultimo-domingo-despues-de-la-epifania-b"],"acf":{"drupal_id":"","lectionary_id":false,"sermon_date":"2024-02-11","sermon_other_translation":false,"sermon_language":"","author_id":168976},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.6 (Yoast SEO v26.3) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>\u00daltimo domingo despu\u00e9s de Epifan\u00eda (B) \u2013 11 de febrero de 2024 &#8211; The Episcopal Church<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/ultimo-domingo-despues-de-epifania-b-11-de-febrero-de-2024\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"\u00daltimo domingo despu\u00e9s de Epifan\u00eda (B) \u2013 11 de febrero de 2024\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"LCR: 2 Reyes 2:1\u201312; Salmo 50:1\u20136; 2 Corintios 4:3\u20136; San Marcos 9:2\u20139 Cuenta la historia que en un gran teatro de Europa instalaron pantallas digitales para reemplazar las viejas partituras de papel, e invitaron a la orquesta juvenil de la ciudad para dar un concierto. 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