{"id":300177,"date":"2024-01-16T16:37:31","date_gmt":"2024-01-16T21:37:31","guid":{"rendered":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/?post_type=sermon&#038;p=300177"},"modified":"2025-11-24T17:06:18","modified_gmt":"2025-11-24T22:06:18","slug":"miercoles-de-ceniza-b-14-de-febrero-de-2024","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/miercoles-de-ceniza-b-14-de-febrero-de-2024\/","title":{"rendered":"Mi\u00e9rcoles de Ceniza (B) \u2013 2024"},"content":{"rendered":"\n<p><strong><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/lectionary\/miercoles-de-ceniza-b\/\">LCR: Joel 2:1-2, 12-17 o Isa\u00edas 58:1-12; Salmo 103 o 103:8-14; 2 Corintios 5:20b-6:10; San Mateo 6: 1-6, 16-21.<\/a><\/strong><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignright size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"536\" src=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/MdC-2024-Sermon-Graphic-SP-1024x536.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-300179\" style=\"width:512px\" srcset=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/MdC-2024-Sermon-Graphic-SP-1024x536.png 1024w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/MdC-2024-Sermon-Graphic-SP-300x157.png 300w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/MdC-2024-Sermon-Graphic-SP-768x402.png 768w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/MdC-2024-Sermon-Graphic-SP-480x251.png 480w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/MdC-2024-Sermon-Graphic-SP.png 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n<p>Con la pr\u00e1ctica cristiana de la imposici\u00f3n de la ceniza comenzamos hoy un nuevo ciclo lit\u00fargico, la cuaresma, que nos ayudar\u00e1 a prepararnos adecuada y convenientemente para vivir la centralidad del misterio de Cristo que es su pasi\u00f3n, muerte y resurrecci\u00f3n, esto es su Pascua. Desde este mi\u00e9rcoles y durante seis domingos, la palabra de Dios nos ir\u00e1 iluminando el camino de la conversi\u00f3n que tiene como meta final la pregustaci\u00f3n o vivencia anticipada de nuestra Pascua.<\/p>\n\n\n\n<p>El signo de la ceniza que miles y miles de cristianos recibiremos hoy nos debe hacer pensar en la necesidad de rectificar nuestra vida para caminar m\u00e1s de acuerdo con la voluntad de Dios; por eso, sin afanes ni premuras, dediquemos el tiempo que sea necesario a la vivencia de la liturgia penitencial que la Iglesia nos ofrece hoy. El Libro de Oraci\u00f3n Com\u00fan (LOC), presenta un esquema de celebraci\u00f3n penitencial muy rico, tanto en la motivaci\u00f3n como en sus lecturas b\u00edblicas, que si sabemos aprovechar van a ser de mucha utilidad para superar el simple nivel de la costumbre y el folklore.<\/p>\n\n\n\n<p>El profeta Joel nos invita a reconocer con humildad que es necesario arrepentirnos. Utiliza la imagen de la ira divina que caer\u00e1 implacable sobre el pueblo pecador, pero al mismo tiempo llama a los pecadores para que reconozcan sus faltas y pidan perd\u00f3n al Se\u00f1or, s\u00f3lo eso har\u00e1 posible que ese Dios tan enojado los perdone y no env\u00ede el justo castigo sobre los pecadores.<\/p>\n\n\n\n<p>El salmo 103 nos invita a alabar y bendecir al Se\u00f1or por su gran bondad y misericordia, porque su grandeza y poder no son para las usuales formas de oprimir, sino para defender al desvalido, acoger y perdonar al pecador arrepentido. Contrasta un poco el anuncio del profeta con esas expresiones tan hermosas del salmista: \u201cMisericordioso y compasivo es el Se\u00f1or, lento para la ira y rico en clemencia\u2026 No nos ha tratado conforme a nuestros pecados, ni nos ha pagado conforme a nuestras maldades\u201d. Interioricemos este bello salmo y teng\u00e1moslo siempre como f\u00f3rmula de alabanza, bendici\u00f3n y reconocimiento sincero de las obras misericordiosas de Dios. Pues si bien el tiempo que hoy iniciamos con la se\u00f1al de la ceniza nos ayuda a asumir que somos fr\u00e1giles y pecadores, necesitados del perd\u00f3n, tambi\u00e9n es cierto que cuando entramos en conciencia de nuestra necesidad de cambio, debemos vivir con alegr\u00eda esa reconexi\u00f3n con Dios. El arrepentimiento deber\u00eda ser vivido siempre como el paso previo a la vivencia de la alegr\u00eda, el regocijo que nos lleva a la alabanza y al reconocimiento de las grandezas de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora bien, el criterio evang\u00e9lico para nuestra conversi\u00f3n y para esa necesaria reconciliaci\u00f3n nos la da precisamente el evangelio que leemos en la liturgia de hoy. El evangelista Mateo nos presenta a Jes\u00fas ense\u00f1ando sobre los tres pilares fundamentales de la piedad jud\u00eda: la limosna, la oraci\u00f3n y el ayuno. Mediante la pr\u00e1ctica de estas tres actitudes un creyente jud\u00edo pod\u00eda demostrar cu\u00e1n bueno era, pod\u00eda ser calificado as\u00ed y \u00e9l mismo pod\u00eda sentirse \u201csatisfecho\u201d de su bondad y dar gracias a Dios por ello: \u201cDios, te doy gracias porque no soy como los dem\u00e1s hombres: ladrones, injustos, ad\u00falteros, ni aun como este publicano&#8230;\u201d. \u00bfSer\u00e1 cierto que el cumplimiento de unos actos externos con los cuales se logra el reconocimiento y los aplausos de los dem\u00e1s son inequ\u00edvocamente el medio para estar en sinton\u00eda con Dios?<\/p>\n\n\n\n<p>Desafortunadamente, el ambiente que conoci\u00f3 Jes\u00fas fue ese, sus paisanos piadosos hab\u00edan hecho de estos medios de crecimiento personal, unos fines en s\u00ed mismos; pon\u00edan mucho empe\u00f1o en realizar estas pr\u00e1cticas lo m\u00e1s p\u00fablicamente posible con el fin de ser vistos y admirados por todos. Pero eso, en lugar de hacer al piadoso un creyente m\u00e1s bueno, lo convert\u00eda en un ser prepotente y soberbio, lo hac\u00eda pensar que por el hecho de dar limosnas o practicar el ayuno, su oraci\u00f3n se reduc\u00eda a \u201cpresentar un recibo de cobro a Dios\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Jes\u00fas no s\u00f3lo denuncia esa distorsi\u00f3n de la religi\u00f3n, sino que corrige y exige a sus seguidores, sin necesidad de cambiar las sanas pr\u00e1cticas -medios eficaces-, la b\u00fasqueda de una genuina y aut\u00e9ntica justicia: ustedes no hagan as\u00ed, ustedes deben hacer as\u00ed; cuando realicen una acci\u00f3n de \u00e9stas, h\u00e1ganlo en lo secreto, sin aspavientos, con modestia, que eso no lo sepan sino usted y Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>Si Mateo nos presenta esta denuncia \/ desenmascaramiento de esas falsas actitudes de los piadosos jud\u00edos, es porque muy seguramente era algo que se estaba viviendo ya en la comunidad del evangelista; algunos del grupo cristiano estaban incurriendo en el error de alardear de sus pr\u00e1cticas de piedad. El evangelio viene en ayuda para superar esas actitudes que, en lugar de hacer bueno al seguidor de Jes\u00fas, lo distancian del ideal de bondad, humildad, misericordia.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed que \u00e9sta puede ser la clave para una aut\u00e9ntica vivencia de nuestra reconciliaci\u00f3n en esta cuaresma; quiz\u00e1s acostumbrados al ruidoso aparato con que rodeamos nuestras pr\u00e1cticas cristianas, debemos volver al silencio y al modo imperceptible con el que Jes\u00fas nos invita a actuar, a alcanzar una justicia mayor. Eso es lo que hemos de trabajar con verdadero ah\u00ednco en esta cuaresma, eso se llama <em>proceso de reconciliaci\u00f3n<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>El signo de la ceniza nos debe hacer pensar en lo fr\u00e1gil y pasajero de nuestra vida y de todo lo que la rodea; pero al mismo tiempo, nos hace caer en cuenta de lo valioso y eterno que resultan las obras que realizamos con amor, sencillez y verdadero sentido de fraternidad. Por eso, las pr\u00e1cticas que alimentaban la espiritualidad y la fe del jud\u00edo antiguo tienen una gran actualidad, en ning\u00fan momento han sido derogadas, ni por Jes\u00fas ni por sus seguidores; al contrario, tenemos que fortalecer m\u00e1s la oraci\u00f3n, la limosna y el ayuno, pero siempre bas\u00e1ndonos en los criterios que Jes\u00fas nos ha ense\u00f1ado.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-371e4292-67fe-4e58-a12e-827ce135569f\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/Sermon-Miercoles-de-Ceniza-Spanish-1.docx\">Word \u2013 Mi\u00e9rcoles de Ceniza (B)<\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/Sermon-Miercoles-de-Ceniza-Spanish-1.docx\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-371e4292-67fe-4e58-a12e-827ce135569f\">Download<\/a><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-e263d78d-b858-49fd-b739-b281a6c6444c\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/Sermon-Miercoles-de-Ceniza-Spanish.pdf\">PDF \u2013 Mi\u00e9rcoles de Ceniza (B)<\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/Sermon-Miercoles-de-Ceniza-Spanish.pdf\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-e263d78d-b858-49fd-b739-b281a6c6444c\">Download<\/a><\/div>\n","protected":false},"featured_media":201217,"template":"","meta":{"_acf_changed":true,"_uag_custom_page_level_css":"","_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[953,896],"class_list":["post-300177","sermon","type-sermon","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category-cuaresma-b","category-miercoles-de-ceniza"],"acf":{"drupal_id":"","lectionary_id":false,"sermon_date":"2024-02-14","sermon_other_translation":false,"sermon_language":"","author_id":168899},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.6 (Yoast SEO v26.3) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Mi\u00e9rcoles de Ceniza (B) \u2013 2024 &#8211; The Episcopal Church<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/miercoles-de-ceniza-b-14-de-febrero-de-2024\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Mi\u00e9rcoles de Ceniza (B) \u2013 14 de febrero de 2024\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"LCR: Joel 2:1-2, 12-17 o Isa\u00edas 58:1-12; Salmo 103 o 103:8-14; 2 Corintios 5:20b-6:10; San Mateo 6: 1-6, 16-21. 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