{"id":300453,"date":"2024-01-21T20:57:49","date_gmt":"2024-01-22T01:57:49","guid":{"rendered":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/?post_type=sermon&#038;p=300453"},"modified":"2024-01-21T20:57:53","modified_gmt":"2024-01-22T01:57:53","slug":"cuaresma-1-b-18-de-febrero-de-2024","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/cuaresma-1-b-18-de-febrero-de-2024\/","title":{"rendered":"Cuaresma 1 (B) \u2013 18 de febrero de 2024"},"content":{"rendered":"\n<p><strong><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/lectionary\/cuaresma-1b\/\">LCR: G\u00e9nesis 9:8\u201317; Salmo 25:1\u201310 (= 25:1\u20139 LOC); 1 San Pedro 3:18\u201322; San Marcos 1:9\u201315<\/a><\/strong><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignright size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"536\" src=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/L1-2024-Sermon-Graphic-SP-1024x536.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-300455\" style=\"width:512px\" srcset=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/L1-2024-Sermon-Graphic-SP-1024x536.png 1024w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/L1-2024-Sermon-Graphic-SP-300x157.png 300w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/L1-2024-Sermon-Graphic-SP-768x402.png 768w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/L1-2024-Sermon-Graphic-SP-480x251.png 480w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/L1-2024-Sermon-Graphic-SP.png 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n<p>El evangelista Marcos narra que despu\u00e9s de ser bautizado, Jes\u00fas fue empujado al desierto por el Esp\u00edritu Santo; all\u00ed pas\u00f3 cuarenta d\u00edas, tiempo durante el cual fue tentado por el Diablo. Marcos no cuenta -como Mateo o Lucas- en qu\u00e9 consisti\u00f3 la tentaci\u00f3n a la que Jes\u00fas fue sometido, pero coincide con ellos en que al regreso del desierto inici\u00f3 su ministerio p\u00fablico.<\/p>\n\n\n\n<p>Por la narrativa de Marcos se puede inferir que a Jes\u00fas lo empuja a entrar en acci\u00f3n el arresto de Juan el Bautista. Si as\u00ed fuera, podr\u00edamos decir que Jes\u00fas entra en la agencia prof\u00e9tica en condici\u00f3n de <em>relevo<\/em> para dar seguimiento a la agenda sobre la que ya ven\u00eda trabajando Juan. El mensaje de Juan era simple: \u201cconvi\u00e9rtanse y crean en la buena noticia\u201d. Justo ah\u00ed empieza Jes\u00fas, anunciando las buenas nuevas del reino de los cielos, un reino que, en sus palabras, ya est\u00e1 cerca. En Marcos la proximidad del reino de los cielos se manifiesta en el llamamiento y la aceptaci\u00f3n de \u00e9ste por parte de quienes lo reciben; tambi\u00e9n en las se\u00f1ales milagrosas realizadas por Jes\u00fas y en el cambio profundo de los corazones y mentes de muchas de las personas que escuchaban su mensaje. Ese cambio de coraz\u00f3n y mente habr\u00eda de traer una transformaci\u00f3n radical en el comportamiento individual y colectivo m\u00e1s all\u00e1 del tiempo de Jes\u00fas.<\/p>\n\n\n\n<p>El arresto de Juan crea espacio -en la narrativa de Marcos- para el tiempo de Jes\u00fas. M\u00e1s de uno de nosotros puede identificar momentos que definieron nuestro acercamiento a Cristo y a la iglesia, hemos escuchado historias de santos y santas del pasado y del presente que establecen con claridad meridiana esa epifan\u00eda que nos hizo saltar al camino y entrar en acci\u00f3n para el reino de Dios. Sabemos tambi\u00e9n que una vez que empezamos, al igual que Jes\u00fas, ya no podemos mirar hacia atr\u00e1s, porque en la din\u00e1mica del reino de Dios mirar hacia atr\u00e1s no aparece en la lista de opciones. \u00bfQu\u00e9 hacemos entonces? Seguir en la carrera que Dios nos llama a correr: la carrera por el reino de los cielos que debemos experimentar en esta tierra que habitamos.<\/p>\n\n\n\n<p>En el atletismo existe una modalidad que se llama la carrera de relevo. Son carreras a pie, de alto rendimiento, muy competitivas. Se hacen en equipos y requieren de alta precisi\u00f3n y coordinaci\u00f3n. Como es de esperarse, los atletas que participan necesitan estar en condiciones \u00f3ptimas. Un corredor del equipo lleva el <em>testigo <\/em>o estafeta(una especie de tubo) que, en el momento oportuno, tiene que pasar al siguiente corredor quien extender\u00e1 completamente su brazo hacia atr\u00e1s cuando el que lleva el testigo grite \u201cmano\u201d. El atleta que lo recibe necesita estar alerta, listo para llevar la delantera y guiar al equipo a la victoria, no puede mirar hacia atr\u00e1s. Cualquier error al pasarlo y tomarlo puede costar al equipo perder la carrera o ser descalificado.<\/p>\n\n\n\n<p>Nuestra experiencia e historia cristianas pueden ser entendidas como din\u00e1micas de relevo hist\u00f3rico: generaciones de santos y santas llevando consigo el testigo con la esperanza de que, al pasarlo a la siguiente generaci\u00f3n, \u00e9ste avanzar\u00eda al siguiente nivel de la carrera. La primera generaci\u00f3n de cristianos vivi\u00f3 esta experiencia desde la perspectiva del llamado a la misi\u00f3n, dando se\u00f1ales de que comprend\u00edan que el mensaje del reino, como lo predic\u00f3 y vivi\u00f3 Jes\u00fas, no pod\u00eda perderse entre desacuerdos ideol\u00f3gicos.<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy es el primer domingo de Cuaresma, apenas estamos empezando esta temporada lit\u00fargica; es un buen tiempo para meditar de forma responsable sobre el estado de nuestra carrera y el del reino de Dios visto desde la perspectiva de Jes\u00fas.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando leemos cuidadosamente lo que dicen los evangelios sobre Juan el Bautista y Jes\u00fas, se nos hace f\u00e1cil observar que ambos hicieron una buena lectura del estado de la sociedad de su tiempo, as\u00ed como de las instituciones religiosas y de los poderes pol\u00edticos que dominaban. Ambos enfatizaron la necesidad de un cambio que deb\u00eda originarse en el interior de la persona y que los efectos de ese cambio interior se manifestar\u00edan en la forma de actuar de los individuos; \u00e9sas ser\u00edan las se\u00f1ales de la presencia del reino de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>Leamos tambi\u00e9n nosotros, como nos ense\u00f1an Juan y Jes\u00fas, qu\u00e9 vemos al hacer nuestra lectura: \u00bfD\u00f3nde vemos luces? \u00bfD\u00f3nde las sombras? Calles de ciudades como Manhattan -en New York- siguen llen\u00e1ndose de inmigrantes que por falta de espacio en los refugios se ven obligados a dormir en las aceras; miles de inmigrantes siguen abandonando sus pa\u00edses para llegar a las fronteras de otros, esperanzados en encontrar una mejor vida; miles de ni\u00f1os y adultos siguen muriendo por las guerras entre pueblos hermanos; la calidad de vida en el planeta sigue disminuyendo debido a nuestro descontrol en el uso de los recursos naturales que est\u00e1n a nuestra disposici\u00f3n; cada vez estamos m\u00e1s agresivos los unos con los otros, somos menos pacientes. \u00c9sas son algunas de las sombras que tenemos al empezar esta Cuaresma.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n hay luces y debemos reconocerlo. Es en esas luces donde vemos rayos de esperanza y signos de que el reino de Dios mantiene su presencia en este mundo. A\u00fan tenemos gente que le apuestan a la paz y a la convivencia, que se presenta en las calles con comida caliente para los que duermen en ellas porque les faltan opciones, hay personas que a\u00fan creen que vivir en paz es un sue\u00f1o alcanzable y que en el pr\u00f3ximo di\u00e1logo aparecer\u00e1 el sentido com\u00fan que nos dice que si no le ponemos fin a esta locura de las guerras nos vamos a exterminar irremisiblemente. \u00c9sas son luces.<\/p>\n\n\n\n<p>Tal vez nuestra mejor pr\u00e1ctica espiritual para esta Cuaresma puede ser la de discernir lo que nos empuja a entrar en la carrera, y luego extender nuestra mano hacia atr\u00e1s, tomar el testimonio (testigo) y correr con \u00e9l, llevando con nosotros un poco del reino de los cielos por cualquier lugar que pasemos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Dios nos bendiga!<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>El Rvdo. Sim\u00f3n Bautista<\/em><\/strong><em> es can\u00f3nigo misionero para la Iglesia Catedral de Cristo, en Houston, Texas.<\/em><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-331193b3-ec6b-4a11-9079-e1388728b4dc\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/Sermon-Cuaresma-1-B-Spanish.docx\">Word \u2013 Cuaresma 1 (B)<\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/Sermon-Cuaresma-1-B-Spanish.docx\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-331193b3-ec6b-4a11-9079-e1388728b4dc\">Download<\/a><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-74200b28-1d24-4abd-abc2-feae961d2c92\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/Sermon-Cuaresma-1-B-Spanish.pdf\">PDF \u2013 Cuaresma 1 (B)<\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/Sermon-Cuaresma-1-B-Spanish.pdf\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-74200b28-1d24-4abd-abc2-feae961d2c92\">Download<\/a><\/div>\n","protected":false},"featured_media":201217,"template":"","meta":{"_acf_changed":false,"_uag_custom_page_level_css":"","_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[954,953],"class_list":["post-300453","sermon","type-sermon","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category-cuaresma-1b","category-cuaresma-b"],"acf":{"drupal_id":"","lectionary_id":false,"sermon_date":"2024-02-18","sermon_other_translation":false,"sermon_language":"","author_id":168984},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.6 (Yoast SEO v26.3) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Cuaresma 1 (B) \u2013 18 de febrero de 2024 &#8211; The Episcopal Church<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/cuaresma-1-b-18-de-febrero-de-2024\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Cuaresma 1 (B) \u2013 18 de febrero de 2024\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"LCR: G\u00e9nesis 9:8\u201317; Salmo 25:1\u201310 (= 25:1\u20139 LOC); 1 San Pedro 3:18\u201322; San Marcos 1:9\u201315 El evangelista Marcos narra que despu\u00e9s de ser bautizado, Jes\u00fas fue empujado al desierto por el Esp\u00edritu Santo; all\u00ed pas\u00f3 cuarenta d\u00edas, tiempo durante el cual fue tentado por el Diablo. 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