{"id":301099,"date":"2024-01-30T21:07:56","date_gmt":"2024-01-31T02:07:56","guid":{"rendered":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/?post_type=sermon&#038;p=301099"},"modified":"2024-01-30T21:07:59","modified_gmt":"2024-01-31T02:07:59","slug":"cuaresma-3-b-3-de-marzo-de-2024","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/cuaresma-3-b-3-de-marzo-de-2024\/","title":{"rendered":"Cuaresma 3 (B) \u2013 3 de marzo de 2024"},"content":{"rendered":"\n<p><strong><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/lectionary\/cuaresma-3b\/\">LCR: \u00c9xodo 20:1-17; Salmo 19; 1 Corintios 1:18-25; San Juan 2:13-22<\/a><\/strong><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignright size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"536\" src=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/L3-2024-Sermon-Graphic-SP-1024x536.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-301101\" style=\"width:512px\" srcset=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/L3-2024-Sermon-Graphic-SP-1024x536.png 1024w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/L3-2024-Sermon-Graphic-SP-300x157.png 300w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/L3-2024-Sermon-Graphic-SP-768x402.png 768w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/L3-2024-Sermon-Graphic-SP-480x251.png 480w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/L3-2024-Sermon-Graphic-SP.png 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n<p><em>Los mandamientos del Se\u00f1or son rectos, que alegran el coraz\u00f3n; el precepto del Se\u00f1or es claro, que alumbra los ojos.&nbsp;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Al hablar de leyes, mandamientos y reglas en nuestro tiempo, corremos el riego de vernos raros, anticuados o incluso autoritarios entre una generaci\u00f3n que reclama siempre sus derechos y libertades. En muchos sitios hablar de principios eternos y ordenanzas divinas puede interpretarse como una tonter\u00eda o incluso algo escandaloso. Por lo general, no nos gusta que nos digan: <em>haz esto, no hagas aquello. <\/em>Somos una generaci\u00f3n que pretende ser su propia ley.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, para los creyentes la ley de Dios es algo superlativo. Como dice la lectura del Primer Testamento, <em>alegra el coraz\u00f3n y alumbra los ojos. <\/em>Insistimos en que los mandamientos, por antiguos que sean, tienen una vigencia real para nuestras vidas. Para algo nos sirven. Pero \u00bfc\u00f3mo y para qu\u00e9?<\/p>\n\n\n\n<p>En primer lugar, cada vez que leemos los mandamientos de los Dios, especialmente el texto del Dec\u00e1logo -como solemos llamar a los Diez Mandamientos-, que fueron entregados a Mois\u00e9s y al pueblo hebreo en el Sina\u00ed, recordamos que el Se\u00f1or es nuestro Dios, que \u00e9l nos hizo y nos libra de la esclavitud del pecado, y que no hay otro dios m\u00e1s que \u00e9l, por lo que le debemos honor, adoraci\u00f3n y obediencia. Y, desde ah\u00ed, encontramos el primer esc\u00e1ndalo al hablar de la ley de Dios: nuestra supuesta autonom\u00eda s\u00f3lo resulta en la esclavitud; la verdadera libertad se encuentra en amar y servir al Se\u00f1or y en cuidar de su creaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que pide el Se\u00f1or al ofrecernos la libertad de esa esclavitud es la justicia, la rectitud. Los mandamientos, por tanto, nos ense\u00f1an c\u00f3mo concretizar esta justicia; es decir, nos ense\u00f1an lo que Dios quiere de nosotros.<\/p>\n\n\n\n<p>Los mandamientos nos ense\u00f1an que Dios quiere que le honremos debidamente, que le rindamos culto, pero no a medias; que no le atribuyamos su gloria a ning\u00fan otro, sino s\u00f3lo a \u00e9l. Vemos que Dios reclama sus derechos de autor: <em>Soy el Se\u00f1or tu Dios, un Dios celoso<\/em>\u2026 Quiere que le dediquemos tiempo y no hagamos mal en su nombre.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n, los mandamientos nos muestran c\u00f3mo es una vida que agrada a Dios y que propicia la libertad aut\u00e9ntica al ser humano: <em>para que vivas una larga vida en la tierra que te da el Se\u00f1or tu Dios<\/em>. Es una vida en la que hay respeto para los mayores, en la que se valoran la vida, los bienes y la integridad de los dem\u00e1s; es una vida en la que el matrimonio y la familia son sagrados y en la que se busca estar contentos con lo que tenemos y celebrar los \u00e9xitos de los dem\u00e1s. Como dice San Pablo: <em>grande ganancia es piedad con contentamiento.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Por lo tanto, leer el Dec\u00e1logo es un tanto parecido a recibir los consejos del m\u00e9dico o ver avisos de los productos da\u00f1inos a la salud: Los mandamientos nos describen el bien que debemos hacer y nos avisan el peligro del mal que debemos evitar. En vista de eso, durante siglos era obligatorio colocar los Diez Mandamientos en un sitio prominente en las iglesias anglicanas o episcopales, para ser visibles a la congregaci\u00f3n que los le\u00eda todos los domingos y d\u00edas santos y en cada celebraci\u00f3n de la Santa Comuni\u00f3n. As\u00ed, la iglesia pon\u00eda en pr\u00e1ctica este principio de la ense\u00f1anza: <em>Los mandamientos del Se\u00f1or son rectos, que alegran el coraz\u00f3n; el precepto del Se\u00f1or es claro, que alumbra los ojos.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Otro aspecto escandaloso de la ense\u00f1anza cristiana sobre los mandamientos es que no son decretos caprichosos o pasajeros, sino principios fundamentales y eternos de la justicia que el Se\u00f1or mismo sigue y cumple.<\/p>\n\n\n\n<p>Es cierto que las leyes pueden cambiar. De hecho, se sabe que a trav\u00e9s del r\u00e9cord b\u00edblico -que abarca siglos y continentes distintos y circunstancias muy diversas- se van cambiando muchas de las leyes de Israel; sin embargo, los principios del Dec\u00e1logo nunca cambian. Cada vez que hay avivamiento espiritual en el pueblo de Israel va acompa\u00f1ado por volver a los principios de la justicia que se exponen en los Diez Mandamientos. El mejor ejemplo de ese fen\u00f3meno es cuando Jes\u00fas ense\u00f1\u00f3 sobre el mandamiento m\u00e1s importante: <em>Amar\u00e1s al Se\u00f1or tu Dios con todo tu coraz\u00f3n\u2026 y amar\u00e1s a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo<\/em>. Para explicar lo que quiere Dios, Cristo se refiri\u00f3 a las dos tablas del Dec\u00e1logo: nuestro deber a Dios y nuestro deber a los dem\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>Quiz\u00e1s el aspecto m\u00e1s chocante sobre los mandamientos del Se\u00f1or sea que sus principios no s\u00f3lo se aplican a nosotros, sino tambi\u00e9n al mismo Dios. Dios vive seg\u00fan la misma justicia que nos quiere ense\u00f1ar en el Dec\u00e1logo. La prueba se encuentra en la vida de su Hijo Jesucristo que vino para rescatarnos del castigo merecido por nuestros pecados como resultado de desviarnos del verdadero camino de la libertad.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante su vida terrenal, Cristo se someti\u00f3 a la ley de Dios completamente y vivi\u00f3 de acuerdo de la justicia divina. Incluso los relatos del nacimiento de Jes\u00fas enfatizan que el Se\u00f1or cumpli\u00f3 todas las ordenanzas de ley desde que naci\u00f3. Tambi\u00e9n hablan del amor de Jes\u00fas por la \u201ccasa de su Padre\u201d. En parte, eso explica su ira en el Templo en Jerusal\u00e9n; el celo por la casa de Dios lo motiv\u00f3 a limpiarla de todo lo que se hab\u00eda distorsionado por la avaricia y el pecado humano y para cumplir la justicia.<\/p>\n\n\n\n<p>En la Cruz, Jes\u00fas llev\u00f3 su dedicaci\u00f3n a la rectitud a su m\u00e1xima expresi\u00f3n. Se entreg\u00f3 al castigo del pecado, siendo inocente, para cumplir con la justicia divina. Mostrando su bondad, el Legislador se someti\u00f3 a su legislaci\u00f3n en nombre de una humanidad incapaz de hacerlo por su propia fuerza. El Amo sufri\u00f3 el castigo del esclavo para darle libertad sin violar los eternos preceptos de la justicia. Dios tambi\u00e9n vive la justicia que desea de nosotros sus hijos.<\/p>\n\n\n\n<p>Para algunas personas el mensaje de una ley que ense\u00f1a la libertad y de un Salvador divino que se somete al castigo en nombre de la humanidad para cumplir con las exigencias de la justicia parece una tonter\u00eda escandalosa, pero para nosotros, los creyentes, este mensaje es el poder de Dios para salvar a los que somos incapaces de ayudarnos sin su ayuda y compasi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>El Rvdo. Dr. Jack Lynch<\/em><\/strong><em> es un sacerdote de la Di\u00f3cesis Episcopal de Rhode Island y Cura P\u00e1rroco de la Iglesia Episcopal San Jorge en Central Falls, RI.<\/em><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-79eba19e-17cf-4821-9b61-98df9c3fbed9\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/Sermon-Cuaresma-3-B-Spanish.docx\">Word \u2013 Cuaresma 3 (B)<\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/Sermon-Cuaresma-3-B-Spanish.docx\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-79eba19e-17cf-4821-9b61-98df9c3fbed9\">Download<\/a><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-7e9216be-e3ed-49fb-baee-394e815313b4\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/Sermon-Cuaresma-3-B-Spanish.pdf\">PDF \u2013 Cuaresma 3 (B)<\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/Sermon-Cuaresma-3-B-Spanish.pdf\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-7e9216be-e3ed-49fb-baee-394e815313b4\">Download<\/a><\/div>\n","protected":false},"featured_media":201217,"template":"","meta":{"_acf_changed":false,"_uag_custom_page_level_css":"","_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[949,946],"class_list":["post-301099","sermon","type-sermon","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category-epifania-3b","category-epifania-b"],"acf":{"drupal_id":"","lectionary_id":false,"sermon_date":"2024-03-03","sermon_other_translation":false,"sermon_language":"","author_id":168802},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.6 (Yoast SEO v26.3) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Cuaresma 3 (B) \u2013 3 de marzo de 2024 &#8211; 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