{"id":308017,"date":"2024-05-20T20:13:01","date_gmt":"2024-05-21T00:13:01","guid":{"rendered":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/?post_type=sermon&#038;p=308017"},"modified":"2024-05-20T20:13:04","modified_gmt":"2024-05-21T00:13:04","slug":"pentecostes-4-b-16-de-junio-de-2024","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pentecostes-4-b-16-de-junio-de-2024\/","title":{"rendered":"Pentecost\u00e9s 4 (B) \u2013 16 de junio de 2024"},"content":{"rendered":"\n<p><strong><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/lectionary\/propio-6b\/\">LCR: Ezequiel 17:22-24; Salmo 92:1-4,12-15; 2 Corintios 5:6-10, (11-13), 14-17; San Marcos 4:26\u201334.<\/a><\/strong><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignright size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"536\" src=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/Pr6-2024-Sermon-Graphic-SP-1024x536.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-308019\" style=\"width:512px\" srcset=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/Pr6-2024-Sermon-Graphic-SP-1024x536.png 1024w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/Pr6-2024-Sermon-Graphic-SP-300x157.png 300w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/Pr6-2024-Sermon-Graphic-SP-768x402.png 768w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/Pr6-2024-Sermon-Graphic-SP-480x251.png 480w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/Pr6-2024-Sermon-Graphic-SP.png 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n<p>La par\u00e1bola de la semilla de mostaza es una de las narraciones m\u00e1s conocidas y amadas en el contexto cristiano, y su popularidad a menudo eclipsa su profundo significado. Esta historia, compartida por Jes\u00fas en el Evangelio de Marcos, no es simplemente una lecci\u00f3n sobre la importancia de lo peque\u00f1o; es una invitaci\u00f3n a reflexionar sobre la naturaleza misma del Reino de Dios y nuestro papel dentro de \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta par\u00e1bola es una de las predilectas para la ense\u00f1anza infantil de la escuela dominical, y seguramente muchos conocen de memoria alguna que otra canci\u00f3n que se ha compuesto sobre ella, como \u00e9sa que dice: \u201csi tuvieras como un granito de mostaza, eso lo dice el Se\u00f1or\u2026\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Para escuchar un mensaje nuevo de esta porci\u00f3n del Evangelio hay que prestar atenci\u00f3n muy intencionada, hay que escuchar con los o\u00eddos y con el coraz\u00f3n. El <em>grano de mostaza<\/em>, como ilustraci\u00f3n, juega un papel esencial en la par\u00e1bola por su tama\u00f1o diminuto y aparentemente insignificante. En un mundo lleno de incertidumbre y confusi\u00f3n, es natural que nos preguntemos por qu\u00e9 el Reino de Dios, esa manifestaci\u00f3n divina de amor y gracia parece a menudo tan distante e invisible.<\/p>\n\n\n\n<p>Imaginemos una peque\u00f1a semilla de mostaza, apenas visible en la palma de la mano. Esta semilla, tan diminuta y aparentemente insignificante, es la met\u00e1fora perfecta para los seguidores de Jes\u00fas. Son un grupo de personas pr\u00e1cticamente itinerantes, con sus propias dudas y miedos, incapaces de comprender completamente el mensaje de Jes\u00fas. Aun as\u00ed, Dios los llama, los escoge, usa sus fuerzas, sus talentos e incluso sus debilidades para proclamar el Reino de amor que Dios ha querido para sus hijos desde la creaci\u00f3n del mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>La par\u00e1bola de la semilla de mostaza nos ense\u00f1a que el Reino de Dios no depende de grandeza o fortaleza aparente, ni de la perfecci\u00f3n de sus seguidores como muchas veces nos han querido hacer creer. Por el contrario, la par\u00e1bola se construye sobre la base de lo peque\u00f1o, humilde y aparentemente insignificante. Dios toma la semilla m\u00e1s peque\u00f1a y la transforma en una planta grande y frondosa que proporciona sustento y refugio a todos. De la misma manera, nuestras vidas aparentemente insignificantes, pueden hacer una gran diferencia si las vivimos para el Evangelio, si las vivimos con intenci\u00f3n, si confiamos en que de lo m\u00e1s peque\u00f1o \u00c9l puede hacer cosas grandes.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta par\u00e1bola aterriza en la realidad a la vez que estimula a los seguidores de Jes\u00fas, los de ayer y hoy, y nos recuerda que nuestra fe no tiene que ser grande o poderosa para ser significativa. Dios puede y va a usar, incluso nuestras dudas y temores, para llevar a cabo su plan de salvaci\u00f3n. Todo lo que se necesita es un poco de fe, s\u00f3lo un poco, y Dios se encargar\u00e1 del resto.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero esta par\u00e1bola tambi\u00e9n nos desaf\u00eda a mirar m\u00e1s all\u00e1 de las apariencias y confiar en el poder y fidelidad de Dios, no en los nuestros. Aunque el Reino de Dios pueda parecer peque\u00f1o e insignificante en el presente, Jes\u00fas nos asegura que est\u00e1 creciendo constantemente, incluso cuando no podemos verlo a simple vista, cuando los desaf\u00edos y los dolores que enfrentamos en esta vida mortal y quebrada nos quieran hacer creer lo contrario.<\/p>\n\n\n\n<p>La alusi\u00f3n al d\u00eda de la cosecha tambi\u00e9n merece nuestra atenci\u00f3n. Jes\u00fas nos advierte que habr\u00e1 un d\u00eda de cosecha, cuando Dios separar\u00e1 a los justos de los injustos. Esta divisi\u00f3n no ser\u00e1 arbitraria, sino que reflejar\u00e1 el estado del coraz\u00f3n humano y la respuesta a la gracia y amor de Dios. Pero no es un d\u00eda al que debamos temer, sino un d\u00eda que debemos anhelar, porque el juicio final y el amor de Dios no son cosas separadas ni contradictorias sino que van juntas.<\/p>\n\n\n\n<p>Como disc\u00edpulos de Jes\u00fas, se nos llama a vivir en la luz de esta verdad. El llamado es siempre a perseverar en la fe, confiando en que Dios est\u00e1 obrando en nuestras vidas y en el mundo, incluso cuando no podamos verlo claramente, cuando parece que nada ocurre. Hay momentos de silencio y de espera que no resultan muy alentadores; sin embargo, son necesarios y pueden ser provechosos, porque en esos momentos de s\u00f3lo ser y estar, Dios tambi\u00e9n est\u00e1 obrando y la semilla no deja de crecer.<\/p>\n\n\n\n<p>Este <em>tiempo despu\u00e9s de Pentecost\u00e9s<\/em>, cuando las grandes festividades lit\u00fargicas han pasado (Cuaresma, Pascua, Pentecost\u00e9s), es un per\u00edodo largo que va hasta la festividad de Cristo Rey (antes de comenzar el nuevo a\u00f1o lit\u00fargico con el tiempo de Adviento). La belleza del tiempo despu\u00e9s de Pentecost\u00e9s es que nos desaf\u00eda e invita a ver las muchas maneras en que Dios obra en nuestra cotidianidad, en el d\u00eda a d\u00eda, en lo ordinario, del mismo modo en el que d\u00eda a d\u00eda la semilla crece y se transforma, ganando fuerza y vitalidad hasta germinar y estar lista para la cosecha.<\/p>\n\n\n\n<p>Es importante estar alerta y preparados para el d\u00eda de la cosecha, asegur\u00e1ndonos de que estamos del lado de aquellos que han recibido el Reino con humildad y obediencia, asegur\u00e1ndonos de que pusimos nuestra fe, nuestras dudas, incluso nuestros desaf\u00edos al servicio del Rey y su reino. La eternidad que Dios nos ha prometido ya comenz\u00f3, y ver la obra de Dios crecer y fortalecerse en nuestras vidas cada d\u00eda, y en cada detalle, es un proceso hermoso.<\/p>\n\n\n\n<p>En \u00faltima instancia, la par\u00e1bola de la semilla de mostaza nos desaf\u00eda a reflexionar sobre nuestra relaci\u00f3n con el Reino de Dios, con nosotros mismos y con los dem\u00e1s, como Iglesia, como pueblo de Dios. Algunas preguntas pueden guiarnos en la reflexi\u00f3n para ayudarnos a pensar en la riqueza de esta tan bien conocida y a la vez significativa par\u00e1bola: \u00bfEstamos creciendo en nuestra fe y confianza en Dios o estamos estancados? Si estamos estancados \u00bfqu\u00e9 nos est\u00e1 deteniendo? \u00bfel desaliento, la incredulidad, una experiencia desfavorable de la que no conseguimos salir o la desconfianza? \u00bfEstamos viviendo con anticipaci\u00f3n el d\u00eda de la cosecha o estamos distra\u00eddos por las preocupaciones y los placeres temporales de este mundo? \u00bfEs el d\u00eda de la cosecha un d\u00eda al que tememos o uno que ansiamos con anhelo y esperanza? Responder estas preguntas puede decir mucho de nuestra salud espiritual, puede ayudarnos a recalibrar.<\/p>\n\n\n\n<p>Que esta par\u00e1bola nos inspire a abrazar nuestra peque\u00f1ez y a confiar en el poder transformador de Dios. Que podamos ser como la semilla de mostaza, creciendo en fe y confianza cada d\u00eda, hasta que llegue el momento de la cosecha y nos encontremos ante el trono de Dios. Que podamos ser como el labrador que conf\u00eda en el crecimiento constante de la semilla, sabiendo que el poder y la fidelidad de Dios est\u00e1n obrando en nuestras vidas y en el mundo que nos rodea.<\/p>\n\n\n\n<p><em><strong>El Rvdo. Andreis Diaz<\/strong> es Rector Asociado Principal en Christ Church, Ponte Vedra Beach, Di\u00f3cesis de la Florida.<\/em><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-6ffd7baf-b879-4253-89aa-bd7f0354de75\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/Sermon-Proper-6-B-Spanish.docx\">Word \u2013 Pentecost\u00e9s 4 (B)<\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/Sermon-Proper-6-B-Spanish.docx\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-6ffd7baf-b879-4253-89aa-bd7f0354de75\">Download<\/a><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-2b293285-e6ef-4e05-8458-90d9be962162\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/Sermon-Proper-6-B-Spanish.pdf\">PDF \u2013 Pentecost\u00e9s 4 (B)<\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/Sermon-Proper-6-B-Spanish.pdf\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-2b293285-e6ef-4e05-8458-90d9be962162\">Download<\/a><\/div>\n","protected":false},"featured_media":201217,"template":"","meta":{"_acf_changed":true,"_uag_custom_page_level_css":"","_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[971,980],"class_list":["post-308017","sermon","type-sermon","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category-pentecostes-b","category-propio-06b"],"acf":{"drupal_id":"","lectionary_id":false,"sermon_date":"2024-06-16","sermon_other_translation":false,"sermon_language":"","author_id":169087},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.6 (Yoast SEO v26.3) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Pentecost\u00e9s 4 (B) \u2013 16 de junio de 2024 &#8211; The Episcopal Church<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pentecostes-4-b-16-de-junio-de-2024\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Pentecost\u00e9s 4 (B) \u2013 16 de junio de 2024\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"LCR: Ezequiel 17:22-24; Salmo 92:1-4,12-15; 2 Corintios 5:6-10, (11-13), 14-17; San Marcos 4:26\u201334. 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