{"id":309574,"date":"2024-06-13T12:41:21","date_gmt":"2024-06-13T16:41:21","guid":{"rendered":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/?post_type=sermon&#038;p=309574"},"modified":"2024-06-13T12:41:24","modified_gmt":"2024-06-13T16:41:24","slug":"pentecostes-8-b-14-de-julio-de-2024","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pentecostes-8-b-14-de-julio-de-2024\/","title":{"rendered":"Pentecost\u00e9s 8 (B) \u2013 14 de julio de 2024"},"content":{"rendered":"<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignright size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"536\" src=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/Pr10-2024-Sermon-Graphic-SP-1024x536.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-309576\" style=\"width:512px\" srcset=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/Pr10-2024-Sermon-Graphic-SP-1024x536.png 1024w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/Pr10-2024-Sermon-Graphic-SP-300x157.png 300w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/Pr10-2024-Sermon-Graphic-SP-768x402.png 768w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/Pr10-2024-Sermon-Graphic-SP-480x251.png 480w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/Pr10-2024-Sermon-Graphic-SP.png 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n<p><strong><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/lectionary\/propio-10b\/\">LCR: Am\u00f3s 7:7\u201315; Salmo 85:8\u201313; Efesios 1:3\u201314; San\u00a0Marcos\u00a06:14\u201329.<\/a><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Nos presentan las lecturas de hoy dos experiencias de vida muy interesantes y de mucho significado para nosotros. En primer lugar, la situaci\u00f3n que tiene que enfrentar Am\u00f3s con el sacerdote Amas\u00edas, funcionario del santuario de Samar\u00eda, pero al mismo tiempo funcionario de la corte del rey Jeroboam II; y, en segundo lugar, el relato sobre la muerte de Juan el Bautista a manos del tetrarca Herodes a causa de su predicaci\u00f3n. Vale la pena que miremos en detalle qui\u00e9nes son Am\u00f3s y Juan para evaluar si nosotros tambi\u00e9n estaremos o no llamados hoy a imitarlos.<\/p>\n\n\n\n<p>El profeta Am\u00f3s naci\u00f3 en Tecoa, una peque\u00f1a poblaci\u00f3n a 20 km al sur de Jerusal\u00e9n, en el reino del Sur o Jud\u00e1; pero, su ministerio prof\u00e9tico lo desarroll\u00f3 en el territorio del Norte, tambi\u00e9n llamado reino de Israel. Al parecer, Am\u00f3s se dedicaba al negocio del ganado, quiz\u00e1s de ovejas y cabras y, seg\u00fan parece, gozaba de buena solvencia econ\u00f3mica, lo cual le permiti\u00f3 tal vez adquirir una aceptable formaci\u00f3n intelectual; se dice que pose\u00eda dotes literarias. Sin embargo, de aquella situaci\u00f3n tranquila lo arranca el llamado de Dios (cf. 7:10-14) para enviarlo como profeta al reino del Norte, \u00e9poca que coincide con el reinado de Jerobo\u00e1n II (782-753 a.C.). Seg\u00fan parece, es tiempo de prosperidad material, pero, si nos atenemos a las descripciones que de aquella sociedad hacen los profetas Oseas y el mismo Am\u00f3s, tenemos que decir que se trata de una sociedad enferma de injusticia social, un marcado sincretismo religioso, una permanente inclinaci\u00f3n a la idolatr\u00eda y una exagerada confianza en los bienes y recursos materiales.<\/p>\n\n\n\n<p>La predicaci\u00f3n de Am\u00f3s en aquella tierra, distinta a la suya, toca dos puntos fundamentales: la vigorosa denuncia de las injusticias sociales, el excesivo lujo y la autosuficiencia, por un lado; y por el otro, la cat\u00e1strofe inminente, Israel ser\u00e1 destruido y sus gentes ir\u00e1n al destierro. Este segundo tema de su predicaci\u00f3n no dej\u00f3 de sonar extra\u00f1o a quienes lo escuchaban, ya que no hab\u00eda en ese momento en el panorama internacional ninguna amenaza importante para Israel; su vecino m\u00e1s pr\u00f3ximo, Siria, no se hallaba en el mejor momento pol\u00edtico ni militar, y el otro vecino remoto, Asiria, no estaba para enfrascarse todav\u00eda en campa\u00f1as expansionistas hacia los lados de Israel. Con todo, tras la muere Jerobo\u00e1n II, sube al trono de Asiria (Tiglat Piliser III) quien de alguna manera cumple la profec\u00eda de Am\u00f3s. En este panorama, pues, tiene lugar la predicaci\u00f3n o ministerio prof\u00e9tico de Am\u00f3s. El pasaje que escuchamos hoy corresponde al inicio de la segunda parte del libro, la cual est\u00e1 conformada por cinco visiones entre las cuales est\u00e1 intercalado el relato del incidente con Amas\u00edas. Este incidente tiene mucho qu\u00e9 decirnos hoy.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cCuando la religi\u00f3n depende de la instituci\u00f3n pol\u00edtica oficial, irremediablemente se presentan incidentes como este entre Am\u00f3s, profeta de Dios, y Amas\u00edas, sacerdote a sueldo del santuario del rey. Las perspectivas son totalmente contrarias; mientras la voz de Am\u00f3s, conciencia cr\u00edtica de un sistema que poco a poco se autodestruye, busca en el fondo salvar al pueblo; Amas\u00edas, con la t\u00edpica visi\u00f3n obtusa de quien s\u00f3lo piensa en el establecimiento, no puede sino concluir que se trata de un conspirador, un terrorista que atenta contra la seguridad y la \u201clegitimidad\u201d de la naci\u00f3n. Lo mejor de todo es que desde su pobre mentalidad, se siente obligado a darle un \u201cbuen\u201d consejo al profeta record\u00e1ndole que se \u00a1halla en \u201cel espacio\u201d del rey! Semejante atrevimiento hace que Am\u00f3s revele el origen y sentido de su vocaci\u00f3n. Si Am\u00f3s fuera profeta a sueldo, lo menos que se le ocurrir\u00eda ser\u00eda tocar los \u201cintereses\u201d del rey, pero por tratarse de ser hombre de Dios, profeta de YHWH, su acci\u00f3n no se puede circunscribir a espacios \u201cautorizados\u201d, ni su voz puede tener las caracter\u00edsticas de dulce melod\u00eda para todo el mundo. El tr\u00e1gico final del pobre Amas\u00edas es premonitorio, as\u00ed termina la instituci\u00f3n religiosa cuando su horizonte se confunde con el horizonte de los opresores. Aqu\u00ed hay una clave muy clara que permite o que impulsa a la cr\u00edtica sana de las religiones modernas\u201d. (La Biblia de nuestro pueblo. Coment. <em>in situ<\/em>)<\/p>\n\n\n\n<p>De otro lado, el evangelio de Marcos nos relata el fin de la vida de Juan el Bautista. Todos hemos o\u00eddo hablar de Juan y sabemos que su menci\u00f3n en los cuatro evangelios es para decirnos que su funci\u00f3n espec\u00edfica fue la de preparar el camino del Mes\u00edas; por eso tambi\u00e9n lo conocemos como el Precursor. Su vida y su predicaci\u00f3n se orientaron a la denuncia de los males sociales y religiosos de su tiempo sobre lo cual sustentaba la idea de una intervenci\u00f3n definitiva de Dios; ante ello, mucha gente se convert\u00eda, y para simbolizar el deseo de cambiar sus vidas, se sumerg\u00edan en las aguas del r\u00edo Jord\u00e1n para lavar sus pecados.<\/p>\n\n\n\n<p>No sucedi\u00f3 as\u00ed con los destinatarios de sus denuncias por la irregularidad de su uni\u00f3n marital, Herodes y Herod\u00edas, esposa del hermano del tetrarca. Desde su perspectiva, Juan juzgaba ilegal y pecaminosa dicha uni\u00f3n; pero m\u00e1s all\u00e1 del juicio moral, Juan es un hombre comprometido con la verdad, con la rectitud de vida, y por eso no vacila en denunciar lo que a \u00e9l le parece irregular. Con toda seguridad, Juan busc\u00f3 y esper\u00f3 el cambio de vida de aquella pareja, sin embargo, por lo que nos cuenta el evangelista, \u00e9se fue precisamente el camino de su martirio. Queda as\u00ed ilustrado c\u00f3mo el compromiso con la verdad puede llevar hasta la muerte porque \u00e9sa es la forma c\u00f3mo responden quienes se creen amos y se\u00f1ores de mundo, due\u00f1os de la vida propia y ajena.<\/p>\n\n\n\n<p>Con todo -y a pesar de que el relato sobre la muerte de Juan podemos tomarlo como una forma de denuncia de los evangelistas contra el irrespeto a la vida-, en realidad la intenci\u00f3n es establecer el l\u00edmite entre el ministerio de Juan y el de Jes\u00fas. De todos modos, no perdamos de vista la reflexi\u00f3n sobre los excesos y abusos de quienes ostentan el poder; no olvidemos que quienes llamamos \u201cpoderosos\u201d por lo general son individuos inhumanos. S\u00ed, el poder deshumaniza, el poder de cualquier tipo, social, pol\u00edtico, econ\u00f3mico o religioso; la constante es que deshumaniza y, aunque suene atrevido o de mal gusto, tambi\u00e9n \u201cidiotiza\u201d. Basta con echar un vistazo r\u00e1pido a muchos que han tenido o tienen poder para ver cu\u00e1l de sus excesos no es un absurdo fruto de una mente idiotizada, alienada, embriagada de poder y por tanto inhumana.<\/p>\n\n\n\n<p>Y lo que percibimos en esos \u201cgrandes\u201d de la historia, pasada y presente, hay que aplicarlo desafortunadamente a otros en menor escala, pero que presentan igual sintomatolog\u00eda. \u00bfCu\u00e1ntos directivos religiosos, presidentes de sindicatos, juntas c\u00edvicas y hasta de juntas congregacionales no se han dejado arrastrar tambi\u00e9n por el mismo s\u00edndrome?<\/p>\n\n\n\n<p>Ah\u00ed es donde adquiere valor y sentido la propuesta de Jes\u00fas: \u201cel que quiera mandar, p\u00f3ngase a servir; el que quiera ser el primero, h\u00e1gase el \u00faltimo\u201d. No es dominando, no es oprimiendo ni ejerciendo \u201cpoder\u201d unos sobre otros como Jes\u00fas quiere que cambiemos la realidad. Es cambiando desde nuestro interior, buscando y viendo siempre en el otro el rostro del Creador. Si yo soy imagen de mi Creador tambi\u00e9n mi pr\u00f3jimo lo es. En el otro tambi\u00e9n est\u00e1 la presencia siempre activa de Dios por lo cual mi comportamiento siempre debe ser de total respeto y admiraci\u00f3n por el Otro.<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>El Rvdo. Gonzalo Rend\u00f3n<\/em><\/strong><em> es cl\u00e9rigo de la Iglesia Episcopal de Colombia y es docente universitario. Presta sus servicios en la Parroquia San Lucas en Medell\u00edn, y es Rector y profesor del Centro de Estudios Teol\u00f3gicos (CET) de la Di\u00f3cesis de Colombia.<\/em><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-776a54e4-838e-49cb-bbe6-1ca3fa1ff53e\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/Sermon-Proper-10-B-Spanish.docx\">Word \u2013 Pentecost\u00e9s 8 (B)<\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/Sermon-Proper-10-B-Spanish.docx\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-776a54e4-838e-49cb-bbe6-1ca3fa1ff53e\">Download<\/a><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-56d8fd97-809e-4716-bf36-3365c0172c62\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/Sermon-Proper-10-B-Spanish.pdf\">PDF \u2013 Pentecost\u00e9s 8 (B)<\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/Sermon-Proper-10-B-Spanish.pdf\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-56d8fd97-809e-4716-bf36-3365c0172c62\">Download<\/a><\/div>\n","protected":false},"featured_media":201215,"template":"","meta":{"_acf_changed":true,"_uag_custom_page_level_css":"","_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[971,984],"class_list":["post-309574","sermon","type-sermon","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category-pentecostes-b","category-propio-10b"],"acf":{"drupal_id":"","lectionary_id":false,"sermon_date":"2024-07-14","sermon_other_translation":false,"sermon_language":"","author_id":168899},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.6 (Yoast SEO v26.3) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Pentecost\u00e9s 8 (B) \u2013 14 de julio de 2024 &#8211; The Episcopal Church<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pentecostes-8-b-14-de-julio-de-2024\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Pentecost\u00e9s 8 (B) \u2013 14 de julio de 2024\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"LCR: Am\u00f3s 7:7\u201315; Salmo 85:8\u201313; Efesios 1:3\u201314; San\u00a0Marcos\u00a06:14\u201329. 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