{"id":311382,"date":"2024-07-22T16:13:53","date_gmt":"2024-07-22T20:13:53","guid":{"rendered":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/?post_type=sermon&#038;p=311382"},"modified":"2024-07-22T16:13:57","modified_gmt":"2024-07-22T20:13:57","slug":"pentecostes-12-b-11-de-agosto-de-2024","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pentecostes-12-b-11-de-agosto-de-2024\/","title":{"rendered":"Pentecost\u00e9s 12 (B) \u2013 11 de agosto de 2024"},"content":{"rendered":"<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignright size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"536\" src=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/Pr14-2024-Sermon-Graphic-SP-1024x536.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-311384\" style=\"width:512px\" srcset=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/Pr14-2024-Sermon-Graphic-SP-1024x536.png 1024w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/Pr14-2024-Sermon-Graphic-SP-300x157.png 300w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/Pr14-2024-Sermon-Graphic-SP-768x402.png 768w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/Pr14-2024-Sermon-Graphic-SP-480x251.png 480w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/Pr14-2024-Sermon-Graphic-SP.png 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n<p><strong><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/lectionary\/propio-14b\/\">LCR: 1 Reyes 19:4\u20138; Salmo 34:1\u20138; Efesios 4:25\u20135:2; San Juan 6:35, 41\u201351<\/a><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\u201cYo soy el pan que da vida\u201d, dice Jes\u00fas, \u201cEl que viene a m\u00ed, nunca tendr\u00e1 hambre\u201d. En este pasaje del evangelio de Juan, Jes\u00fas ense\u00f1a, usando un lenguaje muy simb\u00f3lico, c\u00f3mo las antiguas leyes y ense\u00f1anzas de los hebreos son incapaces de salvar, y c\u00f3mo es Jes\u00fas mismo el que da vida y salvaci\u00f3n a toda la humanidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante los cuarenta a\u00f1os que los israelitas pasaron en el desierto, viajando desde Egipto a la Tierra prometida, comieron una especie de escarcha o escamas que ca\u00eda todas las noches del cielo. Los israelitas lo llamaron man\u00e1. El man\u00e1 es s\u00edmbolo de c\u00f3mo Dios cuidaba al pueblo de Israel en el desierto para que no se murieran de hambre.<\/p>\n\n\n\n<p>En el pasaje de Juan que cavamos de leer, Jes\u00fas se compara a s\u00ed mismo con el man\u00e1. Jes\u00fas dice: Yo tambi\u00e9n soy el pan o el man\u00e1 que desciende del cielo. Pero todos los que comieron man\u00e1 en el desierto ya murieron; yo, en cambio, soy el pan que da vida, y el que come de m\u00ed, vivir\u00e1 para siempre. Aqu\u00ed Jes\u00fas est\u00e1 declarando su supremac\u00eda sobre toda la historia del pueblo de Israel. Todos los que pusieron su confianza en el man\u00e1 del desierto murieron. Todos los que ponen su confianza en Jes\u00fas, viven para siempre.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cYo soy el pan que da vida\u201d. Esta declaraci\u00f3n no s\u00f3lo establece a Jes\u00fas como Salvador de la humanidad, sino que tambi\u00e9n apunta hacia la ceremonia central de nuestra religi\u00f3n; es la ceremonia que realizamos los domingos cuando participamos de la Eucarist\u00eda. En esta ceremonia recordamos la noche en que Jes\u00fas, poco antes de morir, se reuni\u00f3 con sus amigos para compartir la cena. Jes\u00fas bendijo, parti\u00f3 y comparti\u00f3 el pan con sus amigos. Todos los domingos recordamos las palabras de Jes\u00fas, tal como se encuentran en el Libro de Oraci\u00f3n Com\u00fan: \u201cToman y coman. Este es mi cuerpo, entregado por ustedes. Hagan esto como memorial m\u00edo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Y en esa ceremonia, que llamamos \u201ccomuni\u00f3n\u201d o \u201ceucarist\u00eda\u201d, nos acercamos al altar, compartimos el pan y el vino, y participamos de esa salvaci\u00f3n que Jesucristo le ofrece gratuitamente a toda la humanidad. En la Eucarist\u00eda recordamos que \u201cJesucristo, nuestra Pascua, se ha sacrificado por nosotros\u201d. Y aunque hay varias f\u00f3rmulas que el sacerdote puede usar al momento de darnos el pan, una de ellas dice simplemente: \u201cEl cuerpo de nuestro Se\u00f1or Jesucristo te guarde en la vida eterna\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1As\u00ed es, hermanas y hermanos! Todos los domingos en la Eucarist\u00eda recordamos que en Cristo hay vida eterna, en Cristo hay salvaci\u00f3n y en Cristo vivimos para siempre. Dicho de otro modo, el cuerpo de nuestro Se\u00f1or Jesucristo nos guarda en la vida eterna.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cVivir para siempre\u201d es una idea que los te\u00f3logos vienen debatiendo desde hace muchos siglos. Alguno piensan que la vida eterna es el tipo de vida que viviremos cuando resucitemos. Otros piensan que la vida eterna ocurre en el momento que morimos y empezamos a vivir espiritualmente con Dios. Pero una lectura cuidadosa del evangelio de Juan nos presenta una visi\u00f3n m\u00e1s radical de lo que significa tener vida eterna. En el vers\u00edculo 54 del evangelio de hoy Jes\u00fas declara que \u201cel que come mi carne y bebe mi sangre <strong><em>tiene <\/em><\/strong>vida eterna\u201d. \u00a1No dice que <strong><em>tendr\u00e1<\/em><\/strong> vida eterna alg\u00fan d\u00eda en el futuro, sino queya la tiene!<\/p>\n\n\n\n<p>Esta idea de que ya estamos viviendo la vida eterna es congruente con la manera en que Juan nos presenta las ense\u00f1anzas de Jes\u00fas. Cuando seguimos a Jes\u00fas dejamos de ser la persona que \u00e9ramos antes. Somos una persona nueva: nacemos del esp\u00edritu, nos hacemos hijas e hijos espirituales de Dios y tenemos una transformaci\u00f3n interior profunda que puede hacer que nuestra vida exterior tambi\u00e9n cambie por completo.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando seguimos a Jes\u00fas nuestra vida adquiere un nuevo significado. No es que vamos a ser perfectos ni que vamos a dejar de pecar. Pero con Jes\u00fas nuestro camino espiritual tiene una nueva direcci\u00f3n, nos dirigimos hacia una nueva meta. La Carta a los Filipenses (cap\u00edtulo 3, vers\u00edculo 13) describe esta transformaci\u00f3n como un \u201colvidarse de lo que queda atr\u00e1s\u201d y \u201cesforzarse por alcanzar lo que est\u00e1 adelante\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed es como cambia nuestra vida, no s\u00f3lo el coraz\u00f3n sino tambi\u00e9n nuestra forma de vivir. La lectura de Efesios que le\u00edmos hoy enumera muchas de esas cosas externas, de esas acciones de todos los d\u00edas que son prueba tangible de nuestra conversi\u00f3n: dejamos de mentir, de enojarnos con facilidad, nos hacemos m\u00e1s honrados y trabajadores, damos lo que nos sobra a los necesitados, ya no decimos malas palabras sino solamente palabras buenas y edificantes, empezamos a dominar el mal genio, las pasiones, los gritos y los insultos, nos volvemos buenos y compasivos, aprendemos a perdonar, dejamos de lado toda forma de inmoralidades y vulgaridades, y, sobre todo, empezamos a tratarnos con amor.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay muchas personas que dicen ser cristianas, pero se pasan el d\u00eda grit\u00e1ndole a los hijos o insultando a los vecinos. Esas formas de actuar son contrarias a las ense\u00f1anzas de los ap\u00f3stoles. \u00a1Cuesta pensar que una persona que se pasa el d\u00eda insultando a los dem\u00e1s pueda ser un disc\u00edpulo verdadero de Jes\u00fas! A muchos les cuesta dominar el mal genio y a otros pedir perd\u00f3n o perdonar. Otros m\u00e1s buscan alg\u00fan pretexto: \u201cmis antepasados eran guerreros aztecas y yo llevo el mal genio en la sangre\u201d. Pero es s\u00f3lo una pobre excusa. Cuando empezamos a seguir a Jes\u00fas, cuando nos convertimos de verdad, nuestro coraz\u00f3n cambia y tambi\u00e9n cambia nuestra sangre.<\/p>\n\n\n\n<p>Jes\u00fas tiene el poder de sanarnos el alma y \u00e9se es un poder que podemos sentir cuando oramos, cuando vamos a la iglesia, cuando leemos la Biblia y cuando nos dedicamos a andar por la vida con ganas de amar y de perdonar. \u201cYo soy el pan que da vida\u201d. Jes\u00fas tiene el poder de salvar y cuando seguimos sus ense\u00f1anzas nos da la vida eterna.<\/p>\n\n\n\n<p>Reflexionemos acerca de nuestra trayectoria espiritual. \u00bfSabes en qu\u00e9 direcci\u00f3n va tu vida? Si no te sientes encaminado hacia Jes\u00fas cambia de direcci\u00f3n. \u00bfQu\u00e9 cosas concretas podr\u00edas hacer esta semana para ajustar el rumbo de tu vida y acercarte m\u00e1s a Jes\u00fas?<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Hugo Olaiz<\/em><\/strong><em> es editor asociado de recursos latinos\/hispanos para Forward Movement, una agencia de la Iglesia Episcopal.<\/em><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-e8082390-a831-4bd3-a7c1-aeae098108a8\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/Sermon-Propio-14-B-Spanish.docx\">Word \u2013 Pentecost\u00e9s 12 (B)<\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/Sermon-Propio-14-B-Spanish.docx\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-e8082390-a831-4bd3-a7c1-aeae098108a8\">Download<\/a><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-2ba7a39e-5396-45a2-bd02-5b96ee5da043\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/Sermon-Propio-14-B-Spanish.pdf\">PDF \u2013 Pentecost\u00e9s 12 (B)<\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/Sermon-Propio-14-B-Spanish.pdf\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-2ba7a39e-5396-45a2-bd02-5b96ee5da043\">Download<\/a><\/div>\n","protected":false},"featured_media":0,"template":"","meta":{"_acf_changed":true,"_uag_custom_page_level_css":"","_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[971,988],"class_list":["post-311382","sermon","type-sermon","status-publish","hentry","category-pentecostes-b","category-propio-14b"],"acf":{"drupal_id":"","lectionary_id":false,"sermon_date":"2024-08-11","sermon_other_translation":false,"sermon_language":"","author_id":168976},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.6 (Yoast SEO v26.3) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Pentecost\u00e9s 12 (B) \u2013 11 de agosto de 2024 &#8211; The Episcopal Church<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pentecostes-12-b-11-de-agosto-de-2024\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Pentecost\u00e9s 12 (B) \u2013 11 de agosto de 2024\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"LCR: 1 Reyes 19:4\u20138; Salmo 34:1\u20138; Efesios 4:25\u20135:2; San Juan 6:35, 41\u201351 \u201cYo soy el pan que da vida\u201d, dice Jes\u00fas, \u201cEl que viene a m\u00ed, nunca tendr\u00e1 hambre\u201d. 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