{"id":312185,"date":"2024-08-12T09:25:23","date_gmt":"2024-08-12T13:25:23","guid":{"rendered":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/?post_type=sermon&#038;p=312185"},"modified":"2024-08-12T09:25:27","modified_gmt":"2024-08-12T13:25:27","slug":"pentecostes-13-b-18-de-agosto-de-2024","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pentecostes-13-b-18-de-agosto-de-2024\/","title":{"rendered":"Pentecost\u00e9s 13 (B) \u2013 18 de agosto de 2024"},"content":{"rendered":"\n<p><strong><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/lectionary\/propio-15b\/\">LCR: Proverbios 9:1\u20136; Salmo 34:9\u201314; Efesios 5:15\u201320; San Juan 6:51\u201358<\/a><\/strong><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignright size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"536\" src=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/Pr15-2024-Sermon-Graphic-SP-1024x536.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-312187\" style=\"width:512px\" srcset=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/Pr15-2024-Sermon-Graphic-SP-1024x536.png 1024w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/Pr15-2024-Sermon-Graphic-SP-300x157.png 300w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/Pr15-2024-Sermon-Graphic-SP-768x402.png 768w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/Pr15-2024-Sermon-Graphic-SP-480x251.png 480w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/Pr15-2024-Sermon-Graphic-SP.png 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n<p>La expresi\u00f3n \u201cpor si \u00e9ramos pocos pari\u00f3 la abuela\u201d, que en algunos contextos del mundo latinoamericano cambiamos a \u201cya \u00e9ramos muchos y pari\u00f3 la abuela\u201d, es una especie de refr\u00e1n o dicho que hace referencia a una situaci\u00f3n que da un giro inesperado de mal a peor. El origen del refr\u00e1n es algo controversial puesto que es bastante dif\u00edcil acunarle un contexto espec\u00edfico y una \u00e9poca concreta. Lo que parece ser com\u00fan, de acuerdo con los investigadores, es que el dicho nace en el \u00e1rea de Castilla, Espa\u00f1a, y se refiere a una mujer de edad avanzada que da a luz a una criatura en una familia que ya, por dem\u00e1s, era grande. La expresi\u00f3n pone de relieve una realidad que desborda la capacidad imaginativa y sugiere la existencia de una situaci\u00f3n a la que hay que prestar atenci\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u00c9sta es la cuarta semana consecutiva que leemos del evangelista Juan. Estamos dando un breve receso al evangelista Marcos de quien hemos le\u00eddo durante la mayor parte de este ciclo B (en el que estamos actualmente). Durante esta pausa estamos concentrados en el cap\u00edtulo seis; en \u00e9ste Juan pone mucho \u00e9nfasis en el aspecto divino de Jes\u00fas, quiere que Jes\u00fas sea visto en toda su dimensi\u00f3n, no s\u00f3lo como el que puede curar a las personas enfermas, multiplicar panes y peces para alimentar a miles, caminar sobre las aguas como Se\u00f1or de los elementos, sino como el que con su cuerpo y sangre puede alimentar las almas y dar vida eterna.<\/p>\n\n\n\n<p>En la lectura del evangelio de Juan que escuchamos hoy, Jes\u00fas hace una declaraci\u00f3n que pone a pensar a la gente: \u201cYo soy ese pan vivo que ha bajado del cielo; el que come de este pan, vivir\u00e1 para siempre. El pan que yo dar\u00e9 es mi propia carne. Lo dar\u00e9 por la vida del mundo\u201d. Esta declaraci\u00f3n de Jes\u00fas no es f\u00e1cil de digerir pues rompe con el orden l\u00f3gico del entendimiento de las cosas. Una cosa es ver a Jes\u00fas multiplicar el pan y darlo a la gente, lo cual ya es algo extraordinario, y la otra es o\u00edrlo afirmar categ\u00f3ricamente que \u00c9l, Jes\u00fas, es el pan de vida. Esto confunde tanto a la gente, que algunos se preguntan c\u00f3mo puede \u00e9ste dar a comer su carne. Entendamos esto, la gente que escucha y observa lo que hace Jes\u00fas ya est\u00e1 maravillada y sorprendida por lo que hace, est\u00e1 tratando de entender lo que ve y oye. Entonces Jes\u00fas introduce algo que no hab\u00edan escuchado decir: \u201cLes aseguro que si ustedes no comen la carne del Hijo del hombre y beben su sangre, no tendr\u00e1n vida\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>En este punto, con sobrada justificaci\u00f3n, podr\u00edamos nosotros entender si la gente del tiempo de Jes\u00fas hubiera utilizado la expresi\u00f3n: \u201cpor si \u00e9ramos pocos pari\u00f3 la abuela\u201d. Que es una forma de decir: si antes no entend\u00edamos ahora entendemos menos. Y es que es complicado, tan complicado, que muchos predicadores confiesan la tentaci\u00f3n de evitar predicar sobre estos versos del evangelio de Juan cuando los tienen frente a ellos. La realidad es que el texto ha representado un desaf\u00edo exeg\u00e9tico que muchos expertos b\u00edblicos han preferido resolver relacion\u00e1ndolo con la \u00faltima cena o con la Santa Comuni\u00f3n que constituye parte fundamental de nuestra vida espiritual. Sugieren que, en las palabras de Jes\u00fas referidas a su cuerpo y a su sangre, \u00e9l est\u00e1 apuntando a la forma en que sus seguidoras y seguidores continuar\u00edan la comuni\u00f3n con \u00c9l, que es la fuente de vida eterna. Esto nos ayuda a resolver parte del dilema, <em>comer de su carne y beber de su sangre<\/em> es el memorial que celebramos en cada Eucarist\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Digamos que aceptamos como buena y v\u00e1lida la afirmaci\u00f3n de que Jes\u00fas se refiere a la Comuni\u00f3n cuando habla de comer su cuerpo y beber su sangre. A\u00fan nos queda una pregunta a la que debemos encontrar respuesta. Tiene que ver con otras palabras de Jes\u00fas en el mismo texto: \u201cLo dar\u00e9 por la vida del mundo\u201d. El alimento que nos ofrece Jes\u00fas, en su cuerpo y en su sangre, es para dar vida al mundo. En otras palabras, no es un alimento exclusivo para nosotros sino para la vida del mundo. Entonces \u00bfc\u00f3mo damos nosotros vida al mundo con la vida que recibimos de Jes\u00fas en la comuni\u00f3n? Esta pregunta no s\u00f3lo es importante porque nos recuerda sobre la estrecha unidad que debemos observar entre nuestra vida y la fe, sino porque nos ofrece un contexto amplio donde debemos procurar esa unidad; ese contexto es el mundo en el que vivimos, con todo lo que en \u00e9l existe y acontece.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay varios \u00e1ngulos desde los que podemos intentar responder a esta pregunta que nos estamos planteando. Uno de \u00e9stos es nuestro bautismo. El bautismo, seg\u00fan el ap\u00f3stol Pablo, nos hace uno con Cristo: uno en su muerte, uno en su resurrecci\u00f3n, uno con \u00c9l en la misi\u00f3n de salvar al mundo que le cost\u00f3 la vida. Hasta este punto la mayor parte de los cristianos estamos de acuerdo: por fe con Cristo morimos, por fe con Cristo resucitamos. Donde nuestras respuestas empiezan a divergir y a distanciarse es en nuestro entendimiento con respecto a la participaci\u00f3n en la salvaci\u00f3n del mundo. Algunos de nosotros, ni por enterados, nos damos de que la salvaci\u00f3n es un proyecto universal de Dios y no una empresa particular que llega a su cl\u00edmax con la satisfacci\u00f3n de cada individuo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El mundo que Cristo quiere salvar necesita mucho m\u00e1s que de nuestras pr\u00e1cticas piadosas individuales; requiere que mantengamos abiertas en un lugar visible nuestras promesas bautismales, con el mundo al pie, de modo que nos ayude a ver sus heridas, las heridas de la gente que lo habita, y preguntarnos una y otra vez: \u00bfqu\u00e9 estoy haciendo para salvar al mundo, para ayudar a matar el hambre que mata, para arrebatar de las manos de los violentos y perturbados las armas que les empoderan para quitar las vidas de personas inocentes, para sanar los corazones heridos, para aliviar los latidos del coraz\u00f3n cansado a los que atraviesan fronteras desconocidas y selvas solitarias, para que vuelvan a sus casas los desamparados, y para que la amenaza de la guerra deje de caminar colgando a nuestras espaldas?<\/p>\n\n\n\n<p>Minutos despu\u00e9s del serm\u00f3n nos acercaremos nuevamente al altar para recibir la Comuni\u00f3n, extenderemos nuestras manos y los ministros nos dir\u00e1n: \u201cCuerpo de Cristo, Pan del Cielo; Sangre de Cristo, C\u00e1liz de Salvaci\u00f3n\u201d, y nosotros diremos: \u201cAm\u00e9n\u201d. Que sea esto un recuerdo de lo que nos une a Cristo y nos une a los dem\u00e1s y al mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>Que Dios nos bendiga.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>El Rvdo. Sim\u00f3n Bautista<\/em><\/strong><em> es can\u00f3nigo misionero para la Iglesia Catedral de Cristo, en Houston, Texas.<\/em><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-fac61900-276f-47e4-9d61-9ab7f61262a7\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/Sermon-Propio-15-B-Spanish.docx\">Word \u2013 Pentecost\u00e9s 13 (B)<\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/Sermon-Propio-15-B-Spanish.docx\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-fac61900-276f-47e4-9d61-9ab7f61262a7\">Download<\/a><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-967f93a3-b421-4db9-8e89-ccabfd640b1a\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/Sermon-Propio-15-B-Spanish.pdf\">PDF \u2013 Pentecost\u00e9s 13 (B)<\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/Sermon-Propio-15-B-Spanish.pdf\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-967f93a3-b421-4db9-8e89-ccabfd640b1a\">Download<\/a><\/div>\n","protected":false},"featured_media":0,"template":"","meta":{"_acf_changed":true,"_uag_custom_page_level_css":"","_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[971,989],"class_list":["post-312185","sermon","type-sermon","status-publish","hentry","category-pentecostes-b","category-propio-15b"],"acf":{"drupal_id":"","lectionary_id":false,"sermon_date":"2024-08-18","sermon_other_translation":false,"sermon_language":"","author_id":168984},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.6 (Yoast SEO v26.3) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Pentecost\u00e9s 13 (B) \u2013 18 de agosto de 2024 &#8211; 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