{"id":312283,"date":"2024-08-13T18:24:49","date_gmt":"2024-08-13T22:24:49","guid":{"rendered":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/?post_type=sermon&#038;p=312283"},"modified":"2024-08-13T18:24:52","modified_gmt":"2024-08-13T22:24:52","slug":"pentecostes-14-b-25-de-agosto-de-2024","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pentecostes-14-b-25-de-agosto-de-2024\/","title":{"rendered":"Pentecost\u00e9s 14 (B) \u2013 25 de agosto de 2024"},"content":{"rendered":"\n<p><strong><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/lectionary\/propio-16b\/\">LCR: Josu\u00e9 24:1\u20132a, 14\u201318 Salmo 34:15\u201322 Efesios 6:10\u201320 San Juan 6:56\u201369<\/a><\/strong><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignright size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"536\" src=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/Pr16-2024-Sermon-Graphic-SP-1024x536.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-312286\" style=\"width:512px\" srcset=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/Pr16-2024-Sermon-Graphic-SP-1024x536.png 1024w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/Pr16-2024-Sermon-Graphic-SP-300x157.png 300w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/Pr16-2024-Sermon-Graphic-SP-768x402.png 768w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/Pr16-2024-Sermon-Graphic-SP-480x251.png 480w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/Pr16-2024-Sermon-Graphic-SP.png 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n<p>La Palabra de Dios, que acabamos de leer, nos permie hablar de un fen\u00f3meno muy habitual en nuestras comunidades de fe: la p\u00e9rdida de feligreses o miembros de la iglesia. A todas las iglesias y comunidades de fe nos sucede que, por una u otra raz\u00f3n, algunos miembros no regresan. Unos dejan la iglesia porque tienen que cambiar de casa, ciudad o pa\u00eds; otros porque su familia se traslada y ellos deben acompa\u00f1arlos; j\u00f3venes que terminan la escuela y deben irse a la universidad; otros se van cuando hay cambio de sacerdote o cuando se cansan del ministro o la comunidad; otros m\u00e1s por peleas o divisiones entre miembros de la congregaci\u00f3n, por pol\u00edticas eclesiales o las ense\u00f1anzas y la teolog\u00eda; cantidades enormes se alejan porque se desaniman en la fe o deciden vivir sin Dios y sin iglesia; los hay muy fieles que envejecen y se van con mucho dolor porque ya no pueden conducir y no hay quien los lleve hasta el templo. Pero, tambi\u00e9n muchos -y en n\u00fameros grandes- que deciden no pertenecer a ninguna iglesia porque no les gusta ni el compromiso ni el servicio. Hay un sinf\u00edn de razones por las cuales la gente se aleja de las congregaciones hasta el punto de que este fen\u00f3meno se ha vuelto normal e inevitable.<\/p>\n\n\n\n<p>De la Iglesia Episcopal se han ido much\u00edsimas personas por razones eclesiales y teol\u00f3gicas. En este verano la Iglesia Episcopal est\u00e1 celebrando con j\u00fabilo cincuenta a\u00f1os de haber ordenado las primeras mujeres sacerdotes en Filadelfia, Estados Unidos. Hoy lo festejamos con alegr\u00eda y gozo, pero sabemos que al comienzo este cambio no fue f\u00e1cil ni tuvo mucha aceptaci\u00f3n. Perdimos a muchos en las congregaciones. Pero la Iglesia sigui\u00f3 adelante con compromiso y valor. Hoy, gracias a Dios, las mujeres sacerdotes son mucho m\u00e1s aceptadas y ejercen con fe y amor su hermoso rol de madres en las comunidades que sirven. Ellas han golpeado puertas hasta abrirlas, de par en par, para que pasen todas la que aman y quieren servir a Dios como ministras ordenadas. \u00a1A \u00c9l la gloria!<\/p>\n\n\n\n<p>Con o sin raz\u00f3n la partida de feligreses causa mucho desanimo y tristeza en las iglesias. Al que se va se le extra\u00f1a. A veces el sacerdote se siente responsable por la deserci\u00f3n de fieles, a veces la comunidad se siente culpable. Para evitarlo se implementan todo tipo de estrategias, planes pastorales y proyectos; se hacen innovaciones lit\u00fargicas, musicales, de acogida, y m\u00e1s. Con todo y esto, el que se va se va. Sin embargo, cuando alguien no vuelve, sin una raz\u00f3n grave, tal vez no sea culpa de nadie, sino que es la din\u00e1mica de la iglesia que como organismo vivo siempre se est\u00e1 renovando. Podemos preguntarnos en cada congregaci\u00f3n: \u00bfCu\u00e1ntos de los que son parte de esta comunidad no est\u00e1n presentes? \u00bfQui\u00e9nes no han regresado y por qu\u00e9? \u00bfCu\u00e1ntos nos visitan y se quedan? Observemos a nuestro alrededor y analicemos.<\/p>\n\n\n\n<p>El alejarse de la congregaci\u00f3n no es nada nuevo. El libro de Josu\u00e9 -que se ubica hist\u00f3ricamente en la \u00e9poca cuando el pueblo de Israel lleg\u00f3 y ocup\u00f3 la tierra prometida- ya habla de esto. El trozo que hemos le\u00eddo hoy es de una celebraci\u00f3n hecha en Siquem, centro de culto del pueblo de Israel. Josu\u00e9, l\u00edder religioso del pueblo, los desaf\u00eda a tomar una decisi\u00f3n: renovar la alianza con el Dios de Israel, aquel que los hab\u00eda rescatado de la esclavitud y les hab\u00eda dado una tierra nueva, o dejar la fe por completo y acogerse a otros dioses de otros pueblos y culturas. \u00c9l siente que la comunidad no estaba segura de su fe y por eso les pide decidir esta ambig\u00fcedad. O viven como el pueblo de la alianza en la tierra que manaba leche y miel que Dios les hab\u00eda dado o se alejan a vivir en el destierro y la destrucci\u00f3n. Pero el que se queda, tiene que escoger el servicio a Dios, el inclinarse a \u00c9l y temerle. Este temor significa adoraci\u00f3n, amor y obediencia al Dios del \u00e9xodo y de la conquista, el santo y celoso que da vida verdadera. Ese Dios, el Dios de Israel, no tolera ni la rebeli\u00f3n ni la infidelidad. Josu\u00e9 es el primero en afirmar y renovar su alianza: \u201cPor mi parte, mi familia y yo serviremos al Se\u00f1or\u201d, lo grita a todos. \u00c9l se pone como ejemplo indicando que cada padre de familia, cada hogar, debe consagrarse a Dios; cada cabeza de familia deber hacerse responsable de que los hijos conozcan y vivan la fe de sus padres. El hogar se hace el centro de la vivencia de la fe y, desde ah\u00ed -la familia- la fe se extiende a todo el pueblo.<\/p>\n\n\n\n<p>Del evangelio de Juan hemos le\u00eddo un texto muy conocido por todos nosotros, es parte del discurso que nos ofrece el evangelista inmediatamente despu\u00e9s de la multiplicaci\u00f3n de los panes y los peces. Escuchamos que despu\u00e9s de haber cenado, Jes\u00fas da un discurso al pueblo en el cual hace su revelaci\u00f3n como el verdadero pan del Cielo, la teolog\u00eda eucar\u00edstica de Cristo, pan de vida. Su discurso causa un gran esc\u00e1ndalo y muchos deciden dejarlo. Muchos le segu\u00edan por sus milagros y sanaciones, mas no por su mensaje m\u00e1s profundo y radical; podemos recordar sus ense\u00f1anzas sobre el amor, el perd\u00f3n, el servicio, la justicia, la verdad y la inclusi\u00f3n. Al ver que muchos deciden abandonarlo, Jes\u00fas pregunta a sus disc\u00edpulos m\u00e1s cercanos: \u201c\u00bfTambi\u00e9n ustedes quieren irse?\u201d. Ante lo cual Pedro hace una profesi\u00f3n de fe maravillosa: \u201cSe\u00f1or, \u00bfa qui\u00e9n podemos ir? Tus palabras son palabras de vida eterna\u2026 sabemos que t\u00fa eres el Santo de Dios\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto deber\u00eda ser suficiente para motivar una reflexi\u00f3n esta semana sobre el tema de la fidelidad a Dios, a la comunidad de fe, a la Iglesia, sobre nuestra madurez espiritual y la importancia del compromiso de fe. Pensemos tambi\u00e9n en las razones por la cuales la gente se aleja de Dios y de la iglesia. Ojal\u00e1 que nadie se alejara de Dios ni de la Iglesia, pero si por alguna raz\u00f3n, alg\u00fan d\u00eda, alguien lo hace, que su decisi\u00f3n no sea hecha a la ligera sin estar precedida de un profundo discernimiento, oraci\u00f3n y di\u00e1logo con su sacerdote o los l\u00edderes de la comunidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Ante la duda en la fe no olvidemos lo que dice Pablo a los Efesios: \u201cmant\u00e9nganse firmes\u201d, firmes en la fe. As\u00ed sea.<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>El Rev. Fabio Sotelo<\/em><\/strong><em> es Sacerdote Encargado de la Iglesia San Eduardo, en Lawrenceville, Georgia, una parroquia biling\u00fce. El recibi\u00f3 una maestr\u00eda en filosof\u00eda y literatura en la Universidad Santo Tomas de Bogot\u00e1, Colombia, una maestr\u00eda en Teolog\u00eda en la Universidad de Santa Mar\u00eda, Emmitsburg, Maryland y actualmente adelante un Doctorado en Liturgia en la Universidad del Sur, Suwannee, Tennessee.<\/em><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-b6898868-de3c-4f35-86e4-8790f3484e6b\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/Sermon-Propio-16-B-Spanish.docx\">Word \u2013 Pentecost\u00e9s 14 (B)<\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/Sermon-Propio-16-B-Spanish.docx\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-b6898868-de3c-4f35-86e4-8790f3484e6b\">Download<\/a><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-7bb1e707-69af-42a6-9c8a-bab859fa36f8\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/Sermon-Propio-16-B-Spanish.pdf\">PDF \u2013 Pentecost\u00e9s 14 (B)<\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/Sermon-Propio-16-B-Spanish.pdf\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-7bb1e707-69af-42a6-9c8a-bab859fa36f8\">Download<\/a><\/div>\n","protected":false},"featured_media":0,"template":"","meta":{"_acf_changed":true,"_uag_custom_page_level_css":"","_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[971,990],"class_list":["post-312283","sermon","type-sermon","status-publish","hentry","category-pentecostes-b","category-propio-16b"],"acf":{"drupal_id":"","lectionary_id":false,"sermon_date":"2024-08-25","sermon_other_translation":false,"sermon_language":"","author_id":168893},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.6 (Yoast SEO v26.3) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Pentecost\u00e9s 14 (B) \u2013 25 de agosto de 2024 &#8211; The Episcopal Church<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pentecostes-14-b-25-de-agosto-de-2024\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Pentecost\u00e9s 14 (B) \u2013 25 de agosto de 2024\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"LCR: Josu\u00e9 24:1\u20132a, 14\u201318 Salmo 34:15\u201322 Efesios 6:10\u201320 San Juan 6:56\u201369 La Palabra de Dios, que acabamos de leer, nos permie hablar de un fen\u00f3meno muy habitual en nuestras comunidades de fe: la p\u00e9rdida de feligreses o miembros de la iglesia. 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