{"id":312927,"date":"2024-08-27T19:30:00","date_gmt":"2024-08-27T23:30:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/?post_type=sermon&#038;p=312927"},"modified":"2024-08-27T20:40:53","modified_gmt":"2024-08-28T00:40:53","slug":"pentecostes-16-b-8-de-septiembre-de-2024","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pentecostes-16-b-8-de-septiembre-de-2024\/","title":{"rendered":"Pentecost\u00e9s 16 (B) \u2013 8 de septiembre de 2024"},"content":{"rendered":"\n<p><strong><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/lectionary\/propio-18b\/\">LCR: Isa\u00edas 35:4\u20137a; Salmo 146; Santiago 2:1\u201310, (11\u201313), 14\u201317; San Marcos 7:24\u201337<\/a><\/strong><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignright size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"536\" src=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/Pr18-2024-Sermon-Graphic-SP-1024x536.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-312932\" style=\"width:512px\" srcset=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/Pr18-2024-Sermon-Graphic-SP-1024x536.png 1024w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/Pr18-2024-Sermon-Graphic-SP-300x157.png 300w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/Pr18-2024-Sermon-Graphic-SP-768x402.png 768w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/Pr18-2024-Sermon-Graphic-SP-480x251.png 480w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/Pr18-2024-Sermon-Graphic-SP.png 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n<p>En la secci\u00f3n del evangelio de este domingo vemos c\u00f3mo las barreras geogr\u00e1ficas juegan un papel importante para el entendimiento del ministerio de Jes\u00fas al proclamar el Reino de Dios en la tierra. Marcos nos dice que Jes\u00fas viaja de la regi\u00f3n de Genesaret, que se ubicaba en la regi\u00f3n de Galilea (tierra de religi\u00f3n jud\u00eda), a Tiro, que era parte de la provincia romana en Siria. Tiro ha sido una de las ciudades continuamente habitadas m\u00e1s antiguas del mundo y fue una de las primeras metr\u00f3polis fenicias. Vemos que Jes\u00fas viaja a un lugar radicalmente diferente, a una regi\u00f3n perif\u00e9rica de poblaci\u00f3n gentil. Es ah\u00ed donde el evangelista nos relata que se le acerc\u00f3 a Jes\u00fas una madre desesperada, de origen griego y sirofenicia de nacimiento; su hija estaba atormentada por un demonio y cre\u00eda que Jes\u00fas la pod\u00eda sanar. Y s\u00ed, el milagro se produce.<\/p>\n\n\n\n<p>En cierto sentido todos queremos sentirnos bien y estar sanos. Es dif\u00edcil encontrar a alguien que no quiera que su vida est\u00e9 llena de prop\u00f3sito, significado y felicidad. \u00bfQui\u00e9n quiere sufrir o estar enfermo? Esto no es lo que queremos para nosotros ni para nuestros seres queridos, y tampoco es lo que quiere Dios.&nbsp;El Se\u00f1or quiere que tengamos vida y vida en abundancia (como nos ense\u00f1an las Sagradas Escrituras), sin embargo, no siempre podemos controlar lo que sucede a nuestro alrededor, y muchas veces, ni siquiera podemos controlar lo que sucede al interior, en nuestro esp\u00edritu, mente o cuerpo. Y luego, cuando perdemos el control, podemos ser arrastrados a pensar que somos incapaces de transformarnos o cambiarnos a nosotros mismos y a nuestro entorno; y podemos sentirnos tentados a admitir que no se puede hacer nada. S\u00ed, la p\u00e9rdida de control, la incertidumbre, es uno de los misterios de la vida quiz\u00e1s;&nbsp;puede paralizarnos y cegarnos para que no veamos nuevas posibilidades y hacernos perder la esperanza y la fe en nosotros mismos.<\/p>\n\n\n\n<p>En el evangelio de hoy vemos lo contrario. Mientras Jes\u00fas se hospedaba en Tiro, una mujer sirofenicia se arrodill\u00f3 ante Jes\u00fas rog\u00e1ndole que sanara a su hija, que expulsara al esp\u00edritu impuro que la pose\u00eda. S\u00f3lo podemos imaginar la desesperaci\u00f3n de esta madre al saber que&nbsp;no tiene el control. Su hija est\u00e1 sufriendo y no sabe a qui\u00e9n m\u00e1s recurrir; s\u00f3lo al <em>hacedor de milagros<\/em> de la regi\u00f3n de Galilea. Su hija sufre, pero sabe en el fondo de sus&nbsp;entra\u00f1as&nbsp;que su hija ser\u00e1 sanada. Y es ah\u00ed donde este evangelio nos desconcierta. \u00bfCu\u00e1l es la raz\u00f3n por la que Jes\u00fas se niega a acceder a su petici\u00f3n ofreciendo en cambio un aforismo?: \u201c<em>Deja que los hijos coman primero, porque no est\u00e1 bien quitarles el pan a los hijos y d\u00e1rselo a los perros\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>En estas regiones, donde el imperio Romano reg\u00eda en siglo I, una mujer con una hija en una condici\u00f3n como \u00e9sta, sin duda habr\u00eda sido una marginada social y probablemente habr\u00eda tenido que vivir sus d\u00edas aislada, separada de su familia y de su pueblo, escondida. En esta historia en particular, no s\u00f3lo se refleja la realidad de la enfermedad, sino la de la alienaci\u00f3n social que es devastadora para cualquier ser humano.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero la mujer contesta: <em>\u201cSe\u00f1or, hasta los perros comen debajo de la mesa las migajas que dejan caer los hijos\u201d. <\/em>\u00bfQu\u00e9 tiene ella que perder en contestarle as\u00ed? Nada, absolutamente nada.&nbsp;Ya ha perdido mucho. Se convierte as\u00ed esta mujer en signo de esperanza. Sabe, en el fondo, que puede cambiar el desenlace de su desgracia. Por esto tiene el coraje y el deseo de insistir. Y esto le logr\u00f3 el milagro. Jes\u00fas, tal vez, no se sorprendi\u00f3 en absoluto, por ello le dice sin vacilar: <em>\u201cPor haber hablado as\u00ed, vete tranquila. El demonio ya ha salido de tu hija\u201d. <\/em>En ese momento su hija fue sanada, el milagro se manifest\u00f3: <em>\u201c<\/em><em>Cuando la mujer lleg\u00f3 a su casa, encontr\u00f3 a la ni\u00f1a en la cama; el demonio ya hab\u00eda salido de ella.\u201d<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Albert Nolan, te\u00f3logo sudafricano, recuerda en su libro <em>Jes\u00fas antes del cristianismo<\/em>, que el Maestro insist\u00eda en decir a los curados \u201c<em>Tu fe te ha sanado\u201d, <\/em>lo cual, seg\u00fan \u00e9l, eleva a Jes\u00fas fuera de cualquiera de las categor\u00edas contempor\u00e1neas de m\u00e9dico, exorcista o hacedor de milagros. B\u00e1sicamente lo que Nolan est\u00e1 diciendo es que&nbsp;Jes\u00fas no es el que ha sanado&nbsp;a la persona enferma, pues no dice \u201c<em>Yo te he curado\u201d, <\/em>ni siquiera dice -al menos no expl\u00edcitamente-, que la persona es sanada por Dios. En otras palabras, no hab\u00eda f\u00f3rmulas o varitas m\u00e1gicas. Este tipo de sanaci\u00f3n fue una manifestaci\u00f3n del poder de la fe.&nbsp;La fe, para Jes\u00fas, es un poder que logra lo imposible. Pero debemos tener cuidado,&nbsp;porque muchas veces asumimos que simplemente creer es todo lo que necesitamos. Hay maneras de interpretar lo que significa tener fe. William Countryman, un sacerdote Episcopal, en su libro <em>Vivir en la frontera de lo Divino,<\/em> nos dice que <em>\u201cLa fe es un regalo solo en conversaci\u00f3n con Dios\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Fe, en el contexto del evangelio de este domingo, significa confianza y seguridad. Confianza en alguien o algo. Jes\u00fas pudo hacer las cosas que hizo porque puso toda su confianza en Dios. A lo largo de los evangelios los milagros no pretenden ser una recompensa por la fe de las personas, no es algo como: s\u00f3<em>lo si crees lo suficiente tendr\u00e1s milagros, si no tienes milagros es porque no tienes suficiente fe. <\/em>Debemos tener cuidado porque esto puede inducir culpa&nbsp;y \u00e9ste no es el prop\u00f3sito del evangelio. En el evangelio de este domingo podemos ver que la confianza de la mujer sirofenicia produce la sanaci\u00f3n, pero no siempre es una condici\u00f3n previa para recibir la sanaci\u00f3n. La sanaci\u00f3n tambi\u00e9n es una actividad grupal: el abrazo de una madre, la oraci\u00f3n de tus seres queridos y de tu comunidad.<\/p>\n\n\n\n<p>La fe es un regalo en conversaci\u00f3n con Dios que recibe como respuesta el acto de Dios. Pero para recibir este acto hay un requisito de nuestra parte:&nbsp;necesitamos desearlo.&nbsp;Como nos recuerda Richard Rohr: <em>Dios no viene sin querer.&nbsp;Dios no viene en ninguna situaci\u00f3n sin ser invitado. <\/em>Dios siempre est\u00e1 presente, pero si no quieres ser sanado o no lo deseas, no dejas entrar a Dios.&nbsp;Es necesario&nbsp;abrirle la puerta.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfDe qu\u00e9 necesitas sanarte? \u00bfde la ira, el miedo, el resentimiento, la traici\u00f3n? \u00bfDe qu\u00e9 necesitas curarte? \u00bfDe la violencia en las comunidades, de las fuerzas que corrompen y destruyen lo que ha creado Dios? \u00bfDe qu\u00e9 necesitas curarte? \u00bfDel sufrimiento en tu esp\u00edritu, en tu mente, en tu cuerpo? Y, si est\u00e1s sufriendo \u00bftienes el deseo de ser sanado? Si alguien a quien quieres est\u00e1 sufriendo \u00bftienes el deseo de que esta persona sea sanada? Conf\u00eda y cree que la sanaci\u00f3n es posible&nbsp;para nosotros, nuestros seres queridos y comunidades.<\/p>\n\n\n\n<p>Dios est\u00e1 esperando ser invitado, que abramos la puerta, que ofrezcamos nuestras cargas y aflicciones: &#8220;<em>Vengan a m\u00ed todos los que est\u00e1n cansados, y yo los har\u00e9 descansar&#8221;<\/em>. La sanaci\u00f3n nos llega de formas y maneras que no esperamos. Confiemos en un nuevo mundo de posibilidades, en que suceder\u00e1n cosas buenas, que van m\u00e1s all\u00e1 de nuestra imaginaci\u00f3n. Si abrimos la puerta a Dios, si lo deseamos, la sanidad llegar\u00e1; entonces Jes\u00fas podr\u00e1 decirnos que nuestra fe, nuestra confianza, nuestro deseo de estar bien nos ha curado, a nuestras familias, a nuestros seres queridos y a nuestras comunidades. Que as\u00ed sea.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>El Rvdo. Alfredo Feregrino<\/em><\/strong><em>, es nativo de la Ciudad de M\u00e9xico y obtuvo su Maestr\u00eda en Divinidad en la Escuela de Teolog\u00eda y Ministerio en Seattle University donde obtuvo tambi\u00e9n el primer Dr. Rod Romney \u201cpreaching award\u201d. Fue desarrollador de misi\u00f3n en una congregaci\u00f3n biling\u00fce y bicultural en Seattle\/Renton Washington y ahora es Rector Asociado en All Saints Church en Pasadena California donde est\u00e1 al cargo del desarrollo congregacional.<\/em><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-19fd7257-9fa3-4e64-a663-ce056bacfd7d\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/Sermon-Propio-18-B-Spanish.docx\">Word \u2013 Pentecost\u00e9s 16 (B)<\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/Sermon-Propio-18-B-Spanish.docx\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-19fd7257-9fa3-4e64-a663-ce056bacfd7d\">Download<\/a><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-c27b94b4-5732-4d95-bebe-6762f7f6efd3\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/Sermon-Propio-18-B-Spanish.pdf\">PDF \u2013 Pentecost\u00e9s 16 (B)<\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/Sermon-Propio-18-B-Spanish.pdf\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-c27b94b4-5732-4d95-bebe-6762f7f6efd3\">Download<\/a><\/div>\n","protected":false},"featured_media":0,"template":"","meta":{"_acf_changed":true,"_uag_custom_page_level_css":"","_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[971,992],"class_list":["post-312927","sermon","type-sermon","status-publish","hentry","category-pentecostes-b","category-propio-18b"],"acf":{"drupal_id":"","lectionary_id":false,"sermon_date":"2024-09-08","sermon_other_translation":false,"sermon_language":"","author_id":168994},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.6 (Yoast SEO v26.3) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Pentecost\u00e9s 16 (B) \u2013 8 de septiembre de 2024 &#8211; The Episcopal Church<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pentecostes-16-b-8-de-septiembre-de-2024\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Pentecost\u00e9s 16 (B) \u2013 8 de septiembre de 2024\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"LCR: Isa\u00edas 35:4\u20137a; Salmo 146; Santiago 2:1\u201310, (11\u201313), 14\u201317; San Marcos 7:24\u201337 En la secci\u00f3n del evangelio de este domingo vemos c\u00f3mo las barreras geogr\u00e1ficas juegan un papel importante para el entendimiento del ministerio de Jes\u00fas al proclamar el Reino de Dios en la tierra. 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