{"id":312928,"date":"2024-08-27T19:35:00","date_gmt":"2024-08-27T23:35:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/?post_type=sermon&#038;p=312928"},"modified":"2024-08-27T20:40:59","modified_gmt":"2024-08-28T00:40:59","slug":"pentecostes-17-b-15-de-septiembre-de-2024","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pentecostes-17-b-15-de-septiembre-de-2024\/","title":{"rendered":"Pentecost\u00e9s 17 (B) \u2013 15 de septiembre de 2024"},"content":{"rendered":"\n<p><strong><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/lectionary\/propio-19b\/\">LCR: Isaias 50:4\u20139a; Salmo 116: 1-9 (= 116:1\u20138\u00a0LOC); Santiago 3:1-12; San Marcos 8:27\u201338<\/a><\/strong><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignright size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"536\" src=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/Pr19-2024-Sermon-Graphic-SP-1024x536.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-312935\" style=\"width:512px\" srcset=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/Pr19-2024-Sermon-Graphic-SP-1024x536.png 1024w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/Pr19-2024-Sermon-Graphic-SP-300x157.png 300w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/Pr19-2024-Sermon-Graphic-SP-768x402.png 768w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/Pr19-2024-Sermon-Graphic-SP-480x251.png 480w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/Pr19-2024-Sermon-Graphic-SP.png 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n<p>En una ocasi\u00f3n un maestro ya anciano, que ense\u00f1aba en un sal\u00f3n de clases, les pidi\u00f3 a sus alumnos que en una p\u00e1gina en blanco y en un s\u00f3lo p\u00e1rrafo describieran al compa\u00f1ero que ten\u00edan a su lado y que hicieran una lista de los defectos que observaban en esa persona. Todos comenzaron inmediatamente, casi de forma autom\u00e1tica y sin perder tiempo, a realizar la descripci\u00f3n y el listado de defectos, al fin y al cabo, no era dif\u00edcil hacer esto y pronto. En menos tiempo de lo esperado ya hab\u00edan terminado. Luego el maestro les pas\u00f3 otra p\u00e1gina en blanco y esta vez les pidi\u00f3 que se describieran a ellos mismo y que tambi\u00e9n hicieran una lista de sus propios defectos. Todo se volvi\u00f3 un profundo silencio y nadie se puso a escribir, esto nadie se lo esperaba, lo que les ped\u00eda esta vez el maestro era m\u00e1s dif\u00edcil porque ten\u00edan que escribir sobre ellos mismos. Al final muy pocos lograron terminar la tarea.<\/p>\n\n\n\n<p>En el evangelio que hemos escuchado hoy, a los disc\u00edpulos de Jes\u00fas les sucede algo parecido. Jes\u00fas los pone a prueba con una de las preguntas existenciales m\u00e1s importantes sobre \u00e9l: \u201c\u00bfQui\u00e9n dice la gente que soy yo?\u201d. Los disc\u00edpulos comienzan a responder inmediatamente. No era dif\u00edcil para ellos ya que por m\u00e1s de dos a\u00f1os le hab\u00edan acompa\u00f1ado; lo han visto realizar muchos milagros, multiplicar los alimentos, sanar enfermos, expulsar esp\u00edritus impuros, le hab\u00edan escuchado toda la ense\u00f1anza acerca del Reino de Dios; de tal forma que cuando Jes\u00fas les hace esta pregunta en el camino hacia una aldea de Ces\u00e1rea de Filipo, los disc\u00edpulos saben muy bien la respuesta: \u201cAlgunos dicen que eres Juan el Bautista, otros dicen que eres El\u00edas, y otros dicen que eres uno de los profetas\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero Jes\u00fas quiere algo m\u00e1s, algo que salga de su coraz\u00f3n, una respuesta que mientras van de camino les transforme en su manera de recibir la Buena Noticia del Reino de los Cielos; les hace la pregunta m\u00e1s personal: \u201cY ustedes \u00bfqui\u00e9n dicen que soy?\u201d. Y todos guardan silencio, precisamente porque responder a esta pregunta es abrir el coraz\u00f3n y rendir toda su existencia a la persona de Jes\u00fas, el Mes\u00edas, tal y como lo hace \u00fanicamente Pedro. A trav\u00e9s de la historia de la humanidad las tres preguntas existenciales fundamentales del ser humano han sido: \u00bfQui\u00e9n soy yo? \u00bfDe d\u00f3nde vengo? \u00bfHacia d\u00f3nde voy? Estas interrogantes filos\u00f3ficas han tenido, a trav\u00e9s de los tiempos, las m\u00e1s variadas respuestas.<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy Jes\u00fas nos invita a responder esa misma pregunta de forma personal, como cristianos y miembros en una comunidad de fe: \u00bfQui\u00e9n es Jes\u00fas? Pero tenemos que responder desde la fe y la convicci\u00f3n del coraz\u00f3n, de lo contrario corremos el peligro de creer y seguir a \u201cun Jes\u00fas\u201d a nuestra medida, al igual que sucede en el evangelio de hoy. Para algunos en la sociedad Jes\u00fas puede ser solamente un pacifista, un buen maestro espiritual, un l\u00edder moral; otros consideran a Jes\u00fas como alguien que desafi\u00f3 el \u201corden establecido\u201d y rompi\u00f3 las barreras sociales.&nbsp;Imaginemos que, al salir de nuestro servicio dominical, una persona nos preguntara: \u00bfQui\u00e9n es Jes\u00fas para ti? \u00bfQu\u00e9 responder\u00edamos?<\/p>\n\n\n\n<p>Muchas veces nuestra expectativa acerca de la persona de Jes\u00fas es que solucione nuestras problem\u00e1ticas, tambi\u00e9n existenciales; esperamos que Jes\u00fas termine con las guerras, la pobreza, la desigualdad; confiamos que sea \u00e9l quien alivie nuestros conflictos y estr\u00e9s, sea financiero, familiar, laboral o emocional, el miedo o la enfermedad;&nbsp;colocamos todas nuestras necesidades a sus pies, esperando una soluci\u00f3n r\u00e1pida, definitiva y casi m\u00e1gica. La respuesta de Jes\u00fas va a ser agregar, a esa larga lista nuestra, los padecimientos del Mes\u00edas: ser incomprendido, perseguido, capturado, procesado, condenado y, finalmente, ejecutado; pero con la confianza que al tercer d\u00eda todo ser\u00e1 renovado y transformado por su gloriosa Resurrecci\u00f3n. \u00c9sta tiene que ser nuestra esperanza: que Jes\u00fas, el Mes\u00edas, transformar\u00e1 nuestra vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero toda esa transformaci\u00f3n no suceder\u00e1 de la noche a la ma\u00f1ana, tampoco suceder\u00e1 sin pasar por un proceso muchas veces doloroso, pero necesario. Es ese proceso de sacrificio el que Pedro no puede entender. Si Jes\u00fas es el Salvador, el Hijo de Dios, \u00bfpor qu\u00e9 tiene que llegar hasta el sufrimiento en la cruz? El sufrimiento y la muerte no encajan en la idea del Mes\u00edas que tiene Pedro. Tampoco tiene sentido el plan de Pedro de lo que significa seguir a Jes\u00fas y ser su disc\u00edpulo, porque si al maestro que siguen le espera tanto sufrimiento y muerte en la cruz, a sus seguidores l\u00f3gicamente les espera la misma suerte. No debe extra\u00f1arnos, entonces, la respuesta de Pedro, que debi\u00f3 ser algo as\u00ed como: <em>eso no te puede suceder a ti<\/em>; en otras palabras, eso no te pasar\u00e1 porque nosotros no lo permitiremos.<\/p>\n\n\n\n<p>Jes\u00fas, adem\u00e1s de reprender a Pedro, va a animar a sus disc\u00edpulos a que lo sigan, pero a que lo hagan sin esperar privilegios, como les ense\u00f1ar\u00e1 m\u00e1s adelante: \u201cel que quiera ser el primero debe ser el \u00faltimo y el servidor de todos\u201d. El verdadero disc\u00edpulo deber\u00e1 negarse a s\u00ed mismo, negar sus intereses personales, cambiar el rumbo de su vida si es necesario; al disc\u00edpulo se le pide abandono y entrega total de su vida por cumplir con la misi\u00f3n del Reino de Dios. Y esa entrega incluye tomar la cruz del sacrificio y del dolor; esta entrega envuelve toda nuestra vida, es mucho m\u00e1s que s\u00f3lo ser miembro de una congregaci\u00f3n, que solo formar parte de un ministerio, que s\u00f3lo asistir a una reuni\u00f3n de vez en cuando y pertenecer a una organizaci\u00f3n. Seguir a Jes\u00fas exige renuncia y \u00e9sta debe ser permanente y continua. Seguir a Jes\u00fas es aceptar que a su alrededor giran nuestros deseos, prop\u00f3sitos y prioridades; exige tambi\u00e9n capacidad y fortaleza para cumplir con las demandas y el costo de ese compromiso.<\/p>\n\n\n\n<p>Hermanos y hermanas. Despu\u00e9s de leer el Evangelio de este domingo podemos llegar a una conclusi\u00f3n que es pr\u00e1cticamente l\u00f3gica: ser disc\u00edpulo de Jes\u00fas no es nada f\u00e1cil. El discipulado en la vida cristiana tiene un alto costo, pero tambi\u00e9n una gran satisfacci\u00f3n y recompensa. La pregunta del mill\u00f3n es: \u00bfEstamos listos para ser verdaderos disc\u00edpulos de Jes\u00fas? \u00bfEstamos preparados para este desaf\u00edo? \u00bfDispuestos a cargar la cruz? Si la respuesta es \u201cs\u00ed\u201d, debemos cumplir con una doble tarea: estamos llamados, no solamente a ser verdaderos disc\u00edpulos, sino tambi\u00e9n ayudar a otros a que sepan descubrir lo que significa verdaderamente el ser seguidores a Jes\u00fas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfCu\u00e1ndo fue la \u00faltima vez que hablamos de Jes\u00fas a otra persona? \u00bfCu\u00e1ndo fua la \u00faltima vez que invitamos a otra persona a un servicio de adoraci\u00f3n, a escuchar la Palabra de Dios y a conocer nuestra congregaci\u00f3n? Somos miembros del cuerpo de Cristo y, con la ayuda del Esp\u00edritu de Dios, disc\u00edpulos comprometidos en la formaci\u00f3n de una nueva generaci\u00f3n de testigos de Jes\u00fas hasta el fin de los tiempos.<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>El Rvdo. Francisco Valle<\/em><\/strong><em>, sacerdote salvadore\u00f1o, es rector de la iglesia multicultural &#8211; Episcopal Church of Our Saviour, en Silver Spring, Maryland. Di\u00f3cesis Episcopal de Washington D.C.<\/em><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-878a9168-aa3d-4fa5-b636-5d6f87f7a24f\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/Sermon-Propio-19-B-Spanish.docx\">Word \u2013 Pentecost\u00e9s 17 (B)<\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/Sermon-Propio-19-B-Spanish.docx\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-878a9168-aa3d-4fa5-b636-5d6f87f7a24f\">Download<\/a><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-9bcd880f-0f99-4ece-80e5-e8be1d9f08eb\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/Sermon-Propio-19-B-Spanish.pdf\">PDF \u2013 Pentecost\u00e9s 17 (B)<\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/Sermon-Propio-19-B-Spanish.pdf\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-9bcd880f-0f99-4ece-80e5-e8be1d9f08eb\">Download<\/a><\/div>\n","protected":false},"featured_media":0,"template":"","meta":{"_acf_changed":true,"_uag_custom_page_level_css":"","_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[971,993],"class_list":["post-312928","sermon","type-sermon","status-publish","hentry","category-pentecostes-b","category-propio-19b"],"acf":{"drupal_id":"","lectionary_id":false,"sermon_date":"2024-09-15","sermon_other_translation":false,"sermon_language":"","author_id":304921},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.6 (Yoast SEO v26.3) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Pentecost\u00e9s 17 (B) \u2013 15 de septiembre de 2024 &#8211; 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