{"id":312929,"date":"2024-08-27T20:39:53","date_gmt":"2024-08-28T00:39:53","guid":{"rendered":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/?post_type=sermon&#038;p=312929"},"modified":"2024-08-27T20:39:56","modified_gmt":"2024-08-28T00:39:56","slug":"pentecostes-18-b-22-de-septiembre-de-2024","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pentecostes-18-b-22-de-septiembre-de-2024\/","title":{"rendered":"Pentecost\u00e9s 18 (B) \u2013 22 de septiembre de 2024"},"content":{"rendered":"\n<p><strong><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/lectionary\/propio-20b\/\">LCR: Sabidur\u00eda 1:16\u20132:1, 12\u201322 <em>o<\/em>\u00a0Jerem\u00edas 11:18\u201320; Salmo 54; Santiago 3:13\u20134:3,7\u20138a; San Marcos 9:30\u201337<\/a><\/strong><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignright size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"536\" src=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/Pr20-2024-Sermon-Graphic-SP-1024x536.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-312938\" style=\"width:512px\" srcset=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/Pr20-2024-Sermon-Graphic-SP-1024x536.png 1024w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/Pr20-2024-Sermon-Graphic-SP-300x157.png 300w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/Pr20-2024-Sermon-Graphic-SP-768x402.png 768w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/Pr20-2024-Sermon-Graphic-SP-480x251.png 480w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/Pr20-2024-Sermon-Graphic-SP.png 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n<p>Poco se menciona hoy d\u00eda la palabra <em>sabidur\u00eda<\/em>. Quiz\u00e1 sea una de esas cualidades humanas que, como la humildad, la paciencia y el servicio, han quedado relegadas a las \u00e9ticas de tipo religioso. Hablamos, en cambio, de la inteligencia como si fuese su sin\u00f3nimo. Aunque la inteligencia y la sabidur\u00eda est\u00e1n relacionadas y a menudo se confunden, representan diferentes perspectivas sobre el sentir, el pensar y el actuar humanos.<\/p>\n\n\n\n<p>Declaramos que pertenecemos a la sociedad del conocimiento y, por tanto, que hemos de potenciar las habilidades del raciocinio y las capacidades de entender, aprender y resolver problemas a trav\u00e9s del entrenamiento de la mente y la raz\u00f3n humanas. Por supuesto, es muy importante desarrollar estas cualidades a trav\u00e9s de la educaci\u00f3n, la ciencia, la t\u00e9cnica, la cultura y el acceso a las redes de la informaci\u00f3n y la comunicaci\u00f3n, si se quiere ser competentes en un mundo globalizado como el nuestro. Incluso, hemos de tomar en cuenta, no s\u00f3lo la inteligencia humana, sino tambi\u00e9n la contribuci\u00f3n de la inteligencia artificial, la cual, en escaso tiempo y procesando informaci\u00f3n \u00fanicamente, nos permite sintetizar textos, organizar ideas, responder \u201cinteligentemente\u201d a algunos problemas, inclusive, preparar mejores sermones.<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy solemos hablar de \u201cinteligencia pr\u00e1ctica\u201d, \u201cinteligencia emocional\u201d, \u201cinteligencia espiritual\u201d. Sin embargo, la inteligencia y la erudici\u00f3n no llevan necesariamente a desarrollar la capacidad de tomar decisiones acertadas y correctas en la vida; no gu\u00edan siempre a la \u201cvida buena\u201d o al buen vivir. Alguien puede ser muy inteligente en un sentido erudito, acad\u00e9mico o t\u00e9cnico y, a su vez, no ser capaz de aplicar \u00e9tica y pr\u00e1cticamente ese conocimiento en su vida cotidiana. Veamos qu\u00e9 nos dicen los textos propuestos para este domingo sobre en qu\u00e9 radica la verdadera sabidur\u00eda y su relaci\u00f3n con el liderazgo.<\/p>\n\n\n\n<p>El libro de la Sabidur\u00eda nos recuerda que las personas que cometen injusticia con frecuencia tienen una gran inteligencia estrat\u00e9gica cuando maquinan contra los justos. Sin embargo, su razonamiento es errado; es decir, no son sabios (2,1). En su ceguera, al dedicarse a hacer el mal a otros, pierden de vista lo m\u00e1s importante que es \u201centender los planes de Dios\u201d (2,22). \u00bfC\u00f3mo se manifiesta la sabidur\u00eda, entonces? Dice el escritor b\u00edblico que la sabidur\u00eda se comprueba en la vida misma: \u201cen qu\u00e9 va a parar su vida\u201d (2,17). En otras palabras, que el ser humano sabio es identificado en su capacidad de integrar su conocimiento y su experiencia a la toma de decisiones dif\u00edciles, en su actuar con conciencia y equilibrio a lo largo de su vida, en su optimismo frente a la incertidumbre y las vicisitudes que aparecen en su camino. La reflexi\u00f3n profunda, el discernimiento entre lo correcto y lo incorrecto, la actitud compasiva y la b\u00fasqueda de la verdad tambi\u00e9n caracterizan, en la literatura sapiencial y prof\u00e9tica, a la persona sabia.<\/p>\n\n\n\n<p>La ep\u00edstola de Santiago tambi\u00e9n insiste en la sabidur\u00eda pr\u00e1ctica <em>[la phronesis o prudencia aristot\u00e9lica, como habilidad de aplicar el conocimiento y la experiencia en la vida diaria, hacia la promoci\u00f3n del bien com\u00fan]<\/em>. A manera de un \u201crecetario salom\u00f3nico\u201d el texto nos dice que la persona sabia y entendida \u2013es decir, con sabidur\u00eda y conocimiento\u2013 debe mostrarlo en \u201csu buena conducta y su humildad\u201d. Una persona sabia no deja que la envidia, la rivalidad y la amargura empa\u00f1en su coraz\u00f3n. Contrariamente, una persona sabia se revela en sus actitudes \u00e9ticas: lleva una vida limpia; sigue la pr\u00e1ctica del pacifismo y la renuncia al conflicto violento; es compasiva, misericordiosa y hace el bien a los dem\u00e1s; busca la verdad y la justicia.<\/p>\n\n\n\n<p>El texto adem\u00e1s a\u00f1ade: \u201clos que procuran la paz, siembran en paz para recoger como fruto la justicia.\u201d (3,18). Si detallamos esta \u00faltima oraci\u00f3n podemos ver que la sabidur\u00eda es tambi\u00e9n un aprendizaje. No se nace santo ni sabio. La sabidur\u00eda, al igual que la santidad de la vida com\u00fan, constituye una pr\u00e1ctica, un ejercicio permanente, un esfuerzo por recrearnos como creaturas a imagen de Dios, lo que implica errores y retrocesos tambi\u00e9n. Santiago utiliza dos verbos: sembrar y recoger (o cosechar), que expresan el esfuerzo del trabajo en el campo. El campesino sabe que no se siembra en un s\u00f3lo d\u00eda y que la cosecha depender\u00e1 de condiciones clim\u00e1ticas y atmosf\u00e9ricas de diverso tipo.<\/p>\n\n\n\n<p>Hacernos sabios y sabias a la medida de Cristo, nuestro Se\u00f1or y Maestro, demanda un gran esfuerzo, pero tambi\u00e9n perseverancia en el compromiso de sembrar la paz, paciente y diariamente en nuestras acciones, a fin de que podamos cosechar frutos de bien y justicia a nuestro alrededor. Podemos y debemos ejercitar la sabidur\u00eda en la vida cotidiana, asumiendo conscientemente la voluntad de hacernos sabios y sabias en nuestra manera de pensar, hablar, decidir, actuar y vivir como creyentes.<\/p>\n\n\n\n<p>Por \u00faltimo, el evangelio de Marcos nos precisa la pr\u00e1ctica de la sabidur\u00eda. Nos relata que Jes\u00fas estaba en Galilea ense\u00f1ando a sus disc\u00edpulos y disc\u00edpulas sobre la carga que deber\u00eda llevar al asumir su propia muerte como consecuencia de su vida. Pero ellos no entend\u00edan de lo que estaba hablando. No visualizaban a\u00fan que el Reino de Dios tambi\u00e9n implicaba esfuerzos, renuncias, incomprensiones, rechazos y sufrimiento. Frente a la profundidad de la reflexi\u00f3n de Jes\u00fas, los disc\u00edpulos contrastan con sus pensamientos triviales sobre cu\u00e1l de ellos era el m\u00e1s importante. Hablan, como nos dec\u00eda la carta de Santiago, de una inteligencia que \u201cno viene de Dios, sino que es sabidur\u00eda de este mundo\u201d (3,15), sobre rivalidades, superioridades y jerarqu\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p>Como los disc\u00edpulos, tambi\u00e9n nosotros y nosotras hoy queremos ser importantes. Nuestro mundo nos mueve a una l\u00f3gica de b\u00fasqueda del \u00e9xito, de competitividad salvaje, de \u201cs\u00e1lvese quien pueda\u201d, de olvido de los valores \u00e9ticos cuando se trata de alcanzar nuestras metas y reconocimiento a toda costa. Jes\u00fas les responde sabiamente: \u201csi alguien quiere ser el primero, deber\u00e1 ser el \u00faltimo de todos, y servirlos a todos\u201d (9,35). Y enseguida, el Maestro pone a un ni\u00f1o en medio del grupo para ilustrar sus palabras: se ha de recibir esta ense\u00f1anza y a Cristo mismo como se recibe a un ni\u00f1o, no con superioridad y poder, sino desde el amor y el servicio.<\/p>\n\n\n\n<p>Tomemos en cuenta que Jes\u00fas no llama la atenci\u00f3n o rega\u00f1a a sus disc\u00edpulos por querer ocupar puestos de relevancia en el Reino, pero les precisa cu\u00e1l es el criterio para el ejercicio del liderazgo con sabidur\u00eda: a diferencia de la l\u00f3gica vertiginosa e inmediatista contempor\u00e1nea, el l\u00edder y la lideresa que asumen ser sabios, deben caminar al paso del m\u00e1s lento, han de ser los \u00faltimos para en todo <em>amar, acompa\u00f1ar y servir a todos<\/em>. El hombre y la mujer de fe deben asumir no el poder, el autoritarismo o la dominaci\u00f3n, sino el servicio desinteresado y la actitud \u00e9tica como principios de sabidur\u00eda que identifican a los disc\u00edpulos de Jesucristo.<\/p>\n\n\n\n<p>Pidamos al Se\u00f1or de la vida que nos otorgue sus dones de sabidur\u00eda y servicio a los dem\u00e1s para un verdadero seguimiento a Cristo. Que as\u00ed sea.<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>La Rvda. Loida Sardi\u00f1as Iglesias<\/em><\/strong><em> es Presb\u00edtera de la Iglesia Episcopal Anglicana, Di\u00f3cesis de Colombia, donde ejerce su ministerio como Vicar\u00eda Auxiliar de la Catedral San Pablo, en Bogot\u00e1. Es doctora en Teolog\u00eda por la Universidad de Hamburgo y profesora de la Pontificia Universidad Javeriana en Colombia. Sus \u00e1reas de inter\u00e9s son la Teolog\u00eda Sistem\u00e1tica, el Ecumenismo y la \u00c9tica teol\u00f3gica.<\/em><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-0f75978c-5584-42b9-9ca2-ee4823552b18\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/Sermon-Propio-20-B-Spanish.docx\">Word \u2013 Pentecost\u00e9s 18 (B)<\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/Sermon-Propio-20-B-Spanish.docx\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-0f75978c-5584-42b9-9ca2-ee4823552b18\">Download<\/a><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-d48dd3d2-d7fe-4837-9350-4560791bd0a3\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/Sermon-Propio-20-B-Spanish.pdf\">PDF \u2013 Pentecost\u00e9s 18 (B)<\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/Sermon-Propio-20-B-Spanish.pdf\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-d48dd3d2-d7fe-4837-9350-4560791bd0a3\">Download<\/a><\/div>\n","protected":false},"featured_media":0,"template":"","meta":{"_acf_changed":true,"_uag_custom_page_level_css":"","_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[971,994],"class_list":["post-312929","sermon","type-sermon","status-publish","hentry","category-pentecostes-b","category-propio-20b"],"acf":{"drupal_id":"","lectionary_id":false,"sermon_date":"2024-09-22","sermon_other_translation":false,"sermon_language":"","author_id":169079},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.6 (Yoast SEO v26.3) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Pentecost\u00e9s 18 (B) \u2013 22 de septiembre de 2024 &#8211; The Episcopal Church<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pentecostes-18-b-22-de-septiembre-de-2024\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Pentecost\u00e9s 18 (B) \u2013 22 de septiembre de 2024\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"LCR: Sabidur\u00eda 1:16\u20132:1, 12\u201322 o\u00a0Jerem\u00edas 11:18\u201320; Salmo 54; Santiago 3:13\u20134:3,7\u20138a; San Marcos 9:30\u201337 Poco se menciona hoy d\u00eda la palabra sabidur\u00eda. 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