{"id":315268,"date":"2024-10-08T17:43:14","date_gmt":"2024-10-08T21:43:14","guid":{"rendered":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/?post_type=sermon&#038;p=315268"},"modified":"2024-10-08T17:43:18","modified_gmt":"2024-10-08T21:43:18","slug":"pentecostes-23-b-27-de-octubre-de-2024","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pentecostes-23-b-27-de-octubre-de-2024\/","title":{"rendered":"Pentecost\u00e9s 23 (B) \u2013 27 de octubre de 2024"},"content":{"rendered":"\n<p><strong><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/lectionary\/propio-25b\/\">LCR: Jerem\u00edas 31:7\u20139; Salmo 126; Hebreos 7:23\u201328; San Marcos 10:46\u201352<\/a><\/strong><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignright size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"536\" src=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/Pr25-2024-Sermon-Graphic-SP-1024x536.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-315271\" style=\"width:512px\" srcset=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/Pr25-2024-Sermon-Graphic-SP-1024x536.png 1024w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/Pr25-2024-Sermon-Graphic-SP-300x157.png 300w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/Pr25-2024-Sermon-Graphic-SP-768x402.png 768w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/Pr25-2024-Sermon-Graphic-SP-480x251.png 480w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/Pr25-2024-Sermon-Graphic-SP.png 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n<p>Marcos nos muestra un pasaje centrado en su preocupaci\u00f3n por la idea del seguimiento de Jes\u00fas. En el camino a Jerusal\u00e9n los disc\u00edpulos reciben luz sobre los padecimientos y sufrimientos que su Maestro habr\u00e1 de enfrentar en Jerusal\u00e9n (Marcos 10:32-34). Sin embargo, seg\u00fan el relato anterior a \u00e9ste, el concepto de Mes\u00edas que ten\u00edan sus disc\u00edpulos los induc\u00eda a pensar s\u00f3lo en t\u00e9rminos de gloria; Santiago y Juan, preocupados por el lugar que habr\u00edan de ocupar en la gloria venidera, son el ejemplo de aquellos que no son capaces de comprender en profundidad el costo del discipulado.<\/p>\n\n\n\n<p>En los evangelios se utiliza el concepto de \u201cel camino\u201d para describir a los seguidores de Jes\u00fas. El camino es, sobre todo, el lugar en donde los disc\u00edpulos reciben las lecciones del reino. Quien quiera seguir a Jes\u00fas no comprender\u00e1 en profundidad lo que significa ver la vida desde el camino si pretende observarla desde la orilla.<\/p>\n\n\n\n<p>Camino a Jerusal\u00e9n, Jes\u00fas y sus disc\u00edpulos llegan a Jeric\u00f3 -\u00e9sta era una de las rutas acostumbradas hacia Jerusal\u00e9n y debido a que la pascua se acercaba no es extra\u00f1o que \u201cuna gran multitud\u201d, probablemente de Galilea, estuviese siguiendo a Jes\u00fas-. Junto al camino, por donde pasaban los m\u00e1s ilustres maestros de la Ley hacia la fiesta de la pascua, estaba sentado un ciego en quien las posibilidades de un minuto de misericordia por parte de los transe\u00fantes eran escasas; estaba sentado junto al camino mendigando. En esos d\u00edas era com\u00fan la presencia de mendigos en las afueras de la ciudad.<\/p>\n\n\n\n<p>Marcos es el \u00fanico de los sin\u00f3pticos que nos dice que el nombre del ciego era \u201cBartimeo\u201d. Bartimeo comenz\u00f3 a gritar: \u201c\u00a1Jes\u00fas, Hijo de David, ten compasi\u00f3n de m\u00ed!\u201d. Esta confesi\u00f3n contiene el primer reconocimiento p\u00fablico de Jes\u00fas con el t\u00edtulo real de Mes\u00edas. Parad\u00f3jicamente, Jes\u00fas, que hab\u00eda anunciado la venida inminente del reino de Dios (Marcos 1:14-15), habr\u00eda de reinar en Jerusal\u00e9n, pero lo har\u00eda desde la cruz (15:26). El reclamo del ciego: \u201cTen misericordia de m\u00ed\u201d implica que su situaci\u00f3n era deplorable. Como era usual en aquellas tierras, los mendigos apelaban a la piedad de los peregrinos. A pesar de que muchos lo reprend\u00edan para que se callase (v.48), Jes\u00fas no proh\u00edbe que el ciego use el t\u00edtulo mesi\u00e1nico porque el tiempo del \u201csecreto mesi\u00e1nico\u201d ha pasado. Ahora que se encamina a Jerusal\u00e9n, acepta dicho t\u00edtulo abiertamente ante la multitud. Bartimeo sigue solicitando compasi\u00f3n con mayor fuerza.<\/p>\n\n\n\n<p>Marcos da un giro a la escena. Hasta el momento Jes\u00fas es el centro del relato: \u201cHijo de David\u201d, \u201cJes\u00fas se detuvo, y dijo: Ll\u00e1menlo\u201d; Jes\u00fas pide a quienes reprenden al ciego que lo saquen del margen del camino;&nbsp;invitan al ciego a llenarse de valor gozoso y le dicen: \u201c\u00c1nimo, lev\u00e1ntate; te est\u00e1 llamando\u201d. La acci\u00f3n de Bartimeo de arrojar su capa y dar \u201cun salto\u201d, representa una actitud decisiva del ciego. Se quita el manto y corre de prisa a Jes\u00fas. \u201c\u00bfQu\u00e9 quieres que te haga por ti?\u201d, pregunta Jes\u00fas. Lo que Jes\u00fas quiere no es s\u00f3lo sanar a este hombre, sino adem\u00e1s entrar en una relaci\u00f3n personal con \u00e9l, para que de este modo su fe sea m\u00e1s que meramente \u201cmilagrosa\u201d y Bartimeo pueda glorificar a Dios como realmente habr\u00eda de suceder. El ciego es espec\u00edfico en su petici\u00f3n: \u201cMaestro, quiero recobrar la vista\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero la sanaci\u00f3n trasciende lo f\u00edsico. Jes\u00fas le dice: \u201cPuedes irte; por tu fe has sido sanado\u201d; y la vista del hombre le fue restaurada, pero no s\u00f3lo eso, el ciego \u201csigui\u00f3 a Jes\u00fas por el camino\u201d. Bartimeo no s\u00f3lo ha logrado la visi\u00f3n corporal, sino que, mediante su fe, ha conseguido el acceso a Jes\u00fas, quien es capaz de salvarlo. Marcos enfatiza esta uni\u00f3n personal realizada en la fe: el que en otro tiempo fuera ciego se convierte en seguidor de Jes\u00fas. Marcos nos muestra la iron\u00eda de un hombre ciego que tiene perspectiva espiritual mientras que muchos que pod\u00edan ver, incluyendo a los l\u00edderes religiosos, eran ciegos espiritualmente. El mendigo de Jeric\u00f3 es para Marcos verdaderamente un creyente porque alcanz\u00f3 la verdadera orientaci\u00f3n de su fe.<\/p>\n\n\n\n<p>Bartimeo como seguidor es aut\u00e9ntico \u201cdisc\u00edpulo\u201d. De ah\u00ed que el camino que inicia acompa\u00f1ando a Jes\u00fas es el camino a la pasi\u00f3n. El anunciante del reino, Jes\u00fas, se ha convertido en el anunciado. Son ahora sus palabras y acciones las que se proclaman como Buena Nueva. Luis Alonso Sh\u00f6kel, en la Biblia del Peregrino, comenta al respecto: \u201cEl ciego, al dejar su manto, deja tras de s\u00ed una \u2018vieja\u2019 vida para asumir una nueva detr\u00e1s de Jes\u00fas. Quien estaba al margen del camino, ahora sigue a Jes\u00fas, que es el camino\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>El don de la vista es uno de los m\u00e1s preciosos que hemos recibido. Mediante la vista podemos contemplar las maravillas de la creaci\u00f3n de Dios. La vista nos permite caminar, correr, saltar y evitar toda clase de tropiezos y, sobre todo, ser independientes. Sin embargo, este regalo divino no es capaz de perforar en la densa nube de dudas y problemas existenciales que a veces se presenta ante nosotros. A esas cuestiones vitales no somos capaces de responder con una visi\u00f3n f\u00edsica y nos vemos obligados a caminar a tientas, pero con fe.<\/p>\n\n\n\n<p>El mayor don que Bartimeo recibi\u00f3 no fue el de la vista f\u00edsica, sino el de una visi\u00f3n interna que lo aclara todo. Santa Teresa de Jes\u00fas confiesa repetidamente en sus obras que con los ojos del alma se puede ver mucho mejor que con los del cuerpo. Puede que nosotros nos hayamos encontrado a veces ante nubarrones que han entorpecido nuestro caminar, puede que hayamos conocido a Dios \u201cs\u00f3lo de o\u00eddas\u201d, ya es hora de superar toda esa superficialidad y pedirle al Se\u00f1or que nos d\u00e9 una fe profunda que nos aclare nuestro caminar por este planeta.<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>El Rvdo. Isa\u00edas A. Rodr\u00edguez<\/em><\/strong><em> es sacerdote episcopal. Es espa\u00f1ol y vive en Atlanta desde 1980. Es Misionero Diocesano.<\/em><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-8810bf74-4d03-4283-9db9-c8aad438243a\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/Sermon-Propio-25-B-Spanish.docx\">Word \u2013 Pentecost\u00e9s 25 (B)<\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/Sermon-Propio-25-B-Spanish.docx\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-8810bf74-4d03-4283-9db9-c8aad438243a\">Download<\/a><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-f1ad3ab5-1e4d-4061-b58f-75a77d3e3d36\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/Sermon-Propio-25-B-Spanish.pdf\">PDF \u2013 Pentecost\u00e9s 25 (B)<\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/Sermon-Propio-25-B-Spanish.pdf\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-f1ad3ab5-1e4d-4061-b58f-75a77d3e3d36\">Download<\/a><\/div>\n","protected":false},"featured_media":0,"template":"","meta":{"_acf_changed":true,"_uag_custom_page_level_css":"","_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[971,999],"class_list":["post-315268","sermon","type-sermon","status-publish","hentry","category-pentecostes-b","category-propio-25b"],"acf":{"drupal_id":"","lectionary_id":false,"sermon_date":"2024-10-27","sermon_other_translation":false,"sermon_language":"","author_id":168896},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.6 (Yoast SEO v26.3) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Pentecost\u00e9s 23 (B) \u2013 27 de octubre de 2024 &#8211; The Episcopal Church<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pentecostes-23-b-27-de-octubre-de-2024\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Pentecost\u00e9s 23 (B) \u2013 27 de octubre de 2024\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"LCR: Jerem\u00edas 31:7\u20139; Salmo 126; Hebreos 7:23\u201328; San Marcos 10:46\u201352 Marcos nos muestra un pasaje centrado en su preocupaci\u00f3n por la idea del seguimiento de Jes\u00fas. 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